viernes, 25 de enero de 2013

(Sin título)


(Sin título) 

Autora: Jung Kim SenSsi 
Extensión: One Shot (1648 palabras) 
Couple: YooSu (?) 
Género: Fluff, Universo Alterno. 
Advertencias: GENDER SWITCH 
Disclaimer: DBSK (los cinco ¬¬) No me pertenecen… DAMN IT!!!!! 
Resumen: Está tan cortito que no le quiero poner resumen u.u







~°~°~°~°~

Park YooChun es un hombre del que todo mundo tiene un diferente concepto de él.

Sus padres piensan que, siendo el más joven de su familia, es el que siempre se mete en problemas, el parrandero, el mujeriego, la oveja negra que nunca va a cambiar; por algo lo desheredaron y él ha tenido que valerse por si mismo, y hasta el momento no le ha ido tan mal.

Su jefe piensa de él como un hombre responsable, confiable y trabajador. Lo cual le ha valido una serie de reconocimientos y hasta ahora un ascenso en aquella empresa, a nivel gerencial. Una satisfacción para él y más de un par de miradas de odio…

Oh, porque sí, también tiene enemigos. Esos que piensan de él como un oportunista, aprovechado. Quienes lo han visto crecer tan rápido en esa empresa y han pensado que ha sido en base a sus conexiones y conocidos. Los cuales, tiene muchos y no solamente del género masculino…

Las mujeres, todas ellas muy hermosas y algunas han tenido el honor de pasearse de su brazo, han podido compartir con él una velada… y han descubierto lo inalcanzable que puede ser. Un casanova de sonrisa endemoniada… así ha sido como lo han catalogado.

Sin embargo, a él no le interesa cómo piensen los demás acerca de él. Nunca le ha dado importancia a lo que opinen los demás de su vida… nadie… excepto una persona…

El pelinegro dejó los papeles que revisaba sobre su escritorio, eran casi las dos de la mañana. Se estiro con pereza, se levantó de la silla de cuero y tomó su saco del respaldo de esta, para dirigirse a la salida.

Era un viernes por la noche y había querido deshacerse de su trabajo para el fin de semana. Le había prometido jamás llevar trabajo a casa y aunque le costara el desvelarse un poco, había conseguido cumplir esa promesa.

Apagó las luces de su oficina y cerró la puerta, caminando lentamente hasta el ascensor, por el cual bajó hasta el estacionamiento donde tomó su auto y se encaminó hacia la salida.

- Buenas noches, Señor Park.- le despidió el vigilante de la caseta, haciendo una ligera reverencia.

Sólo le dedicó una sonrisa cansada, cuando salió de ahí, tomando las calles tranquilas de aquella madrugada en Seúl. Avanzando rápidamente por las avenidas hasta llegar a los suburbios, donde se encontraba su casa, donde le esperaba esa persona que tanto ansiaba ver.

Aparcó su automóvil en el garaje, sintiendo alivio al ver el lugar. La paz y la tranquilidad se respiraban. Las flores soltaban su fragancia al aire nocturno y eso le hizo sonreír, recordando ese aroma embriagador que cada noche le cobija al dormir.

Bajó del auto, sosteniendo en un brazo su saco, mientras iba caminando, deshaciendo el nudo de la corbata y abriendo los botones de su camisa, lo suficiente para dejarlo respirar.

Entró a su casa, quitándose los zapatos en la puerta, para luego atravesar la sala en penumbras hasta llegar a las escaleras que lo conducían al segundo piso. Avanzó lentamente, sus pasos eran amortiguados por la alfombra hasta llegar a su habitación.

Abrió la puerta lentamente, intentando no hacer ruido alguno, con temor de despertar a la figura durmiente que estaba tendida sobre la cama. Sonrío con ternura al momento de ir acercándose hasta la cama, sentándose en el borde, acariciando el hermoso rostro que yacía dormido sobre la almohada. El largo cabello castaño oscuro tejido en una trenza, enmarcando el pequeño rostro de pestañas gruesas y labios generosos.

Su esposa, la mujer por la cual había desafiado a su familia y por la cual le habían calificado de oveja negra al haberla preferido, antes que a ellos. La mujer que confiaba en él plenamente y que no creía ninguno de esos rumores falsos en los cuales lo ligaban con alguna de sus compañeras de trabajo. La única mujer que le había llegado a conocer tanto y tan bien.

- Chunnie.- escuchó la voz dulce que le llamaba y le sacaba de sus cavilaciones.- has llegado, amor.- murmura somnolienta, sentándose en la cama y sonriendo con ternura antes de acariciar su mejilla.

El pelinegro sonrío ante el mote cariñoso con el que su esposa se refería a él. Esa sonrisa dulce que aparecía en sus labios, únicamente motivada por esa ternura que le inspiraba esa mujer que con sus ojos cafés lo había puesto a sus pies desde el primer momento en que la vio.

Ternura, pasión, había descubierto el verdadero amor entre sus brazos, con sus besos.

- Estoy en casa, cielo. Buenas noches, amor.- murmuró suavemente.- descansa, mi vida. No quise despertarte.

- ¿Qué hora es?- murmura ella adormilada.

- Son casi las tres de la mañana.- dice él con tono preocupado.

- ¿En verdad? Omo, parece como si me hubiera dormido hace a penas unos minutos. Aunque, de todas maneras está por…- el llanto de un recién nacido llegó a sus oídos, interrumpiendo su frase.

YooChun suspiró y beso la frente de su esposa.

- Yo le traeré.- dijo con rapidez, evitando así que ella se levantara de la cama, por lo que sólo le respondió con un movimiento de cabeza.

El pelinegro se levantó de la cama, dirigiéndose a la habitación contigua, la cual era separada de la suya, únicamente por una puerta, que en ese momento se encontraba entreabierta. Una lámpara de luz amarilla, baja, iluminaba la habitación decorada con pequeños delfines color rosa que su esposa había elegido personalmente como papel tapiz para esa habitación que albergaría a ese pequeño ser que llegó a su vida apenas un mes atrás y que les había dado la más hermosa de las sorpresas.

Su vida había cambiado desde que la había conocido. No sabía lo que le había sucedido, solamente que podía vivir su vida sin ella, que estaba incompleto si no estaba a su lado.

YooChun se acercó a la cuna y tomó en sus brazos al bebé con cuidado y ternura.

- Shhh… tranquila, mi amor.- murmuro suavemente, dándole un beso en la mejilla.

La bebé al reconocer su voz fue calmándose. YooChun la pegó a su pecho y la meció suavemente, tarareando una suave melodía, pero no pudo tranquilizarla lo suficiente, ella seguía hipando, mientras chupaba sus deditos.

- Tiene hambre.- dijo su esposa desde la puerta de la habitación, mirándolos con una sonrisa, en realidad, mirando a YooChun y la manera tan dulce en que trataba a su bebé.- creo que en eso no puedes ayudar mucho.- aseguró ella con una pequeña risita, tomando a la bebé en brazos y yendo hacia la mecedora.

Pero antes de que pudiera sentarse con su bebé, YooChun la tomó en brazos, llevándola hacia su habitación y depositándolas a ambas en la cama, sentándose a su lado.

- YooChunnie…- Los ojos cafés de su esposa se abrieron con sorpresa, al ver que YooChun no se movía de su lugar.- ¿mi… mirarás?- preguntó ella con trabajo.

El pelinegro sonrío, al mirar el hermoso rostro de su esposa, ésta estaba sonrojada. A pesar del tiempo, a pesar de que conocían sus cuerpos por completo, su niña aun se ruborizaba cuando él se quedaba mirando alguna parte de su anatomía.

- Haneul tiene hambre.- le recordó.

Su esposa asintió con un movimiento leve de cabeza, entendiendo que YooChun no se movería de su lugar. Suspiró y lentamente abrió los botones de su camisón, dejando a la vista su piel acaramelada, mientras daba el pecho a su pequeña bebe.

YooChun les miraba en silencio, pensando en que no se arrepentía de la decisión que había tomado, porque había sido la correcta. A pesar de haber ido en contra de los deseos de sus padres, él había encontrado su felicidad y ahora, sostenía a ambas entre sus brazos.

Muchas veces ha llegado a preguntarse qué hubiera sido de él si hubiera seguido la imposición de sus padres... Tal vez ahora se encontraría amargado y atrapado en un matrimonio infeliz... Pero daba gracias al cielo por haberse topado en su camino con su esposa, con sus amigos, quienes le dieron el valor para tomar la rienda de su vida y poder así romper con ese compromiso que sus padres habían arreglado para el, únicamente para hacer aun mas grande la corporación Park en Estados Unidos.

Ambos huyeron a Seúl, alejándose de todo, encontrando apoyo en familiares de su esposa, una prima cuyo esposo les tendió la mano y ahora era uno de sus mejores amigos. Le  debía mucho Jung YunHo y su esposa JaeJoong. Gracias a ellos, pudo conseguir  un empleo en la corporación Jung y, empezando desde abajo, ahora estaba donde debía estar. De eso hace ya casi cuatro años.

- YooChun-ah...- la suave voz de su esposa lo trajo a la realidad.- ¿En que piensas, amor?- pregunto ella con una cálida sonrisa.

-Ah... Este... En nada.- no iba a recordarle a su esposa esos momentos de tristeza cuando huyeron de Estados Unidos y mucho menos ahora que su felicidad se ha visto incrementada con la llegada de su bebe a su vida.

- Mira, Haneul-ah, Appa de nuevo se pierde en sus pensamientos.- dice en tono de broma, acariciando con ternura la mejilla de su hija.- nos ignora.

-Su-ah...- YooChun llamo con suavidad a su esposa, quien le miro con curiosidad.- Te amo, Park JunSu... Con toda mi alma, te amo.- le murmuro con suavidad para luego tomar sus labios en un tierno beso.

-Y yo a ti, YooChunnie... Con toda mi alma.- le responde tiernamente, acomodándose entre sus brazos, mientras YooChun apoyaba su barbilla en el hombro de su esposa, sosteniéndola firmemente por su cintura, viendo la escena mas dulce que jamás pudiera imaginar…

El rostro hermoso de su hija, con sus ojitos semiabiertos, siendo amamantada por su madre. Por la mujer a la que le había entregado corazón, cuerpo y alma...

Y jamás se arrepentiría de eso.

3 comentarios:

  1. qué lindo este yoosu y qué tierno que yoochun haya luchado por su amor a pesar de que se quedó sin el apoyo de sus padres pero el amor verdadero es irremplazable u_u muchas gracias :3

    ResponderEliminar
  2. quiero más, por fa si puedes podrías hacer la versión YJ de este fic muero de curiosidad acerca del YJ u_u pleeeeaseeee te amo escribes de locura <3

    ResponderEliminar
  3. OOOHHHH QUE HERMOOOSOOO¡¡¡ Dios mio se me salió uno de esos grititos de "Woooo envidia, que tierno, amo a Yoochun" En serio que estos fics tuyos en los que aparece la hija que Mi Chunnie espera tener hacen que mi kokorito se emocione. AIGOOO ASI VA A SER MI RATON COOMO PAPÁ Amo que lo escribas asiiii Jajja siii ya decia que el Jefe ere Yunho (^.^)

    ResponderEliminar