El Pastel de Fresas de JaeJoong
Adviertencia: Sexo explícito
Parte1. El encuentro
¿Quién iba a decirle que ayudar a su Beta le llevaría hasta su propia pareja? JaeJoong estaba seguro de que el destino es una gran hija de perra al ponerlo en esta situación. No solamente su pareja era un hombre, sino el hombre más varonil que había visto nunca. Aunque de él se desprendiera un fuerte pero dulce aroma a fresas recién cortadas.
JaeJoong era el lobo más grande de la Manada, de un color blanco satín que prácticamente brillaba a la tenue luz que iluminaba esa parte del parque, peleaba con fuerza y ninguno de los otros lobos parecía que podía vencerle. JaeJoong medía de la punta del hocico a la base de la cola 1.60 metros.
Habían acorralado a los dos jóvenes contra unos árboles, YunHo trataba de proteger a su primo con su cuerpo. Al mismo tiempo, miraba todo impresionado, sobre todo cuando el can blanco le miró directamente a los ojos con esos ohos suyos tan negros como la noche. Era como si pudiera leer sus pensamientos o ver en su alma.
Un lobo se acercó amenazante al moreno, pero antes que pudiera encajar sus dientes en alguna parte, el gran cánido blanco llegó para romperle el cuello con sus mandíbulas y ponerse de escudo para el moreno. Su Beta no tardó mucho en alcanzarle y ambos estaban protegiendo a los dos chicos para evitar que esto pase a más.
JaeJoong había dudado un momento sobre cuál de los dos hombres era su pareja, pues por defensa se habían abrazado uno al otro al ser atacados por los rebeldes, pero cuando su Beta se puso frente al pelirrojo ligeramente más bajo, JaeJoong supo que no se había equivocado al suponer quién era. Defendería a su pareja hasta la muerte. Y aunque no fue la suya esta vez, por supuesto que dio muerte a uno de sus enemigos. Nadie tocaba lo que era suyo.
- D-dijiste que “Harang-ie” no era un lobo.- YunHo tragó con dificultad y JaeJoong sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal. No le gusta el ligero temblor de miedo en esa profunda voz.
- Él n-no lo parecía.- JunSu respiraba con rapidez, parecía estar a punto de tener un ataque de ansiedad.
- No, JunSu… tranquilo…- YunHo se giró hacia su primo.- mírame… todo está bien… todo estará muy bien. Respira conmigo.- le pide el mayor y el pelirrojo poco a poco se tranquiliza.
A pesar de su miedo, su pareja sabía controlarse y mantener las cosas en calma. Una cualidad que se aprecia en la pareja de un Alfa, por lo que JaeJoong puede mantener su atención en la pelea y que nadie le pudiera hacer daño a su hombre.
Cuando disminuyeron en cantidad y número a los rebeldes, estos salieron huyendo del parque, seguidos de cerca por SiWon, KangIn y GeunSuk. JaeJoong no estaba seguro qué estaba sucediendo. Los lobos rebeldes por lo general no andaban en grupos, pues eran lo que ellos odiaban, la manada y sus reglas. ¿Qué los haría empezar a cambiar de parecer? No quiso externar su preocupación aún.
JaeJoong dio la señal y junto con su Beta y el comandante de sus centinelas, volvieron a su cuerpo humano, totalmente desnudos en aquella parte algo oculta y poco iluminada del parque. YunHo no podía apartar la vista del hombre que era el lobo blanco. Tenía la piel más blanca que hubiera visto, pero se obligó a desviar la mirada, para encontrar a su primo totalmente rojo, mirando al pelinegro alto.
- JunSu-ah…- Le llama, sacudiéndolo un poco, logrando romper la concentrada mirada de su primo, que parpadeó varias veces hasta que centró su mirada en él.
-¿Qué demonios está pasando aquí?- pregunta el pelirrojo aferrándose a la chaqueta del más alto de los dos.
YooChun veía la interacción de ambos humanos y la sangre le hervía, quería ir y separar a su pareja de los brazos de ese hombre, aunque fuera su primo. JaeJoong no podía estar mejor, se obligó a apretar los puños e intentar ignorar a su lobo que lo quería obligar a ir y reclamar lo que era suyo, apartarlo de su primo y dejarse, él mismo, envolverse en esos fuertes brazos. Gruñe. Jamás pensó estar sintiendo esto en su interior cuando encontrara a su pareja, pero parecía que su cuerpo había despertado ante la cercanía de ese hombre. Sacudió la cabeza, tenía que concentrarse.
- No es seguro que sigan aquí.- El Alfa habló atrayendo la atención de todos en él.- Los han identificado. Será mejor que los llevemos a la villa o regresarán por ellos. Hayami, trae la camioneta, rápido.
El comandante, el lobo negro, salió corriendo por entre los árboles del parque.
YooChun suspiró, no era así como su pareja debía enterarse quién era él.
- JunSu-ah…- se acercó a él.
El pelirrojo retrocedió hasta quedarse detrás de su primo.
JaeJoong veía la interacción entre su Beta y su pareja, no debía intervenir. Si JunSu no aceptaba ir con ellos, se respetaría eso, porque primero que nada estaba garantizar la felicidad y la seguridad de las parejas. Aunque YooChun se opusiera, se haría lo que JunSu quisiera.
- Déjennos en paz. No sabemos qué está pasando aquí, ni quiénes son ustedes. Prometemos no levantar una denuncia por lo sucedido, pero déjennos ir.- habló el moreno con firmeza. No iba a dejar que le hicieran daño a su primo.
- Imposible.- JaeJoong respiró profundo e hizo todo de su parte para mantener a su lobo a raya. No quería alarmarlos nuevamente. Tenían que ganarse la confianza de ambos para poder ponerlos a salvo.- Ellos los han identificado ya. Son nuestros enemigos y vendrán por ustedes.
- ¿Por qué? Nosotros no tenemos nada que ver.- gritó JunSu casi con pánico.
Una camioneta todo terreno se estacionó a un lado del parque, el hombre que se había transformado en lobo negro, bajó de ella ya totalmente vestido, junto SiWon, KangIn y GeunSuk. Ellos eran los hombres en quienes JaeJoong depositaba más su confianza.
Hayami entregó a cada uno un paquete de ropa de las que siempre llevaban para casos de emergencia como éstos. Después de vestirse con las prendas simples, YooChun intentó volver a hablar con su pareja, tratando de no seguir asustando al pelirrojo.
- JunSu, escucha… lamento que haya sucedido esto. Tal vez ellos seguían mi rastro. Querían matarme por ser el Beta de mi manada.- le explicó. El jovencito se asomó desde detrás de la espalda de su primo.- Confía en mí. Yo no te haría daño, nunca… lo juro, pero si no vienes conmigo ahora, ellos seguirán viniendo tras de ti, una y otra vez ¿Entiendes?
Pasó un momento de incertidumbre en el cual nadie sabía qué iba a hacer el pelirrojo.
- Harang ahora parece un nombre muy tonto, ¿Cierto?- pregunta suavemente, casi un murmullo, pero que los shifters escucharon perfectamente gracias a su oído privilegiado.
JaeJoong frunce el ceño, pero se imagina qué significaba ese nombre para ellos.
- No es tonto, es hermoso, gracias… Pero me llamo YooChun, Park YooChun.
- T-tú ya sabes mi nombre…- el pelirrojo salió de detrás de su primo.- ¿En verdad volverán?- pregunta con miedo.
- Una y otra vez, JunSu, porque ellos saben que yo no dejaría que nada malo te sucediera.- le extiende la mano, pidiéndole así que le brinde su confianza y venga con él.
- JunSu…- YunHo le habla a su primo cuando éste toma la mano de Park y el shifter lo levanta tomándolo en sus brazos para llevarlo hacia la camioneta.
Y parecía que por fin el jovencito había decidido confiar en ellos, lo que dio un gran alivio a JaeJoong, porque ahora tenía el pretexto perfecto para acercarse al hombre alto y poder por fin hacer algo para reclamar a su propia pareja.
- No pueden llevárselo así.- Reclama el moreno cuando escucha un carraspeo.
- Estará bien. Con nadie estará mejor protegido que con él, te lo garantizo.- El hombre de cabello y ojos negros se dirige a él y YunHo siente que la garganta se le seca.- Pero de hecho, tú también debes venir.
- Por supuesto que yo también iré, no voy a dejar a mi primo solo.- responde con un semblante serio.
JaeJoong afirma con un movimiento de cabeza. No estaba seguro de si el chico había sentido la atracción, pero de lo que sí estaba seguro era que no dejaría que se alejara de él, nunca.
Lo guió a la camioneta y se acercó a Hayami para pedirle las llaves.
- Ve con YooChun.- le ordena.
El Beta había tomado al pelirrojo en sus brazos y no estaba dispuesto a soltar su preciosa carga. Hayami se sentó en el asiento trasero a su lado, los demás chicos se fueron en la caja de la camioneta. JaeJoong le señaló a YunHo el asiento de copiloto a su lado, y el moreno frunció el ceño antes de subirse.
JunSu había caído dormido en los brazos del pelinegro, mientras JaeJoong guiaba la camioneta por las calles de la ciudad, enfilándose a carretera.
- Así que… ¿Harang?- pregunta el Alfa a la vez que Hayami y él contienen una risa, el Beta bufa malhumorado.
YunHo únicamente se dedicaba a mirar por la ventanilla, hacia la noche, intentando ignorar la oleada de deseo que había sentido cuando JaeJoong se sentó junto a él. Una urgencia que tuvo que frenar. No podía creer lo mucho que desea tomar a ese hombre en sus brazos, hacerlo suyo. Su cuerpo entero vibraba, como si reclamara al hombre.
Pronto la ciudad quedó atrás con el ruido de sus autos y sus luces cegadoras. YunHo se dio cuenta que iban hacia el campo, las estrellas se podían ver claramente y la luna empezando a menguar, en todo su esplendor.
El Alfa tomó un camino secundario sin señalización hacia donde se dirigía, pero muy bien cuidado y pavimentado. El moreno miró a todos lados. Tan distraído iba que no se fijó hacia donde los llevaban.
¡Maldita sea! Él no era así de descuidado. No podía dejar al azar el bienestar de su primo y el suyo propio, por más que se sienta atraído sexualmente a ese hermoso hombre. El camino termina en la entrada de un rancho. Un letrero rezaba “BIENVENIDOS AL RANCHO “T” PROPIETARIO: KIM JAEJOONG”
La parte delantera tenía una gran distancia hasta la puerta de la casa principal árboles frutales estaban a los costados del camino, a la luz de la luna emitían fantasmales sombras. Dos lobos salieron de ellos, corriendo a los lados de la camioneta. YunHo pudo sentir que se aligeraba peso en el vehículo y pronto eran cinco los cánidos que corrían al frente y a los costados, custodiando el paso del vehículo.
El Alfa estacionó, mientras Hayami y YooChun bajaban, YunHo admiraba el lugar. Realmente se quedó sin habla al ver la hermosa residencia de lujo. Una casa que fácilmente albergaría a más de veinte personas. Tres pisos de alto y no dudaba de más de 15 habitaciones. ¿JaeJoong viviría aquí solo? ¿Los estaría llevando a su casa con su familia? ¿Esposa e hijos?
Un sentimiento de celos se apoderó de él. Y no tenía por qué. El lobo ni siquiera había dado señal de sentirse levemente atraído por él, solamente le había traído aquí porque él insistió en cuidar de su primo.
- Iré a revisar la guardia.- se despide el tercer hombre. YunHo no sabe su nombre.- No quiero que intenten volver a filtrarse.- se dirige a JaeJoong.
El pelinegro sólo asiente con un movimiento de cabeza ante lo que dijo el hombre con acento japonés.
- No quiero que nadie me moleste esta noche.- dijo de repente.- Sólo si llegara a caer un meteorito sobre tu cabeza, tal vez aceptaría la interrupción.- le aseguró el pelinegro al comandante.
Hayami levantó una ceja con incredulidad. Pocas veces JaeJoong le ha llegado a pedir eso, siempre ha estado pendiente de su manada, desde el día que lo conoció. Asiente con un movimiento de cabeza, para luego retirarse.
Es cuando YunHo se ve de nuevo con la mirada fija de ese hombre en él.
YooChun hacía desaparecido ya en el interior de la vivienda, sin siquiera decirle nada a los demás, YunHo apenas se había dado cuenta que con él se había llevado a JunSu... la presencia de ese hombre estaba embotando sus sentidos y su proceso de raciocinio.
- Le he dicho a mi Beta que lleve a tu primo a descansar a una de las habitaciones.- le habla suavemente, el ¿Alfa?, tal vez dándose cuenta de la inquietud al descubrir que ya su primo no estaba con ellos.
YunHo frunce el ceño sin entender.
- Creo que te debo una explicación. Por favor, bienvenido a mi casa.- le señala la puerta para que ambos entren.
El recibidor era bastante amplio y daba a una sala de estar grande con muebles color gris al frente de una pantalla de televisión de 110 pulgadas empotrada en la pared. Más allá estaba el comedor, del mismo estilo moderno que la sala y una puerta color blanco que se imaginaba daba a la cocina.
- Temo que no nos han presentado formalmente. Soy Kim JaeJoong, Alfa de la Manada Kim.- se presenta el pelinegro, extendiendo una mano.
- ¿Alfa?- pregunta con duda.
- Soy el líder. O si quieres verlo coloquialmente, soy el jefe.- explica.
- Soy Jung YunHo… - toma la mano ofrecida en un firme apretón.- Abogado Jung YunHo.- Nadie se imaginaba cuál era su profesión al verle así con el cabello largo, habían personas que creyeron que era un cantante de alguna agrupación de rock, pero no era así y para trabajar se aseguraba de llevarlo bien sujeto y con mucha gomina.
JaeJoong señala los sofás para que el joven se siente, reprimiendo las ganas de echarse encima de él y reclamarlo. Ya tendría tiempo de eso… y de enamorarle.
El moreno se dejó caer en el sofá pesadamente.
- Yo… aún no puedo creerlo… ¡hombres lobo!- exclama incrédulo el moreno.
- ¡No! Shifters o cambia formas.- le aclara con algo de molestia en la voz.- No somos bestias. Según su mitología, el hombre lobo se transforma en presencia de la luna llena, perdiendo por completo su humanidad y su conciencia. Nosotros los shifters aprendemos a vivir con el animal dentro de nosotros, cambiamos a voluntad y nuestra conciencia, nuestra humanidad queda intacta cuando dejamos salir a nuestro lobo.
El hombre se había ofendido ante la comparación y había sido claro en sus diferencias. YunHo se había quedado pasmado ante eso.
- ¿Desde cuándo existen?- pregunta mientras mira con más atención al pelinegro.
- Los shifters hemos existido al mismo tiempo que los humanos, pero hemos ocultado nuestra existencia de ustedes porque nos han acusado de brujos, nos han atribuido maldiciones, nos han clasificado como bestias.- dijo algo enfadado apuntando lo que el moreno había señalado anteriormente.- nos han cazado por nuestras pieles y sangre, debido a sus propiedades curativas.- le explica.
YunHo no se perdía ni una sola de sus palabras. Solo era porque era interesante lo que decía, no por ese tono ronco de voz que le estremece y hace que su miembro duro se apriete contra sus pantalones.
- ¿Propiedades curativas?- pregunta algo extrañado el moreno, cambiando de posición para evitar que el lobo se diera cuenta de su excitación, lo cual era sumamente difícil.
El aroma a fresas se había intensificado y JaeJoong lo sentía embriagador. No podía esperar mucho. Era el Alfa. Habían pasado 250 años esperando por el indicado y está aquí, al alcance de su mano.
El sonido de unos pasos les sorprendió. Era YooChun que bajaba las escaleras, tenía el semblante algo serio y respiraba con algo de dificultad. Parecía que iba a colapsar de un momento a otro.
- ¿YooChun-ah?- pregunta JaeJoong levantando una ceja.
- No es nada, Alfa.- le responde mientras se dirige a la cocina, ya bastante mejor.- iré por algo para que JunSu cene.
El mayor asintió y le vio ir por la puerta blanca al fondo del comedor, el cual raramente era usado, pues al vivir solo JaeJoong en esa casa, prefería usar la mesa de la cocina para eso. El comedor se reservaba para ocasiones especiales o juntas donde los 15 centinelas, el Beta, el Comandante y él pudieran debatir.
Cuando el Beta regresó, miró a JaeJoong con una ligera sonrisa.
- JunSu necesita un cambio de ropa para dormir.- se dirige al alfa, quien asiente con un ligero movimiento de cabeza.
- Toma lo que necesites de mi clóset, YooChun.- podía estar casi seguro que el humano era de su talla.
El Beta agradece con una inclinación de cabeza y se dirige a la escalera nuevamente. JaeJoong y YunHo guardaron silencio hasta que YooChun volvió a subir, llevando esta vez consigo una bandeja con viandas y pan para el pelirrojo. JaeJoong respira profundo. Parecía que además ambos habían contenido la respiración mientras el Beta estaba en la cocina.
- Los shifters podemos vivir casi mil años.- JaeJoong continúa su explicación una vez que YooChun se pierde de vista y el Alfa le escucha entrar en la habitación.- debido a que cosas que normalmente afectan a los humanos, a nosotros parecen no dañarnos. Las enfermedades, el alcohol, las drogas no tienen efecto en nosotros y nuestras heridas tienden a curarse con mayor rapidez.
- Mil años…- murmura en su asombro.
- Demasiado tiempo, ¿No es verdad? Sobre todo si se pasa solitario ese largo tiempo.- sonríe melancólico.
El Alfa había llegado a creer que nunca encontraría a su otra mitad, había estado tanto con hombres como con mujeres, tanto compartiendo su cama como parte de su vida, pero ninguno había podido llenar ese lugar en su interior, en su corazón y en su alma. Sin embargo, aquí estaba él… este hombre había sido señalado por el destino para que sea suyo.
- ¿Cuántos años tienes realmente, JaeJoong?- pregunta el moreno mirándolo fijamente. No le calculaba al pelinegro más de veintisiete años.
- Tengo doscientos sesenta y cinco años.- responde con tranquilidad.
Y YunHo casi se atraganta con su propia lengua. Por supuesto no había esperado semejante respuesta.
- Antes de que preguntes… sí, viví durante el período de las dos grandes guerras y la guerra separatista.- le asegura mientras toma asiento a su lado.
YunHo levanta las cejas. ¿Alguien ya habría hecho esas mismas preguntas antes?
- ¿Cómo puedo estar seguro de que mi primo está a salvo aquí con ustedes?- pregunta mientras aleja sus suposiciones y esos celos absurdos que parecen instalarse en su pecho cada vez que imagina a JaeJoong brindándole su atención a alguien más que no sea él.
- Escucha, YunHo…- era la primera vez que mencionaba en voz alta el nombre de su pareja y su boca hormigueó, una deliciosa presión se sentía en su pecho.- Hay algunas cosas que serán difíciles de entender y que intentaré explicar, siendo lo más claro que yo pueda.
El moreno asintió mientras miraba atentamente al hombre frente a él, cada gesto, cada mirada. YunHo quería llevárselos grabados a fuego en su memoria, así podría ser su mejor recuerdo durante los días que estuviera en confinamiento… y si su primo se pudiera quedar ahí hasta que saliera de vacaciones en 100 días, no podría dejar de venir a verle, aunque le use como excusa para ver a este hermoso hombre.
- ¿YunHo? ¿Me escuchaste?- pregunta el pelinegro.
El chico sonríe al escuchar su nombre de ese tono ronco de voz. Lo que daría por escucharle gemir mientras hacen el amor. Desvía la mirada y se rasca la nuca.
- Lo lamento, tenía algo en la mente.
- ¿Alguna preocupación? ¿Ibas a verte con alguien? ¿Tu… pareja tal vez?- pregunta JaeJoong con cautela, intentando averiguar, aunque si YunHo tenía a alguien, iba a hacer todo lo posible y lo imposible para que se quedara con él.
- No tengo pareja.- negó con un movimiento de cabeza, apresurándose a dejar claro el punto.- sólo divagaciones mías. ¿Qué me decías?- sonríe suavemente esperando que continuara.
- Te decía que JunSu es una de las dos personas más seguras en esta casa.- comenta firmemente.- nosotros nos tomamos muy en serio la seguridad de los que viven en la manada, sobre todo cuando se trata de nuestras parejas.
- ¿Cómo?- YunHo preguntó algo desilusionado.
¿Qué esperaba? Ese bello hombre no iba a estar solo. Seguramente tendría una esposa o un hombre impresionante a su lado, incluso hijos. Bufa suavemente y sigue escuchando atentamente.
- La naturaleza ha hecho las reglas de emparejamiento bastante más complejas para nosotros, YunHo.- al Alfa le gustaba como se sentía el nombre de su pareja en sus labios, por eso no dudaba en mencionarlo cada vez que podía.- nosotros los cambia-formas podemos tener muchos encuentros sexuales, pero ninguno significará nada cuando encontremos a la persona que el destino nos ha deparado. Nuestra pareja.
- ¿Quieres decir que solamente tienes una pareja de por vida?- pregunta incrédulo.
- He escuchado de casos de hasta dos, pero básicamente es lo que mencionas. Nosotros no nos enamoramos ni tampoco vivimos en pareja si no es hasta que aquel que el destino nos señala aparece ante nosotros.
- ¿Y cómo sabes eso? ¿Hay algún tipo de señal?- Vuelve a preguntar algo curioso el moreno, no sabiendo muy bien hacia donde guía esa conversación.
- Solamente lo sabes.- niega el pelinegro con un movimiento de cabeza.- Así como YooChun supo que JunSu es su pareja.
- ¡¿Qué?!- YunHo abre los ojos con sorpresa.- E-eso es imposible. Yo sabría si mi primo es un… un shifter.
- No es necesario ser un shifter para ser una pareja.- le corrige.- y JunSu instintivamente sabe que YooChun es su pareja.
- Por eso confió tan rápido en él.- añade en respuesta, el Alfa asiente con la cabeza.
- Debió haber sentido la atracción… así como yo la estoy sintiendo contigo, YunHo.- El pelinegro toma una mano morena entre las suyas.- Tú eres mi pareja, YunHo. El único que el destino ha elegido para mí.
YunHo se levantó, paseando por la sala mirando al Alfa de vez en vez.
- ¿Yo? Como en ¿Para siempre? ¿Hasta que la muerte nos separe?- pregunta algo incrédulo.
- Si quieres verlo así, sí.- JaeJoong suspira.- los lazos de pareja son más fuertes que los de un matrimonio entre humanos. Es una compenetración total, podemos llegar a sentir sentimientos, estados de ánimo del otro, como compartir el alma.- Le explicó el shifter.- Yo nunca lo he sentido, pero es lo que mi madre solía decir de su relación con mi padre.- le aclara.- Debiste haber sentido la atracción, debiste haber sentido algo cuando estoy cerca de ti, cuando tomé tu mano.
YunHo sabía que era cierto. Los sentimientos que había estado experimentando en las últimas horas eran ¿Debido a ese lazo? Pero ¿Por qué ahora? YunHo se pasó una mano por su largo cabello, con desesperación. Era como un sueño. Le estaban ofreciendo lo que realmente estaba buscando por largo tiempo y justo ahora había tomado la decisión de irse. ¿Cómo podía decírselo?
- YunHo-ah.
El moreno sonríe ante sólo escuchar su nombre de los labios del hombre más bajo. Solamente quería envolver sus brazos alrededor de él y si pudiera protegerlo del mundo lo haría. Jamás se había sentido así de protector y celoso con nadie.
- Soy un humano, JaeJoong, yo no podré vivir mil años como los tuyos.- le explica una de sus preocupaciones.
- Podrás conseguir la misma longevidad que yo. No estoy muy seguro de cómo, pero así será. Te lo aseguro.- Dice firmemente el pelinegro.
El moreno asintió mientras volvía a dar vueltas enfrente del pelinegro, quien solamente se acomodó en el sofá, mirándolo caminar.
- ¿Cómo es ese emparejamiento?- pregunta.
YunHo quería saber si podía cumplirlo, y pedirle luego a JaeJoong que esperara por él esos dos años. Aunque pareciera egoísta, pero ahora ya no podía deshacerse del compromiso adquirido al ofrecerse al servicio militar. Habrían consecuencias muy graves y YunHo ahora tenía que pensar no sólo en él, si no en lo que implicaba atraer su atención al rancho... y a JaeJoong.
- ¿Te refieres al ritual?- JaeJoong sonríe y se encoge de hombros.- es relativamente sencillo. Sólo debemos tener sexo y debo morderte. Claro que primero debes aceptarme como tu pareja.- responde tranquilamente.- A partir de entonces ya seremos como uno mismo. Uno sin el otro no podrá vivir.
YunHo abrió los ojos y volvió a detener su paso. El joven hablaba como si fuera ya un hecho que era la pareja de JaeJoong, como si no se negara y eso alegraba bastante al Alfa.
- ¿Qué sucedería si no estamos juntos por mucho tiempo? Unos dos años.- pregunta tentativamente.
A JaeJoong no le gustó nada donde estaba llevando la conversación. Frunce ligeramente el ceño antes de contestar.
- Una vez emparejados eso es imposible. No estoy seguro qué podría suceder contigo, pero yo... podría enloquecer, dejaría salir a mi lobo y él dominaría mis sentidos. Me transformaría y no volvería a mi forma humana.
YunHo negó con un movimiento de cabeza.
- Es demasiado... demasiada información.- YunHo se acercó de nuevo y tomó la mano de JaeJoong, sentándose de nuevo a su lado en el sofá.- No puedo emparejarme contigo, JaeJoong.- dijo después de una respiración profunda.
- ¿Por qué?- se levanta el Alfa y le mira enojado.- ¿Acaso tienes una pareja? Eso no importa, ¡Eres mío, YunHo! No voy a renunciar a lo que el destino ha dispuesto para mí.
- No, JaeJoong, no tengo pareja.- Le repite en el mismo tono de voz, levantándose para enfrentarlo, los ánimos se han encendido rápidamente.- Tienes que escucharme, es una decisión que tomé hace un tiempo, antes de conocerte. Es un compromiso que adquirí y ahora no puedo echarme para atrás.
El pelinegro se quedó callado, en sus cincuenta años como Alfa, nadie había osado levantarle la voz como YunHo lo estaba haciendo, pero no podía enojarse con él, lo había hecho con justa razón. Él mismo había gritado sin dejar que el otro se explicara. Respiró profundo tratando de calmarse y contener a su lobo que, celoso, amenazaba con salir.
- ¿Cuál es ese compromiso que no puedes dejar?- Pregunta con más tranquilidad.
- Mañana temprano voy a enlistarme para mi servicio militar. Son veintiún meses a partir de mañana.- explica.
- No, no, no... ¡No puedes!- reclama el pelinegro.
- Tengo que hacerlo, JaeJoong... yo qué iba a saber que el hombre que habían destinado para mí también, iba a manifestarse un día antes de mi maldito enlistamiento. De haber sabido jamás hubiera cruzado por mi mente.- se deja caer de nuevo en el sofá y pasa la mano por el cabello. JaeJoong se daba cuenta que era un tic cada vez que se encontraba nervioso.
- ¿Por qué lo decidiste?- pregunta más tranquilo, pero sintiendo que algo le oprimía el corazón. YunHo no podía marcharse así.
- Porque no tenía una razón para luchar…- murmura suavemente el moreno, pero fue algo que JaeJoong pudo escuchar. YunHo estira la mano, llamándole.
JaeJoong está enfadado internamente, pero no duda en tomar la mano que se le ofrece. Un segundo después, su cabeza reposa contra un pecho sólido y a su oído supersensible llega el ritmo desacompasado de un corazón.
Por un momento queda rígido, se supone que él es el Alfa, que él debe ser el dominante. ¿Por qué demonios se siente tan bien, tan correcto estar entre esos protectores brazos y ser cobijado por ese pecho mientras le arrulla ese corazón que sabe que sólo le pertenecerá a él? Su lobo parece querer esto, acurrucarse y dejar por un momento de ser el Alfa, para ser solamente ese hombre que necesita a su pareja.
- YunHo-ah…
- Sólo te tendré a ti, JaeJoong. A partir de mañana, sólo tú, JunSu y ChangMin podrán ser considerados mi familia.- murmura el moreno, interrumpiendo al Alfa, pero parece perdido en sus pensamientos.
- ¿Quién es ChangMin?- pregunta con celos el Alfa mientras se acomoda en los brazos que le rodean.
- Otro de mis primos, JaeJoong… te prometo traerlo para que lo conozcas en cuanto pueda.- le asegura, mientras el pelinegro se acurruca aún más contra su pecho.
Por primera vez en más de doscientos años, JaeJoong se sintió protegido y amado, a pesar de que sólo llevaba un par de horas con su pareja. El pelinegro esconde el rostro en el cuello del moreno, sintiendo el dulce olor a fresas llenando sus sentidos. Era como si su cuerpo quisiera fundirse con el otro.
El moreno baja la mirada y se encuentra atrapado en esos ónices que parecen leer su alma. Lentamente acerca sus labios hasta los del pelinegro, sus brazos rodean la cintura estrecha. El contacto es electrizante, parece que su cuerpo vibra en cada una de sus células. El sabor, el aroma son embriagadores.
JaeJoong gime suavemente mientras sus dedos se enredan en los suaves mechones castaños de su pareja. No quiere separarse de él, no quiere dejarle ir, pero cuando el aire se vuelve escaso, debe dejarlo separarse apenas lo suficiente.
- No, no estás solo.- Habla suavemente, acariciando la mejilla y la línea de la mandíbula masculina.- hay toda una manada que también será tu familia. Ellos harían todo por protegerte.
YunHo asiente con un movimiento de cabeza. Sabe que es así, pero ¿Él qué podría hacer por ellos para devolver el mismo favor? El moreno deja de pensar totalmente cuando esos gruesos labios vuelven a tomar los suyos, en un beso demandante y enérgico, sus lenguas chocan y se enredan una con la otra mientras las manos de ambos buscan más piel que acariciar, más contacto.
YunHo no podía explicárselo, pero sentía que ya amaba a este hombre y quería dejárselo claro.
- JaeJoong, yo quiero ser tu...
- Shhh...- El Alfa pone una mano en los labios de su pareja y niega con la cabeza.- Lo sé... lo sé... sólo... sólo no lo digas en voz alta.- le pide el alfa.
Y comparten un nuevo beso, húmedo, caliente. Sus labios embonan como dos piezas de un rompecabezas, sus lenguas juegan y se enredan la una con la otra, saludándose, reconociéndose.
JaeJoong se acomoda en sus brazos sin romper el beso, siguiendo su ritmo, mientras se sienta en su regazo y deja una pierna a cada lado de las caderas de YunHo. El beso se rompe más no así el contacto, los labios de JaeJoong besan la nariz, los ojos y la frente del moreno, mientras este se concentra en el cuello, la clavícula y en torturar con sus dientes y lengua un pezón que se transparenta en la tela suave de la camisa que JaeJoong lleva puesta.
El pelinegro gruñe cuando además las grandes manos morenas se posicionan en su trasero masajeando con fuerza sus nalgas, consiguiendo así que sus erecciones se encuentren y ambos giman con fuerza.
YunHo ni siquiera se dio cuenta en qué momento o cómo llegaron a la habitación, solamente podía sentir el cuerpo de su amante debajo del suyo, arqueándose de placer cuando tomó el duro y húmedo miembro con su mano derecha, masajeando lentamente al sacarlo de su pantalón, pues no tenía ropa interior. Con su mano izquierda jugaba con uno de los pezones, que amenazaba con romper la tela de suave algodón de la camisa.
Pronto las ropas fueron innecesarias, manos rasgaron y se encargaron de desaparecerlas.
JaeJoong jamás pensó en ser el “de abajo” con su pareja predestinada, pero no podía evitar sentir que así debía de ser. Entre esos brazos se sentía libre y protegido, pero sobre todo amado y deseado. La mirada de YunHo era de adoración. Las caricias de sus labios eran dulces a pesar de la lujuria que les dominaba. Sí, YunHo sabía que era su pareja y lo había admitido, pero aún no podían emparejarse.
Todo pensamiento voló lejos de su mente cuando un gemido escapó con fuerza de sus labios al sentir la lengua de YunHo delineando la vena gruesa de su miembro antes de chupar la punta. El Alfa gruñe mientras se aferra al cabello de su pareja, queriendo separarse. Sabe que no durará mucho. Tal vez era el hecho de estar teniendo sexo con su pareja, que no era otro acostón sin sentido sólo para calmar las ganas. Este era su pareja, su hombre y eso le daba otro significado, aumentando infinitamente la intensidad de las sensaciones.
YunHo hizo caso omiso de los intentos de JaeJoong por alejarse o detenerlo y en cambio le llevó más profundo en su garganta, chupando con fuerza y relajando los músculos de su garganta.
JaeJoong se arquea de nuevo y empuja sus caderas haciendo que YunHo le lleve hasta el fondo de su garganta. El moreno deja que sea JaeJoong quien imponga el ritmo. Pronto lo escucha gemir con fuerza. El miembro del pelinegro late en sus labios y chupa con más fuerza.
La respiración de JaeJoong es acelerada. Nada lo había preparado para algo así, YunHo lo había llevado al orgasmo con la mejor mamada de su vida y él no había durado mucho, pero no se avergonzaba, porque así le había dicho lo mucho que le había gustado. Incluso había tenido problemas para mantener a su lobo a raya, pero había conseguido que no saliera.
YunHo se aleja lo suficiente para tomar una almohada y pasarla bajo sus caderas. JaeJoong respira profundo, jamás en su vida había sido el que recibía, al parecer le iba a entregar a su pareja esa primera vez.
El Alfa toma sus piernas, pasando las manos por detrás de sus rodillas y acercándolas a su pecho, dándole a su pareja espacio para trabajar en su virgen entrada. Siente algo húmedo y viscoso en su ella y un dedo lentamente hace presión en él.
- Relájate.- pide el moreno antes de besarle.
JaeJoong gime entre el beso, aun puede sentir el sabor de su propia esencia en aquellos labios. Aquel dígito travieso que acariciaba su entrada, ahora intentaba vencer su resistencia, consiguiéndolo y empujando en su interior, un escalofrío le recorre por completo. La sensación de incomodidad y el ardor le hacen sisear.
- Te pedí que te relajaras.- murmura el moreno entre el beso, empujando lentamente su dedo.- tan estrecho.- Empiezan un lento mete y saca hasta que encuentra lo que buscaba.- bingo…- celebra YunHo.
JaeJoong aúlla con fuerza cuando la punta del dedo de su pareja pega en su próstata, haciendo que su miembro vuelva a la vida. Un segundo dedo se une al primero y el Alfa está desesperado.
- ¡D-déjalo ya!- exclama impaciente.- haz- lo… por favor… te… necesito.- ruega, algo que nunca antes había hecho.
YunHo aún no está muy convencido, pero JaeJoong se abre más para él, mostrando su cuerpo por completo, provocándole.
- No… hazlo… yo… estaré bien…- añade adivinando la preocupación de su pareja.
- Eres hermoso, JaeJoong.- El moreno exterioriza su pensamiento en voz alta mientras toma las piernas de JaeJoong, llevándolas a sus hombros, y empuja sus caderas, guiando su adolorido y excitado miembro a la pequeña entrada.
La resistencia estaba ahí, pero cuando se empuja, ésta cede y su miembro se aloja en la parte más íntima y estrecha de su pareja. El moreno gruñe cuando el interior de su pareja lo abraza, apretándole.
JaeJoong contiene un gemido, sintiendo su entrada arder y como su interior lucha por deshacerse del intruso, pero su cuerpo sensible pronto le hace olvidar el dolor, relajándose deja que su entrada se contraiga y el placer le llega en oleadas cuando su pareja empieza a moverse.
YunHo se inclina, buscando los labios del pelinegro, quien no duda en devolver el beso con la misma intensidad. La lengua de ambos imitando el movimiento de sus caderas, encontrándose cuando YunHo embestía, separándose cuando el moreno se retiraba. YunHo baja sus manos a las caderas de su pareja, elevándolas un poco más, causando así que el ángulo de sus movimientos cambie y JaeJoong se arquea, rompiendo el beso al sentir su cuerpo vibrar, cada vez más cerca del orgasmo.
El Alfa baja sus piernas de los morenos hombros, para rodear la cintura de su pareja y pegarlo más a él, llevándolo más profundo en su interior. Puede sentir el delicioso cosquilleo construirse en su vientre, sus testículos tensarse y pegarse más a su cuerpo. Esconde el rostro en el hombro de YunHo, besando la piel a su alcance, escuchándole gemir con fuerza mientras sigue enterrándose en su interior. JaeJoong se aferra a él cuando está al borde, sus garras se extienden y sus colmillos se alargan, deseando reclamar a su pareja, pero sabe que no puede. Lo único que puede hacer es marcarle, por lo que entierra sus colmillos en el cuello del moreno. Las primeras gotas de sangre, y el mejor de los vinos del mundo queda pálido ante ese sabor que inunda sus sentidos.
El moreno gime con fuerza, dejándose llevar, derramando su semen en el apretado interior de su pareja. El pelinegro no tarda en seguirle, manchando el abdomen de ambos del blanco nacarado de su propio orgasmo.
JaeJoong da una suave lamida justo sobre la herida que acaba de abrir, cerrándola. El moreno en sus brazos recupera el aliento, mientras sale de su interior y se deja caer pesadamente a su lado en la cama.
- ¿Por qué lo hiciste?- pregunta suavemente mientras le mira serio.
No está enojado, maldita sea, pero ahora cómo podría irse.
- Aún no te he reclamado...- murmura el pelinegro, apoyando su cabeza en el brazo del moreno, mientras acaricia la marca que acaba de dejar en ese espacio entre el hombro y su cuello.- sólo te marqué, para que todos sepan que eres mío.
- ¿No es eso reclamarme?- pregunta levantando una ceja.
- No... el reclamo implica algo más... implica que tú me aceptas como tu pareja y el lazo entre nosotros se va a hacer muy fuerte... esto.- murmura suavemente delineando los bordes de la pequeña mordida.- es solamente para que cualquier otro shifter sienta mi aroma y no se atreva a acercarse a ti y si algún humano lo ve, sabrá que estás apartado.
- No sabía que eras celoso...- sonríe el moreno tomándole de la cintura y pegándolo más a su cuerpo.
- Los lobos somos muy territoriales.- aclara mientras deja un rastro de pequeños besos por la mandíbula del moreno.
- Creo que no te enfadará que yo lo sea también.- YunHo levanta la barbilla del Alfa.
- Se supone que lo seas...- responde con una sonrisa mientras acaricia los largos mechones del moreno.
YunHo se inclina reclamando los labios del pelinegro, JaeJoong se aferra a su cuello, luchando por la dominación del beso. Los cuerpos de ambos reaccionan como atravesados por una corriente eléctrica. La excitación vuelve a nacer entre ellos.
- No, no es posible.- murmura el moreno, besando el cuello del hombre entre sus brazos.
Aun le parece inconcebible el hecho de que su cuerpo reaccione de esa manera. No podía explicarlo, pero sentía que ya no podía vivir sin este hombre.
- Sí, lo es…- murmura en respuesta el pelinegro, tomando el miembro excitado de su pareja y acariciándole con lentitud, asombrándose de su tamaño. YunHo bien podía pasar por un shifter lobo, tenía la complexión y muchas de las características. Su pareja era perfecta para él.
YunHo sonrió, si así iba a ser el resto de su vida junto a JaeJoong, no podía esperar para vivirla. El pelinegro se coloca entre sus piernas, pasando sus manos por sus muslos, acariciándole. El moreno frunce ligeramente el ceño antes de tomar las manos del Alfa y girarlo, poniéndole boca abajo sobre el colchón.
- Lo siento, JaeJoongie, pero yo siempre voy arriba.- murmura en su oído, estremeciéndole.- tú solamente irás arriba cuando me estés montando.
El shifter se asombró cuando su lobo interior no hizo nada para refutar las palabras del moreno. Algo que nunca había sucedido antes. Como Alfa, el lobo de JaeJoong se revelaba cuando alguien, quien sea, trataba de imponerse a él. Incluso había tenido problemas con su padre, a pesar de que JaeJoong amaba al mayor.
Los demás siempre le juzgaban por su apariencia física, siempre creían que era un omega, pero cuando retó y ganó al anterior líder de la Manada, nadie dudó más de su capacidad.
Ahora, venía este humano a someterle, pero su lobo parecía bien con eso. JaeJoong suspira, para después gemir con fuerza ante la sensación de la lengua de su pareja en su aun sensible entrada. Tenía que recordar, este es el hombre que el destino había elegido para él e incluso su lobo lo aceptaba como tal.
JaeJoong suspira y deja que su pareja tome el control completo de su cuerpo y de él mismo, disfrutando de las caricias y de sus atenciones, relajándose al máximo y entregándose de nuevo a él.
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Cuando el pelinegro despierta unas horas después. Lo primero que nota es el vacío a su lado. Parpadea suavemente y se incorpora. Aún está oscuro afuera. Aún no llega el día siguiente, por lo que aún no tiene que despedirse de YunHo.
Se sienta en la cama, un dolor suave le recorre el cuerpo completo, pero es un dolor agradable, que le dice que ha sido tomado por el único hombre que ahora estará en su vida. La luz que se cuela bajo la rendija de la puerta del baño le dice donde se encuentra su pareja, se pone los pantalones que encuentra cerca de él y se dirige hacia ahí.
YunHo se mira al espejo, su cabello nuevamente recogido en una coleta, peinado totalmente hacia atrás. No se ha dado cuenta de la presencia de JaeJoong, al cual le da la espalda, y toma las tijeras que ha encontrado en el botiquín del baño. Respira profundo antes de llevarlas hacia su coleta y cortarla lo más pegado a su nuca que puede.
El mechón de cabello cae a sus pies y YunHo se encorva sobre el lavabo, como si tuviera todo el peso del mundo en sus hombros. El Alfa aún no puede sentir todo lo que YunHo siente, pero puede darse una idea.
JaeJoong se acerca al moreno lentamente y toma las tijeras de sus manos, empezando a recortar el excedente de cabello. Mechones y mechones de cabello van cayendo mientras YunHo respira profundo. Cuando siente que es suficiente, YunHo toma la mano del mayor y sonríe, recogiendo la coleta que él mismo se había cortado la pone en la mano de su lobo y sonríe tristemente.
- Ahora tengo una razón más fuerte para regresar.- murmura suavemente, casi inaudiblemente, pero sabe que JaeJoong no tiene problemas en escucharle.
- No está muy lejos la base, podré ir a visitarte...- JaeJoong siente que sus mejillas se calientan mientras aprieta entre sus manos el cabello de YunHo, la promesa de que su pareja volverá a él cuando el tiempo del servicio termine.
- Estaré esperándote.- asiente el moreno mientras sonríe.- Quiero ser mejor por ti, JaeJoong... soy la pareja de un Alfa, jamás pude imaginarme algo así... es una responsabilidad muy grande.
JaeJoong levanta la mirada sorprendido. Jamás pensó que YunHo también sintiera esa responsabilidad.
- No es necesario yo…
- Tengo que apoyarte, JaeJoong, no puedo ser una persona débil y darte más preocupaciones, por eso también tengo que ir y prepararme.
El Alfa sonríe mientras asiente. Su pareja toma su mano y le abraza mientras le jala hacia la ducha, abriendo el agua fría, haciendo reír al lobo entre sus brazos. A YunHo le encantaba la pareja que el destino le había entregado para él. Podía ser un lobo Alfa, el más fuerte de su manada y el más protector, pero para él... a YunHo le gustaba el hombre, ese que necesitaba aunque sea por unos momentos olvidarse de que tenía esa responsabilidad en sus hombros, que dependía de él el bienestar de más de veinte personas.
El moreno le pega a su cuerpo y la ligera diferencia de estatura era perfecta, la cabeza de JaeJoong encajó perfectamente bajo su barbilla.
Se quitaron las pocas prendas que tenían, dejando que el agua enjuague sus cuerpos, mientras sus mutuas manos acariciaban y exploraban la piel del contrario.
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La mañana sorprendió a JaeJoong despierto. Observando a YunHo dormir. Después de aquella ducha compartida, no pudo alejar el pensamiento preocupante de su mente. Muchas cosas, más bien, que podían ocurrirle a YunHo en el ejército. Su lobo se desesperaba y las ganas de aullar de rabia estaban en su pecho. ¿Por qué el destino era tan sarcástico? ¿Por qué le mostraba a su elegido para no dejarle tenerlo a su lado por completo?
La idea de no dejarle salir del rancho tomó fuerza por un momento, como unas horas atrás, pero las palabras de YunHo volvieron a su mente.
"No podemos llamar la atención, JaeJoong." Le había dicho con pesar. "Piensa en la manada. Si no me presento a la base, vendrán por mí, me arrestarán... y por defenderme puedes cometer un error." Le había explicado.
Un error que podía costarle la vida y la tranquilidad de su manada. El lobo sabía que tenía razón, pero no podía evitarlo. Quería a su pareja con él.
Una lágrima cayó por su mejilla. No se había sentido tan desolado desde la muerte de sus padres, y, aun así, no había llorado. No sabía qué le sucedía, si lloraba por todos esos años conteniéndose a sí mismo o por el hecho de que su lobo iba a perder a su pareja por varios meses.
Respira profundo y se acomoda sobre el pecho de YunHo, escuchando el consolador latido de su corazón. Se va a quedar con solamente sus recuerdos para evitar que su lobo salga a flote. Las primeras vacaciones de YunHo serían en 100 días. Tenía que esforzarse por aguantar.
YunHo despertó al poco rato, dejando al mayor seguir entre sus brazos.
“Los hilos rojos del destino se entretejen misteriosamente.” Pensó para sí.
Porque no dudaba que el hombre en sus brazos era la persona destinada para él.
- Buenos días.- murmura JaeJoong suavemente mientras levanta el rostro para mirar a su pareja, y YunHo puede ver sus ojos hinchados por el insomnio y las lágrimas. El moreno siente que su pecho se presiona, jamás había visto tanta tristeza en una persona.
YunHo no contesta el saludo, pero toma los labios del pelinegro con ternura, disfrutando de su sabor y la suavidad de sus labios. Cuando se separan, una nueva lágrima se desliza por la nívea mejilla del mayor. Y YunHo no sabía qué decirle para aliviar un poco su dolor.
- E-es tarde ya.- JaeJoong sabía que era media mañana por lo alto del sol.- ¿A qué hora es la ceremonia?
- A las dos de la tarde.- responde el moreno acariciando sus mejillas.
- Entonces, vamos, si no quieres llegar tarde.- El pelinegro se levantó rápidamente. Sabía que si no empezaba a poner cierta distancia, no iba a poder dejar ir a YunHo. Su lobo interior se quejó lastimeramente ante la pérdida de las caricias de su pareja.
Después de bañarse y cambiarse, JaeJoong le había prestado un par de prendas al moreno, quien a pesar de ser más alto, era de la misma talla que él. El pelinegro oculta su mirada triste e hinchada tras unos lentes oscuros, para bajar las escaleras, a paso lento, queriendo alargar el tiempo, pero sabía que era imposible.
Al bajar el último escalón, ruidos provenientes de la cocina le advirtieron que su Beta estaba ahí y no a solas.
Se dirige hacia ahí, con YunHo siguiéndole, para abrir la puerta blanca a tiempo de presenciar cierta escena que le caló en el alma.
- Creo que ni en mil años...- El pelirrojo pronuncia con un gemido.
- ¡Ni pienses en tener sexo en mi cocina, Park!- La voz del Alfa les llegó fuerte y clara a los dos.
El rostro de JunSu se tiñó de un profundo carmesí, mientras se esconde en el pecho de su pareja. No lo lamentaba, JaeJoong y su lobo no estaban para soportar escenas de derramamiento de miel, mientras ellos sufrían por el hecho de que su pareja no iba a estar para ellos en un buen tiempo.
YooChun bufa mientras observa a su Alfa. El Beta parecía algo perturbado y confuso. JaeJoong le mira fijamente a través de los lentes polarizados.
- Necesito que te quedes en la villa mientras llevo a YunHo a la ciudad.- dijo el Alfa, señalando al primo de JunSu que estaba tras él. Ahora no era el momento de explicaciones, sabía que tendría que darlas, pero no en este momento.
Park miró al joven y gruñó bajo.
- Iba a llevar a JunSu a su departamento a recoger sus cosas.- Explica a su Soulmate.
JaeJoong niega con un movimiento de cabeza. No iba a dejar de estar con su pareja los últimos minutos que le quedaban, mientras que YooChun iba a poder estar con el suyo las veces que él quisiera.
- Lo harás cuando regrese o mañana. Necesito que te quedes.- le habla en tono de autoridad.
- Nosotros podemos llevarlo.- ofreció YooChun.
- Yo lo haré.- responde el pelinegro, dando a entender que es su última palabra.
YooChun frunce el ceño ligeramente, como si fuera a añadir algo más, pero al final desistió y solamente se limitó a asentir.
- Será como digas.- responde el Beta.
JaeJoong se limita a un movimiento de cabeza antes de girarse a YunHo.
- ¿Quieres desayunar algo?- le pregunta a su pareja, bajando su tono de voz. Al fin y al cabo no podía sentirse molesto con él. YunHo no sabía de su existencia y él tampoco sabía que era su pareja destinada.
¿Habría cambiado algo el haberle encontrado antes? No dudaba que así hubiera sido.
- No, estoy bien.- responde el más alto con seriedad.
¿Qué ocurría? ¿Por qué la voz de YunHo había cambiado y era un tono frío el que utiliza? JaeJoong respira profundo y trata de tranquilizarse. Ya hablaría con él.
JunSu se levanta de su silla y se dirige a su primo. Ambos se despiden con un abrazo y frases cariñosas. El Alfa no puede evitar gruñir bajo cuando el abrazo, para él, dura más de lo necesario. YunHo le asegura a su primo que regresa en 100 días para sus vacaciones y JaeJoong sabe que no puede esperar para que el tiempo pase.
Salen de la casa y el calor de la mañana les recibe. YunHo tiene una pregunta en la punta de la lengua, pero no puede hacerla pues alguien se adelanta llamando la atención de su pareja.
- JaeJoong… ¿Va a algún lado?- pregunta el chico. Es unos centímetros más alto que JaeJoong y también se nota con menos masa muscular, pero ¿Qué sabe él? Los shifters por lo que ve, vienen en muy diversos tamaños, pero nada de eso tiene algo que ver con su fuerza o sus habilidades.
- YiHan.- le nombra el Alfa y frunce ligeramente el ceño.- estaré fuera, pero YooChun queda a cargo mientras no estoy. Si necesitas algo, puedes verlo con él.
YunHo pudo sentir un poco de aversión por parte de JaeJoong ¿Ese chico le estaría molestando? El moreno se pegó un poco más a su pareja.
El más joven, YunHo lo catalogó así debido a que no podía especular su edad excepto por su apariencia, sonreía provocativamente. Algo que no le gustó nada al moreno.
- Si usted quiere, puedo acompañarle. No es que dude de sus capacidades, señor, pero si sufren un ataque podría necesitar un poco de ayuda extra.
Más bien él era quien quería saltar sobre JaeJoong como un cazador sobre su presa, podía verlo en su mirada. YunHo apretó los puños cuando una voz de mando se escuchó a espaldas del tipo llamado YiHan.
- KangIn necesita ayuda en los pastizales del sur, YiHan. Ve a ayudarle. Ahora.- La voz del comandante de los centinelas se escuchó fuerte y clara.
El chico frunce el ceño antes de hacer caso y sin decir una sola palabra se retira haciendo una inclinación de cabeza.
- Saldré y no sé a qué hora estaré de vuelta. YooChun se ha quedado a cargo.- le informa a Hayami antes de dirigirse al lugar de resguardo de los vehículos.
El comandante asiente y los ve macharse, entrecerrando los ojos. Sabía que había una atmósfera algo extraña alrededor de JaeJoong y el primo de la pareja de YooChun, algo pasaba entre esos dos, pero esperaría a que JaeJoong le dijese algo.
YunHo no ha pronunciado palabra, siguiendo a JaeJoong con un semblante totalmente serio. Y antes de avanzar más, el Alfa se gira para encararle.
- ¿Qué ocurre? ¿Por qué te has puesto así?- pregunta mientras YunHo hace un gesto de disgusto.- Vamos, YunHo… ¿Qué ha sido lo que te ha disgustado tanto?- pregunta cruzando los brazos.
- YooChun, eso ocurre.- JaeJoong hace un gesto de no entender y el moreno sigue hablando.- Y ese niñato, YiHan…
- ¿Qué ocurre con ellos?- pregunta el Alfa con cierto fastidio.
- ¿Tuviste algo que ver con YooChun? ¿Te acostaste con él?- pregunta con algo de enojo el moreno.
- ¡¿Qué?! ¡NO! No puedes estar celoso de YooChun… él… YooChun es mi mejor amigo, casi un hermano. Un hermano que se parece mucho a mí en carácter, él es como mi hermano gemelo. Tenemos la misma edad y hemos compartido muchas cosas...- JaeJoong bufó y sonrió. Ahora que lo pensaba era lo mismo que había sentido cuando había visto a YunHo protegiendo a su primo.- YooChun es lo que JunSu para ti. Él siempre ha estado ahí para mí y me ha apoyado.
El moreno asintió aceptando la respuesta.
- Y el tal YiHan… ¿Es un centinela?- pregunta con algo de enojo a su pareja, sabiendo que ese “niño” ha mirado al Alfa con deseo.
- No, no lo es. Sólo pertenece a la manada. Él decidió quedarse para formar parte de ella.- le explica mientras continua caminando.
- Y para intentar meterse en tu cama.- añadió en un murmullo el moreno, que fue perfectamente escuchado por JaeJoong.
- Pues sólo se quedarán en eso… en intentos.- responde el Alfa.- Créeme, YunHo… cuando hemos encontrado a nuestras parejas somos fieles hasta la muerte.- le asegura.
- Perdóname.- pide el moreno alcanzándolo para abrazarlo por la espalda.
- Te entiendo… yo… también sentí celos de JunSu por un momento.- suspira el pelinegro.
Al llegar al pabellón que sirve de garaje para guardar los vehículos, YunHo se queda sin habla. Era bastante grande. Se preguntó cuántos automóviles podrían tener para que estuvieran en un lugar así. JaeJoong teclea el código de seguridad y las enormes puertas eléctricas se abren. En el lugar estaban ordenados desde camionetas todo terreno de carga hasta una Hummer color plata y en un lugar aparte se encontraban varios autos deportivos de lujo. Ferrari, Cadillac, Lamborginni, Audi y Porsche eran unas de las pocas marcas que el moreno podía reconocer entre los que se hallaban ahí.
- Elige… te dejaré conducir.- le dice el pelinegro mientras su pareja se separa de él y camina entre los más de 20 automóviles alineados.
YunHo miraba con asombro a JaeJoong y éste sólo sonrió ante su expresión.
- Los Shifters solamente esperamos por nuestra pareja y mientras tanto nos dedicamos a reunir todo lo que podamos para garantizar que nada les falte…- le explica.- tengo varios negocios y un par de acciones en la bolsa, así como edificios de la ciudad que son míos y rento para otros negocios que no me pertenecen…- le enumera.- Estuve preparándome todo este tiempo para encontrarte.- sonríe el pelinegro mientras se acerca y le abraza nuevamente. YunHo está confundido, no sabe por qué se siente halagado e intimidado al mismo tiempo.- Anda… elige uno.- le anima.
YunHo se gira, mirando el hermoso Lamborginni murciélago color plata. JaeJoong va en busca de las llaves y le quita la alarma.
- Buena elección, es el mío… aunque no creo que YooChun se hubiera enfadado si hubiéramos pedido prestado su Porsche.- ríe suavemente y le entrega las llaves.
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YunHo sentía la adrenalina correr por sus venas mientras circulaba las calles de la ciudad, tratando de no pasar los límites de velocidad al ceder a la tentación de meter a fondo el pedal de ese hermoso vehículo.
JaeJoong le miraba con una sonrisa en el rostro, pues el moreno tenía la expresión de un niño en navidad.
YunHo aparcó el automóvil en una calle de los suburbios de la ciudad. Cuando apagó el motor se quedó observando la casa que estaba cruzando la calle. Era un lugar tranquilo, JaeJoong podía decirlo. Era de esos lugares que invitaban a echar raíces, donde niños podía crecer felizmente entre comidas caseras calientes y juegos. Su pareja había crecido aquí.
El pelinegro estaba a punto de despedirse, cuando YunHo tomó su mano y besó sus nudillos.
- Espérame aquí… no tardo.- le dice antes de soltar el cinturón de seguridad y salir del automóvil.
Eso le había tomado por sorpresa por completo. Había pensado que su pareja se despediría ahí de él, pero al parecer los planes de YunHo eran otros.
El pelinegro miraba con fijeza hacia la puerta de la casa. Era una como las tantas que había en la misma calle. Los mismos colores, los mismos diseños. Casas prefabricadas.
Su pareja apareció unos minutos después llevando una mochila en una mano y una maleta en la otra. Un hombre de mediana edad salió tras él gritando cosas tan desagradables como el gesto de repulsión que tenía en su rostro.
- ¡Espero nunca volver a verte! ¡Yo no crié un marica y mi esposa no dio a luz una aberración!- gritó el hombre con furia.
- No se preocupe, señor Jung.- respondió el moreno, sólo detuvo sus pasos pero no miró hacia atrás.- Desde este momento, usted no tiene hijo y yo no tengo padres.- añadió antes de seguir caminando hacia el automóvil donde JaeJoong le esperaba.
JaeJoong sintió la ira despertar en él, una fuerza indescriptible y sed de sangre. Podía darse cuenta del dolor en los ojos de su pareja, no iba a dejar que nada ni nadie le dañara.
El lobo salió rápidamente del auto, casi rompiendo el cinturón de seguridad que llevaba puesto aún. Y se dirigió corriendo hacia ese hombre que había humillado a YunHo, sin importarle que sea el padre de su morena pareja.
YunHo abrió los ojos con sorpresa y dejando caer sus cosas, detuvo al lobo antes de que éste pudiera cometer una locura. La puerta de la casa Jung se cerró con fuerza tras ellos, cuando el señor Jung vio la mirada asesina que JaeJoong le dedicaba.
- Déjalo ya, no vale la pena. No vale la pena, JaeJoong.- le repetía una y otra vez mientras le pegaba a su pecho y trataba de tranquilizar a JaeJoong y a su lobo.
- Él no tiene el derecho, YunHo… ningún maldito derecho a decirte todo eso.- se queja el pelinegro, aferrándose al cuello de su pareja, mientras éste acaricia su espalda y consigue calmarlo.
- No importa ahora.- le responde.- Yo te tengo a ti.
JaeJoong esconde el rostro en el cuello de su pareja, no sin antes darse cuenta de que en una ventana, las cortinas se movían. Al parecer todavía había alguien que se interesaba por lo que pasaba afuera.
El moreno suspira ya aliviado porque su lobo se ha tranquilizado, le hizo darle la espalda a la casa y encaminarse a su automóvil.
- Vamos, ayúdame a llevar mis cosas.- le pide con una sonrisa un poco triste.
El pelinegro asiente tomando la mochila, y YunHo la maleta, regresan al auto. Después de meter las cosas en el maletero, se sentaron de nuevo como habían llegado, YunHo ocupando el asiento del conductor.
- Lamento la demora.- El moreno toma el volante y respira profundo, apretándolo hasta que sus nudillos se pusieron blancos.- Te pasas años preparándote, pero ninguna expectativa se compara al dolor de la realidad.
- YunHo-ah…- El pelinegro toma su mano, separándola del volante y entrelazando sus dedos.- Nosotros seremos tu familia ahora.
- Lo sé.- sonríe con un poco de tristeza.
YunHo mira con melancolía por última vez la casa en la que creció y arranca el automóvil para encaminarse a la base militar.
- ¿Sabes? Mi madre te hubiera adorado.- JaeJoong acaricia el dorso de la mano de su pareja con su dedo pulgar trazando círculos lentamente.
- ¿Me hubiera?- pregunta el moreno dedicándole una rápida mirada preocupada antes de seguir mirando al frente.
El pelinegro asintió con un movimiento de cabeza.
- Ella falleció hace treinta años. Un año después que mi padre. Ellos eran de las pocas parejas destinadas en la manada. Y se adoraban. Ambos ya eran ancianos. Mi padre falleció y ella enfermó poco tiempo después por la tristeza.- Explica.
YunHo escuchó atentamente la historia de la Manada que JaeJoong le contaba. Ellos habían estado en peligro de desaparecer, pues el anterior Alfa impedía las uniones con otras razas de shifters o humanos, ordenando casamientos forzados entre los integrantes del pack, lo que resultaba en emparejamiento entre personas con lazo sanguíneo muy cercano. Los bebés nacían enfermos y morían poco tiempo después. Muchas parejas eran infelices y se odiaban por eso. De la gran manada que era antes quedaban menos de cincuenta y si seguían así, iba a ser peor.
- Por eso reté al Alfa anterior. Le gané limpiamente y hubo quienes aun así no quisieron seguir en la manada, quedamos alrededor de treinta personas, contando a mi familia. Solo nosotros éramos once.- YunHo le miró asombrado.- Yo fui el único hombre de nueve hijos.
- Una gran familia…
- Y muy unida.- JaeJoong suspiró.- poco después mis hermanas empezaron a encontrar a sus parejas y bueno, tuvieron que seguirlos, se integraron a otras manadas.- siguió el relato.- Mi padre murió una mañana de invierno. Se fue a dormir y al día siguiente no despertó.- se formó un nudo en su garganta. Aun le extrañaba, sobre todo su guía y sus consejos.- como te dije, mi madre le siguió un año después.
- ¿Crees que ellos se hubieran opuesto a nosotros?- pregunta el moreno con el ceño un poco fruncido.
- Nunca.- declaró con seguridad.- Ellos nunca cuestionarían la decisión del destino.- Sonrío jugando un poco con el cabello corto de la nuca de su pareja.- La pareja de una de mis hermanas es mujer. Al principio fue un shock, pero ellas son la una para la otra, puedes verlo en sus ojos.
YunHo asintió mientras estacionaba el vehículo. Habían llegado a la base. JaeJoong se aferró a la mano que aún sostenía de YunHo y el moreno no pudo resistir la tristeza que vio en esos ojos.
- Acompáñame.- Le pide.
Ambos bajan del automóvil y se dirigen al campamento. YunHo aún tiene que terminar el registro. Al entrar puede ver a los últimos formados para llenar el formato. Se gira y mira JaeJoong con una sonrisa forzada.
- Quiero llamarte todos los días.- pide.
El Alfa asiente y corre a la mesa con los militares para pedir un bolígrafo y escribir en la palma de la mano de su pareja el número de su móvil.
- Espero tu llamada.- pide con nudo en la garganta.
YunHo asiente y besa su mejilla antes de tomar su mochila, echarla al hombro y se dirige a la mesa de registro, tratando de no mirar atrás porque sabe que no tendría el valor de irse.
JaeJoong solamente podía mirar, desde donde estaba, tratando aguantar las ganas de sacar a YunHo de ahí, apretando los puños. Un chico se había acercado a YunHo y se tendieron la mano, saludándose. El lobo de JaeJoong se alteró, tratando de salir para alejarlo.
- Ellos volverán.- le dijo una voz junto a él.
JaeJoong miró al hombre a su lado y frunció el ceño ligeramente. El aroma le indicaba que el chico más bajo que él con el cabello teñido de rosa, era un shifter también. Alguien pacífico al parecer, porque se había acercado a él sin ningún temor y muy discretamente.
- Lee SungMin.- se presenta mirándolo con una sonrisa, tal vez un poco sarcástica mientras extiende su mano.- Y mi novio es el alto que va con el chico moreno que te besó la mejilla.- hizo la observación.- Sé lo que sientes. Sus padres lo obligan a ir para poder estar conmigo.- explica con un suspiro y se encoge de hombros.- sé que mi pareja volverá a mí.
JaeJoong asiente pues el chico habla discretamente. El lobo no deja de observar a YunHo, vigilando cada movimiento.
- ¿Y tú eres?- pregunta ante el silencio del pelinegro.
- Kim JaeJoong.- responde tranquilamente.- Alfa Kim JaeJoong.
- Oh, un lobo Alfa… no sabía que había una manada cerca. Yo soy un YeoWoo.* Un placer, Alfa Kim.
JaeJoong ve la mano aún extendida del más pequeño. Y la estrecha.
- Los dos deberemos tener mucha paciencia ¿No crees?- sonríe el joven SungMin tristemente, dirigiendo la mirada a los dos hombres en la formación.
Esos serían los 21 meses más largos de sus centenarias vidas.
**N .A. YeoWoo: Zorro
˜º˜º˜˜º˜º˜˜º˜º˜˜º˜º˜˜º˜º˜˜º˜º˜˜º˜º˜˜º˜º˜˜º˜º˜˜º˜º˜˜º˜º˜
Por fin después de mucho tiempo, una actu!!!!!
Ya tengo tablet nueva y teclado y podré dedicarme a actualizar y dar seguimieto a todos mis pendientes en el blog!!!!
Asi que esperen muchas sorpresas
Pd. Ya tengo paginita de facebook, denle like para estar al pendiente de las actus, ahi las voy a subir. Denle like y mucho amor!!


Feliz navidad!!!! Cachorro!!! Omma saco tu tablet!!! XD después de mucho ;;
ResponderEliminarMuchísimas gracias!! Esta genial!! Me encanta aaa aaa lo único malo que le encuentro, es que, quiero masssssss, por favor ya no nos abandones, muchísimas gracias otra vez!!
ResponderEliminarAy!!!! Lloré!!!!😭😭😭 primero porque no podía creer que hayas vuelto, y segundo porque pobre YunJae, va a sufrir la lejanía y tercero...amo el Yoosu y muero por saber que va a pasar con el HayaMin y hay bebé de por medio😭😭😭😭
ResponderEliminarFinaaaaaally you're back!!! Esperaré con ansias cada actu! Este fic ya lo habías subido? La parte del YooSu no??
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