sábado, 11 de julio de 2020

Epílogo





Epílogo. Cómo Kim JaeJoong se convirtió en Kim JunHo


Extensión: 2147 palabras (4 páginas)
Advertencia: Discapacidad en personaje/ muerte violenta/suplantación de identidad

JaeJoong ni siquiera se había dado cuenta de cuanto tiempo había estado así. Ahora se daba cuenta, comprendía que realmente a nadie le importaba. Sus padres tenían sus propias ocupaciones y a su perfecto hijo HyunJoong para cubrir sus necesidades de todo. Él… él no les valía nada. Siempre estaba haciendo algo para llamar su atención. Desde niño, él se dio cuenta de que haciendo escándalo y metiéndose en problemas, era la única manera de que sus padres le prestaran algo de atención. Cuando pudo entender que esa no era manera de vivir, él ya no sabía la manera de volver atrás y reivindicarse, por eso siguió con esa fachada. Ahora… cuando realmente había encontrado a alguien que pudiera amarlo a él, por lo que era, que se pudo mostrar a alguien con todos sus defectos, virtudes, sus miedos y sus sueños… él mismo tuvo que echar a perder todo.

Se levantó de la cama y miró alrededor. Se sentía tan fuera de lugar, tan solo. Estaba seguro de que nadie se daría cuenta de su ausencia si un día él desapareciera.

Fue entonces que una idea se hizo lugar en su mente. Irse. Desaparecer. Nadie le lloraría, nadie le extrañaría. Y él podría empezar de nuevo en otro lugar, un nuevo JaeJoong.

Tomó todo lo básico, metiéndolo en una bolsa de viaje. Dejó su teléfono celular en la mesa junto a su cama y mirando por última vez lo que supuestamente debería ser su hogar, tomó su mochila para salir de ahí, para no mirar atrás.

Sin rumbo fijo estuvo vagando por unas horas hasta que una idea se hizo lugar en su cabeza. Comenzar de nuevo, ser alguien nuevo, una persona distinta, en un nuevo lugar… y encontrar a alguien que le ame como es él, sin importar su pasado. El rubio respiró profundamente. Buscó un cajero automático y retiró lo que tenía en sus tarjetas antes de romperlas y tirarlas a la basura. Compró un tinte en una farmacia y volvió a oscurecerse el cabello. Ya no importaba nada. No era necesario cambiar su aspecto de nuevo, cuidarse o embellecerse. Quien lo amara, lo amaría por lo que fuera por dentro, no por fuera.

Fue a la estación de trenes y compró el boleto en el primer tren que saliera. La ciudad de Busán lo esperaría con nuevas oportunidades, nuevas personas, un nuevo JaeJoong.

JaeJoong apretaba su mochila contra su pecho, mientras sentía un enorme vacío en el pecho. ¿Y si se quedaba y trataba de hablar con YunHo y YuChun? Negó con la cabeza… una parte de su cabeza intentaba razonar y le pedía regresar, la otra ya estaba cansada de intentar, de tratar de llamar la atención, de que lo vieran… nadie le veía y los pocos que lo hacían, sólo veían lo que ellos querían ver… nadie se daba tiempo para conocer al verdadero JaeJoong.

Al llegar a Busán, ya era media noche. Al principio no sabía hacia donde ir, primero tenía que buscar un hospedaje. Un hotel pequeño tal vez o un hostal… si hubiera traído su celular, buscaría un airbnb…

“Basta, JaeJoong, nueva vida, nuevo tú… no más tonterías.” Se regañó internamente.

Ajustó su mochila y salió de la estación central para caminar buscando un lugar para poder pasar la noche. Tal vez al día siguiente podría rentar algo pequeño para él y luego buscaría un trabajo. El dinero que tenía no le iba a durar mucho de cualquier manera.

Al pasar por un callejón los escuchó. Al principio quiso pasarlo por alto, pero sabía que no podría estar en paz si se iba así nada más. Unos pandilleros estaban amenazando a un par de chicos, los habían arrinconado en los más profundo del callejón, pero no eran nada discretos a la hora de las amenazas.

- Danos los que traigas, niño, ahora… o tú y el ciego se mueren.- le gritaban.
- Por favor, no. Es todo lo que tenemos.- suplicó uno de ellos, la voz era un tanto aguda y se escuchaba muy asustada.
- Déjennos en paz, no les vamos a dar nada…- se escuchó una voz un poco más gruesa.
- ¡¡¡Hey!!!- gruñó JaeJoong desde la entrada del callejón. Cuando se giraron pudo ver a 4 tipos que amenazaban a dos chicos, si uno de ellos era ciego, entonces estaba en desventaja ese uno que se podía defender.- ¿No escucharon que los dejen en paz?- pregunta a la vez que entra en el callejón.
- ¿Tú quién te crees para meterte donde no te llaman?- pregunta el que parecía el líder de esos vagos.- Miren, chicos, es el superman coreano.- se burló y los demás le hicieron coro.- Te enseñaremos a no meter tus narices donde no te llaman, niño bonito.

Al menos esperaba poder distraerlos lo suficiente como para que los otros dos chicos pudieran escapar. Él podía pelear, sabía un poco de artes marciales gracias a uno de sus guardaespaldas que se tomó la molestia de enseñarle, pero si los tipos traían armas, en lo cual no había pensado hasta ese momento, sí que estaría en serios problemas.

- A ver si después de esto te dan ganas de seguirte haciendo el héroe.

A una señal de su jefe, dos de los tipos fueron hacia JaeJoong, dispuestos a golpearlo con fuerza, pero siendo más delgado, el menor se pudo colar de los golpes y asestarle un buen par a sus contrincantes, que a pesar de ser más grandes eran más bien de torpes movimientos. Los otros dos se vieron sorprendidos cuando uno de los dos chicos a los que tenían acorralados se abalanzó sobre de uno de ellos y  empezó a golpearlos. 

Entre tanta confusión, JaeJoong únicamente podía defenderse y tirar golpes por donde podía… hasta que todo pareció congelarse cuando se escuchó un disparo… 

- Vámonos, antes de que alguien llame a la policía.- ordenó el líder quien salió corriendo del callejón seguido de sus otros 3 cómplices.
- ¡Hyung! ¡JunHo- Hyung!- se escuchó el grito.

JaeJoong se acercó lentamente a los dos chicos. Uno de ellos estaba arrodillado en el suelo, estirando la mano, tratando de aferrarse a alguien. El otro yacía en el suelo, boca arriba con los ojos abiertos desorbitados y una mancha en el pecho que a simple vista era color marrón que se iba extendiendo más y más en su camisa.

- No, no, no…- un peso cayó en el estómago de JaeJoong cuando se acercó a ver a ambos chicos. Si él no se hubiera metido, si él no hubiera…

El chico que se encontraba tirado levantó una mano tratando de alcanzar a alguien y JaeJoong en ese momento la aferró. Lo levantó y lo colocó en su regazo, un hilillo de sangre corría por el labio del chico que intentó enfocar su mirada en él.

- JunSu…- llamó y el otro chico se arrastró hasta donde se encontraban así fue que JaeJoong se dio cuenta de que el otro jovencito era el chico ciego que mencionaron los asaltantes..- Cuídalo… por… favor… soy… lo único que tiene…- tose con fuerza cuando la sangre se acumula en su garganta y cierra los ojos.
- JunHo Hyung.- le llama el otro chico con lágrimas en los ojos.

Se empiezan a escuchar sirenas de policías a lo lejos, JaeJoong siente que el pánico se apodera de él. Tiene que irse de ahí… no podía enfrentarse a un interrogatorio judicial, aún era menor de edad y no querría que lo regresaran a Seúl otra vez, no esa jaula de oro solitaria… tienen que irse de ahí. Deja al chico en el suelo y se levanta para tomar al otro de la mano y levantarlo.

- Tenemos que irnos…- le dice mientras lo arrastra para salir del callejón.
- No, no… ¿Dónde está, Hyung? ¡JunHo, Hyung!- grita el menor mientras JaeJoong lo jala hacia él y rodea su cintura con un brazo para correr.- ¿Quién eres tú? ¿Quién eres? ¡Suéltame!

Las patrullas no tardan en llegar, JaeJoong logró llegar a la siguiente esquina con el chico que aún llorando desesperado en sus brazos. Justo a tiempo para ver que los carros de la policía llegaban al lugar. El pelioscuro le tapa la boca con una mano al menor, mientras se esconden en la entrada de un edificio, desde ahí observa a la policía trabajar y acordonar el área.

Poco después, vio llegar a una ambulancia del forense y sacaron un cuerpo sobre una camilla en una bolsa negra. Un golpe directo al pecho del chico. Entendiendo que JunHo no había sobrevivido…

- Lo siento, JunSu… lo siento.- murmura JaeJoong sintiendo que sus ojos se llenan de lágrimas y el pelirrojo no entiende mientras el otro lo abraza con fuerza.- Está muerto, JunHo, está muerto.

JaeJoong sintió un nudo en la garganta cuando el chico se aferró a él y lloró con fuerza.

- Yo cuidaré de ti, lo prometo… lo prometo.- sus lágrimas corrían por su rostro mientras aferraba al menor con la misma fuerza.

˜º˜º˜º˜º˜º˜º˜º˜

Había pasado ya un més en Busán. Había conseguido pequeños empleos como camarero o cantante en bares pequeños y cafeteerías, a veces él y JunSu cantabanen la plaza principal, así había conocido a HoDong, quien le había ayudado un par de veces a escapar de unos maleantes.

Pero hasta ese momento, no había habiado ninguna noticia o reportede su desaparición. JaeJoong supo entonces que a nadie le importaba y tomó la decisión correcta.

- ¿Estás seguro que tienes con qué pagar? El tipo es caro, pero es bueno.- le dice el chico. HoDong podía parecer mal encarado, pero era demasiado buena gente. Ahora, ahí semi escondidos en un callejón, le había encontrado a alguien que podía hacerle desaparecer.

JaeJoong suspiró y asintió. 

- No importa el costo.- aseguró mientras el tipo miraba a todos lados.
- Sígueme…- le gruñe mientras le lleva por los callejones más alejados del mercado de Busán y hacia los muelles. JaeJoong está en alerta por si acaso quería verle la cara.- Te presentaré a ChangMin… podrá parecer muy joven pero créeme, sabe lo que hace.

JaeJoong asintió mientras llegaban a una bodega. Habían muchas cajas por doquier.

- ¿A quien trajiste, HoDong?- pregunta un muchachito muy alto, de cabello negro, largo y piel morena, no alcanzaba a pasar los quince años, según le calculaba JaeJoong. Estaba sentado frente a un escritorio con varias computadoras.
- Es un cliente. Quiere que le ayudes con un asunto.- responde mientras señala a JaeJoong y lo deja ahí de pie para salir de la nave.
- Bueno ¿Y qué quieres?- pregunta el jovencito al que llamaron ChangMin, cruzó los brazos sobre su pecho, mirando con un poco de exasperación hacia JaeJoong.
- Estoy buscando quien pueda ayudarme con unos documentos.- explicó el pelioscuro.
- Eso es bastante caro…- JaeJoong sacó de su mochila un rollo de billetes y se los tiró a ChangMin quien lo recibió en sus manos y los contó rápidamente.- tú dime.. ¿qué papeles son esos?- sonríe el menor.
- Quiero ser él.-  le tiende un acta de nacimiento y una identificación, de las pocas cosas que JunSu traía en su mochila cuando escaparon.- Está muerto. Cambia todo lo que puedas, registros escolares, número de seguro social, lo que sea. Quiero mi rostro y mis datos en esos registros.- le exige.

ChangMin sonríe, entrelaza sus dedos y girando las palmas hacia afuera, tronando sus falanges en el proceso, responde girándose hacia la computadora y empezando a teclear.- Tus deseos son órdenes.

˜º˜º˜º˜º˜º˜º˜º˜

- JaeJoong… ¿eres tú?- pregunta el pelirrojo al escuchar el ruido proveniente de la puerta.
- Sí, estoy en casa.- le habla el pelioscuro acercándose a él.
- ¿A dónde fuiste? Me tenías preocupado.

Sí, estaba asustado de perderlo a él también. JaeJoong podía decir eso por el tono de su voz.

- No te preocupes, fui a arreglar todo.- le toma la mano y se sienta con él en el suelo de la habitación donde ahora vivían. Era pequeña pero realmente era mejor, era un hogar, ahí con JunSu, su… hermano.
- ¿Arreglar? ¿Arreglar qué? ¿Qué hiciste?- pregunta el menor buscando la mano del otro, la cual fue tomada y entrelazada.
- Te prometí y le prometí a JunHo que cuidaría de ti y eso haré.- murmura el mayor con una sonrisa.
- No entiendo.- responde confundido el pelirrojo.
- Kim JaeJoong ya no existe… desapareció y nadie llorará por él.- le dice con un tono de voz un poco triste.- en cambio Kim JunHo… a Kim JunHo lo necesita su hermano. Por eso él está aquí.
- Hyung…
- Yo soy tu hyung, JunSu… yo cuidaré de ti de ahora en adelante, por siempre.

El pelioscuro abrazó con fuerza a JunSu. Nunca nadie le había necesitado, nunca nadie había dependido de él como ahora… y lo haría bien, lo haría con el corazón.

- Ese día, en ese callejón el que murió fue Kim JaeJoong… el que está aquí, es JunHo, tu hermano mellizo. Y nunca te dejaré.
- Hyung…-murmura con suavidad el menor y asiente con un movimiento de cabeza y los ojos llenos de lágrimas.

Ese fue el día en que realmente Kim JaeJoong desapareció y nunca más se volvió a saber de él.

6 comentarios:

  1. Que triste y bonita historia, tener que desaparecer porque para su familia no existía, convertirse en hermano de Junsu porque este perdió a su hermano, pero que al final Jae fue querido y necesitado por su ahora hermano. Y que por fin tiene Jae a Yunho que tanto ama y Junsu a su Yoochun.

    Gracias!!! ♥️ 💕 💞

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  2. Que trágico el hermano de junsu murió y jae tomó su lugar sepultando a jaejoong. Me gustó muchísimo esta historia gracias por compartirla :)

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  3. Tenía dos teorías para el verdadero Jae y ni por una se me ocurrió que JunSu tuviera que perder a Junho de una manera tan trágica. Jae tuvo la oportunidad de ser el mismo dando y recibiendo el amor que siempre le había sido negado. Lo de ChangMin haciendo de experto Jacker adolescente fue un tremendo woooo🤩🤩😘! De verdad mucha gracias por esta historia!!!

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  4. Wauuu... De algo triste salio algo bueno. Es una verdadera lástima. Lo de Junho, pero fue también una bendición que Jaejoong estuviera también esa trágica noche.

    gracias por la historia 😘😘 en verdad la disfrute mucho 💖💖

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  5. Ohhhh pobre Junho que tuvo que morir de esa manera y susu no se pudo despedir de él. Esa noche sin duda ganó a otro ser. Aunque en su corazón no reemplazan al verdadero ya que gracias a él también se ganó otro hermano. Hasta min apareció como un súper todo poderoso jejejejeej tu solo suelta la lana y hago lo que quieras jajajajaja

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  6. Gracias por compartir la historia muy bonita, con muchos mensajes. Saludos 😘😘😘😘😘✌️

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