CAPITULO 8. DECIDE
JaeJoong suspira y siente que su cabeza es un lío… ¿Cuánto tiempo había evitado hablar de esto? ¿Cuánto tiempo deseando poder encerrar a su hijo en una burbuja de ignorancia, que siguiera con su vida como si esa parte nunca existiera? Pero era imposible y la situación se había presentado más temprano de lo que él hubiera imaginado.
La llamada de GuYoung lo había puesto en alerta de lo que sospechaba que sucedía. Su hijo era demasiado curioso y la primera pregunta sobre Jung YunHo debió haber encendido sus alarmas… el hecho de que su mejor amigo fuera el hijo de ChangMin le debió poner sobre aviso para tomar a su hijo y alejarlo de Corea lo más pronto posible… sin embargo no lo hizo, egoístamente había dejado al chico a su lado…
Egoísta había sido desde el primer momento en que el niño le había dicho “APPA” por primera vez en su vida… egoísta había sido cuando vio en sus ojos un pedazo de ese ser que amaba con toda su alma y que había decidido conservar a su lado a pesar de todo. Y de todos.
“Estamos solos y tengo miedo…”
Era la frase que se repetía una y otra vez en la cabeza de JaeJoong mientras paseaba por la sala de estar en su casa.
No, no podía decirle eso a su hijo. Aunque fuera la cruda realidad. Aunque él conservara la carta y el cheque… no podría, jamás… sería un fuerte golpe para JaeSoong…
Pero seguir ocultando todo, tampoco era una opción ya.
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JunSu miraba a su pareja con severidad y YooChun negó con un movimiento de cabeza.
- ¿Cómo lo supiste?- pregunta el pelinegro seriamente antes de pasar sus manos por su rostro.
- Ella vino a verme.
- ¡Maldita sea! Le dije que se alejara de nosotros, que no se acercara de nuevo. Llamaré a los abogados y haré que se largue del país.
- ¡Es su madre, YooChun! No puedes negarle que lo vea… que lo conozca.- alegó el pelirrojo con los ojos anegados en lágrimas.
Amaba a SeungHo como a su propia sangre, desde que YooChun lo puso en sus brazos y miró en esos preciosos ojos negros estuvo perdido. Pero sabía que no podían negarle a SeungHo la existencia de una madre que había venido por él.
- Nuestro SeungHo no quiere verla.- declaró con firmeza.
- ¿Le has dicho?- pregunta con un quiebre de voz que denota las ganas de llorar que está aguantando.
- No directamente, pero no quiere saber de ella.
- YooChun, es un niño…
- No lo es. Y no voy a dejar que ella lo venga a arruinar todo, su vida, su futuro por sus estúpidas deudas y su mala vida.- respondió YooChun.- nuestro hijo es feliz sin ella… y es mejor que nunca la conozca ni sepa de su existencia… no quiero que se ilusione para luego solamente saber que su madre lo ve como un signo de wons más que como su hijo.
El pelirrojo suspiró.
- Ella me dijo que cambió.- JunSu recordaba el rostro desencajado de la mujer, abogando por un encuentro con su hijo, queriendo ser parte de su vida, rogándole para que le deje verlo.
- No lo hizo. Sigue igual o peor y SeungHo es parte de su plan para sacar la mayor cantidad de dinero que pueda.- habló el mayor con bastante rencor.
- ¿C-cómo lo sabes?- preguntó el pelirrojo mientras se dejaba caer en el sofá.
- La investigué. De hecho vienen persiguiéndola desde Shanghái. Si no paga una cantidad elevada de dinero, la mafia china se cobrará con ella.- apretó los puños.
- YooChun, no puedes…
- No, JunSu, no le daré un solo céntimo partido por la mitad… no le daré esa satisfacción. No dejaré que use a nuestro hijo como un objeto de intercambio… es nuestro hijo, ella renunció a todo contacto con él a cambio de dinero, y ni siquiera le dolió hacerlo.
JunSu respiró profundamente. El pelinegro se acercó a él, rodeando su cintura con sus brazos y pegándolo a su pecho. Beso su sien con ternura y le escucha sollozar.
- Tú eres su madre, JunSu. Él mismo me lo ha dicho.- le dice en un tono de consuelo.- está orgulloso de ser quien es y yo… yo soy feliz a tu lado y al suyo… juntos somos una familia.
El pelirrojo se aferra a él con fuerza, mientras esconde el rostro en su pecho, buscando el calor y el consuelo, la seguridad de que no le quitarán un trozo de su alma.
- ¿Qué ocurre? ¿Por qué llora Umma? ¿Por qué lloras?
SeungHo había entrado en ese momento a la habitación, sin que ellos se percataran. Nunca le había gustado que JunSu llorara y ahora mucho menos.
- No es nada…- JunSu se limpió los rastros de lágrimas y le sonríe con ternura.- no es nada, ¿No es así, YooChunnie?
SeungHo nunca había visto a sus padres discutir y las pocas peleas siempre eran relegadas fácilmente, pero esta vez, el carácter transparente de JunSu le mostraba que no era así. Su “Umma” aún estaba perturbado por lo que sea que estuviera pasando.
- Creímos que tardarías más con los chicos.
SeungHo negó con la cabeza.
- Min tenía hambre y tenía que ir a casa de su abuela a comer.
JaeJoong les había platicado quién era el chico que se había hecho amigo de sus hijos. Y ninguno había previsto que con tantos millones de habitantes y con tantas personas viviendo en Seúl, el destino fuera a reunirles de nuevo de esta manera, después de todos estos años. Porque no es que nunca hubieran dejado de lado a sus amigos, pero la distancia y los malos entendidos hicieron que la brecha entre ellos se hiciera cada vez más grande.
- Me imagino que ustedes también estarían hambrientos. Iré a servir el almuerzo, ¿De acuerdo?- pregunta el pelirrojo y se levanta para ir hacia la cocina.
SeungHo miró a sus padres mientras se dirigían hacia el comedor. JunSu estaba algo alterado, y sus ojos rojos delataban que había llorado. Algo que, como a su padre, afectaba mucho a SeungHo. Suspira y se sienta ante la mesa mientras ve a los adultos interactuar de una manera un poco extraña.
- Los extrañaré cuando me vaya a universidad.- dijo suavemente, desviando la atención de sus padres.
Ambos le miraron y el pelirrojo sonríe un poco apenado.
- Bueno… creí… creímos que te quedarías a vivir con nosotros… sé que el viaje al campus es un poco largo, pero no habría ningún problema.
- Pronto obtendrías tu licencia y ya podríamos regalarte un auto.- secundó YooChun mientras se servía de la fuente de ensalada que JunSu había dejado en el centro de la mesa.
A SeungHo le encantaría, pero algo le decía que necesitaba su propio lugar, sobre todo porque con sus padres ahí no podía tener privacidad… al menos no completa. El menor se encoge de hombros mientras se lleva a los labios un bocado del platillo preparado por su “umma”. Le encantaba el pollo en curry que preparaba JunSu, nunca era tan condimentado como el de JaeJoong- Samchón.
- A mí también me gustaría.- dijo sin pensar y sonrió ante las caras de sus padres.- pero con una condición.- añade.
Su padre frunce y ceño y JunSu le toma la mano antes de asegurarle a su hijo.
- Lo que sea, lo tienes asegurado.- dice el pelirrojo y YooChun le da una leve negativa con la cabeza.
Sí, su umma le garantizaba que su padre no le siguiera celando.
- Quiero una hermanita.
- ¿Cómo?
- ¿Qué?
Ambos adultos se quedaron pasmados ante lo que su hijo les pidió, jamás en su vida les hubiera cruzado por la cabeza aquella petición.
- Tengo diecisiete años, soy hijo único, he recibido de ustedes mucho amor y mucha comprensión… ¿Por qué no compartirlo con alguien más?- pide con una sonrisa.
- ¿Pero una niña?- pregunta JunSu con suspicacia, ya la vida le ha enseñado a leer tras las apariencias y su hijo estaría desviando la atención del siempre sobreprotector YooChun hacia una personita que bien podía ser mejor receptora de todas las atenciones que el mayor Park podía prodigar.
- ¿Por qué no una niña?- pregunta YooChun mientras asiente ante la idea de su hijo, totalmente ajeno a sus intenciones tras esta petición.
JunSu negó con un movimiento de cabeza.
- YooChun-ah, tenemos que hablar de eso, muy seriamente.- se gira a su hijo y sonríe.- no estoy diciendo no a tu petición, pero tenemos que considerar muchas cosas antes de decidirlo. ¿De acuerdo?
SeungHo asintió. Por lo menos la tensión entre sus padres había desaparecido y su umma volvía a sonreír otra vez.
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JaeSoong entró al departamento. Su padre estaba sentado en la sala, se podría decir que esperándole, pero la expresión en el rostro del mayor le decía que no estaba muy contento con él.
- ¿Ocurre algo?- pregunta un poco cohibido.
- Siéntate junto a mí, JaeSoong.- le pide con un murmullo.
JaeJoong respiró profundamente mientras tomaba valor para hablar. JaeSoong había fijado su mirada en la mesa de café frente a ellos. Había varias fotografías sobre la superficie de cristal, de sus padres, sus tíos, podía reconocer algunos de sus amigos, pero a otros no.
- Estás preocupado y averiguando sobre una persona en específico. ¿No es así?- JaeJoong pregunta tranquilamente. Si conocía tan bien a su hijo como lo hacía, y tenía prácticamente el mismo carácter que YunHo, tenía que lograr que le contara sobre sus preocupaciones antes de que él se dedicara a aclarar sus dudas y sobre todo antes de decirle la verdad.- JaeSoong, nuestra relación siempre ha sido de confianza, ¿Por qué no me dices realmente qué es lo que quieres saber? ¿Qué es lo que te está sucediendo?
El menor suspira y siente que ha hecho una tormenta en un vaso de agua, que sólo ha logrado preocupar a su padre y que lo que él tenía en mente eran sólo paranoias.
- JaeSoong… sabes que puedes decirme lo que quieras.
El menor asintió y tomando aire respondió.
- Desde que regresamos a Corea ha habido... han ocurrido ciertas cosas que me molestan.- responde.
- ¿Por qué no me lo dijiste antes? Lo hubiéramos podido arreglar. ¿Qué son esas cosas?-vuelve a preguntar el mayor.
- Yo siempre he sabido que no me parezco a ti, pero… siempre pensé que era porque me parecía a la familia de mamá.- continúa.- Desde que estamos viviendo aquí en Seúl, las personas que me conocen me confunden con un apersona de apellido Jung. Incluso me han llegado a preguntar si somos familia. Si soy su hijo… si soy el hijo de Jung YunHo.
El mayor tomó a su hijo de los hombros y lo acercó a su pecho, besando su coronilla.
- JaeSoong-ah… debiste haber venido a mí primero con esas dudas.
- ¡Lo hice! Te pregunté por él.- se defiende el menor.
- Lo hiciste, pero preguntaste si lo conocía y te respondí que sí. Eso no te lo oculté… JaeSoong… esto es importante y quiero pensar que estás preparado para escucharlo. Aunque lo que te diré en realidad no es la historia completa, porque yo sólo sé una parte, quiero que sepas que nada va a cambiar esto, que eres mi hijo, lo mejor que me ha pasado en la vida.- El pelinegro sonríe y acaricia la cabeza de su hijo con ternura.
JaeSoong cierra los ojos y aprieta lo puños, sabe que lo que sigue tal vez será doloroso…
- Jung YunHo es tu padre biológico.
… pero nunca se había imaginado que tanto.
……
JaeJoong estaba por marcharse a Japón… Avex Trex les apoyaría y les daría empleo mientras la demanda seguía su curso. Respira profundo, espera por su vuelo en la sala de primera clase de la terminal de InCheon. JunSu y YooChun se habían ido un día antes que él… él… quería dar más tiempo a una llamada que nunca llegó, a un mensaje que jamás recibió y que dudaba que le llegara en mucho tiempo.
No quería dejar a su familia, no quería dejar su país y sobre todo no quería alejarse de él… no tiene otra opción.
Se ajusta los lentes de sol que le cubren sus ojos, rojos por desvelos y lágrimas mientras bebe de un café frappé que había comprado para intentar mantenerse despierto…. No sería mal negocio, siempre se vendían esas cosas. Suspiró. Ahora tendría más tiempo, tal vez más adelante volviera a tomar la idea.
- JaeJoong.- GuYoung le llamó con suavidad, esperando no asustarlo.
El joven bailarín había pensado que este era el mejor lugar, lo encontrarían desprevenido y había traído a Ahnsok para que le escuchara.
- Tienes que escucharla, JaeJoong, por favor.- dijo alejándose para darles la mayor privacidad posible.
Sabía que su amigo se molestaría después con él, pero no podía seguirle negando a AhnSok la oportunidad de hablarle.
- Le había dicho a GuYoung que no quería verte.- habló con rudeza.
La mujer frente a él se miraba triste y abandonada, nada de la chica que alguna vez conoció en SM… se venía a presentar ante él ahora, apenas cuatro meses después de lo que había sucedido.
- Yo lo presioné para que me ayudara, perdóname… pero no podía dejar de verte… de pedirte perdón.
- ¿Ahora? Ahora que me lo pidas no vale nada.
- No estoy con él, JaeJoong… nunca lo estuve.
AhnSok bajó la cara y sus ojos se llenaban de lágrimas mientras esperaba que el castaño le dijera algo.
JaeJoong solamente se quedó callado mirándola de pies a cabeza. Un día, un mes, una vez o mil… con lo que vio había sido suficiente para saber que todo entre él y YunHo había terminado.
- YunHo se sentía perdido, no sabía qué hacer, sólo buscaba consuelo y voy a reconocer ante ti que lo aproveché… yo quería ser ese consuelo para él… tarde me di cuenta que nunca sería alguien en su vida… que si alguna vez me miró no fue como yo quería.- se muerde el labio inferior para después respirar profundo antes de continuar.- y lo perdí todo por querer quedarme con algo que no era mío.
JaeJoong la miró expectante, sintiendo que lo que escucharía no era nada bueno.
- La SM se enteró de que estuve con YunHo y me despidieron… no puedo trabajar de nuevo en ninguna empresa de entretenimiento.
- Conseguirás algo, tarde o temprano.- intentó poner esa máscara de indiferencia que siempre utilizaba cuando se encontraba lastimado y desvió su mirada triste y rota, para no conmoverse ante la angustia que vio en el hermoso rostro de la mujer.
- Temo que cuando eso ocurra, sea demasiado tarde.- AnhSok llevó una mano a su vientre y fue entonces que él se dio cuenta.- me ha pedido que lo aborte… me pidió que me deshiciera de él, de ese estorbo.
JaeJoong abrió los ojos con sorpresa.
- Eso es imposible… ¡NO MIENTAS, MALDITA SEA! ¡Él nunca…!
AnhSok extendió una hoja de papel ante sus ojos, unas pocas líneas, letra tan conocida para él que le lastimó los ojos.
“Deshazte de ese estorbo, añado un cheque por una buena cantidad de dinero. No vuelvas a buscarme.”
La carta no estaba firmada, pero sabían quién la había escrito, pues tanto la letra de la nota como el cheque anexo confirmaba todo con la rúbrica al pie de la cantidad de varios millones de wons.
- Estamos solos, JaeJoong. Y tengo miedo.
Mientras, la aerolínea avisaba la salida de su vuelo a Japón, invitando a todos sus pasajeros a subir a bordo.
……
JaeSoong escuchó la historia que su padre contaba. JaeJoong no quería contarlo todo, pero temía que alguien pudiera usar esa información para dañar a su hijo, por lo que le contó todo. Lo único que no pudo hacer fue mostrarle la carta y el cheque. En algún momento, el mayor Kim tendría que deshacerse de eso.
- Te quiero, Appa. Gracias por contarme la verdad.
JaeJoong afirma con un movimiento de cabeza y acaricia los cabellos de su hijo con ternura.
- ¿Tienes alguna duda más?- pregunta el mayor con un poco de temblor en la voz.
JaeSoong tardó un poco en responder pero se separó de él lo suficiente para mirarle al rostro.
- Tú lo conociste bien, sabías cómo era él ¿Crees... ¿Realmente crees que él mandó ese dinero para que ella me...- el chico no termina la frase y JaeJoong lo abraza con fuerza mientras acaricia su espalda, consolándole.
JaeJoong no sabía qué responder, porque sí, para él que YunHo haya hecho aquello era imposible. No dudaba lo bien que lo conocía, incluso cuando aquella vez perdonó a la anti fan que le había intentado envenenar. JaeJoong quería creer que era así, pero...
- Realmente no lo sé.- contestó con sinceridad...
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- Ahora que sabes todo ¿Qué harás?- pregunta con un suspiro resignado SeungHo del otro lado de la línea telefónica.
- Primero que nada, huir como pueda de JiYool... Esa niña es mi media hermana. ¿Estamos de acuerdo?- respira profundamente mientras cierra los ojos y se cubre con una mano.
Estaba acostado haciendo la video llamada con Park, quien solamente podía brindar un apoyo moral ante esto. JaeSoong había tomado con demasiada madurez todo lo que su padre le había dicho, pero aún así el dolor y la decepción eran grandes. Al parecer no entró en los planes de su padre biológico y lo vio como un estorbo antes de siquiera haber nacido.
- Podemos pedirles a nuestros padres que nos cambien de escuela, ya sabes.- Sugirió el pelinegro encogiéndose de hombros.
- Ya sé, pero estamos a mitad del semestre, no quiero tener que volver a empezar en otra escuela y dudo que dejen que nos cambiemos a estas alturas.- niega con un movimiento de cabeza.
- Podemos intentarlo.- insiste.
- No. Yo creo que lo mejor será regresar a Japón. Presentar el examen de admisión en la universidad de ahí... o tal vez... Estados Unidos. Me gustaría intentar en una escuela de ahí.- sugiere.- ¿No te gustaría irte? ¿Experimentar con el ser independientes realmente en un país totalmente nuevo?
- Jae... estamos hablando de que mi padre aún no supera que pronto seré mayor de edad y ¿tú quieres que le de un ataque cardiaco con la propuesta de irme a vivir... déjate a otro País, ¡A OTRO CONTINENTE!?
JaeSoong río suavemente porque sí, sabía que para YuChun su pequeño hijo aún no estaba listo para ser mayor... o más bien era él quien no podía dejar de ver a SeungHo como un bebé que aún lo necesitaba.
- Tampoco es cuestión de tirarles la noticia así como así... podemos ir planteando la idea.- añade.- Perdón por acaparar la llamada...- suspira cambiando el tema, cuando se da cuenta que su contra parte no está nada de acuerdo con la idea.- No me dijiste qué pasó con tus padres después de que encontraste a tu omma llorando.
SeungHo negó con la cabeza mientras desvia la mirada.
- No quieren decirme qué estaban discutiendo. Omma JunSu no quiere hablar con Appa y Appa se molesta siempre que toco el tema, así que... es bastante más complicado de lo que pensé.
Sabía que SeungHo había crecido muy apegado a ambos hombres, siendo que entre ambos lo habían educado y amado como si se tratase de su propia sangre. SeungHo supo desde muy pequeño que era adoptado, pero eso no fue ningún obstáculo en su vida. Y estaba muy agradecido por estar ahí, ahora, con su familia.
- ¿Tú crees que debería contarle a MinKwan?- pregunta el moreno.
- Yo creo que sí, aunque… creo que de cualquier manera él ya lo sabe. O lo intuye.
- Es demasiado inteligente.- murmura.
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MinKwan suspira mirando su nueva habitación en la casa de su papá. La pieza era grande y pudo acomodar varias de las cosas que había traído, estaba mudándose poco a poco, pues faltaba realmente poco para la boda de su madre y definitivamente no quería mudarse con ella. Le daba un poco de tristeza, porque no quería perder el lazo con su nuevo hermanito, pero sabía que era lo mejor.
- MinKwan… es hora de cenar.- le habla su padre.
Se dirige a la cocina, pues su padre ha preparado algunas cosas sencillas para la cena. Al llegar se da cuenta que su padre esta al teléfono con alguien. El menor se dirige a los gabinetes y saca los platos vasos y cucharas, mientras ChangMin sigue discutiendo con su interlocutor mientras seguía dándole vueltas a la pasta que cocinaba.
- Hyung… entiende, le llevará su tiempo al investigador. Acaba de irse a Japón, no puedes esperar que el primer día ya tenga noticias.
MinKwan sabía que en aquella conversación no debía implicarse, era cosa de adultos, pero no pudo evitar escucharlo.
- Hyung, dale esta semana. ¿De acuerdo? Algo deberá saber. Al menos… al menos si estas buscando un chico o una chica.
MinKwan no dejaba de moverse alrededor de su padre poniendo la mesa y sacando cosas del refrigerador, sin que este se de cuenta.
- YunHo, ni siquiera sabes si tu hijo es un niño o una niña… espera a que el investigador haga su trabajo, no tienes por qué comprar nada aun.- hubo un tenso silencio en el cual ChangMin apagó lo que estaba cocinando y suspiró con fuerza.- Hyung… tienes que preparar a tu sobrina. JiYool ha tenido toda tu atención durante toda su vida, como si fuera tu hija, la conscientes como si ella fuera tu vida y ahora… si localizan a tu hijo, ella debe entender su lugar… es tu sobrina, no tu hija.
El pequeño Shim abrió los ojos con sorpresa mientras escuchaba a su padre hablar. Jaló su silla y se sentó, dejando que su mente ate cabos… no quería suponer nada, pero si como se había enterado, YunHo buscaba un hijo… entonces…
- MinKwan…- ChangMin bajó el teléffono, colgando la llamada, y se giró llamando a su hijo nuevamente a cenar.
- Ah, sí, aquí estoy.
La voz de su hijo lo sorprendió. Una sonrisa cruzó su rostro cuando vio la mesa puesta para dos.
- Entonces vamos a cenar… espaguetti a la bolognesa.- señala la cacerola.
El menor asiente mientras su padre sirve… ¿Sería posible que JaeSoong sea el hijo que Jung YunHo está buscando?

Uy.. Ya se están acercando al momento clave y ya empezaron las revelaciones... Se está poniendo interesante y más xq la niña yijol apunta a villana y culpa del mismo yunho
ResponderEliminarMe agarras en el momento chipil....Mi Chunnie siendo papá sobre protector. Me imagino a JaeSoong corriendo por todos lados o debajo del las piedras con tal de no lidiar con la prima pegote. Amo esta historia porque no puedo evitar imaginarlos como papás jóvenes que parecen los hermanos mayores de sus hijos. Gracias por la actu!!!
ResponderEliminarSigo esperando nuevas actualizaciones de cualquiera de tus historias. Ojalá pronto puedas darnos más
ResponderEliminarsiiii!!! he esperado esta historia desde hace algun tiempo y por fin lo estas continuando... muchas gracias.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
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