sábado, 26 de enero de 2013

BONUS YOOSU/CHANGMINHO


BONUS YOOSU/CHANGMINHO



El pelirrojo sonrío ante la visión frente a él. Era increíble, él todavía no podía imaginar que el amor entre dos personas pudiera dar un fruto tan hermoso como ese.

Miró detenidamente cada cuna. Mejillas regordetas, deditos pequeños, ojitos cerrados, cabecitas con o sin cabello, todos envueltos en pañales. Reía un poco cuando alguno hacía algún gesto que podía interpretarse de desagrado, cuando otro llevaba sus deditos a su boca y los succionaba en clara muestra de tener hambre, cuando otro bostezaba mostrando sus encías sin dientes y su pequeña lengua.

Y ahí estaba él, fascinado con cada uno de los gestos y movimientos que admiraba de esos pequeños seres a través de un cristal.

- ¿Ya trajeron a JiYool?- la voz en su oído era un susurro ronco que él conocía muy bien.

Las manos que se aferraron a su cintura le hicieron sentir… protegido, amado. Como cada vez que estaba entre sus brazos.

- No… aún no, Chunnie.- le habló a su novio suavemente, sin despegar la vista del área de cuneros.

- ¿Entonces qué tanto ves?- pregunta curioso, apoyando la barbilla en el hombro de su amor.

El pelirrojo no contestó enseguida.

- Son tan pequeños… tan frágiles… tan necesitados de amor y protección… aun… no sé… cómo es posible que… puedan nacer de… de alguien, de una persona.- dijo mirando a los pequeños y sonriendo de esa manera que a su novio tanto gusta.

- Mmm… según sé… existe algo que se llama “sexo”, Susu.- añadió el mayor en tono de broma.

- Oh, Chunnie… no, no hablo de eso.- protestó, poniendo las manos sobre las de su novio que descansan en su cintura.

- Son pequeños, porque deben caber entre tus brazos para protegerlos… son frágiles, porque nacen de algo maravilloso y delicado como lo es amor.- murmura YooChun al oído de su novio y JunSu sonríe asintiendo con un movimiento de cabeza.

- Porque ellos son… la unión de dos almas que se convierten en una.- completó el pelirrojo tomando las manos de su novio y llevándolas a su propio vientre.- el fruto de un amor fuerte y muy grande.- murmura con suavidad.

YooChun siente que algo se mueve en su pecho al escuchar esas palabras de los labios de su novio y se queda callado, pensando que tal vez está mal interpretando las cosas.

- Chunnie-ah…- habla quedito su novio, llamándolo con una sonrisa en los labios.- Chunnie-ah…

- JunSu-Yah…- Se separa de él y le mira con sorpresa, para luego bajar su mirada hacia ese lugar donde antes se posó sus manos.

JunSu hizo ademán de hablar, pero las palabras no querían salir de sus labios, sólo sonreía, mordiéndose el labio inferior, a la expectativa de lo que su novio le dijera.

YooChun tampoco dijo nada, solamente rodeó su cintura con sus brazos, pegándolo a su pecho, para darle un tierno beso en los labios. Su mano izquierda se posó en el vientre de JunSu, sintiendo que su corazón latía con fuerza contra su pecho. Sobre todo cuando JunSu pronunció esas cinco palabras que habrían de cambiarle la vida.

- Vas a ser papá, Chunnie.

~°~°~°~°~

Sabía que había cometido un error.

Decirle a tu novio que se calle, no era una buena idea. Sobre todo con el carácter que MinHo se carga… y es que él no era como cualquier persona que con un simple “lo siento” se conformaría… ¡Oh, no! Choi MinHo era, por naturaleza, cruel y sádico… si lo sabía él. Ambos compartían ciertos rasgos de personalidad que, por algo, hicieron que Shim ChangMin se enamorara como tonto de él.

Ahora estaba seguro que le haría sufrir una muy merecida venganza antes de darle su perdón. Bufó por lo bajo mientras se apoyaba en la blanca pared, a escasos metros de donde MinHo se hallaba sentado en compañía de los padres de sus Hyungs.

El pelinegro sacó de su bolsillo, una cajita de terciopelo color guinda y la miró por un segundo. Su contenido significaba la decisión más importante de su vida y la ocasión del cumpleaños de sus Hyungs iba a ser la ocasión perfecta para dar ese paso, para pedirle a MinHo que fuera suyo por completo… sin embargo, las cosas no habían salido como él esperaba… y la romántica petición de mano, había acabado en la espera en un pasillo del hospital porque ya iba a nacer la hija de sus Hyungs.

Respiró profundo. Se había puesto demasiado nervioso y estaba frustrado por lo sucedido, acabó volcando su frustración con su novio, quien no tenía la culpa de nada.

Siguió mirando hacia MinHo, el otro lo ignoraba como si no estuviera ahí. ChangMin miró de nuevo la cajita. Su decisión era firme con respecto a MinHo y no importaba nada más, excepto que él le dijera que sí… ¿Podría arriesgarse en este momento que MinHo está enfadado con él?

- Quien no arriesga, no gana.- se dijo en voz baja, incorporándose y yendo hacia el sofá donde su novio estaba sentado. ChangMin se sentó junto a él, en el posabrazos del mueble.- MinHo-ah… MinHo-ah…- le llamó un par de veces y su novio ni siquiera le volteó a ver.- MinHo-ah, lo siento.

El menor ni se inmutó ante las palabras de su novio y el pelinegro suspiró, tal vez un poco frustrado, pero era la reacción que esperaba de él.

- De acuerdo, yo sé que te dije que guardaras silencio, pero… MinHo… esto es absurdo…- habló un poco impaciente.

MinHo giró su rostro y le encaró con una leve sonrisa, para luego llevarse un dedo hacia los labios y hacer el ademán de que su novio guardara silencio.

- Bien, está bien… me callaré, lo prometo, pero antes…- sacó la cajita de su bolsillo.- tengo algo que preguntarte cuando se te baje la molestia. Mientras tanto, usa esto.- abrió la cajita, sacó el anillo con un solitario diamante que deslizó en el dedo anular de la mano izquierda de su novio.

Cuando MinHo vio la sortija, abrió los ojos grandemente con sorpresa, luego miró a ChangMin y después a la sortija y de nuevo a su novio, para esta vez arrojarse hacia él, rodeando su cuello con sus brazos.

- Sí, sí, sí, sí…- repetía una y otra vez el menor.

- ¿No que no me hablarías de nuevo?- dijo ChangMin en tono divertido, para luego separarse de él y besarle tiernamente en los labios.

No cabía duda que para el cumpleaños de sus Hyungs habrían muchas más cosas que celebrar.



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2 comentarios:

  1. oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo el amor a todo lo que da es muy contagioso

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  2. ohhhhhhhhhhhh minho no pude ser cruel con el reno no puede simplemente no pude por mas malo que quiera aparentar con el renito es un dulce ejejejejeje

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