A tu lado a pesar de todo
Autora: Jung Kim SenSsi
Extensión: Three Shot (1/3)
Couple: YunJae (main), YuRam (secundario),
SiChul,
Género: Romántico, Angustia,
Universo Alterno.
Advertencias: Mpreg, lemon
Disclaimer: DBSK (los cinco ¬¬)
No me pertenecen… DAMN IT!!!!!, tampoco el SiChul y mucho menos el tal Karam
(sorry, ¬¬ pero no lo trago)
Resumen: Siempre estaré a tu
lado, a pesar de lo que pueda ocurrir, siempre encontrarás en mí un apoyo, a
pesar de tus buenas o malas decisiones, porque te amo…. Y nada va a cambiar
eso…
~°~°~°~°~
Parte 1. Todo tiene
una razón de ser
- ¡No lo quiero! ¿Qué parte no
entiendes?- el chico de ojos negros lo miraba de forma retadora.
- ¡No puedes hablar así!- le
reclamó el moreno, herido en su alma al escucharle decir aquello.
Se encontraban en un consultorio médico, el menor había tenido ciertas
molestias y, para cerciorarse, ambos habían decidido ir a ver qué sucedía. Por
supuesto, aquello les había tomado por sorpresa completamente. No llevaban más
que un par de meses saliendo y por supuesto que todavía la relación no pintaba
para ser seria… ahora… por lo menos el moreno se sentía con la responsabilidad
de velar por ambos, si era que el chico no quería casarse, pero jamás se imaginó
lo que acababa de escuchar de sus propios labios.
- Interrúmpalo, no lo quiero.-
le pidió al médico.- aún está a tiempo ¿No es así? Hágalo.- le ordenó.
- ¡No puedes hablar en serio, KaRam!-
le reclamó YunHo con un nudo en la garganta, sintiendo que en su estómago se abría
un horrible agujero que amenazaba con llevarse su poca paciencia y cordura.
- Por supuesto que sí. Es mi
cuerpo y hago con él lo que se me dé la gana…- había dicho el menor con una
mirada desafiante en los ojos.
- Pero ese bebé no es sólo tuyo,
también es mi hijo y no voy a dejar que le pongas una mano encima para dañarlo.-
amenazó el joven con un gesto de enojo.
- ¿Y qué piensas hacer para
detenerme? Ya te dije que no lo quiero…
- No lo sé… algo podemos pensar…
no puedes pensar siquiera en… en…
- ¿Qué? ¿Abortarlo?
- Matarlo. Es un ser indefenso…
es un bebé… ¿Qué no sientes nada?- preguntó con asombro mezclado con
decepción.
Se habían conocido en la universidad, ambos habían coqueteado y jugado
por mucho tiempo hasta que ninguno pudo resistirlo más. Habían acabado teniendo
relaciones en el departamento de KaRam… No era que estuviera enamorado del chico,
no era que sintiera algo por él… no había nada más allá de las ganas de tener
un rato a ese chico, pero él no iba dejar que cometiera un error así… no iba a
dejar que un ser indefenso sea el que pague las consecuencias de sus actos.
YunHo deseaba con toda el alma convertirse en padre algún día y si ese
día llegó antes de lo que esperaba, lo aceptaría de todo corazón, no iba a huir
de su responsabilidad.
- ¡Qué cursi resultaste, Jung!-
le reclamó el chico haciendo un gesto de fastidio.
Ambos estudiaban la misma licenciatura, KaRam iba dos años atrás de
YunHo, quien estaba por realizar el servicio social y terminar la carrera…
- Lo hablaremos, lleguemos a un
acuerdo, una solución en la que ambos estemos satisfechos, pero hablemos fuera
de aquí.- le tomó de la mano y lo jaló fuera del consultorio.
YunHo estaba aturdido con la noticia, pero entre todo lo que sentía, no
podía negar que sentía algo por ese
bebé, ese pequeño ser que se desarrollaba en el interior del jovencito, porque
era una parte de él…
Caminaron un rato, durante el cual un silencio tenso se dejó sentir
entre ellos. Llegaron a una cafetería, donde ambos se sentaron ante una mesa
para hablar de lo sucedido. KaRam esperaba a que fuera él quien iniciara la
conversación.
- ¿Por qué no lo quieres?-
fue la primera pregunta del moreno.
El menor bufó con fastidio antes
de contestar.
- ¿Acaso no es obvio? Tengo 22
años, YunHo, ¡Voy a truncar mi vida, mi carrera! ¿Para qué? ¿Para cambiar
pañales y dar mamilas? ¡No estoy loco!- le gritó causando que todos los
comensales le mirasen, pero después regresaron a sus propias conversaciones.
El moreno suspiró resignado. Por su mente pasaban muchas cosas, pero el
aborto no era una opción para él. Aunque el bebé sólo tuviera unas semanas de
gestación, para él era su bebé.
Ya había desilusionado a sus padres cuando tomó la decisión de ir a Seúl
en busca de un sueño, de una carrera universitaria de verdad, algo más que sólo
la escuela técnica del pueblo a la que su padre le quería mandar, pues el
hombre deseaba que se hiciera cargo de la tienda de abarrotes de la que eran
propietarios… sin embargo, YunHo sabía que su hermano mayor JiHoon podría sólo
con ello. Él deseaba algo más.
Ahora con lo del bebé…
- KaRam…- le llamó con
tranquilidad.
El aludido le miró con curiosidad mientras él solamente sonreía.
- Quiero a mi bebé y daré todo
por él o ella…- habló con firmeza.- yo
correré con todos y cada uno de los gastos… hospitalización, consultas,
medicamentos, ropa… absolutamente todo.- el jovencito sabía que para él iba
a ser un enorme sacrificio pues entre los gastos de la escuela y sus propios
gastos iba a ser toda una odisea.- con la
única condición… de que lo dejes conmigo. En todo sentido legal que quieras
darle a la palabra.- advirtió. No por algo el moreno estaba en su último
año de la licenciatura en leyes.- al
término del embarazo, cuando el bebé nazca…- recalcó. Porque sabía que un
embarazo no necesariamente terminaba en un parto.- me cederás todos, absolutamente todos, los derechos tutoriales sobre el
bebé y a cambio te daré una compensación económica de 100, 000 Wons.
- ¿Estás tratando de comprarme?-
le preguntó levantando una ceja.
- No, te estoy ofreciendo un
trato… todo lo que sea por mi hijo o hija.- dijo el moreno mirándole
directamente a los ojos.
- ¿Y si no acepto?- le retó.
- Te refundiré en la cárcel…
sabes que el aborto está penado y si lo cometes… no dudaré en hacértelo pagar
muy caro.- le advirtió sin dudar.
El chico suspiró, pensando un poco su situación...
- Son siete meses los que faltan,
YunHo…- habló con calma.- he ganado
una beca para irme a estudiar a París…- le dijo el chico con molestia en la
voz.- puedo argumentar problemas
personales y atrasar la beca por lo menos seis meses más…- dijo el
jovencito.- ¿Estás seguro que lo
quieres?
YunHo sonrió, KaRam estaba dudando.
- Por supuesto que lo quiero.-
dijo con firmeza el moreno.
- Tienes un trato, Jung.
~°~°~°~°~
Al llegar al pequeño departamento que compartía con su mejor amigo de la
infancia, YunHo se dejó caer sobre su litera, sintiendo que su cuerpo estaba
más pesado que nunca.
No había podido concentrarse en sus clases de la tarde y en el empleo de
medio tiempo que tenía con un notario, le habían regañado unas cien veces por
culpa de un maldito formulario que no estaba bien hecho.
Y todo porque no hallaba la respuesta a lo que le corroía la mente en
aquel momento… ¡¿De dónde demonios iba él a sacar tanto dinero?! Si empezaba a
sacar cuentas… solamente las visitas mensuales al médico ascendían a unos 5,000
wons, si a eso le sumaba los ultrasonidos (unos 2,500 wons más), ropa tanto para
KaRam como para el bebé, los accesorios que debía comprar, la hospitalización,
el parto y, no quiera Dios, pero si las cosas se complicaban (porque habían
complicaciones de último minuto) sería otro gasto más… además del monto que le
había prometido al chico si llegaba a término el embarazo… suspiró sonoramente.
Lo había dicho solamente para salvar a su bebé, pero ahora… todo lo que
implicaba.
Tan sumido estaba en sus pensamientos que no sintió cuando la puerta se
abrió y una voz suave le llamaba.
- YunHo…- el recién llegado
le encontró sobre su cama boca abajo, con la cabeza hundida en su almohada.
Aquellos ojos negros se quedaron fijos en esa espalda, sintiendo que su
corazón se aceleraba, sólo por el simple hecho de haber dicho su nombre.
“¡Qué más da! Ni siquiera sabe que existo… no al menos como yo quiero
que él me note…” se regañó
internamente.
El chico pelinegro se apoyó en el marco de la puerta, solamente
observándolo. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que lo conoció? Toda una vida
¿Y desde que lo amaba? Toda una vida también, porque ese sentimiento había
surgido tan puro, tan natural, que cuando le dio nombre no pudo más que aceptar
que eso era lo que sentía por él…
Por eso había aceptado irse con él a Seúl, para seguirlo, cuidarlo de
que nada malo le llegara a pasar, que nada le hiciera daño…
El pelinegro suspiró, habían crecido juntos, sus padres se conocían y al
menos la familia Kim había aceptado que su hijo sintiera amor por una persona
de su mismo sexo, sus padres lo apoyaron. No así la inflexible y
tradicionalista familia Jung… ellos aun no sabían, pero solamente con el hecho
de que intentaron atar a YunHo a una tonta tradición familiar, supo que nunca
aceptarían algo así.
- JaeBoo… has llegado…-
murmuró con suavidad el moreno al darse real cuenta de su presencia.
El pelinegro sonrió ante ese apodo cariñoso que había surgido desde que
eran unos niños.
- Desde hace un par de minutos,
YunnieBear.- le respondió, consiguiendo con el mote que el susodicho
sonriera.- De hecho, te estuve llamando,
pero no me hiciste caso.- reclamó.
- Lo lamento… yo…- no pudo
seguir hablando, un nudo se le formó en la garganta.
JaeJoong se sentó en la cama junto a él y dejó que YunHo acomodara su
cabeza sobre sus muslos, mientras él acariciaba y revolvía los suaves cabellos
castaños del otro joven.
- ¿Te arrepientes, JaeBoo?-
preguntó de repente.- ¿Te arrepientes de
haber dejado el pueblo y haberme seguido hasta aquí?- preguntó sabiendo que
un “SI” por parte de su mejor amigo le dolería hasta el alma.
- No, Yunnie… no lo hago… ¿Qué
ocurre? Tú… ¿Te arrepientes?- devolvió la pregunta.
- No… sin embargo…- no
completó la frase… no pudo.
- ¿Qué ocurrió, Yunnie?-
preguntó directamente.
- He… cometido un error… un error
que…- se levantó para mirarle a los ojos.- me ata a una persona que no amo ni amaré jamás.- le aseguró.
JaeJoong no emitió palabra alguna, no quería juzgar ni decir nada
precipitado antes de que YunHo terminara de contar su historia.
- KaRam… KaRam va a tener un bebé…
JaeJoong sintió que algo atenazaba su corazón con fuerza y las ganas de
llorar le hicieron doler los ojos, pero se contuvo, esperando que el moreno siguiera
con su explicación.
- Quería abortarlo, JaeBoo…
quería matarlo… un ser que ni siquiera puede defenderse, que ni siquiera ha
cumplido los dos meses de gestación…
- YunHo…- le llamó con
angustia. ¿Cómo podía pensar en hacer algo así? ¿Matar al bebé de YunHo?
- Logré convencerlo de que no lo
hiciera… de que me dejara quedarme con él, pero tengo que correr con cada uno
de los gastos… todos y cada uno. Hospitalización, médicos, TODO…- recalcó
el moreno.
JaeJoong no había dejado de acariciar su cabello, trataba de
tranquilizarlo, de que YunHo sintiera que podía contar con él.
- Tranquilo… todo se solucionará…
encontraremos la manera… - le respondió, sabiendo lo que el otro chico
pensaba.
- JaeBoo, con mi empleo apenas me
alcanza para la colegiatura y los gastos que tenemos. Lo mismo que pasa
contigo… no quiero que te veas obligado a ayudarme…- le dijo al mismo
tiempo que se incorporaba para mirarlo a los ojos.
- Oye, somos… amigos ¿Cierto?-
preguntó con dificultad, porque le dolía tanto esa palabra que incluso decirla
resultaba penoso.- yo te ayudaré en lo
que pueda. Y buscaremos la manera de darle al bebé lo que necesita… y a Karam
también.- añadió con un poco de dificultad.
- No, Boo… no puedo meterte en
esto… porque no sólo son los gastos… le prometí darle una cantidad, algo…
elevada de dinero cuando naciera el bebé…- bajó la mirada.- Algo así como una compensación.
- Y… ¿De cuánto estamos hablando?-
pero el moreno no quería contestar.- YunHo…
¿Cuánto le ofreciste?- volvió a preguntar.
- 100,000 wons.- dijo casi en
un murmullo.
Y JaeJoong abrió los ojos grandemente por la impresión para luego llevar
su mano a su boca…
- ¿Cie… cien mil wons?-
preguntó incrédulo.
- Fue lo único que se me ocurrió,
Boo… o KaRam podría matar a mi bebé…- el moreno apretó los puños.
- De… de acuerdo… estoy de
acuerdo en eso… podríamos… hablar con SiWon…- el moreno le miró con duda.- él está haciendo su servicio social en un hospital
de alta especialidad. Él puede aconsejarnos algo, al menos qué médico
consultar.- aclaró.
YunHo frunció el ceño, no le gustaba para nada tener que hablar con Choi
SiWon, debido a que el susodicho siempre había tenido cierta inclinación por
JaeJoong, desde que lo conocieran cuando llegaron a Seúl hacía casi cuatro años
provenientes de Jeolla-do.
- Dos cabezas piensan mejor que
una… y tres lo hacen aún más.- le dijo el pelinegro con una sonrisa.- algo se nos ocurrirá entre los tres para
que le pongamos solución a esto.- le dijo acariciando de nuevo sus
cabellos.- y yo estaré aquí para
ayudarte.- añadió con una sonrisa.
YunHo asintió, no muy convencido, pero JaeJoong ya había marcado el
número del móvil de SiWon y le estaba pidiendo llegarse al departamento, justo
en aquel instante. El moreno se dejó caer de espaldas en la cama nuevamente,
mientras se cubría el rostro con una almohada y gritaba contra ella por la
frustración que sentía.
JaeJoong le miró con preocupación.
- ¿Estás seguro que… que KaRam no
desea casarse?- preguntó en un murmullo casi ahogado, cuando terminó de
hablar con SiWon.
YunHo quitó la almohada de su rostro.
- Ni él, ni yo deseamos tal cosa.-
dijo muy seguro.
El corazón de JaeJoong se sintió ligero por el alivio, pero aún faltaba
solucionar la parte del dinero... aún así…
- Iré a preparar algo para cenar…
SiWon vendrá en un rato más… cuando salga de su guardia…- le aseguró al
moreno saliendo de la habitación para dirigirse a la pequeña cocina del
departamento.
“Un bebé… un hijo o una hija de YunHo…” fue su pensamiento. Y a pesar de que ese bebé
no era suyo, sintió que dentro de él, en su corazón, ya amaba a ese pequeño ser, tanto como amaba a
su padre. Por el único y sencillo hecho de ser su hijo, por que era una pequeña
parte de YunHo también.
“Su propio Umma no lo quiere…” se dijo cuándo recordó que KaRam hubiera preferido abortar a tener a su
hijo al lado. ¿Qué clase de persona era ese tipo para pensar algo así? ¿Cómo
era capaz de hacerle algo semejante a su propia sangre? No quería ni
imaginarlo.
Choi se apareció un par de horas después y, para alivio de YunHo (quien
bien sabía por qué había sentido aquello, pero no estaba dispuesto a admitirlo
por el momento), no se presentó solo.
- AnniongHaSeIou… Kim HeeChul Ibnida.-
se presentó un chico rubio haciendo una reverencia.
- Les presento a mi novio.-
les dijo SiWon con una sonrisa, abrazando al otro chico por la cintura.- ¿Recuerdan que les hablé de que mis padres
me habían comprometido en matrimonio?- les preguntó a sus amigos mientras
tomaban asiento en el pequeño comedor.- pues…
no resultó una chica.- dijo mirando divertido a HeeChul, quien le sonrió de
regreso.- HeeChul y yo ya nos conocíamos
del hospital, porque trabajamos juntos y… bueno… no nos éramos indiferentes,
¿Cierto, Chul?- preguntó el moreno con una sonrisa.
- Cierto, Woonnie…
YunHo y Jae les miraron divertidos. Ya hasta sobrenombres se habían
puesto.
- Me alegro que tu problema no
haya sido tal, SiWon…- habló YunHo con un poco de pesadez.
- ¿Qué puede ser tan grave para
que me llamaran así de improviso?- SiWon levantó una ceja.
Entre JaeJoong y YunHo pusieron a sus amigos, pues consideraron muy
pronto a HeeChul así, al tanto del problema de YunHo.
- ¡Wow!- exclamó SiWon entre
preocupado y asombrado por lo que sus amigos le habían contado.- ¿KaRam era ese chico castaño con cola de
caballo que siempre andaba tras de ti en los recesos?- preguntó, tratando
de ubicar el rostro del susodicho.
- Nooo…- respondió YunHo con
un tono de cansancio en la voz.- era el
de segundo año… mira.- y sacó su teléfono celular para mostrarle una
fotografía que tenía de ambos.
JaeJoong frunció el seño con molestia. No se imaginaba que YunHo tuviera
una foto del chico con él.
SiWon miró la pantalla del celular y luego se la dio a HeeChul para que
mirara.
- Entonces… la cuestión ahora es
buscar un buen médico que vigile su embarazo y que no te cobre muy caro.-
aclaró SiWon mirando a su amigo.
HeeChul vio la imagen ante él, luego levantó su mirada y la fijó en
JaeJoong. “Si no fuera por el tono del cabello…” pensó, luego volvió a
bajar su mirada a la pantalla del celular y luego de regreso a JaeJoong. “De
hecho… serían…”
El rubio no pudo evitar hacer la comparación, era el mismo tono de piel,
las mismas cejas delineadas, los ojos de JaeJoong eran algo más grandes, como
los de Bambie el ciervo de la película, pero la nariz de ambos era pequeña y sus
labios eran gruesos…
“JaeJoong es más lindo…” pensó el rubio haciendo un gesto. “Y seguro, él no haría lo que este chico
planeaba hacer con su bebé.” Añadió en su pensamiento. Una idea vino a
su mente como un rayo…
HeeChul suspiró mientras escuchaba a su prometido hablar con su amigo.
Su mirada fija en JaeJoong. El chico no lo miraba a él, de hecho ni siquiera le
prestaba atención, el pelinegro miraba única y exclusivamente a YunHo con un
tinte de dolor y de preocupación en sus enormes ojos de Bambie.
- Exactamente…- dijo YunHo
con cansancio.
- Woonnie.- le llamó HeeChul
a su novio, jalando ligeramente la manga de su camisa blanca. El médico le miró
con curiosidad.- ¿Te has fijado?- le
dijo poniendo el celular a la altura de JaeJoong.
SiWon le miró extrañado y luego miró a su amigo y viceversa.
- ¿HeeChul? ¿Qué estás pensando?-
SiWon no quería ni imaginarse lo que su novio estuviera planeado.
- JaeJoong-Ssi… ¿Puedo hablar
contigo en privado?- preguntó HeeChul a JaeJoong.
El pelinegro le miró extrañado, pero asintió con un movimiento de cabeza
para luego señalar hacia la cocina.
- Voy a preparar algo de café…-
le murmuró a YunHo con tono de voz extrañado, era raro que el novio de su
amigo, a quien acaban casi de conocer, le pidiera algo así.
El rubio le sonrió a su novio, quien no pudo evitar fruncir el seño,
antes de seguir a JaeJoong a donde le había señalado.
Una vez en la pequeña cocina, HeeChul miró a JaeJoong poner la tetera en
la hornilla, para preparar el café.
- ¿Qué tan buen amigo de
YunHo-Ssi eres?- preguntó con una sonrisa.
- Nos conocemos hace mucho,
HeeChul-Ssi… casi desde que nacimos. Soy mayor que él por dos días.- dijo
con una sonrisa divertida.
- Entonces eres su mejor amigo de
toda la vida…- dijo el chico casi para sí, pero no pudo pasar desapercibido
el tinte de dolor que se posó en los ojos del pelinegro al decirle la palabra
amigo.- ¿O tú sientes algo más por él?
- ¿Yo? ¿Qué más puedo sentir?
Somos amigos… casi… hermanos.- respondió con la voz un poco estrangulada.
- ¿En verdad? Yo creo que lo que
sientes por él es más que eso… yo sólo te he visto unos minutos y me he dado
cuenta de ello… creo que cualquiera alrededor de ustedes podría darse cuenta…
de que estás enamorado de él.
JaeJoong abrió sus ojos enormemente al ver descubiertos sus verdaderos
sentimientos así de fácil por un completo extraño.
- Yo…
- No te preocupes, JaeJoong-ah…
¿Puedo llamarte, JaeJoong-ah?- el pelinegro asintió.- pues como te decía, JaeJoong-ah… no te preocupes por eso… no te
delataré, ni mencionaré nada a nadie. Es algo que es muy personal y no me
gustaría que salieras lastimado por eso… te ves muy buena persona y creo que te
mereces toda la felicidad del mundo. Así que… espero que la obtengas… algún
día… sólo…- HeeChul suspiró con fuerza.- sólo que… he tenido una idea y quería saber si estabas dispuesto a colaborar
en ella… es algo drástica, peroooo… si como YunHo-Ssi ha dicho y KaRam no
quiere ser el Umma de su bebé… entonces…
- ¿Qué?- preguntó extrañado
el pelinegro.
- Te lo diré cuando regresemos a
la sala y la idea esté a votación.- dijo el chico con una sonrisa.
Una vez que regresaron a la sala y JaeJoong sirvió el café, HeeChul les
dijo lo que se le había ocurrido…
- ¡¿Qué?!- gritó YunHo con
sorpresa.
- ¿HeeChul… estás seguro de lo
que dices?- preguntó SiWon con una mirada casi de terror.
- Es la solución perfecta… bueno,
siempre y cuando podamos hacerlo bien y engañar al sistema.- el rubio
sonrió de una manera extraña.- es decir,
el parecido entre KaRam y JaeJoong es mucho… si le cambiamos el tono de
cabello, no habrá mucha diferencia, excepto por la edad, que en realidad ni se
nota…
JaeJoong miraba con curiosidad la foto que YunHo tenía de KaRam en su
celular “¿En verdad nos parecemos tanto?” se preguntó con el ceño un
poco fruncido. KaRam era un niño berrinchudo que no medía las consecuencias de
sus actos. Era una persona irresponsable que buscaba la salida fácil a sus
problemas… JaeJoong se consideraba una persona que podía ser confiable, y amando
a YunHo como él lo hacía, preferiría morir antes de dejar que algo malo le
ocurriese. Por eso al verlo tan decidido a quedarse con su bebé, JaeJoong
decidió apoyarlo con todo su corazón.
- Pero… sería meter a JaeJoongie
en problemas… no puedo hacerle eso a Boo…- dijo YunHo con preocupación en
la voz.
El que YunHo mencionara su nombre, hizo que JaeJoong regresara de sus
pensamientos.
- Yo estoy de acuerdo…- dijo
sin dudarlo.- ¿No lo ves? HeeChul tiene
razón… es decir, es arriesgado, pero eso te libraría de muchas cosas… como los
pagos médicos.- le dijo tomándole la mano y entrelazando sus dedos con los
suyos, como si con ese gesto quisiera darle fuerza y confianza.
- Eso es cierto…- SiWon iba
adoptando la idea lentamente.- seríamos
todos los aquí presentes quienes supiéramos la verdad… bueno, y KaRam. Nadie
más.
- YunHo-Ssi dijiste que KaRam no
quería al bebé y que te dejaría todos los derechos legales sobre él ¿No es así?-
el moreno asintió.- entonces es mucho
mejor, porque KaRam no aparecerá en ningún lado, en ningún papel… será como si
él no hubiera estado esperando un bebé nunca…- HeeChul le miró a JaeJoong,
porque si estaba tan enamorado de YunHo, ¡Qué mejor oportunidad que esa!- además ¿Quién mejor que tu mejor amigo como
Umma de tu bebé, no lo crees?
- Boo…- YunHo le miró
directamente a los ojos, como preguntándole con la mirada si en verdad quería
hacer eso.- es contra la ley.-
argumentó débilmente.
- Es por tu bebé, YunHo…-
respondió el pelinegro.- Y si, como
HeeChul dice, lo hacemos bien… entonces habrá valido la pena.
YunHo suspiró y cerró los ojos, sintiendo su corazón latir de prisa,
mientras un cálido sentimiento se apoderaba de su interior.
- Sólo faltaría saber si KaRam
está de acuerdo.- dijo el moreno con un gesto, demostrando con esa frase
que, aunque no estaba muy seguro, la decisión había sido tomada.
- Lo estará, no es tonto, cien
mil wons no es una cantidad despreciable y si además su vida después de eso va
a ser como si nada, no tendrá ningún “pero” que alegar.- le aseguró SiWon.
- Tendrás que teñirte el cabello
de castaño, JaeJoong-ah.- dijo medio en broma el rubio, a lo que JaeJoong
únicamente había respondido con una sonrisa.
~°~°~°~°~
- ¡¿Estás como operado del cerebro?!
¿Yo? ¿Hacerme pasar por este?- preguntó haciendo un gesto con la nariz de
desdén hacia JaeJoong, quien solo torció un poco su boca con desagrado, pero
volvió a su expresión fría casi gélida ante el menor.
- Yo tampoco estoy muy de
acuerdo, pero si es por ayudar a YunHo y a su bebé a librarse de ti lo haré.-
dijo el pelinegro con una sonrisa que pronto hizo a KaRam odiar a JaeJoong.
Era como si el pelinegro se creyese mejor que él, pero el menor no iba a
dejarse de nadie. De ese tonto mucho menos.
- Escucha… esta es la mejor
solución a la que hemos podido llegar… JaeJoong y tú… tienen cierto parecido,
así que JaeJoong ha accedido a este intercambio de lugares para utilizar su
seguro social y así podamos tener esa ayuda…- KaRam Hizo un gesto de desagrado.-
ni tú ni yo, tenemos recursos para que
este bebé nazca en un hospital de paga…- hablaba en un tono bajo, para
evitar ser escuchado.- Y además no
quieres al bebé, por lo que después de esto, será como si tú jamás hubieras
estado esperando a este bebé, no aparecerás en ningún lado relacionado con él y
no tendrás noticias suyas jamás. No habrá ningún contrato como habíamos dicho,
porque legalmente no existirá prueba de que hayas tenido un hijo, pero mi
oferta de los cien mil wons seguirá en pie… como compensación a todo esto…-
explicó YunHo lo que había sido planeado entre HeeChul, SiWon, JaeJoong y él la
noche anterior.
- Los últimos meses me haré pasar
por ti en tus clases…- añadió JaeJoong.- y en mi trabajo utilizaré algún relleno para que puedan creer que en
verdad voy a tener un bebé… así no perderás la beca y haremos esto más creíble.
De hecho, me teñiré el cabello de castaño.
YunHo le miró con agradecimiento y JaeJoong le sonrió en respuesta.
- Conservarás tu beca así, KaRam,
y yo conservaré a MI HIJO o HIJA.- YunHo hizo el énfasis.- tú podrás seguir con tu vida después, sin
ninguna atadura… a menos que quieras conservarlo y pedirle ayuda a tus padres
para dar a luz en un hospital de categoría como quieres.
KaRam bufó con molestia y desvió la mirada con molestia sopesando la
situación. Sus padres no debían saber jamás de este bebé. ¡Dios! Si eso pasaba
seguramente le quitarían la manutención que recibía cada mes… y él no iba a
sacrificar su estatus social por ese mocoso, ¡El cual ni siquiera deseaba! No,
en definitiva sus padres no debían enterarse.
Se le quedó mirando a JaeJoong por un largo rato... sí… tal vez era la
mejor solución… que JaeJoong fuera quien “tuviera” al mocoso… se vería libre de
él, de una manera u otra.
- De acuerdo… está bien… acepto…-
dijo el castaño con un ademán de frustración, porque sabía que esa era una
magnífica oportunidad, porque él no tendría ninguna atadura ni legal, ni
moralmente con ese niño, la madre sería completamente Kim JaeJoong.- pero ya no serán cien mil… quiero Doscientos
cincuenta mil wons.- dijo renegociando el trato, sabiendo que YunHo no se
negaría a eso.
~°~°~°~°~
Los primeros meses no tuvieron dificultad alguna. JaeJoong había dicho
en su empleo que iba a tener un bebé y al menos hasta los cuatro meses no tuvo
necesidad de utilizar el relleno, pues el propio KaRam no había desarrollado
mucho vientre. En la escuela también había dicho lo mismo.
JaeJoong es estudiante del último semestre de Literatura y además trabaja
como asistente del editor jefe de una conocida revista política, por lo que su trabajo
no requería de esfuerzo físico. Su afición por la lectura y el conocimiento en
su trabajo, le ayudaron a comprender muchos términos de la carrera de KaRam,
claro, ayudado un poco por YunHo, quien le asesoraba para poder pasar por el
chico menor sin ningún problema a la hora de sus clases.
JaeJoong aun pensaba cómo lo harían durante los exámenes, pero eso sería
después, cuando se presentara la ocasión. Y tenían que pensarlo muy bien antes
de que hicieran algo que los delatara.
El pensar en todas esas cosas, realmente no fue tan necesario, sino
hasta los cinco meses de gestación, cuando el bebé empezó a notarse ya con más
“ganas”. El menor tuvo que mudarse al departamento de los otros dos chicos, tanto
para poder vigilarlo, como para hacer las cosas más fáciles al momento de ir a
las consultas médicas o que JaeJoong pudiese tomar el lugar de KaRam en la
escuela.
KaRam, al igual que YunHo y JaeJoong, estaba solo en la capital. La
diferencia era que el menor provenía de una familia muy bien acomodada de la
provincia de PuSán, y contaba con el apoyo de sus padres para estudiar la
licenciatura.
Esa era otra perspectiva que cuidar, que los padres de KaRam no
decidieran hacerle alguna visita a su hijo o desearan que regresara a casa por
las próximas vacaciones, que eran en las festividades navideñas, justamente
cuando cumpliera los siete meses de gestación e hiciera imposible que se
pudiera ocultar su estado. Y JaeJoong no podría hacerse pasar por él ante su
familia.
JaeJoong llegaba al departamento todos los días a la misma hora, después
de ir a su escuela, pasar a su trabajo, el cual afortunadamente le servía de
práctica para la escuela también, y las clases de KaRam. Llegaba rendido, pero
aún así todavía tenía que llegar a hacer su tarea y arreglar un poco el
departamento, además de preparar la cena.
YunHo no distaba de estar en las mismas condiciones que JaeJoong, con la
diferencia de que él llegaba mucho más tarde y en un horario que variaba
constantemente, debido a que el lugar donde trabajaba, el lugar de sus
prácticas y la escuela, quedaban muy lejos el uno del otro y del departamento.
Lo que hacía que el moreno llegara a su casa totalmente fatigado, solamente
para dedicarse a las tareas y caer rendido en la cama que compartía con
JaeJoong…
… porque sí, YunHo y JaeJoong habían acabado compartiendo la habitación,
para dejarle espacio al más joven para sus cosas. Y además de compartir la
habitación, empezaron a compartir la cama. Algo no muy raro para ellos que se
conocen desde que eran unos niños, pero si lo suficiente para que el corazón de
JaeJoong latiera desbocado por unos muy largos minutos antes de que el
cansancio del día le llevara a los brazos de Morpheo, aunque en realidad, eran
los brazos de YunHo donde deseaba estar.
JaeJoong sentía que cada día se iba enamorando más y más de su mejor amigo.
Sabía que YunHo estaba haciendo todo de su parte para que Karam y el bebé
estuvieran cómodos, que Jae hacía su parte para que el embarazo de KaRam pasara
desapercibido y que él fuera reconocido como la Umma del bebé próximo a nacer. Sin
embargo, le gustaría tanto dejarse llevar por sus ganas de tomarle de la mano y
abrazarlo, confortarlo en sus noches pesadas cuando tiene que estudiar para un
examen, o cuando la situación con KaRam llega a límites que ninguno podría ser
capaz de soportar de no ser por ese bebé que es un ser inocente y está próximo
a venir al mundo.
Porque la convivencia no era nada fácil con KaRam, quien todo lo hacía
complicado aunque no lo fuera, pues el menor a todo y por todo se quejaba,
aunque eso para ninguno de los dos mayores era gran pesar.
La situación empeoraba cuando se trataba del bebé.
KaRam no podía decir más de dos palabras de él sin decirle “mocosito”, “engendrito”,
“monstruito” o cualquier otro apodo denigrante que se le viniera a la mente en
el momento. Le molestaba que se refirieran a él al hablar o que le hicieran
algún tipo de cariño a su vientre…
- Él no siente nada… ni sé por
qué te molestas en hablarle.- le gritaba a JaeJoong cuando se acercaba a
él, pero eso no impedía que el mayor lo siguiera haciendo.
JaeJoong era un hombre que sabía entregar su corazón a la persona que lo
merecía y en este mundo sólo lo había hecho a dos personas, a YunHo y a su
hijo, por eso se le hacía mucha ilusión cada vez que iban al tocólogo y podían
ver al bebé mediante el ultrasonido. Era quien más se acercaba a KaRam,
intentando que el bebé no se sintiera solo, que había quienes lo amaban a su
alrededor, pues JaeJoong creía firmemente que el bebé sentía lo mismo que su
madre, todo lo que había en su corazón. Por eso le pedía a YunHo, y él mismo
hacía el esfuerzo de, acercarse a KaRam para que el o la bebé no sintiera ese
desprecio de su madre, sino solamente el cariño de ellos dos. De hecho,
JaeJoong era quien se encargaba de ver las cosas del bebé, buscarle ropa o sus
accesorios, mamilas, pañales, el (ahora) pelicastaño se daba a esa ardua tarea
porque siempre que veía algo le parecía que el bebé se vería hermoso en ello y
no podía resistir el no comprarlo.
Y YunHo le agradecía todos y cada uno de esos detalles, porque sabía que
a su “amigo” le nacía del alma hacer aquellas cosas… cosas que deberían ser
hechas por el propio KaRam, quien ignoraba lo que se debía o no hacer por el
bebé.
- ¡Aish! Se está moviendo.-
había gritado el menor una vez en medio de la cena, cuando el bebé hizo una
pequeña patada.
- Eso es bueno, KaRam… ¿Cómo se
siente?- preguntó Jae con una sonrisa a la vez que se acercó para tocarle
el vientre.
KaRam alejó su mano de un empujón.
- ¿Qué demonios te pasa?- le
preguntó con enojo en su voz.- ¿Crees
que es “cool” o qué?- le preguntó con un gesto de horror en su rostro.- se siente horroroso que ese “monigote” se
esté moviendo ahí adentro ¡Y no puedas sacártelo!- gritó con ira.
YunHo le reñía, pero KaRam lo único que hacía era ignorarlo. JaeJoong
intentaba acercarse al menor, tratar de sensibilizarlo con respecto al bebé, lo
cual era totalmente inútil de intentar. En realidad no deseaba a ese pequeño
ser. Ni siquiera el poder mirarlo en el ultrasonido era suficiente para
conmoverlo un poco.
KaRam no quería a su hijo.
YunHo, por su parte, cada día estaba más que agradecido, le debía la
vida misma a JaeJoong, pues el chico había sido quien tomara sobre sus hombros
los gastos de su departamento, mientras YunHo se dedicaba a juntar el dinero
que le había ofrecido a KaRam. Fue una época de carencias y limitaciones, hasta
que por fin, cuando KaRam cumplía los siete meses, YunHo pudo poner el último
won que completaba los doscientos cincuenta mil que había exigido KaRam por
dejarle a su hijo.
Y por esas mismas fechas, JaeJoong tuvo la peor de las temporadas de
exámenes que pudo haber imaginado en su corta existencia… no sólo tenía que
presentar sus propios trabajos para examen, sino también presentar lo que KaRam
hacía para pasar los suyos. La mayoría eran trabajos escritos que podían ser hechos
en su casa, después de la revisión de los materiales seleccionados por el
maestro, pero también estaban los tests escritos, los cuales no debía reprobar
porque entonces KaRam perdería su beca y la oportunidad de su viaje a París,
Francia.
El chico había dejado de ir a su trabajo al cumplirse sus seis meses de
“gestación”, debido a que la ley así lo marcaba, pero la escuela era otra cosa
y prácticamente no había dejado de asistir a sus propias clases. Los exámenes
eran los de medio curso y tenía que hacer un esfuerzo doble para no reprobar en
ninguno de los dos.
Esa noche había llegado al departamento extremadamente cansado, después
de cenar algo ligero en compañía del siempre refunfuñante KaRam, JaeJoong se
fue a la habitación que compartía con YunHo para estudiar pues presentaba un
examen importante para el menor, Teoría General del Proceso, al día siguiente y
entregaba uno de sus propios trabajos para su examen de Sociología de la
Literatura. Sin embargo el cansancio era demasiado, el estrés hacía mella en
él. JaeJoong sabía que no podía darse el lujo de enfermarse, ni siquiera de una
gripe por el bebé y Karam, por sus constantes compromisos… esperaba que al
terminar todo aquello, su cuerpo no le pasara factura y entonces todas las
enfermedades que había estado evitando le llovieran una tras otra.
Tenía el libro frente a él, repasaba el mismo párrafo una y otra vez,
sin darse cuenta. El sueño lo estaba venciendo hasta que por fin, cayó
profundamente dormido, su rostro hundido sobre el libro.
No pasó mucho tiempo cuando la puerta del departamento se abrió, YunHo
regresaba de su trabajo en la notaría. El joven además de seguir cursando sus
últimas dos materias para graduarse, estaba llevando su servicio social en una
conocidísima firma de abogados en Seúl, quienes además, siempre estaban a la
caza de los mejores promedios de la universidad. Cosa que YunHo sabía y se
esforzaba al mil por cierto en realizar sus labores para poder ser considerado
entre los mejores y que la firma lo eligiera para ser el próximo becario y de
ahí ser un integrante más… eso lo llevaría a dejar las carencias, sobre todo
darle una mejor vida a su bebé… y ¿Por qué no? También a JaeJoong.
JaeJoong… su mejor amigo… quien le había seguido desde Jeolla-do hasta
Seúl, dejando atrás familia, amigos, todo lo que conocían, quien ahora se
sacrificaba junto con él para darle a su bebé todo lo que pudieran, quien no le
había juzgado por lo sucedido y se había prestado a hacer ese enorme sacrificio
sin medir las consecuencias… quien seguía pensando en él y velando por él a
pesar de todo.
YunHo dejó su mochila con sus cosas en un sofá y se quitó la corbata de
aquel traje, uno de los pocos que se había podido dar el lujo de comprar para
que le sirviera en su trabajo y en el servicio social. Se dirigió a la cocina,
para encontrarse que JaeJoong le había dejado preparado un emparedado para que
cenara al llegar. Seguramente el joven ya se encontraría durmiendo a esas
horas. Eran casi las dos de la madrugada.
Después de dar cuenta del sándwich, se dirigió a la habitación, no sin
antes pasar a ver a KaRam, saber que estaba bien y que no había cometido una
locura… porque ese era el mayor temor de YunHo, que KaRam quisiera deshacerse
del bebé en una de sus ausencias. A pesar de que llevaba ya casi ocho meses de
gestación, el menor no daba señales de querer ni un poco a ese bebé que llevaba
en su interior.
Se acercó a la cama y acarició a su bebé por sobre la piel de KaRam,
cubierto con aquel cobertor grueso, pues el frío de la navidad ya se dejaba sentir
en la ciudad.
- Buenas noches, bebé.- dijo
en un susurro, sintiendo un suave movimiento bajo su mano, como si su bebé en
realidad respondiera a eso, pero con temor de ser descubierto por la persona
que lo llevaba dentro.
YunHo se encaminó a su habitación, empezando a desabrochar los primeros
botones de su camisa blanca. Lo que encontró ante sus ojos fue la escena más
tierna que pudo haber visto jamás… JaeJoong estaba dormido sobre el libro que
KaRam le había dado para que estudiara para ese examen importante. El moreno se
subió las mangas de la camisa antes de tomar al pelinegro entre sus brazos y
llevarlo hasta la cama.
- Descansa, mi dulce ángel…-
murmuró mirando el hermoso rostro de JaeJoong, quien seguía durmiendo.
Y es que verlo así… ese sacrificio que hacía sin pedir nada a cambio, el
amor que demostraba por su bebé sin ninguna condición, YunHo agradecía al cielo
por tener a alguien así a su lado. Porque lentamente, sus sentimientos por él
habían cambiado. Desde que eran pequeños, desde que tenía uso de razón, JaeJoong
era todo para él… pero no había tenido el suficiente valor para confesarlo,
para decirle la verdad y hablarle de sus sentimientos, decirle que estar a su
lado, viviendo así, era una de las alegrías más grandes que podía tener… que el
amor que sentía por él era uno de los grandes motivos para haberse salido de su
casa…
Porque YunHo sabía que su padre jamás aceptaría algo así, que a pesar de
conocer a JaeJoong, su padre, su familia estarían en contra… había sido su
cobardía lo que le había puesto en aquella situación, por que consciente o
inconsciente, había visto en KaRam ese parecido con JaeJoong y las cosas… las
cosas se habían salido de control… las cosas ahora eran mucho más complicadas
que el día que salieron de Jeolla-do.
- Yunnie…- la voz adormilada
de JaeJoong lo sacó de sus pensamientos. El chico se restregaba los ojos aun
somnoliento.- Ya has llegado ¿Qué hora
es?- preguntó levantándose un poco, intentado ver el reloj despertador,
pero YunHo le empujó de regreso a la cama.
- Muy tarde ya, debes descansar o
mañana no podrás levantarte y hay muchas cosas por hacer.- le regañó con
suavidad.
- Pero el examen… debo…-
YunHo puso un dedo sobre sus labios y sonrió.
Ahora menos que nunca podría hablarle a JaeJoong de sus sentimientos,
por más que hubiera confirmado que sentía lo mismo por él, porque nadie haría
lo que JaeJoong hacía por él de no haber un sentimiento muy grande de por
medio… un sentimiento que ahora YunHo no creía merecer.
- Debes descansar o todo tu esfuerzo
se irá por el desagüe…- le besó la frente con ternura.
JaeJoong estaba con ropa de dormir ya, por lo que lo único que hacía
falta era recostarse en la cama y cerrar los ojos.
- Tú también… debes estar
exhausto… si yo voy a dormir, entonces tú también, no sería justo que te
quedases despierto en esta noche tan fría.- razonó el mayor.
YunHo sonrió en respuesta.
- De Acuerdo… me cambiaré y
vendré a dormir.- aseguró antes de levantarse de la cama para quitarse la
camisa frente a JaeJoong y buscar su ropa de dormir.
El pelicastaño se sonrojó al ver la espalda de YunHo, a pesar de estar
acostumbrado y tener la confianza de poder cambiarse de ropa uno frente al
otro, JaeJoong siempre enrojecía al ver a YunHo sin camisa, pues se imaginaba
lo que sería que los brazos de YunHo le rodearan con amor.
El moreno se giró para ir a la cama, encontrándose con la mirada negra
de su Boo concentrada en él. Un escalofrío lo recorrió y una idea se instaló en
su mente. ¿Podría decirle aquella noche que lo amaba? ¿Se atrevería? JaeJoong…
¿sería capaz de estar a su lado a pesar todo lo que hizo?
Se acercó lentamente a la cama y se acostó en ella cubriéndose con las
sábanas. JaeJoong se había quedado en la misma posición de antes, mirando hacia
el armario. El corazón de YunHo latía con fuerza, porque aquella vez había
podido leer en los ojos de su Boo que no solamente había cariño y amor, sino
deseo y necesidad, tanta como YunHo sentía en su cuerpo la necesidad de tocar y
pertenecerle a JaeJoong por completo y que éste sea suyo de la misma manera…
Pero habían aún tantas cosas por hablar… tantas cosas que aclarar. YunHo
sintió un dolor en el pecho. Había cometido un error, un error muy grande que
le alejaba de la persona que más amaba en el mundo.
Sintió que JaeJoong temblaba a pesar de estar bajo las abrigadoras
sábanas que les cubrían en ese momento.
- ¿Tienes frío?- preguntó con
suavidad.
JaeJoong negó con un movimiento de cabeza, pues su estremecimiento no
fue a causa del frío realmente, sino por ese pensamiento nada inocente que
cruzó su mente en aquel momento, pero aun así, YunHo se acercó a él y amoldó su
cuerpo al de JaeJoong. Sus labios descansaban sobre la nuca del mayor. JaeJoong
volvió a estremecerse ante el ligero roce.
YunHo sonrió, su cercanía, su calor, su aroma, todo de JaeJoong le hacía
querer, necesitar más… no sabía qué sería de él, de su vida, sin su JaeBoo en
ella.
- Lo siento…- murmuró el
moreno con suavidad.- por mi culpa es
todo esto… te has visto envuelto en esta situación... tú quien menos deberías…
El cálido aliento de YunHo pegaba contra su piel y aquellas cosquillas
que habían nacido en su vientre cuando le rodeó con sus brazos, se
intensificaron, haciendo que su cuerpo necesitara aun más contacto con YunHo,
si eso era posible.
- Sólo he representado problemas
y disgustos para ti, JaeJoong… entenderé… entenderé si después de esto ya no
deseas estar a mi lado.- cerró los ojos, apretando su abrazo alrededor de
la esbelta cintura del otro chico.
JaeJoong se giró para mirarle sin romper aquel abrazo.
- No voy a dejarte… nunca lo
haré.- le dijo firmemente.- tú y el
bebé van a necesitar ayuda… no puedo dejarles solos.- le miró directamente
a los ojos y sonrió.- si me dieran a
elegir de nuevo, YunnieBear… volvería a escoger ayudarte, sin importarme nada
más, porque…- se interrumpió ¿Qué estaba haciendo? Estuvo a punto de
revelarle sus sentimientos a YunHo… no, él no podía hacer eso.- somos amigos ¿No?- se apresuró a
añadir.
YunHo sonrió. JaeJoong había intentado cubrir sus sentimientos
nuevamente y había desviado el rostro al preguntarle si eran amigos. El moreno
suspiró y encendió una lámpara a un costado de la cama que iluminó la
habitación con un haz amarillo cálido, tan tenue que dejó el ambiente a media
luz.
JaeJoong no supo por qué YunHo había hecho eso. Se suponía que ya iban a
dormir ¿Para qué encender la luz entonces?
El moreno le miraba sin emitir palabra, viéndole directamente a los
ojos, y sonrió antes de que lentamente se acercara a él y tomara los labios de
JaeJoong entre los suyos, besando lentamente el delicioso labio inferior,
chupándolo suavemente antes de hacer lo mismo con el superior.
JaeJoong sintió las caricias en sus labios, vio el rostro de YunHo con
los ojos cerrados, y una sonrisa al separarse de él. El mayor aun estaba sorprendido
de la acción de su amigo.
- ¿Por… por qué?- fue lo
único que se atrevió a preguntar.
YunHo abrió los ojos y su sonrisa de extendió aun más. Su brazo derecho
apretó con un poco más de fuerza la cintura de su Boo, acercándolo más a su
pecho, su mano izquierda fue a acariciar la mejilla de JaeJoong, quien con sus
enormes ojos de Bambie le miraba sin entender el por qué de aquel gesto.
- JaeJoong-ah…- le dijo
seriamente.- he sido un completo tonto…-
le dijo el moreno en un murmullo. Como si quisiera que solamente él le
escuchara.- te he amado… te amo desde…
desde siempre… pero… no tuve… no tenía el valor para decírtelo.- murmuró
antes de robar un nuevo beso de esos carnosos labios. Ambos brazos ahora
estaban rodeando la pequeña cintura del mayor.- no tuve el valor para confesártelo cuando debía…- había escondido
su rostro en el cuello de JaeJoong, respirando su aroma.
El mayor se estremeció cuando sintió el cálido aliento de YunHo contra
su piel. Sus brazos se movieron por sí solos hasta el cuello de YunHo para
acercarlo aún más a él si era posible, como si pudiera fundirse en uno solo con
él.
- Te amo, JaeBoo… te adoro, pero
ahora… sé que no merezco que tú me quieras ni un poco…- añadió a su
confesión.
El corazón de JaeJoong latía con fuerza contra su pecho, era como si
quisiera salirse de ahí.
- Yunnie… tú… yo te amo también…-
respondió débilmente.
- No, Boo… no puedo merecer tu
amor… míranos… te metí en esta situación… cometí un error, un terrible error…
que ahora tú también debes cargar.
- No, Yunnie… no lo veas así… no
es un error… es tu hijo o hija… no es un error… tú lo amas… y yo… yo también lo
amo… por el simple y sencillo hecho de que es tuyo, es tu bebé… y si KaRam no
lo quiere… yo…
- Boo…- YunHo se separó de él
y le miró directamente a los ojos.- ¿Serías…
quieres ser Umma de mi bebé? ¿En verdad… lo serías?
“Comparte tu vida conmigo, Boo… tú eres mi más grande razón para vivir…
ámame, Boo… por favor… no me dejes solo, nunca.” Rogaba el moreno internamente. Porque sin el
apoyo y el amor de JaeJoong, él sentía que hacía mucho tiempo se hubiera dado
por vencido.
- Quiero… quiero ser eso y más
para ti, Yunnie…- murmuró el peliteñido, sintiendo que sus mejillas le
ardían.- ¿Me… me dejarás?
YunHo sonrió y tomó sus labios en un nuevo beso, un roce que fue
haciéndose cada vez más profundo, cuando JaeJoong le dio permiso a su traviesa
lengua en entrar en su cálida boca.
- Hace mucho tiempo que lo eres,
JaeJoongie.- murmuró antes de volver a besar sus deliciosos labios.
Las manos de YunHo se colaron entre sus pijamas, acariciando la piel a
su paso, estremeciendo a JaeJoong de la cabeza a los pies. Hacía tanto tiempo
que ambos deseaban ese contacto que ahora no podían reprimirse ni un segundo
más.
YunHo desvió sus labios hacia el cuello de JaeJoong, chupando y lamiendo
cada parte de su piel, logrando que el mayor jadeara y gimiera quedito ante las
nuevas sensaciones que iba despertando en su cuerpo. El moreno sentía que su
excitación despertaba ante cada roce, ante cada sonido que escapaba de aquellos
labios ahora rojos debido a sus besos. Ante la suave luz de la lámpara, la piel
nacarada de JaeJoong tomaba un suave tono cremoso que le hacía querer besar
cada palmo de su cuerpo.
No se había dado cuenta en qué momento YunHo había abierto los botones
de su camisa, pero en ese momento ya se hallaba besando y lamiendo sus
tetillas, mordisqueándolas con suavidad, haciéndolo gemir un poco más alto de lo
que ya lo hacía.
JaeJoong buscó la orilla de la playera con la que YunHo dormía y la jaló
por sobre su cabeza, logrando quitársela haciendo que por fin sus pieles estuvieran
en contacto directo, aun cubiertos de la cintura para abajo, JaeJoong con el pantalón
del pijama y YunHo aun con su bóxer, pero las telas no impedían que sintieran
la excitación del otro.
- Yunnie… yo…- “quiero
pertenecerte por completo” era el pensamiento de JaeJoong ante las
caricias y besos que YunHo dejaba por su piel.
Pero YunHo sabía que no podía arriesgar a JaeJoong en aquel momento. No
cuando el bebé estaba por nacer y él no tenía ningún tipo de protección para
evitar embarazar a JaeJoong en ese momento… no era que no deseara un bebé con
el amor de su vida, Dios sabía que deseaba con todas sus fuerzas que su hijo
próximo a nacer hubiera tenido a JaeJoong de Umma, pero…
- No pasará nada…- le murmuró
JaeJoong, como si supiera lo que él estaba pensando.
YunHo sabía que ese “no pasará nada” era como un azar que no podía
correr. No por ahora.
- Te amo…- murmuró a JaeJoong
antes de empezar a deslizar fuera de su cuerpo el resto de sus ropas.
Estaba decidido a que JaeJoong disfrutara aquella noche con él, a que
creyera firmemente en su amor y en que nunca volvería a hacer algo para
lastimarlo.
El moreno tomó el miembro despierto de su niño, acariciando la punta con
el pulgar. JaeJoong dio un respingo al sentir aquella presión, aquella calidez
rodearle. Las caricias empezaron suaves, ligeras, para luego ir incrementando
el ritmo, mientras los labios de YunHo no dejaban de besar cuanta piel tenía a
su disposición.
- Yunnie…- jadeaba una y otra
vez el mayor, aferrándose a sus hombros, sintiendo como se endurecía cada vez
más ante las caricias cada vez más atrevidas del moreno, quien se atrevía a
jugar un poco más rudo.
El moreno deslizó sus labios por su vientre hasta llegar a su
entrepierna. JaeJoong nunca se imaginó lo que seguiría, hasta que la húmeda
lengua de YunHo acarició la punta de su miembro, que ya estaba cubierta con ese
líquido semi traslúcido de sabor acre que el chico degustaba con satisfacción.
JaeJoong se aferró a las sábanas al sentir aquella húmeda cavidad
subiendo y bajando por su extensión, sacándole más gemidos y jadeos de placer.
Ni en sus más locas fantasías había sentido aquel placer que le embargaba en
aquellos momentos.
Los dedos de YunHo jugaban con sus testículos, pero uno de ellos se
desvió hacia su virgen entrada, acariciándola, sin atreverse a entrar.
- Haz… hazlo…- pidió en un
murmullo estrangulado por el placer, un murmullo que envió un delicioso
escalofrío por la espalda del moreno, al escuchar tan sensual tono de voz de su
JaeBoo.
Sin dejar de atender el miembro de su niño, YunHo lubricó sus dedos con
su propia saliva antes de desviarlos nuevamente a ese estrecho lugar, entrando
lentamente su dedo índice, con temor de lastimarlo. JaeJoong se concentraba más
en las caricias sobre su miembro, distrayéndose del dolor que aquel intruso le
ocasionaba.
Unos minutos después, los labios de YunHo volvieron a su tarea mientras
aquel dedo travieso empezaba un movimiento circular, empezando a dilatar ese
estrecho lugar. No pasó mucho tiempo cuando un segundo dedo se unió al primero.
JaeJoong jadeó y YunHo intensificó sus caricias.
El mayor se aferró a sus cabellos, cuando dando un grito ahogado se
derramó entre sus labios, alcanzando por primera vez un orgasmo verdadero entre
las caricias del hombre que amaba con todo su corazón. YunHo bebió cada gota de
aquel líquido blanquecino que no dejó desperdiciarse y que le parecía el néctar
más dulce que hubiese probado jamás.
El moreno se retiró con delicadeza del interior de su niño, buscando confortarlo,
con un cálido abrazo, pegándolo a su pecho. La respiración de JaeJoong aun era
errática, pero escondió el rostro en el espacio que se forma entre su cuello y
su hombro, disfrutando del aroma de su piel en su nariz, sintiendo la aun dura
excitación de YunHo rozando su muslo.
- Tú… no has…
- No importa…- le interrumpió
YunHo cuando intentó hablar.- duerme.
El chico negó con un movimiento de cabeza, para luego separarse un poco
y mirarle a los ojos.
- Lo quiero… Yunnie… lo deseo…-
murmuró sintiendo sus mejillas enrojecer aún más si era posible.
- Yo… no tengo protección, Boo…
tú podrías…
- ¿Y eso sería un “error”?-
le preguntó con angustia en la voz.- si ESO
ocurre ¿sería un error conmigo?- preguntó con angustia.
- Nunca, jamás…- se apresuró
a responder, mirando a su Boo directamente a los ojos.
- Hazme tuyo, YunHo… hazme tuyo
para siempre.- le pidió casi en un suspiro antes de que YunHo tomara sus
labios de nuevo. JaeJoong pudo sentir su propio sabor aun en los labios de su
amor.
Las manos de YunHo bajaron hasta tomar de nuevo el miembro semi erecto
de JaeJoong, y mientras con una empezó a masajearlo suavemente, consiguiendo
que poco a poco reaccionara a sus caricias, la otra se deslizó entre los
redondos glúteos del mayor, acariciando nuevamente su entrada. YunHo quería
prepararlo lo más que podía para evitarle cualquier dolor que su primera vez
pudiera ocasionarle. Sólo quería que fuese perfecto para él.
El primer dedo entró con facilidad, debido al jugueteo previo, el
segundo fue un poco doloroso para JaeJoong, pero el tercero lo hizo aferrarse
con fuerza al cuello de YunHo, quien no dejaba de besarlo y susurrarle hermosas
palabras de amor.
YunHo le hizo apoyar una de sus piernas sobre su cadera, dándole un poco
más de espacio para poder dilatarlo, mientras no descuidaba la erección de Boo,
ni dejaba de acariciarlo con su lengua y sus labios por toda la piel que tenía
a su alcance…
- Yunnie…- le llamó con un
suspiro, como pidiéndole entre líneas que lo tomara ya, que ya no soportaba ni
un minuto más aquella necesidad que le torturaba.
- Te necesito, Joongie…-
murmuró el moreno antes de retirarse de su interior.
YunHo tomó una almohada y con suavidad acomodó las caderas de JaeJoong
encima de ella, haciéndole abrir las piernas para acomodarse entre ellas.
El mayor sintió su cuerpo arder entre la vergüenza y la excitación que aquello
provocó en su interior. YunHo movió sus caderas contra las suyas, sintiendo que
la punta de su miembro rozaba su entrada. JaeJoong respingó ante la sensación.
- Tranquilo, amor… relájate o
dolerá…- murmuró YunHo con paciencia antes de intentarlo de nuevo, logrando
esta vez hacerse paso en el interior de JaeJoong lentamente.
- Yunnie…- le llamó con voz
estrangulada su chico cuando estuvo por completo en su interior.
- Ya… ya pasa…- le respondió
con mucho trabajo debido a su propia excitación. Su miembro dolía por haber
aguantado tanto tiempo y por la presión que la estrechamente deliciosa cavidad
de JaeJoong ejercía sobre él, amenazándolo con llevarlo a su orgasmo antes de
tiempo.
Jae se aferró a su cuello, mientras YunHo se contenía, esperando que su
cuerpo se acostumbrara a él.
Los movimientos de YunHo empezaron lentos, cuando recibió la señal de
Jae que podía iniciar a moverse. La estrechez y la calidez de Jae hacían
difícil el que pueda controlarse, pero poco a poco, al escuchar los gemidos y
jadeos de su JaeBoo, pudo ir aumentando su velocidad y la fuerza de sus
embestidas.
JaeJoong se aferraba a él, al principio sintiendo cierto temor, pero
luego dejándose llevar, sintiendo en cada fibra de su ser esa deliciosa
sensación de estar, de pertenecerle por completo. Ante cada movimiento, sentía
esa necesidad crecer en él, ese vértigo en su interior que amenazaba con
devorarlo entero.
- Yunnieee…- lo llamaba entre
jadeos y gemidos, una y otra vez, porque quería saber que eso no era un sueño,
que en realidad estaba sucediendo, que se estaba entregando por primera vez a
la persona que en verdad amaba.- Yunnie…
¡Aaaaaaaaaaahhhhhh!- un último gemido escapó de su garganta cuando YunHo
encontró ese punto en su interior, haciendo que con esa embestida, el mayor
acabara, manchando el abdomen de su pareja.
El moreno no tardó mucho más, dejándose llevar por fin por todas aquellas
sensaciones, se derramó llenando por completo el interior de JaeJoong con su
esencia.
Aferrados uno al otro estuvieron por varios minutos, esperando que sus
corazones y sus respiraciones normalizaran un poco su ritmo. YunHo abandonó el
cálido interior de JaeJoong con un suave movimiento, para después acomodarse en
el colchón y llevar a Jae para que se acomodara en su pecho.
- Si “ESO” sucediera contigo…
nunca… nunca sería un error.- murmuró YunHo con una sonrisa para luego
bajar la mirada y encontrarse con los ojos de Bambie de su amor.
JaeJoong sonrió…
- Pero entiendo que no quieras
que suceda… por ahora…- aclaró el punto, acomodando su cabeza de nuevo
sobre su pecho.- y no pasará… yo… me
conozco y sé que… por ahora no…- afirmó.
Estuvieron un largo rato en silencio, YunHo acariciaba la espalda de
JaeJoong, mientras este seguía aferrado a su cintura.
- Yunnie…
- Joongie…
Hablaron al mismo tiempo, pero sonrieron porque seguramente estaban
pensando en lo mismo. Se conocían tan bien.
- Tendremos que decirles a tus
padres…- dijo YunHo con una sonrisa.- que
serán abuelos.- murmuró el chico con una sonrisa.
JaeJoong sonrió.
- Después de que nazca, será más
fácil.- le aseguró.
- Para nuestra boda entonces…-
afirmó el moreno.
El mayor levantó la mirada y se encontró los ojos color miel de su
pareja.
- Nuestro bebé tendrá un Umma y
un Appa casados, como debe ser.- añadió YunHo sonriente, mientras JaeJoong
volvía a acomodar su cabeza en su pecho.- descansa
ya, Boo… mañana tenemos que levantarnos temprano.- le dijo con suavidad
mientras se estiraba para apagar de nuevo la lamparita del buró.
- Yunnie… entonces… somos
¿pareja?- quería ponerle un nombre a esa relación. Quería poder decirle al
mundo entero que sí, que estaba de novio con Jung YunHo, le pesara a quien le
pesara.
- Más que eso, Boo… eres mi
prometido… Umma de mi hijo y mi futuro esposo.- le afirmó en tono
adormilado, antes de caer rendido por el sueño.
JaeJoong sonrió y se acomodó en el pecho de YunHo, dispuesto a dormir
para iniciar un día más.
~°~°~°~°~
La navidad la pasaron en el departamento. KaRam se había inventado un
curso extracurricular para evitar ir a su casa en las festividades, sin
embargo, le hubiera gustado el poder enviar todo al demonio e irse a cualquier
lugar a pasar las celebraciones, pues el sólo ver la cara de felicidad de
JaeJoong y YunHo porque ya eran una pareja, le causaba más náuseas que la situación
en sí.
Para la noche buena, SiWon y HeeChul se pasaron por el departamento,
antes de ir a casa de los padres del rubio.
Había algo que aun inquietaba a SiWon.
- ¿Cómo lograremos que sea
JaeJoong quien salga del hospital con el bebé?- le preguntó SiWon a HeeChul
ante sus amigos.- se supone que JaeJoong
es el Umma, él es quien debe estar con el bebé desde el primer momento.
El rubio torció un poco la boca. Era cierto, además… tenían que explicar
la herida de KaRam y que el jovencito no pudiera moverse en unos días.
KaRam se levantó de su asiento, en realidad le interesaba muy poco lo
que resolvieran sobre esa situación.
- HeeChul-ah…- le llamó
JaeJoong.
- Ya, ya… ya sé… aun tengo un
poco de tiempo ¿Sí?- preguntó el chico.- Yo también estudio medicina, SiWon… algo se me ocurrirá… sólo denme
tiempo de pensarlo ¿Ok?
Pidió el rubio a sus amigos… porque era verdad… todo tenía que parecer
real y que JaeJoong saldría de una operación cesárea con un bebé en brazos.
KaRam, mientras tanto debía seguir como si nada de eso hubiera ocurrido. Y
ellos se encargarían de eso.
Una vez que se fueron, JaeJoong se dedicó a preparar la cena de navidad
para los tres. YunHo no había ido a trabajar ese día, se lo habían dejado libre
y al siguiente era inhábil, por lo que se encontraba en casa con ellos. Las
clases de KaRam fueron suspendidas hasta después de las navidades. Después de
eso, sólo quedaría un mes más y el bebé nacería… su bebé y el de YunHo, porque
para JaeJoong ese bebé ya era su hijo…
- No sé cómo pudiste perdonarlo…-
la voz cizañosa de KaRam se escuchó desde el marco de la puerta.
- ¿De qué hablas?- preguntó
JaeJoong con curiosidad.
- Eres más estúpido de lo que
creía… De YunHo, por supuesto. Ya me preguntaba yo porqué accediste a quedarte
con el bebé.- añadió sentándose en la pequeña mesa para llevarse un pedazo
de zanahoria a la boca de esa ensalada que JaeJoong había estado preparando.- si te engañó conmigo una vez, no dudes que
lo volverá a hacer… no conmigo, pero con alguien más… ¿Le aceptarás ese bebé
también?
JaeJoong hizo una mueca de fastidio, KaRam ni siquiera sabía de qué
estaba hablando.
- Si lo hace o no, es mi
problema, KaRam. Tú no lo conoces tanto como yo lo hago, ni siquiera sabes cómo
terminamos en esta situación, así que, mejor cierra tu estúpida boca y deja de
soltar palabras al azar, para ver si logras herirme, porque no lo conseguirás.-
el mayor se había vuelto para encarar a KaRam y decirle aquello directamente a
los ojos.- ahora, si me disculpas… no
necesito más estorbos aquí en la cocina.- añadió lo último dándole la
espalda para terminar de preparar el platillo principal.
KaRam bufó por lo bajo y salió de la cocina con un gesto de enfado en el
rostro.
JaeJoong sabía que lo único que el menor buscaba era sacarlo de sus casillas…
sólo esperaba que no lo volviera a intentar.
~°~°~°~°~
Aquella tarde era la última consulta de KaRam con el tocólogo. Empezaba
el mes de enero y para esas fechas, KaRam ya cumplía sus ocho meses de
gestación. El más joven se quejaba de dolor en la espalda, la cintura, que sus
pies se hinchaban y su cuerpo no era el mismo. No podía evitar recriminarle a
YunHo el hecho de hacerle pasar por aquello, pero solo mencionarle los 250 mil
wons que prácticamente ya le esperaban en una cuenta bancaria a su nombre, le
tranquilizaba de una manera increíble.
Ese día, JaeJoong llevaba un cubrebocas, fingiéndose agripado, para que
nadie le viera el rostro, mientras KaRam saludaba a los vecinos del departamento,
como si fuera él. Todos sabían que YunHo y JaeJoong iban a ser padres, que un
primo de JaeJoong, KaRam, había venido desde Jeolla-do para cuidarle y
ayudarle. Esa era la historia que se habían inventado.
En el consultorio médico, no fue diferente. Ya JaeJoong había dejado de
asistir a sus clases, pues según ellos “le faltaba poco para la cesárea”, por
lo que ahora se concentraba en ir a las clases de KaRam, haciéndose pasar por
él, ayudándose de bufandas y otras prendas de vestir que, debido al frío,
utilizaba sobre su rostro para poder pasar más desapercibido todavía.
- Dieciocho de febrero…- les
dijo el médico después de realizar unos cálculos.- ¿Les parece bien esa fecha?- preguntó para poder hacer que KaRam
entrara para esa fecha a dar a luz al hospital.
YunHo asintió, era exactamente un mes a partir de esa fecha.
- Me parece muy buena fecha… ¿Y a
ti, “JaeJoong”?- le preguntó a KaRam con una media sonrisa. Pronto ya no
tendrían nada que ver el uno con el otro.
- Lo que sea.- respondió el
menor con fastidio.
- “KaRam”…- le llamó YunHo, a
lo que el otro chico levantó el rostro.
JaeJoong sonrió bajo el cubrebocas, le gustaba saber que YunHo le tomaba
en cuenta para todas las decisiones que tenían que ver con el bebé.
- Nee, Hyung…- respondió, fingiendo,
pues debían hacer creer que era menor que ellos dos, igual que KaRam.- al fin podremos ver a mi sobrino… o sobrina…-
dijo el chico mirando a YunHo.
El médico rió ante eso, pues a pesar de haberlo intentado de muchas
maneras, el bebé nada más no se había dejado ver en el ultrasonido y hasta el
momento de su nacimiento sería cuando supieran si sería un niño o una niña.
- Perfecto… entonces será para
esa fecha. JaeJoong…- dijo dirigiéndose así a KaRam.- si sientes alguna molestia, que algo está mal, no dudes en venir… no
importa si la fecha se da antes, generalmente puede ocurrir, sobre todo para
los que son primerizos, pero ante cualquier eventualidad, vengan directamente
aquí.- les recomendó.
Los chicos asintieron. Lo único que quedaba ahora era esperar… esperar a
que KaRam entrara al hospital… y esperar a que Kim HeeChul tuviera una buena
idea para que JaeJoong pudiera tener al bebé desde el primer momento.
~°~°~°~°~
El mes de enero corrió rápido, las festividades del año nuevo lunar
fueron para quedarse otra vez en casa a “verse las caras” como había dicho
KaRam con molestia, con un gesto de fastidio.
Sólo restaban unos días para que el menor entrara al hospital a dar a
luz.
Y a HeeChul aún no se le ocurría nada para ese día.
Un día antes de que KaRam entrara a la clínica, JaeJoong comenzó a
sentirse mal… náusea, vómito, dolor abdominal, un poco de fiebre.
- Una leve infección estomacal.-
dijo SiWon guardando su estetoscopio en la maleta deportiva en la que llevaba
la mayoría de sus cosas.- no hay de qué
preocuparse, JaeJoong.- le sonrió.- te
recetaré un antibiótico.
El otro chico asintió con un movimiento de cabeza, se encontraba
recostado en su cama, con los otros tres chicos en su habitación, preocupados
por los síntomas que había presentado, pues para ellos no era secreto que YunHo
y JaeJoong ya estaban juntos.
- De todas maneras, no puedo
enfermarme, el bebé nace mañana.- dijo con una sonrisa para luego mirar
hacia HeeChul, quien se veía bastante serio.
El rubio miraba a sus amigos sintiendo una ligera angustia en su pecho.
La verdad era que no tenía planeado algo para el día siguiente y el tiempo se
le agotaba.
YunHo miró al chico y le puso una mano en el hombro.
- Seguramente algo se nos
ocurrirá mañana, HeeChul… tú ya nos has ayudado bastante, también nosotros
debemos pensar en cómo solucionar esto.
El moreno estaba seguro de que todo saldría bien, que al día siguiente
por la tarde, KaRam ya habría salido de sus vidas para siempre.
Y era que el menor ya había pasado todas sus cosas a su antiguo
departamento nuevamente, así en lugar de regresar a casa de JaeJoong y YunHo
cuando saliera del hospital, sería directamente a su departamento a donde se
iría… con 250 mil wons de más en su cartera.
- Mañana será mejor que JaeJoong
continúe con la rutina… vaya a las clases de KaRam y nos vea por la tarde.-
sugirió HeeChul.- es lo mejor que
podemos hacer por ahora. Lo he estado pensando y creo que nuestra mejor opción
es hacer el cambio en el trayecto entre la sala de recuperación y su
habitación… de alguna manera podremos hacerlo. Ya veré cómo.- dijo el rubio
suspirando pesadamente.- de cualquier
manera, nos vemos mañana. Descansa, Joongie.
YunHo acompañó a ambos chicos a la puerta mientras JaeJoong se acomodaba
en su cama otra vez.
- ¿Quieres algo de cenar?-
preguntó el moreno con algo de preocupación.
JaeJoong negó con un movimiento de cabeza.
- Debes tener algo en tu
estómago, y puedes deshidratarte si sigues así.- le acarició la mejilla con
ternura.
- Entonces un poco de fruta
estará bien.- dijo el chico, consintiendo a los mimos que su pareja le
estaba dando.
- De acuerdo… vuelvo enseguida.
El moreno salió y JaeJoong por fin pudo hacer una mueca de dolor. Uno de
sus costados empezó a dolerle con fuerza, pero no iba a decirlo, bastante
preocupado estaba YunHo con lo del nacimiento del bebé para añadirle más cosas.
No podía presionarlo más.
Al día siguiente, el dolor en su costado derecho había aumentado,
JaeJoong intentaba caminar erguido, pero no podía. Sin embargo, frente a YunHo
y a KaRam, tuvo que fingir que había mejorado y por consiguiente iría a la
escuela.
- Si no te sientes bien, regresa
a casa. Y márcame al celular… por favor.- pidió el moreno con preocupación.
JaeJoong asintió y le sonrió a KaRam.
- Espero que todo salga bien…-
le murmuró.
El chico hizo un gesto de molestia, pero no respondió nada. Ese mismo
día por la tarde, KaRam sentía que sería libre de ese espantoso tormento, de
una vez por todas.
Una vez que Jae se había ido con rumbo a la facultad, YunHo llevó a
KaRam a instalarse al hospital. Llevaban una maleta pequeña para el chico y una
un poco más grande con accesorios elegidos por el propio JaeJoong para el bebé por
nacer.
La cirugía estaba programada para las 2 de la tarde. Hora en la cual,
JaeJoong ya debería estar en el hospital después de salir de las clases de
KaRam.
HeeChul y SiWon estaban en la puerta de la habitación con YunHo,
esperando a que las enfermeras terminaran de encargarse de poner listo a KaRam
para entrar a la cirugía.
- Le colocaremos la epidural
cuando ya sea la hora de la cesárea.- le dijo una de las enfermeras con una
sonrisa.
- Será anestesia completa…-
habló el castaño con enojo en la voz.- No
quiero escuchar sus berridos.- añadió.
- De acuerdo…- murmuró la
chica, algo cohibida.
- Lo lamento…- dijo YunHo con
suavidad, una vez que la chica se acercó a ellos.- No sé que le pasa a “Jae”…
- No se preocupe, lo he visto
antes… es el nerviosismo. Verá que en cuanto tenga a su bebé en brazos, su
actitud cambiará…- le señaló con una sonrisa.- pero le pondremos la anestesia general, no queremos que su estrés pueda
afectar la cirugía.- añadió antes de retirarse.
- Gracias…- respondió YunHo
con un suspiro.
- Eso es algo que no tenía
contemplado…- dijo HeeChul con preocupación.
- ¿De qué hablas?- preguntó
extrañado el moreno.
- Si quieres conservar a tu hijo,
debemos impedir que KaRam lo abrace… escucha, tal vez suene algo loco, pero el
lazo madre-hijo se desarrolla al primer contacto de estos… por eso la anestesia
general nos va a ayudar bastante, KaRam no va a ver al niño en ese momento y
nos dará tiempo para lograr que sea JaeJoong quien abrace al bebé…- dijo el
rubio con una sonrisa.
- También he oído de madres que
se arrepienten de dar sus bebés en adopción, cuando lo abrazan por primera vez…-
dijo SiWon recordando una situación dramática ocurrida en el hospital y de la
que había sido testigo unos meses atrás.
- ¿Qué vamos a hacer, Chul?-
preguntó YunHo con preocupación.
- No lo sé, Yunnie… no lo sé aun.-
dijo HeeChul con un nudo en la garganta.
Era lo último, el último paso y su amigo tendría a su bebé para siempre.
Algo se le tenía que ocurrir. HeeChul y SiWon tuvieron que regresar a sus
respectivas áreas. Esa semana, SiWon estaría en el área de tocología y HeeChul
en emergencias.
Eran casi las dos de la tarde, KaRam… más bien “JaeJoong” entraría a
cirugía en esos momentos. Y HeeChul sufría por no tener la respuesta a la
incógnita. El sonido de una ambulancia le sacó de sus pensamientos, siendo el
residente responsable, se acercó al andén para recibir al paciente.
Las puertas de la ambulancia se abrieron, un paramédico bajó primero,
dándole los pormenores del caso…
- Estudiante del sexo masculino,
veintidós años, se desmayó en una de sus clases de la universidad, se quejó de
náuseas, mareos, tiene fiebre de 39 grados y dolor abdominal…- el
paramédico bajó la camilla con ayuda de HeeChul y su compañero que había bajado
de la cabina…- probable apendicitis con
estallamiento…
Cuando la camilla fue dejada en el suelo, HeeChul casi pega un grito…
“JaeJoong” pensó
reconociendo al chico que yacía frente a él en la camilla.
- Su nombre es Park KaRam…-
añadió el paramédico.- uno de sus
maestros lo acompaña.- señaló al hombre de cuarenta años que estaba bajando
del vehículo.
“¡Oh, Dios, en verdad existes!” gritó en sus adentros el rubio, porque su maquiavélica mente había
empezado a trabajar.
- “KaRam”… “KaRam”… ¿Me escuchas?-
preguntó el rubio abriendo los ojos del chico y alumbrándolos con una pequeña
linterna.
- ¡Ah! ¿Qué?- dijo empezando
a reaccionar.
- Estás en el hospital,
“KaRam”... vamos a realizarte una valoración y tal vez tengas que entrar a
cirugía de emergencia…
- ¿Hee… Chul?- preguntó aun
confundido.
- Tranquilo, JaeJoong… todo
estará bien…- aseguró el rubio en un murmullo, con una sonrisa.
El rostro de HeeChul fue lo último que JaeJoong pudo ver antes de volver
a caer en la inconsciencia.
~°~°~°~°~
- JaeBoo…
Esa voz era conocida para él, mucho… quería hablar, decirle que estaba
ahí, pero no podía… su cuerpo se sentía cansado, entumecido… sus párpados
pesaban y su boca estaba seca.
- JaeBoo… amor…
- Yun… nie…- habló
suavemente, su garganta… se sentía sumamente sediento. Lentamente abrió los
ojos, encontrando a un preocupado YunHo a su lado.
- Shhh… Tranquilo, Boo…
tranquilo… todo está bien… pronto traerán al bebé… pronto podrás verlo…- le
murmuró acariciando con suavidad su cabello.
- ¿Bebé?- preguntó aun
confundido.
- Fue un varón, Jae… un hermoso y
fuerte niño.- dijo con una sonrisa el moreno.
JaeJoong intentó incorporarse, pero un dolor en el abdomen se lo
impidió.
- Despacio, amor… acabas de salir
de la anestesia de la cirugía.- YunHo se apresuró a tomarle la mano y
besarle con un roce de labios, para después darle un poco de hielo para beber
de un vaso desechable que se hallaba en una mesa junto a la cama.
JaeJoong estaba confundido. Lo último que recordaba era estar caminando
en el pasillo de la universidad y un terrible dolor en el vientre lo hizo
doblarse sobre si mismo. Después no recuerda mucho, excepto el rostro de
HeeChul diciéndole que todo estaría bien.
- ¿Ha despertado el señor Kim?-
preguntó una voz femenina desde la puerta.- Hay alguien aquí que quiere conocerle.
YunHo se acercó rápidamente a la enfermera y tomó al pequeño bultito
entre sus brazos, para luego darle un beso en la frente y acercarlo lentamente
a JaeJoong, como si tuviera miedo de lastimarlo con cada paso que daba.
JaeJoong miró aquel envoltorio pequeño de pañales azules que pronto
estuvo en un costado suyo. Aquel pequeño cuerpecito buscaba el calor de su
madre, lo supo cuando hizo unos pequeños hipidos que amenazaban con convertirse
en llanto.
- ¿Es él? Es… es tan pequeño…-
murmuró con una sonrisa el chico mientras, con ayuda de YunHo, se acomodaba
mejor, para sostener al bebé entre sus brazos.
Solamente al escuchar su voz, el bebé se calmó enseguida y se acomodó
entre aquellos brazos que lo sostenían con ternura y con cuidado.
- Ti… tiene tus labios, Yunnie…-
dijo JaeJoong mirando enternecido al bebé entre sus brazos.- y tu tono de piel.- añadió sintiendo a
YunHo sentado a su espalda, sosteniéndolo para que pudiera estar sentado sin
lastimarse la herida.
- Pero tiene tu nariz…- dijo
con ternura y JaeJoong le miró extrañado.-
eres su Umma, algo de ti debió de sacar, no sólo se parece a mí.- añadió el
moreno.
JaeJoong ya había terminado de volver de la anestesia y sostenía al bebé
como si en realidad hubiera sido él quien le hubiese dado a luz. Acarició con
su nariz la pequeña mejilla, sintiendo el aroma que el bebito desprendía,
mientras la pequeña mano se aferraba a su dedo índice.
- ¿Lo ve, Señor Jung? Le dije que
sólo eran los nervios previos a la cirugía…- dijo la enfermera con una
sonrisa antes de salir de la habitación.
- Pe… pero… cómo…
- No fue una infección lo que
tenías, Jae… era apendicitis… nos ocultaste el dolor que te dio en la mañana.
¿No es cierto?- preguntó con algo de seriedad el moreno.
- No… no quería que te
preocuparas por mí… bastante estresado estabas por lo del nacimiento del bebé
y…
- Shh…- le puso un dedo en
sus labios mientras le señalaba al pequeñito que se hallaba profundamente
dormido entre los brazos de JaeJoong.- reconoce
a quien le ha amado incondicionalmente todos estos meses.
El castaño sonrió con ternura, para luego besar la mejilla del bebé.
- Es… tan pequeño… y dulce… se
parece mucho a ti…- JaeJoong hablaba en un murmullo mientras veía dormir al
bebé.- pero… ¿Cómo fue que llegué aquí?
Es decir… cómo…
- Esa fue intervención mía…-
HeeChul y SiWon les veían desde la puerta.-
que lindo te ves con el bebito… mi sobrinito está divino, ¿A que sí?- dijo
el rubio yendo directamente al bebé.
- Toma…- SiWon le extendió
una botella (biberón) a YunHo.- llorará
en cualquier momento porque tiene hambre.- sonreía tranquilamente.
- Pero…- JaeJoong intentó
preguntar.
- Te diré, cálmate…- pidió
HeeChul mientras le hacía cariñitos al bebé, antes de empezar a explicar.- tu enfermedad nos cayó del cielo, Joongie,
de verdad. Tuvimos que hospitalizarte y atenderte de emergencia porque tu
apéndice estaba por reventar, en el más literal sentido de la palabra… yo te
hice la cirugía…- advirtió el chico.- e
hice el corte un poco más grande de lo normal… para aparentar una cesárea.-
dijo con un poquito de temor ante la reacción de JaeJoong, quien sólo se limitó
a mirarle enojado, pero sabía que todo tenía una razón justificable… ¿O no?- la cuestión es… que aproveché para mandarte
al mismo piso del área de recuperación que KaRam… como soy “residente”, pues
todo lo atribuyeron a que cometí errores con la cirugía y el traslado… y en el
lío que armé… intercambié tu lugar con KaRam… así que… Park KaRam está
recuperándose en este momento de su cirugía por apendicitis y Kim JaeJoong
tiene a su bebé recién nacido en brazos.- explicó el rubio con una sonrisa
en el rostro.
- E… eso quiere decir que…-
JaeJoong miró al bebé entre sus brazos y sintió que algo cálido nacía en su pecho,
embargando todo su ser ante ese pequeño que estaba entre sus brazos, durmiendo
confiadamente.
- Es tu bebé, JaeJoong… de hecho,
ni siquiera la enfermera que te trajo al bebé notó el cambio y si lo hizo,
seguramente pensará que no recuerda tu rostro, porque apenas vio a KaRam unos
minutos antes de la cirugía.- terminó SiWon por HeeChul.- de hecho, KaRam está en su habitación, en
el ala contraria del hospital, sus padres llegaron para llevarlo a casa mañana
por la mañana.
- Tú… ¿No estarás en problemas
por esto, HeeChul? Es decir, por los problemas que causaste con las
confusiones…- preguntó JaeJoong con preocupación.
- No te preocupes… todo lo
justificaron a que soy nuevo, recibiré un par de “jalones de orejas” por parte
de mis maestros, pero nada de lo que alarmarse.- el rubio siguió
acariciando al bebé hasta que este empezó a llorar.
JaeJoong lo acunaba y le susurraba cariñitos, pero el bebé parecía no
calmarse.
- Creo que es hora de su leche…-
sugirió SiWon.
YunHo le tendió el biberón a JaeJoong quien puso la mamila en la boquita
del pequeño. El bebé rápidamente empezó a succionar el contenido.
- Bueno… ya sabemos que es un
varón… ¿Cómo lo van a llamar? No vamos a decirle “bebé” toda su vida, ¿Cierto?-
preguntó en tono de broma HeeChul, viendo al pequeñito que comía.
- Que JaeJoong lo elija…-
sugirió YunHo antes de besar su mejilla.- eres
su Umma, elije su nombre.- añadió con una sonrisa.
JaeJoong miró al pequeñito y sonrió con ternura.
- Yo… había pensado en llamarle…
ChangMin…- dijo con cierta timidez el pelicastaño.- como mi abuelo… ¿Lo recuerdas, Yunnie?- le preguntó con una
sonrisa.
- Por supuesto… de hecho… sí… me
parece buena idea.- murmuró el moreno estando de acuerdo con la elección de
JaeJoong.
Lo que Jae ignoraba era que su abuelo había sido el primero en saber de
los sentimientos de YunHo hacia JaeJoong años atrás, de no haber sido porque el
hombre falleció de un infarto, hubiera abogado por un compromiso entre YunHo y
JaeJoong ante los padres del moreno. Su muerte había causado que YunHo perdiera
el valor para decirle a su familia sobre sus sentimientos hacia su Boo.
- Nee…
ChangMin-ah… AnniongHaSeiou, ChangMin-ah… Yo soy tu tío HeeChul, pero dime
tío Chul, ¿Nee?- dijo tomando
la manita del bebé con su dedo índice, moviéndolo de arriba abajo, como si le
estuviera estrechando la mano.
- AnniongHaSeIou, ChangMin-ah… Yo
soy tu tío SiWon…- se presentó el pelinegro con una sonrisa.
JaeJoong rió ante las presentaciones de sus amigos.
- Nee, ChangMin… yo soy tu Appa…-
murmuró el moreno.- y este hermoso ser
que está abrazándote, es tu Umma… no sabes cuánto te hemos esperado, amor…-
YunHo acarició la mejilla del bebé, quien miraba a JaeJoong directamente a los
ojos.
Fue entonces que JaeJoong supo que todo ocurre por una razón… si KaRam
no se hubiera embarazado, él nunca hubiera estado compartiendo junto a YunHo
todos esos meses, no hubiera tenido la oportunidad de saber que sentían lo
mismo el uno por el otro y no tendría a ese pequeño bebé como su hijo…
Hola!!!
ResponderEliminarTotalmente Totalmente hermoso!!!
Ya habia tenido la la oportunidad dd leerlos anteriormente. ..y los ame con locura!! Ahora en esta segunda ocasion me gusto aun mas si es posible!!
Que hermosa historia!
Gracias^^
muy buena el capitulo me gusto mucho , de karan sin comentarios pero de mi jae el va a ser una muy buena umma y yunho el ya mostro todo lo que iso por min muchas gracias por compartin
ResponderEliminarQue hermoso y divino estuvo todo, no cabe duda que lo que esta destinado así se hará tarde o temprano.
ResponderEliminarGracias por compartirlo estuvo precioso.
La familia Jung siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
ResponderEliminarmuy bello me encanto
ResponderEliminarpues al menos en esta ocasión karam izo algo bueno por esta hermosa pareja darles un hijo para ellos y no tratar de romper la relación de ellos como en otras ocasiones
Gracias por compartir muy bello me encanto