Km. 113
Autora: JungKim Senssi
Extensión: One Shot
(5943 palabras)
Género: AU, Suspenso(fail!)
Couple: YunJae, mención de YooSu, ChangMinHo
Advertencias: Angs, muerte de personajes, suicidio, uso
de palabras altisonantes
Clasificación: General
Aclaración: DB5K no me pertenece u.u YunHo pertenece a
Jae y Jae a YunHo. El YooSu se pertenece el uno al otro y el propietario del
alma de ChangMin es MinHo de Shinee XD
Resumen: Algo o alguien persiguiéndote, un amor perdido
que nunca podrá ser recuperado.
Nota de la autora: Mianheio TT___TT
~°~°~°~°~
El pelirrojo tomó la mano fría de su novio que yacía en
la cama. Hacía dos semanas que estaba hospitalizado en estado de coma. Nadie
sabía qué le había pasado. Únicamente había recibido una llamada aquella tarde
de martes, diciéndole que lo habían encontrado inconsciente en el asiento del
conductor de su auto, luego de haber perdido el control y atravesarlo en medio
de la carretera a Chungcheongnam-do(Chungnam), Gongju.
Al principio se había creído que había tenido alguna
especie de ataque, pero después de realizar los estudios pertinentes, los
médicos rechazaron cualquier probabilidad de ataque, derrame, o infarto.
Incluso podían afirmar que el Joven Park YooChun estaba completa y
absolutamente sano, excepto por el coma profundo en el que se encontraba.
JunSu acarició los mechones negros con ternura ¿Qué había
sucedido en Chungnam? ¿Por qué está su novio así? Se suponía que sólo era una
visita a una de las filiales de la empresa de su padre, no tardaría. Y así fue,
lo encontraron esa mañana ya sin sentido.
- Chunnie-ah… Sarangheyo… Nol sarangheyo…- hablaba en
murmullos en el oído del chico dormido, esperando que en una de esas
despertara, que le mirara con sus hermosos ojos negros y le acariciara la
mejilla para darle uno de esos besos que lo hacían temblar, que lo tomara en
sus brazos y le dijera que esto era sólo una pesadilla. Una horrible y maldita
pesadilla.
Pero YooChun no despertó.
La puerta se abrió suavemente, un chico moreno entró a la
habitación, acercándose lentamente a la cama, para poner una mano encima del
hombro del pelirrojo que se aferraba al chico dormido.
- No puedes seguir así, JunSu… tienes que comer algo.- le
dijo con preocupación al verlo. Suspiró mirando el monitor a un lado de su
primo, que estaba unido al dedo índice de YooChun por medio de un sensor.
Aquello les indicaba que él estaba vivo y estaba bien.
El jovencito se hallaba pálido y con bolsas debajo de los
ojos. Clara muestra de la preocupación, las pocas horas de descanso y las nulas
ganas de comer que le habían invadido desde que la persona que más ama estaba
ahí, postrado en aquella cama.
- Todavía me preguntó qué pasó… ¿por qué está así, YunHo?
¿Qué le sucedió?- dijo con voz cortada, mordiéndose los labios para evitar
llorar.
- Basta, JunSu… a él no le gustaría verte así. Sabes lo
mucho que te ama mi primo. No puedes dejarte enfermar tú también. Anda, vamos…
vamos a la cafetería a desayunar algo. ChangMin puede quedarse con él mientras
tanto. Está afuera con MinHo. Vamos.
Le ayudó a levantarse y el pelirrojo fue con él, no sin
antes dejar un tierno beso en los labios de su novio.
ChangMin, el hermano menor de YunHo y su novio, MinHo,
entraron a la habitación unos minutos después. Ambos también estaban afectados
por el suceso. Nadie se creía que YooChun estaba ahí, tendido, sin poder
moverse o hablar.
- ¿Cuándo regresarás?- preguntó ChangMin, sumamente
preocupado. Se sentó en el mismo banco que JunSu había dejado libre, pero sin
tomar la mano de su primo.
A pesar de que su forma de ser pudiera decir lo
contrario, ChangMin siempre se preocupaba por su familia y mucho más si caían
enfermos. Nunca se imaginó a YooChun así, pálido, ojeroso y con los labios
partidos.
El joven miró bien el semblante de su primo. ¿Pálido? Sí,
lo creía, estaba enfermo y era lógico que el color de su piel cambiara. ¿Los
labios resecos? Si tenía el suero que le daba agua, electrolitos y demás vitaminas intravenosas
que necesitaba. ¿Ojeroso? Se suponía que estaba durmiendo, por lo que esas
sombras azules debajo de sus ojos no deberían existir y según los médicos no
había ningún tipo de enfermedad subyacente así que su primo había caído en un
sueño profundo.
- No te rompas la cabeza.- su novio le regañó, viéndolo
con el ceño fruncido.
- Es demasiado extraño, MinHo… su semblante, su
apariencia… todo.- dijo apretando los puños.
- ChangMin-ah… él despertará… ya lo verás…- habló con
suavidad, sentándose en la cama Junto al paciente y tomando del brazo a su
novio.- cuando deba despertar, él lo hará.
No había terminado de decir aquellas palabras, cuando las
alarmas del monitor empezaron a sonar, alertando a todos.
- ¿Qué rayos está sucediendo?- preguntó el más alto al
ver que llegaban enfermeras y lo separaban de su primo, para empezar a hacer
reanimación.
Pero lo que nadie se esperaba es que en medio de un paro
cardiaco, el cuerpo de YooChun se medio incorporara, y alejara a las enfermeras
de él empujándolas con fuerza, haciéndolas caer al piso. Cuando abrió los ojos,
estos miraban a la nada, estaban vacíos sin vida.
- ¡¡¡YooChun!!!- Gritó ChangMin acercándose a la cama,
debido a que su primo estaba intentando levantarse.
El pelinegro dirigió su rostro hacia él cuando el menor
puso sus manos en sus hombros, impidiéndole terminar de incorporarse e
intentando recostarlo de nuevo. Las alarmas seguían sonando sin parar, las
enfermeras aun aturdidas, intentaban levantarse.
- ¡ChangMin!- le llamó su novio, cuando el pelinegro le
tomó del cuello de la camisa.
- Tengo que encontrarlo…- la voz de YooChun sonaba ronca,
cavernosa, no era la de él.- tengo que decirle.
La fuerza YooChun siempre había sido mucha, pero la de
ChangMin la superaba con creces, sin embargo, esta vez YooChun logró empujarlo
con tanta fuerza que acabó estrellado con su espalda contra la pared.
- ¡¡ChangMin, no!! ¡¡YooChun, basta… basta ya!!- pidió
MinHo con desesperación, al mismo tiempo que JunSu y YunHo entraban a la
habitación, a tiempo de ver desplomarse el cuerpo de YooChun en la cama otra
vez.
Las alarmas del monitor cardiaco se apagaron, volviendo
al normal sonido continuo del corazón de YooChun, como si nada hubiera
sucedido. El joven seguía estando en coma. La única prueba de que en algún
momento se había movido eran las sábanas
de la cama desarregladas a su alrededor.
Las enfermeras, aun con cierto temor, sacaron a todos los
familiares de la habitación. YunHo y JunSu pedían explicaciones a los menores,
pero no sabían cómo explicar que en medio de un supuesto paro respiratorio,
YooChun se había levantado y golpeado a las enfermeras y a ChangMin con mucha
fuerza. Como si no fuera él.
A MinHo aún no se le podía olvidar esa mirada que le
había dirigido momentos antes de desplomarse. Su mirada vidriosa, totalmente
vacía, no sólo le mandó escalofríos de miedo por su cuerpo, si no también el
más profundo sentimiento de desolación que hubiera podido sentir.
¿Qué estaba pasando con YooChun-Hyung?
~°~°~°~°~
Park YooChun abrió los ojos una semana después de lo
sucedido. Como si nada hubiera pasado.
A partir de la fecha del incidente, el cuerpo de YooChun
comenzó a “recuperarse” lentamente. Su piel ya no tenía esa palidez y las
bolsas de sus ojos se habían reducido hasta no tener ya nada de esas sombras
violáceas.
Intentaron preguntarle qué sucedió en el día de su
“accidente”, como todo mundo lo había nombrado, pero YooChun se quedó
hermético, no quiso decir nunca lo sucedido. Dijo que había perdido el control
del volante porque había visto un conejo cruzar la carretera y no quiso
atropellarlo, tal vez se golpeó con el parabrisas, pero nadie le creía.
Una tarde YunHo fue a verlo, aprovechando que JunSu ya
estaba más tranquilo y salía unas horas para descansar y ducharse antes de
regresar a pasar el tiempo con su novio en el hospital. Aun no le daban el alta
a YooChun, los médicos querían hacerle más pruebas antes de enviarlo a casa,
con la debida advertencia que debía guardar reposo y estar en constante
observación, por si alguno de estos episodios catatónicos pudiese presentarse
de nuevo.
- ¿Estás ocupado?- preguntó bromeando el mayor cuando
asomó la cabeza al abrir la puerta.
La risa ronca de YooChun llegó a sus oídos.
- Claro, Hyung… una enfermera en liguero me está dando mi
baño de esponja.- respondió.
- Entonces regreso luego…- YunHo añadió al juego
fingiendo cerrar la puerta.
- ¡Hyung!- le habló entre risas.
YunHo entró a la habitación riendo también.
- Si te oye hablar JunSu así, te matará.- le regañó.
- Dije enfermera, no enfermero… además… él sería el único
enfermero que me gustaría ver así.- aclaró ante la risa de su primo.
- Nunca cambiarás, YooChun.- YunHo se sentó junto a su
primo, extendiéndole una carpeta.- toma, para que no te aburras.
El menor sonrió al ver su Ipad. Enseguida la abrió y la
encendió para entrar a navegar en internet.
- YooChun-ah... sé que ya hablaste con la policía y diste
tu declaración de lo que sucedió esa noche, pero…- el menor levantó el rostro
de la pantalla y miró a su Hyung a los ojos.- lo que te ocurrió no es normal.
Es algo inexplicable. No te golpeaste, no tienes ninguna enfermedad. Si estás
guardando algo… YooChun, por favor, tienes que decirnos.
El pelinegro nunca le ha ocultado nada a su Hyung, pero
no sabía si debía decirle esto o no. Sobre todo, porque lo que le había
sucedido… en realidad era así. No tenía explicación.
- Hyung… ¿crees en los fantasmas?- preguntó el menor de
repente.
YunHo frunció el ceño al escuchar a su primo y se encogió
de hombros antes de responder.
- Yo quiero creer en una vida después de esta… pero nunca
me he planteado eso.- respondió ambiguamente.
YooChun suspiró antes de continuar.
- Yo tampoco lo creía, Hyung… hasta que viví esto.-
suspiró con pesadez. ChangMin y MinHo le habían contado a medias lo sucedido
antes de que despertara y estaba seguro de lo que le había pasado.- promete que
nunca… que jamás, lo que yo te diga, jamás se lo contarás a nadie y a JunSu
mucho menos.
YunHo se quedó asombrado. YooChun no era alguien que se
asustaba fácilmente pero podía ver en sus ojos mucha inseguridad y en su
actitud una manera de actuar impropia de él.
- ¿Qué ocurrió realmente, YooChun?- volvió a preguntar el
mayor.
El pelinegro suspiro, tratando de deshacer el nudo que se
había formado en su garganta.
- Ese día era 31 de octubre… mi padre tenía una junta en
la filial de Chungnam, Gongju.- YunHo dejó que empezara su relato sin hacer
evidentes los detalles que ya sabía.- no podía ir porque tenía una
videoconferencia con accionistas japoneses y yo fui en su lugar…
++Flash back/YooChun PV
Miré la hora en mi reloj. Había terminado relativamente
temprano, así que tenía demasiado tiempo libre. Suspiro y miro de nuevo mi
reloj. Las seis de la tarde. En este momento, si me encontrara en Seúl, estaría
yendo directamente hacia casa de JunSu y le invitaría a cenar, para pasar la
noche entera junto a él. Sin embargo… eso no es posible… ¿o tal vez si?
Después de arreglar un par de cosas en las oficinas para
que me presten una camioneta, regreso al hotel donde me hospedo. Es cierto que
tengo un vuelo para mañana al medio día, pero es demasiado tiempo lejos de él.
Sólo quiero llegar a casa y abrazarlo. Aunque tenga que manejar toda la noche
para ello.
Tomo mi maleta, la echo al portaequipaje de la Land Rover
que me asignaron y me tomo rumbo a la
carretera. Ya pronto anochecerá, pero no importa, mientras siga las instrucciones
que me dieron para llegar a la carretera principal, estaré en casa antes del
amanecer.
Dormiré abrazado a mi delfín y eso nadie lo impedirá.
Llevo la radio encendida, tomando un café de uno de los
paraderos antes de salir a carretera, para mantenerme espabilado mientras
conduzco. La música del estéreo me mantiene entretenido por varias horas. Era
casi la media noche e iba a la mitad del camino a casa. Sonrío mientras
conservo la mirada en la carretera. Eran realmente pocos los autos que circulaban
ya a esa hora.
Al avanzar hacia el kilómetro 113, la radio empezó a
emitir mucha interferencia. Prácticamente no se escuchaba nada, excepto
estática, por lo que decido apagarlo y poner mi Ipod en el estéreo. Al tratar
de conectarlo se me cae el cable, por lo que bajo mi mano hasta tratar de
encontrarlo, pero está más atrás de lo que imaginé, por lo que inclino un poco
mi cabeza para localizarlo. Una vez que lo tengo, lo jalo y me incorporo a
tiempo de ver que he descuidado el volante que lleva la camioneta hacia un lado
del camino donde hay una mujer de pie.
Tomo el volante con ambas manos y lo giro con fuerza,
pero creo que no he podido evitar el golpe. Freno rápidamente. Al mirar por el
espejo retrovisor, ella está ahí todavía, de pie junto a la carretera.
Retrocedo junto con la camioneta, hasta llegar junto a
ella. No es una mujer. Es un chico de tez muy pálida y cabello negro, cuyos
mechones le cubren parte del rostro. Lleva puesta una camisa blanca algo sucia
y unos jeans azules deslavados, con algunas partes rotas, que dudo hayan sido
pensados en el diseño del pantalón ¿Qué
le habrá sucedido? Eso no fue por el golpe que le di. En realidad no creo
haberlo golpeado, porque nunca le vi levantarse del suelo.
- ¡Hey, oye! ¿Estás bien?- pregunto luego de bajar el
cristal del lado derecho del asiento trasero de la camioneta. El chico no
responde a la primera, lo cual me alarma un poco.- ¡Hey, oye!
- Necesito ir a Seúl.- Habla de una manera suave y hasta
un poco desesperada ¿Qué le pasará?- Necesito llegar a Seúl.- me repite.
Respiro profundamente ¡Maldita sea! Ese chico necesita
ayuda tal vez o sólo está impactado porque casi lo arrollo con la camioneta.
Muerdo mi labio inferior y le miro de nuevo por el retrovisor. Tampoco puedo
dejarlo aquí en medio de la nada.
- Ven, vamos… yo estoy yendo hacia allí.- Quito el seguro
de la puerta trasera. El chico se sube y se sienta de ese mismo lado, junto a
la puerta.
Cierro la ventanilla y pongo el aire acondicionado. Un
silencio sepulcral se apodera del interior del auto, casi olvido su presencia,
sino fuera porque miré por el espejo retrovisor. Casi recibo un susto de
infarto al verlo ahí. Tiene el rostro hacia la ventana, mirando a través de
ella, por lo que no puedo verle directamente, sólo un poco su reflejo. Sus
labios son bonitos y la cara delgada… sin embargo, no puedo ver más sus rasgos,
debido a la oscuridad.
De repente, el aire dentro de la camioneta se vuelve frío
y pesado. Apago el aire acondicionado, pensando que sea eso.
El silencio del chico me está crispando los nervios.
- ¿Cuál es tu nombre?- empiezo el interrogatorio, sin
embargo, no recibo respuesta.- ¿Tienes algún familiar en Seúl?- silencio de
nuevo. No deja de mirar hacia afuera.
El aire dentro de la camioneta se vuelve más frío aún.
Tal vez me equivoqué y le bajé al aire acondicionado, pero al mirar el
interruptor, se encuentra apagado.
- Tengo que llegar a él… tengo que decirle… que lo amo.-
Me dice con una voz distinta a la que le había escuchado, más profunda, más
rasposa.- tengo que decirle que lo amo.- repite de nuevo girando el rostro hacia
mí, mostrando sus enorme ojos negros, vacíos carentes de cualquier tipo de
emoción.- tengo que llegar a decirle que lo amo.
Se levantó hacia mí, poniendo sus manos en mi cuello.
++ Fin Flash Back/PV
- Después de eso no recuerdo nada más, hasta que desperté
aquí.- dijo bajando el rostro.
- YooChun… tal vez… fue un sueño.- intentó disuadirlo.
- ¿Hyung? ¿Un sueño? ¡Por todos los cielos! Ataqué a
ChangMin y unas enfermeras, según ellos estando en paro cardiaco… yo…
- Pudo haber sido una falla del equipo… actuaste por
reflejo, por defensa…
- MinHo dijo que estaba repitiendo lo mismo que él en la
camioneta.- le gritó interrumpiéndolo, sintiendo que algo en su pecho pesaba.
Respira profundo tratando de recuperar aliento.- Cuando me desperté, sólo tenía
un nombre en la cabeza, Hyung.
YunHo miró con preocupación a su primo.
- Con más razón creo que fue un sueño.- afirmó el mayor.
- No, Hyung… no lo es.- YooChun giró su Ipad y le enseñó
lo que había estado buscando en el internet.- Es él. Se llama Kim JaeJoong.
El moreno desvió la mirada hacia la pantalla en donde se
leía:
“Joven local desaparecido hace días. La búsqueda de Kim
JaeJoong sigue sin dar frutos, la policía pierde las esperanzas de encontrarlo
con vida”
YunHo Abrió los ojos con sorpresa, levantándose de un
salto de la cama de su primo.
- No, no puede ser.- dijo con temor llevándose las manos
al rostro, haciendo gesto de preocupación y angustia.- No puede ser posible…
no, no, no.- repetía mirando hacia el Ipad.
La foto de aquel joven de grandes ojos negros, sonrisa
dulce y piel de porcelana estaba ahí, mirándole directamente.
- ¿Lo conoces, Hyung?- preguntó YooChun al ver a su primo
en ese estado.- Estoy seguro que es él. Es el nombre que tenía en mi cabeza
cuando desperté… y su complexión… sí, estoy seguro que es él.
YunHo miraba hacia el Ipad, temblando, con el rostro
contraído en una mueca de dolor. Sin responderle a su primo, el joven sale
corriendo de la habitación a pesar de los gritos de YooChun, cerrando la puerta
tras de sí de un fuerte estrépito y casi cayendo por los lisos pasillos de
mármol de aquella unidad hospitalaria.
Alguien tenía que rendirle cuentas… ese alguien le
aclararía todas sus malditas dudas y no podrá escapar de sus preguntas.
~°~°~°~°~
Cuando bajó de su Audi R8 del año, YunHo se dirigió a las
puertas de la enorme mansión que alguna vez llamó hogar. Miró a su alrededor.
Él y su hermano jugaron en aquellos jardines, se escondieron en aquellos
matorrales, jugaron en aquella fuente, a pesar de los regaños de su padre. Su
madre había muerto varios años atrás de cáncer, dejando al Sr. Jung KwangHo a
cargo de sus dos hijos pequeños.
YunHo sabía que le debía todo a su padre, por eso había
obedecido ciegamente todo lo que le mandaba, pero… si había osado tocar un solo
cabello de la persona que más amaba, se iba a arrepentir.
El ama de llaves le abrió la puerta apenas lo vio bajar
del automóvil y le hizo una prolongada reverencia.
- SangKyu ¿Dónde está mi padre?- preguntó mirándolo hacia
todos lados, esperando que apareciera de cualquier lugar de la casa.
- El Maestro está en su oficina, como siempre a esta
hora, joven amo YunHo.
El moreno asintió y subió a la primera planta de la
mansión, donde se encontraba la biblioteca. La habitación que su padre
utilizaba de oficina para trabajar en casa se hallaba justo en frente. El
moreno abrió la puerta con fuerza alertando a los guardaespaldas de su padre,
quienes al reconocerlo, volvieron a la posición relajada que tenían, después de
haber sido alarmados por la entrada tan abrupta de su joven amo.
El señor Jung vio a su hijo llegar y sonrío con sorna.
- ¿A qué debo el honor de tu visita, hijo? ¿Tu esposa y
tú se dignaron a venir a almorzar con
este pobre viejo?- dijo el hombre en tono irónico.
- Necesitamos hablar a solas.- dijo mirando alrededor,
los custodios que se encargaban de la seguridad.
- No te preocupes, ellos son como paredes.- miró
alrededor, a los hombres que tenían un rostro parco.- puedes hablar como si
sólo estuviéramos tú y yo en esta habitación.
El moreno asintió pasando su vista por cada uno de esos
matones. Sabía que su padre tenía enemigos, pero no que tuviera miedo de que le
pudiesen matar en su propia casa.
“Así tendrá la consciencia.” Se dijo el moreno.
- ¿Quiero saber qué hiciste con JaeJoong?- le preguntó
directamente.
- ¿Yo? ¿Hacerle? Yo no le he hecho nada… yo no me
ensuciaría las manos con tan poca cosa.- dijo el hombre levantándose del sillón
en el que se hallaba sentado tras el escritorio de caoba finamente labrada.
- Desapareció hace días… ¿Qué hiciste con él?- volvió a
preguntar.
- ¿Y yo qué tengo que ver con eso? Seguramente se habrá
ido con algún incauto que le habrá pagado una buena suma para acostarse con él.
El moreno apretó los puños con fuerza ante el comentario.
- Para putas, padre, la mujer con la que me casaste… esa
te costó varios cientos de millones de wons… y no sirve para un carajo.- le
contestó con enojo.
- Pues esa puta es tu esposa y será la madre de mis
nietos… así que vete acostumbrando a la idea, marica.- le gritó enfurecido el
hombre.
YunHo respiró profundo y se tranquilizó, sabía que no
ganaba nada si se alteraba. Sonrió con sorna antes de dirigirse de nuevo a su
padre.
- Podrás humillarme y decirme todo lo que quieres, pero
que te quede claro que a esa prostituta no la toco ni con la mirada… Y si
descubro que tienes algo que ver con la desaparición de JaeJoong… te juro Jung
KwangHo que olvidaré que eres mi padre.
El joven giró sobre sus talones y se dirigió a la salida
del lugar, dejando al hombre mayor con la palabra en la boca.
- Lee SooMan…- habló a uno de sus hombres de confianza.-
¿Te deshiciste del estorbo?
- Por su puesto, Maestro… en este momento ya debe ser
comida para los gusanos.- le aseguró su esbirro.
- Eso es más que perfecto.- respondió el hombre con una
sonrisa.
~°~°~°~°~
YunHo llegó al departamento que compartía con la mujer
que su padre había elegido para él. Como siempre, el lugar estaba vacío. Ese
matrimonio era tan falso como una moneda de 35 centavos de won.
Abrió la puerta de su habitación con su llave. A esos
extremos había llegado. Varias veces su “esposa” había entrado a su habitación,
al principio con el propósito de engatusarle, de seducirle y por lo tanto, de
acostarse con él. Al no conseguir nada, YunHo se dio cuenta de que su cartera,
empezaron a desaparecer casi a diario varios cientos de miles de wons. Por lo
tanto, había tenido que tomar la drástica medida de mandar poner una cerradura
de seguridad a la puerta de su habitación. Era el único lugar donde podía estar
a solas, para pensar en él.
Había creído que hacía lo correcto al obedecer a su
padre, que dejaría a JaeJoong en paz una vez que se hubiera casado, pero… se
equivocó.
Se sentó en su cama, dejándose caer cual largo era en
ella. Sacó la única fotografía que había conservado de JaeJoong y que le había
tomado cuando estaba distraído. Una sonrisa dulce adornaba su rostro mientras
miraba al cielo, a las estrellas. Esas que fueron testigos de cada beso y cada
palabra de amor de esos hermosos labios. YunHo sintió una opresión en el pecho.
Él no había podido mantener sus promesas.
Había sido tan cobarde, le habían asustado con lo que más
amaba. Si lo hubiera tomado entre sus brazos y huido con él, seguramente
estarían juntos. Tal vez escondiéndose, pero juntos al fin y al cabo. Respira
profundo y esconde el rostro en la almohada.
“Háblame en sueños, Jae… dime qué ha pasado, dónde estás
para que pueda encontrarte de nuevo, mi amor. Para nunca dejarte ir.” Pensaba
mientras se quedaba dormido.
~°~°~°~°~
No podía identificar el lugar dónde estaba, parecía ser
un tramo de la autopista, pero el lugar estaba totalmente solo. Únicamente pudo
ver un letrero que señalaba el kilómetro 113. Comenzó a caminar sin sentido,
pensando que si seguía el camino llegaría a algún lugar, pero pronto, el
paisaje cambió.
“YunHo-ah… Yunnie… ¿Dónde estás? Ven por mí”
No había nada excepto árboles a su alrededor, la noche lo
cubría todo con su manto, pero el camino era iluminado para él.
“Yunnie”
La voz se escuchaba cada vez más cerca. El camino se
hacía angosto, las hierbas crecidas se enredaban en sus piernas, se le hacía
cada vez más difícil respirar. Un hedor putrefacto inundaba sus narices, cada
vez más fuerte.
“YunHo”
Él gritaba y por más que preguntaba quién era y por qué
decía ese nombre, no obtenía respuesta. Miraba alrededor, buscando la fuente de
la voz.
“No me dejes solo”
Giró la mirada para todas partes, hacia el oscuro cielo,
hacia las hierbas en el suelo, entre los árboles, no había nada o eso le
pareció. ¿Qué demonios era ese hedor? Se preguntaba, llevando una de sus manos
hacia su nariz para cubrírsela. Entonces se dio cuenta, que la fuente del hedor
era él mismo. Sus manos carcomidas, podía ver los gusanos andar entre esta, la
piel abierta y la carne cayéndose a pedazos.
- No, no… ¡NOOO!- gritó con fuerza incorporándose en la
cama, cubierto de sudor, respirando con dificultad.
- ¿ChangMin-ah?- la voz de MinHo le hizo volver a la
realidad, reconociendo la habitación que compartía con él en la universidad.-
¿De nuevo la pesadilla?- preguntó suavemente, rodeando la cintura de ChangMin
con sus brazos, sentándose a su lado, mientras esconde el rostro en su cuello,
sintiendo el rápido latido del corazón de su novio en la arteria de su cuello.
- Es tan real, MinHo… demasiado… lo malo es que… siempre
llama a YunHo… siempre llama a Hyung. No sé qué significa…- respira profundo
tranquilizándose.
- Mejor que llame a Hyung y no a ti…- dijo el menor medio
bromeando.- habla con YunHo-Hyung, ChangMin… ahora que YooChun-Hyung ya salió
del hospital, pueden ver qué significa todo esto. Empezó a sucederte después de
que YooChun despertó.
ChangMin asintió con un movimiento de cabeza. Después de
esa pesadilla le era sumamente difícil volver a dormir.
~°~°~°~°~
Detuvieron el auto en uno de los arcenes y ambos bajaron
mirando hacia todos lados. Eran pocos los automóviles que pasaban por esa vía.
Generalmente se usaba el tren para llegar a Chungnam, por lo que no mucha gente
usaba la carretera. Así que fue sumamente raro que YooChun hubiera decidido
conducir. Tal vez fue el destino.
- ¿Qué hacemos aquí, Hyung?- ChangMin miró a su hermano con
extrañeza.
El moreno se acercó a la barrera de contención, mirando
hacia el bosque que se hallaba un poco más allá.
- Esta es la carretera en la que YooChun tuvo el
accidente.- luego miró hacia un costado.- ese es señalamiento que tanto él como
tú me dijeron… el letrero que indica el kilómetro 113.
- ¿Y eso qué?- preguntó bufando.
- Quieres decirme algo, JaeJoong ¿Verdad, amor?- preguntó
al aire.
Una ligera brisa batió en ese momento, proveniente del
bosque. Algo sumamente raro. YunHo frunció el ceño.
- ¿Qué dices, Hyung? ¿Quién quiere decirte qué?- el menor
pregunta de nuevo en ese mismo tono.
- Nuestro padre no es quien crees, ChangMin.- dijo
regresando sus pasos hasta el automóvil, poniendo las direccionales y sacando
los señalamientos de ayuda, para luego tomar la lámpara de mano de la caja de
auxilio vial que llevaba en el compartimiento trasero y cerrar el automóvil.
- ¿Qué demonios quieres decir?
Sin contestar nada, YunHo saltó la barrera de contención
dejando a ChangMin asombrado, mientras se acercaba al bosque.
- Maldita sea…- murmuró el menor, siguiéndolo.
Una vez que le dio alcance, intentó preguntar de nuevo,
pero no hizo falta, YunHo empezó a hablar.
- Lo conocí en la universidad. Era un chico hermoso de
grandes ojos negros, cabello negro y piel pálida, tan delgado que cabía
perfectamente entre mis brazos, tan dulce que no podía pedir nada más. Su
nombre era Kim JaeJoong. Me enamoré a primera vista y mi amor por él creció aun
después de conocerlo. Era amable y tenía una inocencia única.- empezó a narrar.
ChangMin lo miró extrañado… entonces, su hermano ¿Era gay? ¿Qué demonios
pasó?
- Él venía de Chungnam, un chico de clase media que
probaba suerte en la gran ciudad. Ni siquiera conocía a la familia Jung y me
encargué de que así fuera.- ChangMin asintió con un movimiento de cabeza. Sabía
que su padre estaba inmiscuido en negocios poco lícitos, proteger a los que
aman era una prioridad.- pero se enteró, ChangMin. No sé cómo lo hizo, pero
nuestro padre supo de él. Y todo acabó. Me amenazó, si no me casaba con la hija
de ese “socio” suyo, lo iba a matar. Yo… cobardemente me alejé de él en vez de
luchar.
- Creíste que lo protegías, Hyung.- Intentó razonar, Min.
- Y no lo hice.
Siguieron caminando, internándose entre el bosque. Los
árboles eran altos y ocultaban el sol, pero los hermanos siguieron caminando
entre la hojarasca y la hierba crecida, hasta que un olor los alertó.
- Maldita sea.- se quejó ChangMin llevándose la mano
hacia el rostro. Era el olor a putrefacción, como en su sueño.
YunHo siguió caminando, armándose de valor, llegó a un
lugar donde la hierba crecía más alta. ChangMin iba tras él, pero no podía
distinguir mucho y tropezó con algo cayendo al suelo.
- ¿Estás bien?- preguntó YunHo girando y encendiendo la
lámpara para alumbrar donde se encontraba su hermano.
- Sí, sólo tropecé con una rama…- dijo girando a ver
hacia el lugar donde había caído, pero no era una rama con lo que había
tropezado.
El más joven gritó al reconocer una pierna. El hedor
provenía de ella. Un cuerpo tirado entre las hierbas. A pesar de la penumbra,
pudieron distinguirlo en estado de avanzada descomposición.
Algo en el pecho de YunHo dolió. Sus piernas se
debilitaron y cayó de rodillas. No sabía por qué, pero lo sabía… algo le decía
que era JaeJoong.
ChangMin se levantó con mucho trabajo del suelo y tomó de
los brazos a su Hyung para dirigirse de regreso al automóvil, donde un policía
ya les esperaba, debido a que había visto la señalización de auxilio.
YunHo aún estaba impactado, por lo que ChangMin tuvo que
inventar una historia para justificar que él y su Hyung estuvieran en el
bosque. Gracias al semblante pálido de YunHo, el menor inventó que se mareó en
el automóvil y quiso volver el estómago, por eso lo acompañó hacia el bosque y
encontraron el cadáver. No podía decir que un cadáver lo guió entre sueños al
lugar, si no quería ser catalogado como esquizofrénico.
Pronto el lugar estuvo acordonado, lleno de agentes del
forense. ChangMin había repetido tantas veces la historia que inventó que él
mismo empezaba a creérsela. YunHo se hallaba sentado en la parte trasera de su
automóvil, aun sin saber qué sucedía. Su hermano menor no se alejaba de él.
Uno de los policías que les realizaron el interrogatorio,
se acercó de nuevo a ellos, llevando una bolsa de evidencias. En ella se
hallaba una identificación.
- El nombre de la víctima era Kim JaeJoong, un muchacho
de una ciudad cercana que desapareció hace aproximadamente dos meses.- les dijo
con tono serio.- ¿Alguno de ustedes lo conocía?
YunHo levantó la mirada para encontrar el carnet de conducir
de JaeJoong en la bolsa en mano del agente. El moreno se levantó rápidamente,
entró al asiento del conductor del auto y arrancó a toda velocidad, a pesar de
que su propio hermano intentó detenerlo.
~°~°~°~°~
El día era nublado, la lluvia no había dejado de caer,
era como si el clima se hubiera puesto de acuerdo con el estado de ánimo de los
presentes en aquel departamento.
“El cuerpo hallado el día de ayer en un bosque al costado
de la carretera a Chungcheongnam-do (Chungnam), Gongju, pertenecía a un joven
de la localidad que desapareció bajo circunstancias sospechosas hace dos meses.
La policía aun no tiene pistas sobre este caso.”
MinHo se refugió en brazos de su novio, sin despegar los
ojos de la televisión. El presentador habló un par de minutos más sobre el
caso, mostrando imágenes del lugar donde se encontró el cuerpo.
“Pasando a otras noticias, Jung YunHo sigue prófugo. La
policía sigue tras la pista del joven. Asesinó a su padre con dos tiros por la
espalda. Nadie sabe los motivos que lo orillaron a cometer tal crimen, sólo se
declaró por los presentes que llegó enfurecido a la casa paterna, encerrándose
en la oficina de su padre con él, hasta el momento en que se cometió el
crimen…”
- Hyung estará a salvo.- la voz profunda de YooChun atrajo
la atención de todos por encima de lo que decían en televisión.- donde sea que
él esté, estará mucho mejor que en la cárcel.- dijo mirando por el ventanal
hacia la ciudad que se sumía en una tranquilidad poco común debido a la lluvia.
JunSu tomó la mano de su novio y entrelazó sus dedos con
los de él. Todos estaban de acuerdo con sus palabras. YunHo estaría mejor en
cualquier lugar que en la cárcel.
~°~°~°~°~
Parecía que el cielo estaba en el mismo ánimo que él…
llorando una pérdida que nada ni nadie podría llenar jamás.
“Si no hubiera sido tan cobarde…” Se dijo mordiendo su
labio inferior, pero el “hubiera” sólo había supuesto una opción que YunHo
nunca tomó por temor a perder a JaeJoong para siempre y aun así, lo había
perdido.
Se arrodilló frente a aquella tumba que recientemente
habían cerrado. Rosas blancas, jazmines, lirios, lilíes cubrían el lugar donde
su amor descansaba para la eternidad. Se inclinó sobre las rosas dejando que su
tristeza desbordara en forma de esas gruesas gotas saladas que se deslizaban
por sus mejillas, confundiéndose con el agua de la lluvia que en ese momento le
empapaba de pies a cabeza.
- Lo siento tanto…- murmura tomando las flores entre sus
puños, estrujándolas entre sus dedos, lleno de impotencia, porque al final no
había podido proteger a quien más amaba.
… La lluvia cubría los pasos de aquel grupo armado que
rodeaba el lugar. Este debería ser un espacio donde los muertos descansaran en
paz, pero hasta ahí habían seguido los movimientos del hombre que había sido
capaz de asesinar a sangre fría a su propio padre.
YunHo miró el arma entre sus manos. Ni tomando su vida
con sus propias manos el dolor había desaparecido. Era mucho el amor, mucho el
vacío que se había formado con su pérdida y no parecía tener fin. Su vida no
valía nada.
… Las órdenes eran claras. Capturarlo vivo o muerto. No
cabía duda su propia peligrosidad. Rodearon el lugar para evitar cualquier
posible ruta de escape, no podría huir.
Levantó el rostro mirando la foto en la piedra, le
sonreía como nunca antes. Por su mente pasaron todos aquellos momentos vividos
a su lado, cada risa, cada lágrima, cada caricia. Y las lágrimas dejaron de
brotar. Frente a él se encontraba su ángel. Tan hermoso como la última vez que
le vio. Sonriéndole, le llamaba levantando la mano hacia él. Quería entrelazar
sus dedos con los suyos como lo hicieron la última vez que le tuvo entre sus
brazos.
- JaeJoong…- le llamó, tratando de tomar esa mano, pero
sabía que era imposible. Ya nunca más podría tocar a su ángel.
- Es peligroso y está armado. Que los francotiradores
estén listos.- fueron las últimas órdenes al encontrarse a escasos metros del
lugar donde lo hallaron. Nadie sabía lo que hacía, sólo estaba ahí, de
rodillas, mirando hacia la nada.
Empuñó la pistola y puso el cañón en su sien, sin
pensarlo demasiado… el gatillo fue jalado y el dolor desaparece, convirtiéndose
en un río carmín que tiñe de ese mismo color las hermosas flores antes blancas.
Sólo el sonido de la lluvia se escucha ahora en aquel apacible
lugar.
Aaaaaaaaaaaaaaaaaah!!!! Dios! T_________T no sé que me dio por volver a leerlo!!!! waaaaaaaaa!!!!
ResponderEliminar& luego las imagenes! no ma mujer! u___u
chillo otra vez! T_____T waaa!!!
Lloro, un amor tan dulce y hermoso frustrado por la propia familia llevándolo a la tragedia. *~*
ResponderEliminarOhhhhh que triste final, ese papá de yunho tan ambicioso también se fue. Por lo menos ahora ellos parecen estar juntos de nuevo.
ResponderEliminarGracias por esa historia.