viernes, 25 de enero de 2013

Uno no sabe lo que tiene...


Uno no sabe lo que tiene

Autora: Jung Kim SenSsi
Extensión: One Shot (8607 palabras)
Couple: YunJae (Main) Mención de YooSu y ChangMinHo.
Género: Universo Alterno.
Clasificación: PG-13
Advertencias: CROSS GENDER
Disclaimer: DBSK (los cinco ¬¬) No me pertenecen… DAMN IT!!!!!
Resumen: Uno no sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido… y muchas veces, esa  lección la aprendes de la manera menos esperada.



No hacía mucho tiempo que salían. Es decir, apenas un par de meses. Y sus mejores amigos le habían dicho que él no era de confiar, que su fama lo precedía. No era más que otro niño mimado que gustaba de jugar con el corazón de los demás. Las mujeres caían rendidas a sus pies y él, con su linda carita de ángel que no rompe un plato, jugaba con quien le daba la gana.

Kim JunSu llegó a decírselo, el propio primo de ese chico, pero ella… no, ella creyó que sería diferente, que Jung YunHee no sería tratada por Kim JaeJoong de la misma manera que lo había hecho con otras…

Y ahí estaba, petrificada, viendo cómo el chico que supuestamente era su novio, follaba descaradamente sobre el escritorio de su oficina con su secretaria.

“¡Estúpida! ¿Cómo pudiste ser tan tonta?” Se recriminó mentalmente, aguantándose las ganas de soltar aquellas amargas lágrimas que picaban sus ojos cafés, esperando pronto salir, liberar aquel sentimiento de frustración y enojo… pero qué más daba. Él no iba a cambiar.

- JaeJoong…- le llamó, esperando que su voz no se quebrara al momento de salir, que las lágrimas no cayeran a raudales, como quisiera.

El aludido levantó el rostro, aquellos ojos negros mostraban la sorpresa que le causaba verle ahí.

La morena suspiró con algo de pesar, tenía que ser fuerte, por algo la vida ya le había enseñado desde muy temprana edad que no todo era color de rosa, que los finales felices sólo existen si uno se esfuerza en buscarlos y para eso uno tiene que caer mil veces, tropezar y fracasar antes de poder llegar a su meta, antes de alcanzar su felicidad.

- Hasta nunca…- le dijo con toda seriedad antes de salir de aquel lugar.

Ahora sabía que JaeJoong únicamente había sido una piedra más en su camino.

~°~°~°~°~

JangMi suspiró pesadamente, miraba en dirección al pasillo que conectaba las únicas dos habitaciones del pequeño departamento que llamaba su hogar con el living, que era el lugar donde se hallaba, moviéndose de un lado a otro como león enjaulado.

Hacía dos horas que su Unnie había regresado, hacía hora y media que se había enterado de todo lo que le sucedió y hacía una hora se había encerrado en su habitación, llorando por ese desgraciado.

La pequeña morena se había jurado que de encontrarse cara a cara con ese maldito estúpido, le rompería todos y cada uno de sus huesos.

Con pasos pesados llegó hasta la puerta de la habitación de YunHee. Jamás la había visto así, bueno, tal vez en una ocasión. El día en que sus padres murieron en aquel accidente.

Unnie tenía apenas 14 años, ella era una pequeña de 8, que no había sabido cómo consolar a su hermana, justo como estaba sucediendo en aquel preciso momento.

- Unnie…- le llamó a través de la puerta, apoyando su frente sobre la madera que le separaba de su hermana.- Unnie, por favor… por favor, no llores. No llores por él, no vale la pena.- le pidió con angustia y un nudo formándose en su garganta.

YunHee era todo para ella, desde ese terrible día se había convertido en su amiga, en su padre y en su madre. A pesar de haber estado viviendo bajo la protección de una tía, hermana de su madre, YunHee había luchado porque ambas pudieran independizarse. Unnie merecía todo el amor y la consideración del mundo, ella y su dolorido corazón.

- Unnie…- le llamó de nuevo, su voz sonó entrecortada.

La puerta se abrió, dejándole ver lo destrozada que ella se encontraba. La jovencita recorrió el pequeño rostro de su hermana, sus ojos cafés, como los suyos, tan rojos e hinchados de tanto llorar, igual que sus delgados labios, sobre los cuales un travieso lunar se había situado, justo en el lado izquierdo. Su Umma solía bromear sobre ello y decirle que ese lunar era una gota de pintura que se le había caído a Dios cuando limpiaba el pincel con el cual había pintado los hermosos labios de su hija… pero esa broma no serviría para nada en aquella ocasión.

YunHee se abrazó a su DongSaeng con fuerza, mientras la pequeña le acariciaba su largo cabello castaño oscuro, enredando sus dedos entre sus hebras, tratando de tranquilizarla.

Pasaron así bastante tiempo, hasta que JangMi sintió que ella por fin se había tranquilizado. YunHee se separó y le miró, con una sonrisa temblorosa en sus labios.

- Esta ha sido la única vez… te lo prometo.- le dijo mirando a su hermanita directamente a los ojos.- y yo siempre te cumplo mis promesas ¿Cierto?

~°~°~°~°~

Ya habían pasado dos semanas, dos semanas y ella no había llamado. Nadie había podido resistirse a él, pero ella lo había hecho.

Le había tomado como un reto personal, cuando supo que a sus 24 años, Jung YunHee seguía siendo virgen. Y eso lo había alentado a buscar más y más a la chica, a tratar de hacerse del mérito de su primera vez.

La había conocido por medio de Park Miki, la novia de su primo JunSu, a la vez ellas eran primas. Y lo primero que le había atraído de ella, por lógica, había sido su cuerpo. La chica era maestra de ballet en una de las más prestigiosas academias de la ciudad, por otro lado, el hecho de que jamás haya tenido novio la hacía… interesante.

JaeJoong había tenido que fingir interés en cosas que realmente ni siquiera soportaba, como el caso del ballet o el cine. La chica gustaba de dar paseos por un parque y cursilerías de esas, que JaeJoong tuvo que soportar, se había comportado como un estúpido novio de manita sudada todos aquellos meses, y ella no le había dado más que besos de buenas noches. Ni siquiera sabía por qué malgastaba su tiempo pensando en ella, porque con sólo tronar los dedos se encontraría disfrutando de una noche muy apasionada con cualquiera de las chicas que se hallaban ansiosas de su llamada y que podían contarse por docenas.

- ¿Vas a salir?- preguntó entrando a la habitación de su primo, quien se colocaba la chaqueta de pana color café sobre una camisa blanca.

El pelirrojo sonrió y se giró para encarar su primo.

- Chunnie y yo iremos a cenar.- dijo con una sonrisa, antes de girarse para seguir arreglándose frente al espejo.

- Tú y tus apodos cursis. Si no es ratoncita, es Chunnie… ¿Por qué no solamente la llamas por su nombre, Miki, como debería ser y ya?- le dijo con enojo.

JunSu tomó sus llaves y su billetera, para sonreírle con algo de cinismo.

- ¡Uyy, que carácter! Ya cásate…- le respondió con ironía, harto de discutir con su primo sobre las perspectivas de cada uno acerca del amor.- para que estés de ese humor, es que tu conquista en turno te botó…

JunSu sabía lo ocurrido con YunHee y era mejor no tocar ese tema. Estaba más que convencido que era lo mejor, así la prima de su novia se desilusionaba antes de caer (aún más) en las redes de Kim JaeJoong.

- O no conseguiste a alguien lo suficientemente buena para el acostón de hoy.- mencionó mientras se dirigía a la puerta del departamento.

- O tal vez estoy desesperado por que te largues, ya que espero a  mi conquista en turno para el acostón de hoy, así que ¡Ya lárgate!- le dijo el pelinegro con una sonrisa retadora en el rostro.

- Estás muy equivocado, Hyung… el amor no es así… las cosas no son…

- Ya cállate, JunSu, me fastidias… y lárgate con tu Chunnie antes de que me mates de aburrimiento.- le interrumpió.

El pelirrojo le lanzó una última mirada de fastidio antes de salir del departamento sin añadir nada más.

Una vez a solas, el pelinegro se acomodó en el sofá de dos plazas de su sala de estar. Tomó su Iphone y empezó a revisar su agenda, buscando la chica ideal para pasar la noche hasta que topó con ese nombre…

Hacía dos semanas que no sabía absolutamente nada de ella, él no había ido a buscarla a su trabajo, tampoco le había llamado y lo extraño era que ella tampoco, cuando cualquier otra ya estuviera rogando por un poco de atención de su parte. Hizo una mueca con la boca, él no llamaba para pedir perdón, pero… ¿Por qué no llamar para saber cómo estaba la situación? Es decir, para saber si seguía o no molesta y si podía seguir intentando con ella… de cualquier manera él no estaba dispuesto a perder. Sin pensarlo más le dio al número, y puso el altavoz, preparado a escuchar los tonos.

“Lo sentimos, el número que usted marcó no está disponible o se encuentra fuera del área de cobertura. Por favor intente más tarde. Gracias.”

“¡Estúpida!” ¿Qué se creía esa diva tonta? Además tenía el móvil apagado. Dejó el teléfono sobre la mesita de centro y terminó de acostarse por completo en el sofá y cerró los ojos.

El rostro de YunHee llegó a su mente, sin siquiera evocarla. Sus ojos, mirándole con una mezcla de sorpresa y enojo, era como si pudiera ver su corazón partirse a través de ellos, como si la viera llorar, a pesar de que no había derramado ni una sola lágrima.

Un suspiro escapó de sus labios.

++ Flash back++

- ¿Ves ahí?- la voz suave voz de la chica llegó a sus oídos.

- Jumm…- respondió sin en realidad distinguir mucho debido a las luces de la ciudad.

Eran las 8 de la noche y ellos estaban sentados en una banca de un parque cercano al departamento de YunHee. Ya llevaban dos semanas saliendo en “plan de amigos”, para esa hora, ese día, se suponía que JaeJoong, por lo menos, ya hubiera avanzado a “segunda base”, pero resultó que la hermanita de la chica se encontraba en casa junto con un compañero de clase, para estudiar para un examen difícil, por lo que ella lo había invitado a dar un paseo por el parque. Ahora se hallaban sentados ahí, mientras ella señalaba al cielo con una sonrisa.

- Esa es Cassiopeia… tiene forma de “W” o una “M”, si lo ves de otra manera…- dijo ella divertida.

- Yo no distingo nada…- el chico no podía sentirse más frustrado que nunca por la tonta conversación que estaban llevando a cabo.

- Oooh, Oppa, necesitas tener un poco más de imaginación… mira…- dijo acercándose más a él para señalar con un dedo la forma.

Fue entonces que vio su oportunidad para llegar un poco más lejos en aquella ocasión. Los labios de YunHee estaban peligrosamente cerca de los suyos y no tuvo mayor problema en robarle el primer beso justo en aquel momento. Había sido un beso lento, con un suave sabor a dulce y el aroma del perfume de ella llegándole a su nariz.

Rodeó su esbelta cintura con un brazo, pegándola un poco más a su cuerpo, profundizando un poco más aquella caricia y ella no dudó en rodearle el cuello con sus brazos.

Era un beso, sencillamente, perfecto.

++ Fin Flash back++

JaeJoong suspiró llevándose los dedos a sus propios labios, aún recordaba el suave toque que había sido aquel. Ese olor a lavanda tan suave que ella siempre usaba. Bufó suavemente.

¿Qué pensaba esa niña tonta? ¿Qué con ese tipo de detalles él iba a caer enamorado? ¡Bah! ¡Qué tontería! El amor no era más que romanticismo barato vendido a las mujeres en forma de novelas a lo “Romeo y Julieta”.

Él jamás se había enamorado, así que estaba 100% seguro que ese tipo de amor no existía, en cambio, el sexo, la pasión, esas sensaciones eran más reales, más vivas que cualquier otra. ¿Creía que con una estúpida sopa él caería rendido a sus pies?

++Flash back++

Un estornudo más y su nariz no dejaba de fluir. Odiaba cuando le sucedía esto, odiaba enfermarse, porque entonces tendría que dejar su trabajo pendiente, porque tendría que llevar más tiempo revisando papeles y firmando todo eso.

JaeJoong dejó el expediente que revisaba sobre el escritorio y llevó sus manos a su rostro en gesto de frustración.

Alguien tocó a la puerta.

- Adelante.- pidió a quién quiera que se hallaba del otro lado. Poco dispuesto estaba a rendirle pleitesía a quien sea que desee verlo.

- AnniongHaseIou, Oppa.- dijo ella asomando la cabeza para entrar.- tu secretaria no estaba en su escritorio, por eso decidí tocar.

- YunHee ¿Qué haces aquí?- le preguntó sorprendido. Eran las 10 de la mañana, se suponía que ella debería estar impartiendo una de sus clases en la academia.

- Dijiste que te sentías mal, que habías adquirido gripe y como no quisiste quedarte en tu departamento a descansar…

- Tengo mucho trabajo acumulado, YunHee, poco puedo hacer quedándome acostado en la cama.- le interrumpió volviendo la vista a sus documentos.

- Sí, lo sé…- se acercó al escritorio y dejó sobre de él un pequeño recipiente hermético con tapa.- por eso te traje esto… es una receta especial de mi familia para la gripe. Siempre nos ha funcionado a Min y a mí, así que…- relataba al mismo tiempo que abría el contenedor y un delicioso aroma se dejaba sentir, manando del interior.- aquí tienes, pruébalo.- le extendió una cuchara para que comenzara.

JaeJoong distinguió un poco del contenido. Tomates, cebolla, pimiento y ¿Limones? La miró extrañado para luego dar el primer sorbo. El sabor cítrico y lo cálido del caldo enseguida le hicieron bien a su garganta.

- Es caldo de pollo con limas, un perfecto anti resfriados.- le dijo ella con una sonrisa.

Pero además, el sabor…

- Es delicioso, YunHee, gracias.

Ella sólo sonrió en respuesta.

++Fin flash back++

¿Qué demonios hacía él pensando en esas cosas? Es decir, no le hacia ninguna falta y mucho menos era algo relevante para el.

“Al corazón de un hombre se llega por su estomago”

Recordó aquel refrán y prefirió mejor irse a dormir que seguir pensando en eso.

~°~°~°~°~

Minnie veía a su hermana tan seria, terminando de preparar el almuerzo para las dos aquel sábado por la mañana.

- Unnie… no me gusta verte así.- le dijo haciendo un puchero.

- ¿Así como, pequeña?- trato de evadir la pregunta.

- Ya son dos meses desde que… no puedes seguir estando triste por culpa de ese idiota.- JangMi  estaba totalmente indignada. Aun no podía creer que su hermana siguiera deprimida por lo sucedido.

- ¿Y quién te dijo a ti que sigo deprimida por él?- le respondió mirándola para luego sonreír.- pero mejor cambiemos de tema. Te prometí que no iba a volver a pensar en él, que no iba a llorar por él y tú eres la primera que lo mencionas.- le reclamó a la pequeña.

- Pero es que…

- Mejor cuéntame... ¿Cómo van las cosas con MinHo?- Le pregunto con una sonrisa traviesa.- es muy guapo y según vi también es muy atento contigo.

Un sonrojo cubrió las mejillas de la menor.

- Si, lo es… me… gusta... pero… Unnie, lo quiero… él ha sido mi mejor amigo por mucho tiempo, no quiero que eso se arruine si no funciona… además… además esta TaeMin…- dijo lo último muy bajito.

- ¿TaeMin? ¿Su mejor amigo?

- No es lo que piensas, Unnie. TaeMin es un buen amigo para mí también. No siento nada por él, más que cariño de amigos, pero no lo entiende. Me pidió ser su novia y lo rechacé, pero aun así… TaeMin no me deja en paz con ese tema.- suspiró.

- Y a ti te gusta MinHo, pero…

- Él no ha dado ninguna señal de que yo le guste.

 YunHee abrazo a su hermana y le quito un mechón de cabello de su frente.

- Dale tiempo al tiempo… todo cae por su propio peso. Cuando eso ocurra, las cosas se pondrán en su lugar por si solas, entonces sabrás si MinHo es el indicado y TaeMin se hará a la idea de que tú no lo quieres de esa manera tan especial que quiere que sientas por él.

La pequeña asintió un movimiento de cabeza.

~°~°~°~°~

Casi cuatro meses… cuatro meses y nada.

Él seguía pensando lo mismo. ¿Sería su consciencia? Buena sorpresa si era eso, es decir, jamás había sentido remordimiento, tal vez porque ninguna de las mujeres con las que había salido le había generado ese sentimiento de… ¡Basta! ¿Sentimiento? ¿De qué demonios estaba hablando?

Entró en la pequeña cafetería dispuesto a comer algo. Ni siquiera sabia porque había ido ahí, era la cafetería en donde siempre se citaba con ella. Bufó pesadamente, con fastidio.

- Buenas noches…- le dijo la mesera dejándole un menú frente a él. Si no hubiera estado mirando la pareja que se hallaba justo en la mesa de enfrente, se hubiera dado cuenta de que la chica le estaba coqueteando abiertamente.

- Un té y un pie de nuez…- era lo que ella siempre pedía.- por cierto… me cambiaré de mesa.

Y tomó la que se hallaba justo en un costado de ellos, estaba semi-oculta por una planta, la cual podía camuflajearlo perfectamente. Se sentó de tal manera que su mirada no perdía ningún detalle de los comensales que habían atraído su atención.

- ¿Entonces?- escuchó preguntar a la chica que se reía con peculiar tono de voz.

- No te rías esto es vergonzoso…- dijo el hombre con tono molesto de voz.- lo estoy intentando, de verdad lo estoy intentando.

JaeJoong frunció el ceño con algo de molestia cuando el chico castaño de cabello largo atado en una coleta le tomó la mano a ella.

- Si vas a decírmelo, dilo ya. Sólo respira profundo y hazlo.- le aconsejó la chica.- Oppa ¿Por qué tomas mi mano?- Añadió divertida.

- Porque así me siento más cómodo ¿de acuerdo?… ahora cierra la boca y sólo escucha.

Podía reconocer aquella voz en cualquier lugar, esa sonrisa, esos ojos, ese largo cabello castaño, YunHee. Sin buscarla la había encontrado justo en aquel lugar.

- Yo… durante todos estos años… yo… te he amado. Más que a mi propia vida, más que a  nadie en este mundo… y siento que sin ti nada tiene sentido.- empezó el joven que la acompañaba.

- Oh, HeeChul, eso es muy tierno.

- Déjame seguir…- reclamó ante la interrupción.- quiero compartir todo contigo. Lo bueno, lo malo, quiero que seas mi inspiración cada día, mis ganas de seguir adelante, mi todo… quiero que seas solo mía y no compartirte con nadie mas… yo… cásate conmigo.- dijo sacando una cajita de terciopelo y abriéndola para mostrar el contenido. Un precioso anillo de diamantes.

- Oh, HeeChul.- la voz de YunHee sonó quebrada, como si contuviera las ganas de llorar.

JaeJoong se levantó en ese momento de la mesa, sin tocar lo que le habían llevado. Dejó un billete que cubría, de sobra, la cantidad de su consumo y salió apresurado de la cafetería. Su corazón latía desbocado, como si quisiera salírsele del pecho. Era una angustia que jamás había sentido, que amenazaba con ahogarlo y le nacía del corazón.

“¿Por qué? ¿Por qué duele así?” se preguntó mientras caminaba entre la multitud, mientras sus pies vagaban por donde sea, como si huyera de todo lo que había escuchado. Sus pasos lo llevaron hasta aquel parque donde se dieron su primer beso.

- Cassiopeia…- murmuró mirando al cielo, tratando de localizar las estrellas que ella le había señalado, pero que de nuevo las luces de la ciudad parecían ocultar para él.

~°~°~°~°~

- Unnie está muy entusiasmada con los preparativos de la boda.

La voz de Miki le llegó a sus oídos cuando abrió la puerta del departamento. Una vez que se quitó los zapatos en la entrada, pudo ver a su primo y su novia sentados en el sofá de la sala.

- Es bueno verla de ánimos después de todo lo que le ha pasado.- JunSu acariciaba gentilmente un brazo de Miki mientras ella apoyaba la cabeza en su pecho.

- Si, está muy contenta. Al fin un poco de felicidad ¿No crees?

- Buenas noches…- habló JaeJoong con voz seria al escuchar lo que parecía confirmarle lo que suponía.

- Oh, Hyung, buenas noches.

- Buenas Noches, JaeJoong-Sshi.- le saludó ella con seriedad.

- Íbamos a pedir algo para cenar, ¿Te nos unes?- pregunto JunSu con una sonrisa, consciente de que la sola presencia de su Hyung enojaba a su novia.

- No, JunSu-ah, volveré a salir. Tengo una cita.- dijo como si nada, avanzando hasta llegar al pasillo que daba a su habitación.

Cuando les dio la espalda para entrar, pudo escuchar perfectamente los últimos comentarios de ambos.

- YunHee-Unnie elegirá el color de los vestidos de las madrinas mañana, quiere que sean negros. La boda será de noche, así que luciremos elegantes.

- ¿Tú también serás madrina?

- Por supuesto, no me perdería la boda por nada del mundo.

Al entrar a su habitación, JaeJoong sintió que el enojo, la frustración, le invadían. Descargó un fuerte golpe contra la pared, sintiendo que con eso su corazón se aliviaba, pero solamente en una milésima parte de todo aquel dolor que le invadía.

“Uno no sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido”

Aquella frase que JunSu le había dicho una vez, cuando le había visto con esa misma frustración, con ese mismo enojo.

Y tal vez, sólo tal vez tenía razón.

~°~°~°~°~

No podía concentrarse en nada, sentía que cada vez que intentaba leer o escribir algo, su mente nada más se ponía en blanco y el recuerdo de aquella chica volvía con más fuerza, con más ahínco que antes. Sentía que cada vez su pecho presionaba, que dolía incluso respirar.

El pelinegro dejó su bolígrafo sobre el escritorio, para luego pasar las manos por su rostro, en un ademán de cansancio y frustración.

“¿Qué pasa conmigo?” Se preguntó apoyando la espalda en el respaldo de la silla, pero la respuesta a aquella pregunta era más que obvia. ¿Quién era la persona que ocupaba sus pensamientos cada minuto del día? ¿Cuál era el único nombre de mujer que pronunciaban sus labios desde hacía seis meses…?

“¡Seis meses, maldita sea!” Respiró profundo tratando de calmarse. Seis meses desde aquella tarde justo en aquella misma oficina, sobre aquel mismo escritorio.

Rió con frustración al recordar que su secretaria se le había insinuado ese día con mucho más ahínco que otras veces, que le buscaba la mirada y levantaba esa ya de por sí corta minifalda, más veces que antes… mientras, él estaba sexualmente frustrado porque YunHee definitivamente no daba señales de querer estar más íntimamente con él.

Y era absurdo ¡Totalmente absurdo! que con todas sus artimañas de Casanova, JaeJoong no hubiera podido lograr que la chica cayera ante él. Bufó con frustración.

Estaba convencido de que YunHee se había convertido en su obsesión, en la más grande de todas… algo debía hacer para desbaratar esa absurda terquedad que había desarrollado alrededor de ella.

No había vuelto a verla desde la tarde en la cafetería, cuando “accidentalmente” había escuchado la proposición de matrimonio del tal HeeChul, la que ella no había dudado en aceptar, según supo después.

Por lo que había escuchado de Miki, los preparativos habían marchado viento en popa, y la boda se realizaría en poco tiempo…

Una idea llegó a su mente. Tenía que verla… sí, seguramente con eso, su obsesión se marcharía… la había idealizado… había idealizado su belleza y su forma de ser. Tenía que verla y, si podía, hablar con ella… entonces podría curarse de esa absurda obsesión.

Se levantó de su asiento y tomó su chaqueta, para después ir hacia el estacionamiento a recoger su auto, decidido a que ese día dejaría de pensar en ella, costara lo que costara.

~°~°~°~°~

No había tardado mucho en localizarla. Generalmente salía de dar clase al medio día y, antes de dar las últimas lecciones de la tarde, salen a comer algo en un restaurante cercano.

Y dice salen, porque YunHee siempre va acompañada de SiYuan, su mejor amiga y administradora de la academia, así como su hermana JangMi y su prima Miki. Ese día no era la excepción… sólo que aquella vez, SiYuan iba acompañada de aquel chico que reconoció como el compañero de clase de JangMi… ¿Cómo se llamaba? ¿Choi? ¿Choi MinHo? Sí, algo así… Y ahora que recordaba, Choi también era el apellido de SiYuan… serían parientes.

Sacudió la cabeza, tratando de despejar sus divagaciones, se acomodó en su asiento. Se había quedado en su automóvil, estacionado justo en frente de la academia, esperando verla salir.

Y cuando por fin pudo distinguirla entre los alumnos y maestros que salían de clase, su corazón se aceleró, casi como si quisiera salirse de su pecho. Era una emoción que no había sentido por nadie, nunca, pero eso no lo iba a aceptar, ni siquiera para sí mismo, por lo que optó por fijarse en las demás chicas…

Miki y JangMi reían de algo cuando SiYuan se acercó. La chica Choi llevaba su brazo izquierdo con escayola y la mirada de MinHo era más que preocupada. SiYuan les regañó, pero las dos menores no dejaban de reír, YunHee intentaba calmar los ánimos. Después de verlas discutir un rato, detuvieron un taxi y se subieron las tres chicas mayores, JangMi y MinHo se quedaron en la puerta de la academia.

JaeJoong, entonces, puso su auto en marcha y las siguió hasta una casa de modas en el centro de la ciudad. Se bajaron las tres del taxi y entraron, entre bromas y risas. El pelinegro no pudo negar lo hermosa que se veía YunHee en ese momento.

Se bajó de su auto y entró a la misma tienda que ellas. Era una tienda de diseñador, y los trajes ahí no sólo eran los formales y clásicos, sino también trajes de boda, tanto para hombres, como para mujeres. JaeJoong respiró profundo. YunHee había ido ahí para probarse su vestido de novia.

Estuvo curioseando entre los estantes, viendo camisas, pantalones, fingiendo estar interesado en corbatas, incluso en calcetines, hasta que llegó al área cerca de los probadores. Medio escondiéndose entre los maniquíes que habían alrededor del lugar, pudo distinguir que Miki y SiYuan estaban sentadas frente a una pequeña tarima, atrás de la cual estaban puestos tres espejos que miraban en direcciones diferentes, para dar una mejor idea de cómo luce la persona con lo que tuviera puesto.

- ¿Será una buena idea que YunHee se pruebe mi vestido?- preguntó SiYuan con un poquito de duda.

- No te preocupes, son de la misma talla, así que no habrá ningún problema por los ajustes.- le contestó Miki.

- En eso tienes razón.- murmuró SiYuan.- ¡Aish! Si no me hubiera caído, no me hubiera esguinzado el hombro… ¿Por qué me tuvo que suceder a mí? Y a un par de semanas de la boda.- dijo la morena haciendo un puchero.

- Pero si te cuidas, como dijo el médico, no habrá ningún contratiempo…

- Aquí viene la novia.- interrumpió la vendedora a Miki, para luego abrir una pesada cortina que ocultaba el pasillo de los cambiadores.

YunHee salió de ahí, vistiendo un hermoso vestido de encaje, mangas largas y hombros descubiertos, la blusa se ceñía a su esbelta figura, mientras la falda caía laciamente, haciendo un halo alrededor de ella. Le habían atado su cabello en una coleta, para que sostuviera el hermoso velo que caía cubriendo su rostro. Sostenía un enorme ramo de rosas blancas que caían en cascada.




Con la ayuda de la vendedora, subió a la tarima y empezó a girar para que las chicas pudieran ver el vestido.

- Bueno… y ¿Qué tal?- preguntó YunHee nerviosa.

JaeJoong no podía creer lo hermosa que se veía en ese vestido, le daba un aura angelical, YunHee… YunHee estaba mucho más hermosa de lo que él podía describir. Sin pensarlo mucho sacó su Iphone y le tomó un par de fotos desde el lugar donde se encontraba.

- A HeeChul-Oppa le encantará…- había dicho Miki con emoción, lo cual sacó a JaeJoong de su ensoñación.

Porque ese vestido sería utilizado en la boda de YunHee con HeeChul… porque ahora se daba cuenta… porque ahora dolía más que antes…

- No es bueno ver el vestido antes de la boda… es de mala suerte.- había dicho una vendedora que se había parado junto de él y al ver su expresión, había deducido que él era el novio de la chica.- si se va ahora, yo no diré nada.- le dijo con un guiño y una sonrisa, en tono de broma.

JaeJoong tragó saliva con dificultad para luego morderse el labio inferior. Sí, era de mala suerte ver a la novia con el vestido, si se era el novio… no el estúpido que la dejó ir, arrojándola en brazos de otro… “que sí la ama y la respeta” le dijo una voz interna, completando lo que él mismo ya se reclamaba.

Salió de la tienda en silencio, sin responderle a la dependiente… porque las cosas para él habían cambiado, porque para él habían tomado otro color y significado… porque Cassiopeia estuvo alcance de su mano… y él no pudo verla por que las luces de la ciudad lo habían cegado.

~°~°~°~°~

- Quédate quieto, Su…- la voz de Miki llegó a sus oídos.

JaeJoong se la había pasado encerrado en su habitación todo aquel sábado por la tarde, después de haber regresado de trabajar. No había querido salir ni ver a nadie, pero cuando su estómago se quejó decidiendo que ya había pasado demasiado tiempo sin probar alimento, fue entonces que se dispuso a salir de su encierro.

Sin embargo, se encontró con que ese día, era el día. Miki tenía un hermoso vestido color negro de hombros descubiertos, que combinaba con el tocado de rosas color blanco que llevaba sosteniendo los rizos que se había mandado hacer y que ahora enmarcaban su delicado rostro detalladamente maquillado.

- Chunnie… la estás poniendo muy apretada, nena…- se quejó el delfín, tragando con dificultad, mientras sentía los dedos de su novia terminando de apretar el nudo de su corbata de moño.

- Y la pondré peor si no te dejas de mover.- le regañó su chica.

JaeJoong les miró desde la puerta de la estancia y suspiró. Esa noche, YunHee se convertiría en la esposa de otro hombre… sus sonrisas ya no serían para nadie más que para él… sólo con él miraría las estrellas, sólo a él le cuidaría durante sus resfriados y le haría sentir único y especial.

Sintió que algo en su pecho dolía de sólo pensar aquello y sonrió tristemente.

- Ya nos vamos, Hyung.- escuchó la voz de JunSu, quien lo sacó de sus cavilaciones.

- Sí, claro. Diviértanse.- les dijo con una sonrisa, despidiéndoles, viéndolos dirigirse hacia la puerta.

Miki giró a ver a JaeJoong por un momento y frunció el ceño, algo le decía que el chico no estaba bien.

- ¿Oppa, se encuentra bien?- preguntó con voz preocupada.

JaeJoong sonrío un poco desganado y respondió como quien no está preocupado por nada.

- Sólo tengo hambre, es todo…- le dijo antes de darles la espalda e irse a la cocina.

- Ha estado así desde hace semanas…- le murmuró JunSu a su novia.- ni siquiera a mí me ha dicho lo que le ocurre.

Miki suspiró con desgano.

- Será mejor que nos vayamos o llegaremos tarde y SiYuan me matará.- dijo tomando la mano de su novio y entrelazando sus dedos, pero antes de salir miró por última vez hacia el pasillo por el cual JaeJoong había desaparecido.

Miki tuvo la impresión de haber visto un dejo de tristeza muy grande en aquellos ojos negros, pero después de un momento decidió descartarlo. Kim JaeJoong no se entristece por nada ni nadie.

~°~°~°~°~

JaeJoong miró por N-sima vez el reloj en la pared de la cocina en menos de 2 minutos, no estaba tan diferente de la última vez que lo vio, las 7:30 pm. No había avanzado nada, más bien, era apenas media hora desde que su primo y su novia se fueron.

Miró lo que tenía frente a él, una taza de café ya frío, a medio terminar. A pesar de tener hambre, al ver a Miki y a JunSu en aquella situación tan de enamorados, le dolió demasiado. Porque tal vez, sólo tal vez, sí él no hubiese sido tan tonto, quien se estuviera casando en ese preciso momento con YunHee… sería él.

Se llevó las manos a la cabeza y paseó sus dedos entre sus cabellos. El dolor en su pecho era increíble, jamás se imaginó que pudiera sentir algo así. Bajó el rostro y sintió que sus ojos ardían. Él jamás había llorado por una mujer… jamás había sentido lo que sentía por YunHee y ahora...

Él jamás había sido un hombre que se rindiera sin pelear, que se diera por vencido tan fácilmente, sobre todo si en conquistar a una mujer se trataba, pero sabía que no tenía vergüenza ni cara para enfrentar a YunHee y pedirle perdón… pedir una oportunidad para tratar de conquistarla genuinamente, para llegar a su corazón y… y poder estar a su lado por siempre, tener una familia, compartirlo todo. Habían pasado seis meses desde la última vez que se vieron ¿estaría todo perdido ya? ¿En realidad ella le había podido olvidar a tal grado que incluso se iba a casar hoy día con otro hombre? ¿Tan poco significó para ella su relación?

¡No! Él no era una de esas personas que se dejaran vencer así… pero… ¿qué haría? Ni siquiera sabía dónde se llevaría a cabo la ceremonia, no sabía a qué hora era. Podría ser que para este momento, YunHee ya hubiera unido su vida a HeeChul y él todavía aferrándose a falsas esperanzas.

- ¡Maldita sea!- aporreó el puño contra la mesa y en eso un papel al cual no había prestado atención antes, cayó de ella.

Se levantó a recogerlo, era un sobre blanco, vacío, con el nombre de su primo escrito en una hermosa caligrafía que JaeJoong reconoció como la de YunHee… era el sobre de la invitación a la boda…

- Pero no me sirve de nada si la invitación no viene den…- se interrumpió al ver que el descuidado de su primo había dejado la invitación justo a un lado de él y no se había dado cuenta debido a su autocompasión.- Kim JunSu, Saranghee…- murmuró en voz baja con una sonrisa antes de ir hacia la puerta del departamento, tomando su chaqueta, sus llaves y su billetera para ir hacia la dirección donde la invitación señalaba que se realizaría la ceremonia nupcial.

~°~°~°~°~

YunHee respiró profundo al ver a toda la gente reunida en aquel lugar. La ceremonia estaba por empezar y era el punto culmen de todo su esfuerzo.

- Te ves maravillosa.- la voz de HeeChul a su lado le hizo sonreír.

- Tú estás guapísimo.- le respondió ella con una dulce sonrisa y tomándolo del brazo, sosteniendo con su otra mano aquel pequeño ramo de rosas blancas, empezaron a caminar por aquel pasillo rumbo al altar.

~°~°~°~°~

Ahí se encontraba él, justo en frente de la puerta del edificio, no sabiendo si entrar o no, sintiendo que su pecho dolía ante el ritmo acelerado de su corazón contra sus costillas. Un vacío de anticipación se instaló en su estómago y sus manos apretadas en puños sudaban. Ahí dentro, YunHee uniría su vida a la de otro hombre y él no sabía qué hacer para evitarlo. Sacó su IPhone y miro la fotografía que le había tomado días atrás, sonriendo ante la imagen y armándose otra vez de valor para entrar al fin.

El hotel era uno de los más grandes de Seúl, habían rentado uno de los salones para llevar a cabo la recepción y en uno de los invernaderos sería la ceremonia. Una vez en la puerta que daba a los jardines, mostró la invitación a los de seguridad, quienes le miraron extrañamente de arriba abajo, pues no iba vestido como para una boda de ese nivel.

Seguro ese HeeChul era alguien de mucho dinero. ¿Podría tener una oportunidad contra él? Conocía a YunHee y sabía que ella no se guiaba por las apariencias, mucho menos era ambiciosa, por lo que no podía imaginar otra razón para que se casara con él, excepto que lo amara realmente.

La ceremonia había empezado ya, ante el ministro estaban ellos dos, la novia iba con el mismo vestido que aquella vez en la tienda y el enorme velo cubría su rostro, pero él sabía que era YunHee.

- ¿Hay alguien aquí que se oponga a la unión de estas dos personas?- el ministro preguntó.- que hable ahora o que calle para siempre.- y esa fue su oportunidad.

JaeJoong corrió desde su lugar al final del pasillo.

- YO.- gritó con fuerza a escasos metros de los novios. Ambos giraron a ver al hombre jadeante que quedó a su lado.

JunSu desde su asiento, reconoció a su primo, pero no sabia lo que el otro intentaba hacer. Su novia lo miro extrañada, como preguntándole y él sólo pudo encogerse de hombros.

- ¿Quién es el?- pregunto HeeChul con enojo a la chica.

- Yo...- ella intento contestar, pero fue interrumpida por JaeJoong.

- Sé que fui un estúpido,  que desperdicie mi oportunidad contigo...

- ¿Qué significa esto?- pregunto HeeChul con más enojo aun, la chica giraba su cabeza de uno a otro, tratando de explicar a uno y otro.

- Yo…

- Por favor, sólo escúchame… una vez…

- ¿Por qué quiere hablar contigo?- interrumpió el otro chico.

La gente empezó a murmurar, a hacer ruido ante la presencia de ese otro chico que ahora impedía la boda. Nadie se hubiera imaginado que algo así pudiera pasar. Y sobre todo que haya sido por parte de la novia.

JaeJoong al ver que HeeChul definitivamente no iba a dejarlo hablar con ella, le tomó de la mano izquierda.

- Hablemos, por favor, sólo dame un minuto, YunHee.- dijo jalándola de la mano para salir del lugar.

- ¡Aaah!- Gritó la chica al sentir el rudo jalón hacia ella.

- ¿YunHee?- JaeJoong preguntó extrañado al escuchar el tono de voz de la chica.

La chica se levanto el velo y el rostro que le miro enfadado no era quien él creía.

- Tú, estúpido, has venido a arruinar mi boda, llevo todo este tiempo tratando de decirte que no sé de qué me hablas o qué quieres de mí y ahora resulta que me confundiste con mi cuñada... Y tú... So-burro... Cómo te atreviste a pensar que yo... ¡Babo!- SiYuan le gritó a HeeChul para salir corriendo.

- Saca a tu primo de aquí.- le dijo Miki a su novio antes de salir con las damas, incluida YunHee, tras de la novia.

JaeJoong miró a YunHee vestida del mismo modo que Miki. Ella no era la novia, sino una madrina más. JunSu se acercó a su primo, sonriendo fingidamente y haciendo reverencias.

- HeeChul... Eh... Yooo...

JaeJoong intento hablar, pero antes de que termine, JunSu lo tomó del brazo para sacarlo de ahí.

- Yo me hago cargo, HeeChul, no te preocupes.- dijo el pelirrojo teniendo a su primo a muy buena distancia del shockeado novio, evitando así que pudiese desatarse algo peor que solamente gritos y reclamos. HeeChul podría ser muy tranquilo, pero no cualquiera aguantaría lo que pasó ahora.

Una vez lejos del alboroto, ya fuera del lugar de la ceremonia frustrada, JunSu respiro con tranquilidad. Se gira y mira con evidente enojo al pelinegro que no busca donde ocultar su rostro de vergüenza.

- ¿Qué demonios te pasa, Hyung? ¿En qué rayos estabas pensando?- JunSu le reclama a su primo.

- Eh… yo... este…

- ¿Cómo se te ocurrió, Hyung?- preguntó el menor al ver a su primo avergonzado.

Muchos de los invitados se habían levantado de sus asientos. Había incertidumbre, nadie sabía si SiYuan iba a querer continuar con la boda.

JaeJoong se paseó las manos por el cabello, sumamente nervioso.

- Es que no entiendes, JunSu... yo... creí que quien se casaba en realidad era YunHee, no SiYuan.- explicó el pelinegro.- todo lo que vi, lo que supe, apuntaba a ella y yo... no lo podía permitir, JunSu, no podía.

JunSu miró incrédulo a su primo y suspiró.

- ¿Y acaso no se te ocurrió preguntarnos?- soltó JunSu con un poco de exasperación. Bufó un poco por lo bajo, pasándose los dedos entre las hebras de su cabello, un poco desesperado por la actitud infantil de su Hyung. Queriendo hacer la pregunta que tanto le inquietaba, pero de la que no quería saber la respuesta, sin embargo, se aventuró a preguntar.- ¿Estás... estás enamorado de ella, Hyung? Dime la verdad. Porque le hiciste demasiado daño y no vamos a permitir que vuelvas a hacerlo... Y HeeChul Hyung mucho menos, sobre todo ahora que le has arruinado la boda.

JaeJoong frunció el ceño con molestia al escuchar la mención de HeeChul.

- Además... ¿Cómo supiste dónde se iba a realizar la boda? Según recuerdo, ni Miki ni yo te dijimos dónde iba a ser la ceremonia y mucho menos la recepción.

- Yo sólo… sólo… por primera vez en mi vida no supe qué hacer… es decir… es la primera vez que sentía que necesitaba a alguien que debía buscarla que debía pedir perdón… yo…sólo no supe cómo hacerlo.- se justificó el mayor.

- Hyung, tuviste demasiado tiempo… Seis meses… si YunHee-noona hubiera sido quien se casara en realidad, la verdad que… ¡Aish!- JunSu estaba exasperado.- Será mejor que vayamos a casa, antes que HeeChul Hyung venga a asesinarte por lo que hiciste. Ahora no sabemos si SiYuan va a casarse con él o no.

JaeJoong se encogió de hombros, apenado, rascándose la nuca.

- Yo no pensé que pudiera…

- ¿Pensar? ¿En serio pensaste o sólo estás bromeando?- Una voz de chica con tono irónico les interrumpió.

JaeJoong y JunSu se giraron para encontrarse con una YunHee enfadada frente a ellos con los brazos cruzados.

- Noona…- JunSu le llamó con una sonrisa algo extraña.

- Ve a tranquilizar a Miki, JunSu, que si no venía yo… ella venía a despellejar vivo a tu primo.- le dice la chica con semblante serio.

- Pero…

- Ve.- le dijo con voz suave, pero era una orden que el menor no dudó en acatar. Al fin y al cabo era la prima de su novia, y mayor que él.

Una vez que JunSu se había ido, JaeJoong no sabía ni qué decir. La tenía frente a él… y no sabía que decir. Había pensado en rogar por una oportunidad, impedir que se casara y… entonces fue que el pensamiento se hizo espacio en su cabeza. No iba a casarse, YunHee no iba a casarse con HeeChul.

- ¿Qué demonios te sucede, Kim JaeJoong?- preguntó ella enojada.- ¿Por qué rayos has venido a arruinar la boda de mi primo?

- ¿Pr-primo?- al pelinegro se le atoraron las palabras al escucharla.

- Sí, Kim… mi primo… si me hubieras prestado 2 minutos de atención en los meses que anduvimos juntos sabrías que Kim HeeChul es el hijo de la tía con la que viví hasta que me independicé. Es el sobrino de mi madre.

JaeJoong tragó saliva con dificultad. ¿A ese grado llegó de no escucharla, de no saber ni siquiera de su familia? JaeJoong bajó la mirada avergonzado.

- ¿Tanto…?- la voz de YunHee sonó quebrada, pero carraspeó y desvió su mirada de él.- ¿Tanto te interesa SiYuan para que incluso decidieras venir a interrumpir su boda?

¿Era decepción lo que escuchaba en la voz de la chica? JaeJoong levantó el rostro y vio sus ojos cristalizándose. El pelinegro se acercó lentamente a ella, tomándole de la mano.

- No… no la buscaba a ella…- YunHee intentó quitar su mano de su agarre, pero él la aferró.- te buscaba a ti. Pensé… erróneamente creí que eras tú quien se casaba con HeeChul… yo te amo, YunHee… en verdad te amo… las últimas semanas fueron lo más espantoso de mi vida, creyendo que eras tú quien se casaría con Heechul.

- ¿Me amas? ¿Tú? ¿Amarme? Kim JaeJoong no quieras engañarme, por el amor de dios.- le miró enfadada.- han pasado seis meses desde que rompimos. Jamás me buscaste y yo decidí no hacerlo… ¿Para qué? Yo no soy una más de tus conquistas, de las tantas que puedes burlarte.- retiró su mano con firmeza.- ¿Ahora quieres venir a hacerme creer que me amas? No me hagas reír.- dijo cruzándose de brazos. El ceño fruncido.

JaeJoong sabía que no sería fácil de convencerla, pero lo arriesgaría todo por ella. En seis meses él no había salido con ninguna mujer, en seis meses sólo había pensado en ella.

- Mírame… soy yo, Kim JaeJoong. El hombre que no ruega, que no suplica. Aquí estoy ante ti, pidiendo una oportunidad. Viniendo a impedir una boda, que creí que era tuya, viniendo a pedirte que no te cases… que me des una oportunidad de demostrarte que… que te amo en realidad.

YunHee le miró directamente a los ojos. Su semblante serio se ha relajado, pero no tiene ninguna expresión en el rostro.

- ¿En verdad creíste que me casaría con HeeChul?- preguntó ella aún incrédula.

- Cuando te vi en el vestido de novia, no lo dudé… te veías hermosa en él…- JaeJoong sonrió tímidamente.

- ¿Me viste… con el vestido?- YunHee abrió los ojos con sorpresa y sonrió.

- Quería convencerme que lo que sentía por ti… no era real, quería convencerme que sólo estaba obsesionado contigo porque me dijiste que no.

- ¿Y… funcionó?- preguntó ella con tono triste de voz.

- No estaría yo aquí si así hubiera sido… no hubiera irrumpido en la boda de tu primo creyendo que te casabas con él, para pedirte una oportunidad. ¿No lo crees así?

- Han sido muchos meses…

-Tiempo desperdiciado, lo sé… pero quiero… quiero que esta vez sea mejor… dame una oportunidad, YunHee, por favor.

JaeJoong se veía… ¿Sincero? En realidad no sabía. YunHee no quería cometer el mismo error y salir más herida que la primera vez. Tenía miedo porque en realidad, él había sido el primer chico con el que había tenido una relación, había sido su primer novio, a pesar de su edad, y no quería que la lastimara de nuevo.

- Tendrás que ganártela, Kim JaeJoong. Tienes que ganártela.- dijo YunHee después de pensarlo un poco y sonriéndole suavemente.

~°~°~°~°~

- Deja de pasearte así por la habitación, me mareas.- JunSu se sentó en uno de los bancos, en la sala de espera de la iglesia.

A unos minutos de la boda, el novio se estaba poniendo realmente nervioso. Iba de aquí para allá, sin dejar de mover sus manos, sin dejar de hablar.

- ¿Y si se da cuenta que no soy lo mejor para ella, Hyung? ¿Y si al final no soy lo suficiente? ¿Y si…?

- ¡MinHo!- JaeJoong se paró frente a él, tomándolo de los brazos y deteniendo el tren de pensamientos del menor.- tranquilo. Todo estará bien. Han sido cuatro años de noviazgo, MinHo. JangMi no estaría aquí si no te amara de verdad. Y eso tú lo sabes.

El menor le miró asustado y respiró profundo. JaeJoong sonrió, él había estado igual el día de su boda hace casi tres años. Pensando una y otra vez que tal vez YunHee no llegaría, que se daría cuenta que él no era el hombre indicado para ella, que su pasado pesaría más… pero no fue así.

Unos suaves golpes a la puerta y la voz de Miki les avisó…

- La novia ya está aquí.

- Vamos, MinHo… todo saldrá bien.- JunSu palmeó su espalda y salió para encontrarse con su esposa.

- Es hora… y no te preocupes. Ella no se echará para atrás… y espero que tú tampoco.- Dijo JaeJoong dándole la vuelta y empujándolo hacia la puerta para llevarlo a pararse junto al altar.

Una vez afuera, JunSu le sonrió cuando su esposa le entregaba a su hijo, el pequeño YooChun de apenas dos años de edad, que se había dormido en sus brazos. JaeJoong sonrió al ver a su primo cuidar tan esmeradamente de él.

MinHo se paró frente a altar, con su mejor amigo KiBum a un lado, quien sería su padrino.

En la primera fila, JaeJoong pudo ver a su esposa platicando con algunas de las amigas de su hermana menor. Las chicas reían y tocaban el ya bastante abultado vientre de cinco meses de gestación de YunHee.

- ¿Ya saben qué es?

- ¿Han elegido nombres?

Preguntaban las tres chicas y YunHee río dulcemente. JaeJoong decidió acercarse a ella.

- No, aun no sabemos si será niño o niña, pero ya decidimos nombres.- respondió YunHee, sintiendo a JaeJoong sentarse a su lado y rodear sus hombros con un brazo.- si es niña será JiYool. Kim JiYool.

- Y si es varón, se llamará YunHo.- añadió JaeJoong con una sonrisa antes de besar en la mejilla a su mujer.

- Oh, Unnie… es tu nombre… ¡Qué tierno!- dijo una de las chicas suspirando.

- Aquí viene la novia.- avisó SiYuan sentándose al lado de sus amigos, para tomar fotos desde ahí con su cámara mientras empezaba a sonar la marcha nupcial, anunciando la entrada, primero, de las madrinas, y luego del pequeño Kim SiWon llevando el cojín con las argollas de matrimonio.

La mamá no podía ser más feliz y tomaba fotos a diestra y siniestra de su pequeño retoño.

YunHee rió ante el comportamiento de su amiga.

- Yo debí haber entregado a JangMi.- JaeJoong se quejó haciendo un ligero puchero cuando HeeChul apareció por el pasillo llevando del brazo a la joven novia para entregarla su futuro esposo.

- Conoces a HeeChul, él quería hacerlo, como lo hizo con nosotros.- ella le respondió mientras él la ayudaba a ponerse de pie para iniciar la ceremonia.

HeeChul se acercó al altar y entregó la mano de su prima al jovencito que aguardaba.

- Le rompes el corazón y yo te romperé las piernas, Choi MinHo… por muy mi cuñado que seas.- dijo con una sonrisa y en tono de voz, lo suficientemente audible para la primera fila.

¡Oh, Si! Kim HeeChul tenía que entregar a sus DongSaeng…

- ¡Oppa!- le regañó JangMin.

- No te preocupes, Hyung… yo nunca le haría algo así.- respondió el menor con mucha más confianza y tomando la mano de JangMi para llevarla al altar.

- ¡Hey! El día de nuestra boda a mí me amenazó con romperme el cuello.- JaeJoong se volvió a quejar.

- Mi amor, tú ya me habías roto el corazón una vez… si lo hacías una segunda, si no lo hacía él, lo hacía yo.- le advirtió ella seriamente.

- Lo sé… pero lo prometí, lo cumplo y lo seguiré cumpliendo… nunca volverá a suceder, Kim YunHee.- le dijo a su esposa con seriedad antes de besar tiernamente sus labios y entrelazar sus dedos con los suyos y girarse a mirar a la pareja que en ese momento unía su vida para siempre, como él y YunHee hicieron un día hace casi tres años atrás.- Te amo, YunHee…

- Y yo a ti, Kim JaeJoong… y ahora guarda silencio, comenzará la ceremonia.- añadió ella con una sonrisa mientras miraba hacia su hermanita.

Definitivamente, uno no sabe lo que tiene… hasta que lo ve perdido. Y JaeJoong aprendió muy bien esa lección.

3 comentarios:

  1. woooo fue un historia diferente, jj el chico y yunnie la chica fue un jaeho, nome acostumbro a leer jaeh mas leo yunjae pero tu historia estuvo bonita :)

    ResponderEliminar
  2. Si que fue diferente y sensacional, los ukes en semes y los semes en dulces niñas fantástico. Gracias

    ResponderEliminar
  3. 😳A caray...pues si que fue una historia que no me esperaba, en serio distinta y no sé cómo se me había escapado??? Jajaj se me hizo divertido por los roles de las novias pero me costó trabajo asimilar los roles. Pero amé la parte de la corbata de JunSu porque me imaginé a Mi Chunnie travestido y a JunSu bien varonilavaronil hablándole así 🤭🥰 Aaaawww Bebé Yoochun cosiiito. Gracias por este fic

    ResponderEliminar