Uno no sabe lo que tiene
Autora: Jung Kim SenSsi
Extensión: One Shot (8607 palabras)
Couple: YunJae (Main) Mención de YooSu y ChangMinHo.
Género: Universo Alterno.
Clasificación: PG-13
Advertencias: CROSS GENDER
Disclaimer: DBSK (los cinco ¬¬) No me pertenecen… DAMN
IT!!!!!
Resumen: Uno no sabe lo que tiene hasta que lo ve
perdido… y muchas veces, esa lección la
aprendes de la manera menos esperada.
No hacía mucho tiempo que salían. Es decir, apenas un par
de meses. Y sus mejores amigos le habían dicho que él no era de confiar, que su
fama lo precedía. No era más que otro niño mimado que gustaba de jugar con el
corazón de los demás. Las mujeres caían rendidas a sus pies y él, con su linda
carita de ángel que no rompe un plato, jugaba con quien le daba la gana.
Kim JunSu llegó a decírselo, el propio primo de ese
chico, pero ella… no, ella creyó que sería diferente, que Jung YunHee no sería
tratada por Kim JaeJoong de la misma manera que lo había hecho con otras…
Y ahí estaba, petrificada, viendo cómo el chico que
supuestamente era su novio, follaba descaradamente sobre el escritorio de su
oficina con su secretaria.
“¡Estúpida! ¿Cómo pudiste ser tan tonta?” Se recriminó
mentalmente, aguantándose las ganas de soltar aquellas amargas lágrimas que
picaban sus ojos cafés, esperando pronto salir, liberar aquel sentimiento de
frustración y enojo… pero qué más daba. Él no iba a cambiar.
- JaeJoong…- le llamó, esperando que su voz no se
quebrara al momento de salir, que las lágrimas no cayeran a raudales, como
quisiera.
El aludido levantó el rostro, aquellos ojos negros
mostraban la sorpresa que le causaba verle ahí.
La morena suspiró con algo de pesar, tenía que ser
fuerte, por algo la vida ya le había enseñado desde muy temprana edad que no
todo era color de rosa, que los finales felices sólo existen si uno se esfuerza
en buscarlos y para eso uno tiene que caer mil veces, tropezar y fracasar antes
de poder llegar a su meta, antes de alcanzar su felicidad.
- Hasta nunca…- le dijo con toda seriedad antes de salir
de aquel lugar.
Ahora sabía que JaeJoong únicamente había sido una piedra
más en su camino.
~°~°~°~°~
JangMi suspiró pesadamente, miraba en dirección al
pasillo que conectaba las únicas dos habitaciones del pequeño departamento que
llamaba su hogar con el living, que era el lugar donde se hallaba, moviéndose
de un lado a otro como león enjaulado.
Hacía dos horas que su Unnie había regresado, hacía hora
y media que se había enterado de todo lo que le sucedió y hacía una hora se
había encerrado en su habitación, llorando por ese desgraciado.
La pequeña morena se había jurado que de encontrarse cara
a cara con ese maldito estúpido, le rompería todos y cada uno de sus huesos.
Con pasos pesados llegó hasta la puerta de la habitación
de YunHee. Jamás la había visto así, bueno, tal vez en una ocasión. El día en
que sus padres murieron en aquel accidente.
Unnie tenía apenas 14 años, ella era una pequeña de 8,
que no había sabido cómo consolar a su hermana, justo como estaba sucediendo en
aquel preciso momento.
- Unnie…- le llamó a través de la puerta, apoyando su
frente sobre la madera que le separaba de su hermana.- Unnie, por favor… por
favor, no llores. No llores por él, no vale la pena.- le pidió con angustia y
un nudo formándose en su garganta.
YunHee era todo para ella, desde ese terrible día se
había convertido en su amiga, en su padre y en su madre. A pesar de haber
estado viviendo bajo la protección de una tía, hermana de su madre, YunHee
había luchado porque ambas pudieran independizarse. Unnie merecía todo el amor
y la consideración del mundo, ella y su dolorido corazón.
- Unnie…- le llamó de nuevo, su voz sonó entrecortada.
La puerta se abrió, dejándole ver lo destrozada que ella
se encontraba. La jovencita recorrió el pequeño rostro de su hermana, sus ojos
cafés, como los suyos, tan rojos e hinchados de tanto llorar, igual que sus
delgados labios, sobre los cuales un travieso lunar se había situado, justo en
el lado izquierdo. Su Umma solía bromear sobre ello y decirle que ese lunar era
una gota de pintura que se le había caído a Dios cuando limpiaba el pincel con
el cual había pintado los hermosos labios de su hija… pero esa broma no
serviría para nada en aquella ocasión.
YunHee se abrazó a su DongSaeng con fuerza, mientras la
pequeña le acariciaba su largo cabello castaño oscuro, enredando sus dedos
entre sus hebras, tratando de tranquilizarla.
Pasaron así bastante tiempo, hasta que JangMi sintió que
ella por fin se había tranquilizado. YunHee se separó y le miró, con una
sonrisa temblorosa en sus labios.
- Esta ha sido la única vez… te lo prometo.- le dijo
mirando a su hermanita directamente a los ojos.- y yo siempre te cumplo mis
promesas ¿Cierto?
~°~°~°~°~
Ya habían pasado dos semanas, dos semanas y ella no había
llamado. Nadie había podido resistirse a él, pero ella lo había hecho.
Le había tomado como un reto personal, cuando supo que a
sus 24 años, Jung YunHee seguía siendo virgen. Y eso lo había alentado a buscar
más y más a la chica, a tratar de hacerse del mérito de su primera vez.
La había conocido por medio de Park Miki, la novia de su
primo JunSu, a la vez ellas eran primas. Y lo primero que le había atraído de
ella, por lógica, había sido su cuerpo. La chica era maestra de ballet en una
de las más prestigiosas academias de la ciudad, por otro lado, el hecho de que
jamás haya tenido novio la hacía… interesante.
JaeJoong había tenido que fingir interés en cosas que
realmente ni siquiera soportaba, como el caso del ballet o el cine. La chica
gustaba de dar paseos por un parque y cursilerías de esas, que JaeJoong tuvo
que soportar, se había comportado como un estúpido novio de manita sudada todos
aquellos meses, y ella no le había dado más que besos de buenas noches. Ni
siquiera sabía por qué malgastaba su tiempo pensando en ella, porque con sólo
tronar los dedos se encontraría disfrutando de una noche muy apasionada con
cualquiera de las chicas que se hallaban ansiosas de su llamada y que podían
contarse por docenas.
- ¿Vas a salir?- preguntó entrando a la habitación de su
primo, quien se colocaba la chaqueta de pana color café sobre una camisa
blanca.
El pelirrojo sonrió y se giró para encarar su primo.
- Chunnie y yo iremos a cenar.- dijo con una sonrisa,
antes de girarse para seguir arreglándose frente al espejo.
- Tú y tus apodos cursis. Si no es ratoncita, es Chunnie…
¿Por qué no solamente la llamas por su nombre, Miki, como debería ser y ya?- le
dijo con enojo.
JunSu tomó sus llaves y su billetera, para sonreírle con
algo de cinismo.
- ¡Uyy, que carácter! Ya cásate…- le respondió con
ironía, harto de discutir con su primo sobre las perspectivas de cada uno
acerca del amor.- para que estés de ese humor, es que tu conquista en turno te
botó…
JunSu sabía lo ocurrido con YunHee y era mejor no tocar
ese tema. Estaba más que convencido que era lo mejor, así la prima de su novia
se desilusionaba antes de caer (aún más) en las redes de Kim JaeJoong.
- O no conseguiste a alguien lo suficientemente buena
para el acostón de hoy.- mencionó mientras se dirigía a la puerta del
departamento.
- O tal vez estoy desesperado por que te largues, ya que
espero a mi conquista en turno para el
acostón de hoy, así que ¡Ya lárgate!- le dijo el pelinegro con una sonrisa
retadora en el rostro.
- Estás muy equivocado, Hyung… el amor no es así… las cosas
no son…
- Ya cállate, JunSu, me fastidias… y lárgate con tu
Chunnie antes de que me mates de aburrimiento.- le interrumpió.
El pelirrojo le lanzó una última mirada de fastidio antes
de salir del departamento sin añadir nada más.
Una vez a solas, el pelinegro se acomodó en el sofá de
dos plazas de su sala de estar. Tomó su Iphone y empezó a revisar su agenda,
buscando la chica ideal para pasar la noche hasta que topó con ese nombre…
Hacía dos semanas que no sabía absolutamente nada de
ella, él no había ido a buscarla a su trabajo, tampoco le había llamado y lo
extraño era que ella tampoco, cuando cualquier otra ya estuviera rogando por un
poco de atención de su parte. Hizo una mueca con la boca, él no llamaba para
pedir perdón, pero… ¿Por qué no llamar para saber cómo estaba la situación? Es
decir, para saber si seguía o no molesta y si podía seguir intentando con ella…
de cualquier manera él no estaba dispuesto a perder. Sin pensarlo más le dio al
número, y puso el altavoz, preparado a escuchar los tonos.
“Lo sentimos, el número que usted marcó no está
disponible o se encuentra fuera del área de cobertura. Por favor intente más
tarde. Gracias.”
“¡Estúpida!” ¿Qué se creía esa diva tonta? Además tenía
el móvil apagado. Dejó el teléfono sobre la mesita de centro y terminó de
acostarse por completo en el sofá y cerró los ojos.
El rostro de YunHee llegó a su mente, sin siquiera
evocarla. Sus ojos, mirándole con una mezcla de sorpresa y enojo, era como si
pudiera ver su corazón partirse a través de ellos, como si la viera llorar, a
pesar de que no había derramado ni una sola lágrima.
Un suspiro escapó de sus labios.
++ Flash back++
- ¿Ves ahí?- la voz suave voz de la chica llegó a sus oídos.
- Jumm…- respondió sin en realidad distinguir mucho
debido a las luces de la ciudad.
Eran las 8 de la noche y ellos estaban sentados en una
banca de un parque cercano al departamento de YunHee. Ya llevaban dos semanas
saliendo en “plan de amigos”, para esa hora, ese día, se suponía que JaeJoong,
por lo menos, ya hubiera avanzado a “segunda base”, pero resultó que la
hermanita de la chica se encontraba en casa junto con un compañero de clase,
para estudiar para un examen difícil, por lo que ella lo había invitado a dar
un paseo por el parque. Ahora se hallaban sentados ahí, mientras ella señalaba
al cielo con una sonrisa.
- Esa es Cassiopeia… tiene forma de “W” o una “M”, si lo
ves de otra manera…- dijo ella divertida.
- Yo no distingo nada…- el chico no podía sentirse más
frustrado que nunca por la tonta conversación que estaban llevando a cabo.
- Oooh, Oppa, necesitas tener un poco más de imaginación…
mira…- dijo acercándose más a él para señalar con un dedo la forma.
Fue entonces que vio su oportunidad para llegar un poco
más lejos en aquella ocasión. Los labios de YunHee estaban peligrosamente cerca
de los suyos y no tuvo mayor problema en robarle el primer beso justo en aquel
momento. Había sido un beso lento, con un suave sabor a dulce y el aroma del
perfume de ella llegándole a su nariz.
Rodeó su esbelta cintura con un brazo, pegándola un poco
más a su cuerpo, profundizando un poco más aquella caricia y ella no dudó en
rodearle el cuello con sus brazos.
Era un beso, sencillamente, perfecto.
++ Fin Flash back++
JaeJoong suspiró llevándose los dedos a sus propios
labios, aún recordaba el suave toque que había sido aquel. Ese olor a lavanda
tan suave que ella siempre usaba. Bufó suavemente.
¿Qué pensaba esa niña tonta? ¿Qué con ese tipo de detalles
él iba a caer enamorado? ¡Bah! ¡Qué tontería! El amor no era más que
romanticismo barato vendido a las mujeres en forma de novelas a lo “Romeo y
Julieta”.
Él jamás se había enamorado, así que estaba 100% seguro
que ese tipo de amor no existía, en cambio, el sexo, la pasión, esas
sensaciones eran más reales, más vivas que cualquier otra. ¿Creía que con una
estúpida sopa él caería rendido a sus pies?
++Flash back++
Un estornudo más y su nariz no dejaba de fluir. Odiaba
cuando le sucedía esto, odiaba enfermarse, porque entonces tendría que dejar su
trabajo pendiente, porque tendría que llevar más tiempo revisando papeles y
firmando todo eso.
JaeJoong dejó el expediente que revisaba sobre el
escritorio y llevó sus manos a su rostro en gesto de frustración.
Alguien tocó a la puerta.
- Adelante.- pidió a quién quiera que se hallaba del otro
lado. Poco dispuesto estaba a rendirle pleitesía a quien sea que desee verlo.
- AnniongHaseIou, Oppa.- dijo ella asomando la cabeza
para entrar.- tu secretaria no estaba en su escritorio, por eso decidí tocar.
- YunHee ¿Qué haces aquí?- le preguntó sorprendido. Eran
las 10 de la mañana, se suponía que ella debería estar impartiendo una de sus
clases en la academia.
- Dijiste que te sentías mal, que habías adquirido gripe
y como no quisiste quedarte en tu departamento a descansar…
- Tengo mucho trabajo acumulado, YunHee, poco puedo hacer
quedándome acostado en la cama.- le interrumpió volviendo la vista a sus
documentos.
- Sí, lo sé…- se acercó al escritorio y dejó sobre de él
un pequeño recipiente hermético con tapa.- por eso te traje esto… es una receta
especial de mi familia para la gripe. Siempre nos ha funcionado a Min y a mí,
así que…- relataba al mismo tiempo que abría el contenedor y un delicioso aroma
se dejaba sentir, manando del interior.- aquí tienes, pruébalo.- le extendió
una cuchara para que comenzara.
JaeJoong distinguió un poco del contenido. Tomates,
cebolla, pimiento y ¿Limones? La miró extrañado para luego dar el primer sorbo.
El sabor cítrico y lo cálido del caldo enseguida le hicieron bien a su
garganta.
- Es caldo de pollo con limas, un perfecto anti
resfriados.- le dijo ella con una sonrisa.
Pero además, el sabor…
- Es delicioso, YunHee, gracias.
Ella sólo sonrió en respuesta.
++Fin flash back++
¿Qué demonios hacía él pensando en esas cosas? Es decir,
no le hacia ninguna falta y mucho menos era algo relevante para el.
“Al corazón de un hombre se llega por su estomago”
Recordó aquel refrán y prefirió mejor irse a dormir que
seguir pensando en eso.
~°~°~°~°~
Minnie veía a su hermana tan seria, terminando de
preparar el almuerzo para las dos aquel sábado por la mañana.
- Unnie… no me gusta verte así.- le dijo haciendo un
puchero.
- ¿Así como, pequeña?- trato de evadir la pregunta.
- Ya son dos meses desde que… no puedes seguir estando
triste por culpa de ese idiota.- JangMi
estaba totalmente indignada. Aun no podía creer que su hermana siguiera
deprimida por lo sucedido.
- ¿Y quién te dijo a ti que sigo deprimida por él?- le
respondió mirándola para luego sonreír.- pero mejor cambiemos de tema. Te
prometí que no iba a volver a pensar en él, que no iba a llorar por él y tú
eres la primera que lo mencionas.- le reclamó a la pequeña.
- Pero es que…
- Mejor cuéntame... ¿Cómo van las cosas con MinHo?- Le
pregunto con una sonrisa traviesa.- es muy guapo y según vi también es muy
atento contigo.
Un sonrojo cubrió las mejillas de la menor.
- Si, lo es… me… gusta... pero… Unnie, lo quiero… él ha
sido mi mejor amigo por mucho tiempo, no quiero que eso se arruine si no
funciona… además… además esta TaeMin…- dijo lo último muy bajito.
- ¿TaeMin? ¿Su mejor amigo?
- No es lo que piensas, Unnie. TaeMin es un buen amigo
para mí también. No siento nada por él, más que cariño de amigos, pero no lo
entiende. Me pidió ser su novia y lo rechacé, pero aun así… TaeMin no me deja
en paz con ese tema.- suspiró.
- Y a ti te gusta MinHo, pero…
- Él no ha dado ninguna señal de que yo le guste.
YunHee abrazo a su
hermana y le quito un mechón de cabello de su frente.
- Dale tiempo al tiempo… todo cae por su propio peso.
Cuando eso ocurra, las cosas se pondrán en su lugar por si solas, entonces
sabrás si MinHo es el indicado y TaeMin se hará a la idea de que tú no lo
quieres de esa manera tan especial que quiere que sientas por él.
La pequeña asintió un movimiento de cabeza.
~°~°~°~°~
Casi cuatro meses… cuatro meses y nada.
Él seguía pensando lo mismo. ¿Sería su consciencia? Buena
sorpresa si era eso, es decir, jamás había sentido remordimiento, tal vez
porque ninguna de las mujeres con las que había salido le había generado ese
sentimiento de… ¡Basta! ¿Sentimiento? ¿De qué demonios estaba hablando?
Entró en la pequeña cafetería dispuesto a comer algo. Ni
siquiera sabia porque había ido ahí, era la cafetería en donde siempre se
citaba con ella. Bufó pesadamente, con fastidio.
- Buenas noches…- le dijo la mesera dejándole un menú
frente a él. Si no hubiera estado mirando la pareja que se hallaba justo en la
mesa de enfrente, se hubiera dado cuenta de que la chica le estaba coqueteando
abiertamente.
- Un té y un pie de nuez…- era lo que ella siempre
pedía.- por cierto… me cambiaré de mesa.
Y tomó la que se hallaba justo en un costado de ellos,
estaba semi-oculta por una planta, la cual podía camuflajearlo perfectamente.
Se sentó de tal manera que su mirada no perdía ningún detalle de los comensales
que habían atraído su atención.
- ¿Entonces?- escuchó preguntar a la chica que se reía
con peculiar tono de voz.
- No te rías esto es vergonzoso…- dijo el hombre con tono
molesto de voz.- lo estoy intentando, de verdad lo estoy intentando.
JaeJoong frunció el ceño con algo de molestia cuando el
chico castaño de cabello largo atado en una coleta le tomó la mano a ella.
- Si vas a decírmelo, dilo ya. Sólo respira profundo y
hazlo.- le aconsejó la chica.- Oppa ¿Por qué tomas mi mano?- Añadió divertida.
- Porque así me siento más cómodo ¿de acuerdo?… ahora cierra
la boca y sólo escucha.
Podía reconocer aquella voz en cualquier lugar, esa
sonrisa, esos ojos, ese largo cabello castaño, YunHee. Sin buscarla la había
encontrado justo en aquel lugar.
- Yo… durante todos estos años… yo… te he amado. Más que
a mi propia vida, más que a nadie en
este mundo… y siento que sin ti nada tiene sentido.- empezó el joven que la
acompañaba.
- Oh, HeeChul, eso es muy tierno.
- Déjame seguir…- reclamó ante la interrupción.- quiero
compartir todo contigo. Lo bueno, lo malo, quiero que seas mi inspiración cada
día, mis ganas de seguir adelante, mi todo… quiero que seas solo mía y no
compartirte con nadie mas… yo… cásate conmigo.- dijo sacando una cajita de
terciopelo y abriéndola para mostrar el contenido. Un precioso anillo de
diamantes.
- Oh, HeeChul.- la voz de YunHee sonó quebrada, como si
contuviera las ganas de llorar.
JaeJoong se levantó en ese momento de la mesa, sin tocar
lo que le habían llevado. Dejó un billete que cubría, de sobra, la cantidad de
su consumo y salió apresurado de la cafetería. Su corazón latía desbocado, como
si quisiera salírsele del pecho. Era una angustia que jamás había sentido, que
amenazaba con ahogarlo y le nacía del corazón.
“¿Por qué? ¿Por qué duele así?” se preguntó mientras
caminaba entre la multitud, mientras sus pies vagaban por donde sea, como si
huyera de todo lo que había escuchado. Sus pasos lo llevaron hasta aquel parque
donde se dieron su primer beso.
- Cassiopeia…- murmuró mirando al cielo, tratando de
localizar las estrellas que ella le había señalado, pero que de nuevo las luces
de la ciudad parecían ocultar para él.
~°~°~°~°~
- Unnie está muy entusiasmada con los preparativos de la
boda.
La voz de Miki le llegó a sus oídos cuando abrió la
puerta del departamento. Una vez que se quitó los zapatos en la entrada, pudo
ver a su primo y su novia sentados en el sofá de la sala.
- Es bueno verla de ánimos después de todo lo que le ha
pasado.- JunSu acariciaba gentilmente un brazo de Miki mientras ella apoyaba la
cabeza en su pecho.
- Si, está muy contenta. Al fin un poco de felicidad ¿No
crees?
- Buenas noches…- habló JaeJoong con voz seria al
escuchar lo que parecía confirmarle lo que suponía.
- Oh, Hyung, buenas noches.
- Buenas Noches, JaeJoong-Sshi.- le saludó ella con
seriedad.
- Íbamos a pedir algo para cenar, ¿Te nos unes?- pregunto
JunSu con una sonrisa, consciente de que la sola presencia de su Hyung enojaba
a su novia.
- No, JunSu-ah, volveré a salir. Tengo una cita.- dijo
como si nada, avanzando hasta llegar al pasillo que daba a su habitación.
Cuando les dio la espalda para entrar, pudo escuchar
perfectamente los últimos comentarios de ambos.
- YunHee-Unnie elegirá el color de los vestidos de las
madrinas mañana, quiere que sean negros. La boda será de noche, así que
luciremos elegantes.
- ¿Tú también serás madrina?
- Por supuesto, no me perdería la boda por nada del
mundo.
Al entrar a su habitación, JaeJoong sintió que el enojo,
la frustración, le invadían. Descargó un fuerte golpe contra la pared,
sintiendo que con eso su corazón se aliviaba, pero solamente en una milésima
parte de todo aquel dolor que le invadía.
“Uno no sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido”
Aquella frase que JunSu le había dicho una vez, cuando le
había visto con esa misma frustración, con ese mismo enojo.
Y tal vez, sólo tal vez tenía razón.
~°~°~°~°~
No podía concentrarse en nada, sentía que cada vez que
intentaba leer o escribir algo, su mente nada más se ponía en blanco y el
recuerdo de aquella chica volvía con más fuerza, con más ahínco que antes.
Sentía que cada vez su pecho presionaba, que dolía incluso respirar.
El pelinegro dejó su bolígrafo sobre el escritorio, para
luego pasar las manos por su rostro, en un ademán de cansancio y frustración.
“¿Qué pasa conmigo?” Se preguntó apoyando la espalda en
el respaldo de la silla, pero la respuesta a aquella pregunta era más que
obvia. ¿Quién era la persona que ocupaba sus pensamientos cada minuto del día?
¿Cuál era el único nombre de mujer que pronunciaban sus labios desde hacía seis
meses…?
“¡Seis meses, maldita sea!” Respiró profundo tratando de
calmarse. Seis meses desde aquella tarde justo en aquella misma oficina, sobre
aquel mismo escritorio.
Rió con frustración al recordar que su secretaria se le
había insinuado ese día con mucho más ahínco que otras veces, que le buscaba la
mirada y levantaba esa ya de por sí corta minifalda, más veces que antes…
mientras, él estaba sexualmente frustrado porque YunHee definitivamente no daba
señales de querer estar más íntimamente con él.
Y era absurdo ¡Totalmente absurdo! que con todas sus artimañas
de Casanova, JaeJoong no hubiera podido lograr que la chica cayera ante él.
Bufó con frustración.
Estaba convencido de que YunHee se había convertido en su
obsesión, en la más grande de todas… algo debía hacer para desbaratar esa
absurda terquedad que había desarrollado alrededor de ella.
No había vuelto a verla desde la tarde en la cafetería,
cuando “accidentalmente” había escuchado la proposición de matrimonio del tal
HeeChul, la que ella no había dudado en aceptar, según supo después.
Por lo que había escuchado de Miki, los preparativos
habían marchado viento en popa, y la boda se realizaría en poco tiempo…
Una idea llegó a su mente. Tenía que verla… sí,
seguramente con eso, su obsesión se marcharía… la había idealizado… había
idealizado su belleza y su forma de ser. Tenía que verla y, si podía, hablar
con ella… entonces podría curarse de esa absurda obsesión.
Se levantó de su asiento y tomó su chaqueta, para después
ir hacia el estacionamiento a recoger su auto, decidido a que ese día dejaría
de pensar en ella, costara lo que costara.
~°~°~°~°~
No había tardado mucho en localizarla. Generalmente salía
de dar clase al medio día y, antes de dar las últimas lecciones de la tarde,
salen a comer algo en un restaurante cercano.
Y dice salen, porque YunHee siempre va acompañada de
SiYuan, su mejor amiga y administradora de la academia, así como su hermana
JangMi y su prima Miki. Ese día no era la excepción… sólo que aquella vez,
SiYuan iba acompañada de aquel chico que reconoció como el compañero de clase
de JangMi… ¿Cómo se llamaba? ¿Choi? ¿Choi MinHo? Sí, algo así… Y ahora que
recordaba, Choi también era el apellido de SiYuan… serían parientes.
Sacudió la cabeza, tratando de despejar sus divagaciones,
se acomodó en su asiento. Se había quedado en su automóvil, estacionado justo
en frente de la academia, esperando verla salir.
Y cuando por fin pudo distinguirla entre los alumnos y
maestros que salían de clase, su corazón se aceleró, casi como si quisiera
salirse de su pecho. Era una emoción que no había sentido por nadie, nunca,
pero eso no lo iba a aceptar, ni siquiera para sí mismo, por lo que optó por
fijarse en las demás chicas…
Miki y JangMi reían de algo cuando SiYuan se acercó. La
chica Choi llevaba su brazo izquierdo con escayola y la mirada de MinHo era más
que preocupada. SiYuan les regañó, pero las dos menores no dejaban de reír,
YunHee intentaba calmar los ánimos. Después de verlas discutir un rato,
detuvieron un taxi y se subieron las tres chicas mayores, JangMi y MinHo se
quedaron en la puerta de la academia.
JaeJoong, entonces, puso su auto en marcha y las siguió
hasta una casa de modas en el centro de la ciudad. Se bajaron las tres del taxi
y entraron, entre bromas y risas. El pelinegro no pudo negar lo hermosa que se
veía YunHee en ese momento.
Se bajó de su auto y entró a la misma tienda que ellas.
Era una tienda de diseñador, y los trajes ahí no sólo eran los formales y
clásicos, sino también trajes de boda, tanto para hombres, como para mujeres.
JaeJoong respiró profundo. YunHee había ido ahí para probarse su vestido de
novia.
Estuvo curioseando entre los estantes, viendo camisas,
pantalones, fingiendo estar interesado en corbatas, incluso en calcetines,
hasta que llegó al área cerca de los probadores. Medio escondiéndose entre los
maniquíes que habían alrededor del lugar, pudo distinguir que Miki y SiYuan
estaban sentadas frente a una pequeña tarima, atrás de la cual estaban puestos
tres espejos que miraban en direcciones diferentes, para dar una mejor idea de cómo
luce la persona con lo que tuviera puesto.
- ¿Será una buena idea que YunHee se pruebe mi vestido?-
preguntó SiYuan con un poquito de duda.
- No te preocupes, son de la misma talla, así que no
habrá ningún problema por los ajustes.- le contestó Miki.
- En eso tienes razón.- murmuró SiYuan.- ¡Aish! Si no me
hubiera caído, no me hubiera esguinzado el hombro… ¿Por qué me tuvo que suceder
a mí? Y a un par de semanas de la boda.- dijo la morena haciendo un puchero.
- Pero si te cuidas, como dijo el médico, no habrá ningún
contratiempo…
- Aquí viene la novia.- interrumpió la vendedora a Miki,
para luego abrir una pesada cortina que ocultaba el pasillo de los cambiadores.
YunHee salió de ahí, vistiendo un hermoso vestido de
encaje, mangas largas y hombros descubiertos, la blusa se ceñía a su esbelta
figura, mientras la falda caía laciamente, haciendo un halo alrededor de ella.
Le habían atado su cabello en una coleta, para que sostuviera el hermoso velo
que caía cubriendo su rostro. Sostenía un enorme ramo de rosas blancas que
caían en cascada.
Con la ayuda de la vendedora, subió a la tarima y empezó
a girar para que las chicas pudieran ver el vestido.
- Bueno… y ¿Qué tal?- preguntó YunHee nerviosa.
JaeJoong no podía creer lo hermosa que se veía en ese
vestido, le daba un aura angelical, YunHee… YunHee estaba mucho más hermosa de
lo que él podía describir. Sin pensarlo mucho sacó su Iphone y le tomó un par
de fotos desde el lugar donde se encontraba.
- A HeeChul-Oppa le encantará…- había dicho Miki con
emoción, lo cual sacó a JaeJoong de su ensoñación.
Porque ese vestido sería utilizado en la boda de YunHee
con HeeChul… porque ahora se daba cuenta… porque ahora dolía más que antes…
- No es bueno ver el vestido antes de la boda… es de mala
suerte.- había dicho una vendedora que se había parado junto de él y al ver su
expresión, había deducido que él era el novio de la chica.- si se va ahora, yo
no diré nada.- le dijo con un guiño y una sonrisa, en tono de broma.
JaeJoong tragó saliva con dificultad para luego morderse
el labio inferior. Sí, era de mala suerte ver a la novia con el vestido, si se
era el novio… no el estúpido que la dejó ir, arrojándola en brazos de otro…
“que sí la ama y la respeta” le dijo una voz interna, completando lo que él
mismo ya se reclamaba.
Salió de la tienda en silencio, sin responderle a la
dependiente… porque las cosas para él habían cambiado, porque para él habían
tomado otro color y significado… porque Cassiopeia estuvo alcance de su mano… y
él no pudo verla por que las luces de la ciudad lo habían cegado.
~°~°~°~°~
- Quédate quieto, Su…- la voz de Miki llegó a sus oídos.
JaeJoong se la había pasado encerrado en su habitación
todo aquel sábado por la tarde, después de haber regresado de trabajar. No
había querido salir ni ver a nadie, pero cuando su estómago se quejó decidiendo
que ya había pasado demasiado tiempo sin probar alimento, fue entonces que se
dispuso a salir de su encierro.
Sin embargo, se encontró con que ese día, era el día.
Miki tenía un hermoso vestido color negro de hombros descubiertos, que
combinaba con el tocado de rosas color blanco que llevaba sosteniendo los rizos
que se había mandado hacer y que ahora enmarcaban su delicado rostro
detalladamente maquillado.
- Chunnie… la estás poniendo muy apretada, nena…- se
quejó el delfín, tragando con dificultad, mientras sentía los dedos de su novia
terminando de apretar el nudo de su corbata de moño.
- Y la pondré peor si no te dejas de mover.- le regañó su
chica.
JaeJoong les miró desde la puerta de la estancia y
suspiró. Esa noche, YunHee se convertiría en la esposa de otro hombre… sus
sonrisas ya no serían para nadie más que para él… sólo con él miraría las
estrellas, sólo a él le cuidaría durante sus resfriados y le haría sentir único
y especial.
Sintió que algo en su pecho dolía de sólo pensar aquello
y sonrió tristemente.
- Ya nos vamos, Hyung.- escuchó la voz de JunSu, quien lo
sacó de sus cavilaciones.
- Sí, claro. Diviértanse.- les dijo con una sonrisa,
despidiéndoles, viéndolos dirigirse hacia la puerta.
Miki giró a ver a JaeJoong por un momento y frunció el
ceño, algo le decía que el chico no estaba bien.
- ¿Oppa, se encuentra bien?- preguntó con voz preocupada.
JaeJoong sonrío un poco desganado y respondió como quien
no está preocupado por nada.
- Sólo tengo hambre, es todo…- le dijo antes de darles la
espalda e irse a la cocina.
- Ha estado así desde hace semanas…- le murmuró JunSu a
su novia.- ni siquiera a mí me ha dicho lo que le ocurre.
Miki suspiró con desgano.
- Será mejor que nos vayamos o llegaremos tarde y SiYuan
me matará.- dijo tomando la mano de su novio y entrelazando sus dedos, pero
antes de salir miró por última vez hacia el pasillo por el cual JaeJoong había
desaparecido.
Miki tuvo la impresión de haber visto un dejo de tristeza
muy grande en aquellos ojos negros, pero después de un momento decidió
descartarlo. Kim JaeJoong no se entristece por nada ni nadie.
~°~°~°~°~
JaeJoong miró por N-sima vez el reloj en la pared de la
cocina en menos de 2 minutos, no estaba tan diferente de la última vez que lo
vio, las 7:30 pm. No había avanzado nada, más bien, era apenas media hora desde
que su primo y su novia se fueron.
Miró lo que tenía frente a él, una taza de café ya frío,
a medio terminar. A pesar de tener hambre, al ver a Miki y a JunSu en aquella
situación tan de enamorados, le dolió demasiado. Porque tal vez, sólo tal vez,
sí él no hubiese sido tan tonto, quien se estuviera casando en ese preciso
momento con YunHee… sería él.
Se llevó las manos a la cabeza y paseó sus dedos entre
sus cabellos. El dolor en su pecho era increíble, jamás se imaginó que pudiera
sentir algo así. Bajó el rostro y sintió que sus ojos ardían. Él jamás había
llorado por una mujer… jamás había sentido lo que sentía por YunHee y ahora...
Él jamás había sido un hombre que se rindiera sin pelear,
que se diera por vencido tan fácilmente, sobre todo si en conquistar a una
mujer se trataba, pero sabía que no tenía vergüenza ni cara para enfrentar a
YunHee y pedirle perdón… pedir una oportunidad para tratar de conquistarla
genuinamente, para llegar a su corazón y… y poder estar a su lado por siempre,
tener una familia, compartirlo todo. Habían pasado seis meses desde la última
vez que se vieron ¿estaría todo perdido ya? ¿En realidad ella le había podido
olvidar a tal grado que incluso se iba a casar hoy día con otro hombre? ¿Tan
poco significó para ella su relación?
¡No! Él no era una de esas personas que se dejaran vencer
así… pero… ¿qué haría? Ni siquiera sabía dónde se llevaría a cabo la ceremonia,
no sabía a qué hora era. Podría ser que para este momento, YunHee ya hubiera
unido su vida a HeeChul y él todavía aferrándose a falsas esperanzas.
- ¡Maldita sea!- aporreó el puño contra la mesa y en eso
un papel al cual no había prestado atención antes, cayó de ella.
Se levantó a recogerlo, era un sobre blanco, vacío, con
el nombre de su primo escrito en una hermosa caligrafía que JaeJoong reconoció
como la de YunHee… era el sobre de la invitación a la boda…
- Pero no me sirve de nada si la invitación no viene
den…- se interrumpió al ver que el descuidado de su primo había dejado la
invitación justo a un lado de él y no se había dado cuenta debido a su autocompasión.-
Kim JunSu, Saranghee…- murmuró en voz baja con una sonrisa antes de ir hacia la
puerta del departamento, tomando su chaqueta, sus llaves y su billetera para ir
hacia la dirección donde la invitación señalaba que se realizaría la ceremonia
nupcial.
~°~°~°~°~
YunHee respiró profundo al ver a toda la gente reunida en
aquel lugar. La ceremonia estaba por empezar y era el punto culmen de todo su
esfuerzo.
- Te ves maravillosa.- la voz de HeeChul a su lado le
hizo sonreír.
- Tú estás guapísimo.- le respondió ella con una dulce
sonrisa y tomándolo del brazo, sosteniendo con su otra mano aquel pequeño ramo
de rosas blancas, empezaron a caminar por aquel pasillo rumbo al altar.
~°~°~°~°~
Ahí se encontraba él, justo en frente de la puerta del
edificio, no sabiendo si entrar o no, sintiendo que su pecho dolía ante el
ritmo acelerado de su corazón contra sus costillas. Un vacío de anticipación se
instaló en su estómago y sus manos apretadas en puños sudaban. Ahí dentro,
YunHee uniría su vida a la de otro hombre y él no sabía qué hacer para
evitarlo. Sacó su IPhone y miro la fotografía que le había tomado días atrás,
sonriendo ante la imagen y armándose otra vez de valor para entrar al fin.
El hotel era uno de los más grandes de Seúl, habían
rentado uno de los salones para llevar a cabo la recepción y en uno de los
invernaderos sería la ceremonia. Una vez en la puerta que daba a los jardines,
mostró la invitación a los de seguridad, quienes le miraron extrañamente de
arriba abajo, pues no iba vestido como para una boda de ese nivel.
Seguro ese HeeChul era alguien de mucho dinero. ¿Podría
tener una oportunidad contra él? Conocía a YunHee y sabía que ella no se guiaba
por las apariencias, mucho menos era ambiciosa, por lo que no podía imaginar
otra razón para que se casara con él, excepto que lo amara realmente.
La ceremonia había empezado ya, ante el ministro estaban
ellos dos, la novia iba con el mismo vestido que aquella vez en la tienda y el enorme
velo cubría su rostro, pero él sabía que era YunHee.
- ¿Hay alguien aquí que se oponga a la unión de estas dos
personas?- el ministro preguntó.- que hable ahora o que calle para siempre.- y
esa fue su oportunidad.
JaeJoong corrió desde su lugar al final del pasillo.
- YO.- gritó con fuerza a escasos metros de los novios.
Ambos giraron a ver al hombre jadeante que quedó a su lado.
JunSu desde su asiento, reconoció a su primo, pero no
sabia lo que el otro intentaba hacer. Su novia lo miro extrañada, como
preguntándole y él sólo pudo encogerse de hombros.
- ¿Quién es el?- pregunto HeeChul con enojo a la chica.
- Yo...- ella intento contestar, pero fue interrumpida
por JaeJoong.
- Sé que fui un estúpido,
que desperdicie mi oportunidad contigo...
- ¿Qué significa esto?- pregunto HeeChul con más enojo
aun, la chica giraba su cabeza de uno a otro, tratando de explicar a uno y
otro.
- Yo…
- Por favor, sólo escúchame… una vez…
- ¿Por qué quiere hablar contigo?- interrumpió el otro
chico.
La gente empezó a murmurar, a hacer ruido ante la
presencia de ese otro chico que ahora impedía la boda. Nadie se hubiera
imaginado que algo así pudiera pasar. Y sobre todo que haya sido por parte de
la novia.
JaeJoong al ver que HeeChul definitivamente no iba a
dejarlo hablar con ella, le tomó de la mano izquierda.
- Hablemos, por favor, sólo dame un minuto, YunHee.- dijo
jalándola de la mano para salir del lugar.
- ¡Aaah!- Gritó la chica al sentir el rudo jalón hacia
ella.
- ¿YunHee?- JaeJoong preguntó extrañado al escuchar el
tono de voz de la chica.
La chica se levanto el velo y el rostro que le miro
enfadado no era quien él creía.
- Tú, estúpido, has venido a arruinar mi boda, llevo todo
este tiempo tratando de decirte que no sé de qué me hablas o qué quieres de mí
y ahora resulta que me confundiste con mi cuñada... Y tú... So-burro... Cómo te
atreviste a pensar que yo... ¡Babo!- SiYuan le gritó a HeeChul para salir
corriendo.
- Saca a tu primo de aquí.- le dijo Miki a su novio antes
de salir con las damas, incluida YunHee, tras de la novia.
JaeJoong miró a YunHee vestida del mismo modo que Miki.
Ella no era la novia, sino una madrina más. JunSu se acercó a su primo,
sonriendo fingidamente y haciendo reverencias.
- HeeChul... Eh... Yooo...
JaeJoong intento hablar, pero antes de que termine, JunSu
lo tomó del brazo para sacarlo de ahí.
- Yo me hago cargo, HeeChul, no te preocupes.- dijo el
pelirrojo teniendo a su primo a muy buena distancia del shockeado novio,
evitando así que pudiese desatarse algo peor que solamente gritos y reclamos.
HeeChul podría ser muy tranquilo, pero no cualquiera aguantaría lo que pasó
ahora.
Una vez lejos del alboroto, ya fuera del lugar de la
ceremonia frustrada, JunSu respiro con tranquilidad. Se gira y mira con evidente
enojo al pelinegro que no busca donde ocultar su rostro de vergüenza.
- ¿Qué demonios te pasa, Hyung? ¿En qué rayos estabas
pensando?- JunSu le reclama a su primo.
- Eh… yo... este…
- ¿Cómo se te ocurrió, Hyung?- preguntó el menor al ver a
su primo avergonzado.
Muchos de los invitados se habían levantado de sus
asientos. Había incertidumbre, nadie sabía si SiYuan iba a querer continuar con
la boda.
JaeJoong se paseó las manos por el cabello, sumamente
nervioso.
- Es que no entiendes, JunSu... yo... creí que quien se
casaba en realidad era YunHee, no SiYuan.- explicó el pelinegro.- todo lo que
vi, lo que supe, apuntaba a ella y yo... no lo podía permitir, JunSu, no podía.
JunSu miró incrédulo a su primo y suspiró.
- ¿Y acaso no se te ocurrió preguntarnos?- soltó JunSu
con un poco de exasperación. Bufó un poco por lo bajo, pasándose los dedos
entre las hebras de su cabello, un poco desesperado por la actitud infantil de
su Hyung. Queriendo hacer la pregunta que tanto le inquietaba, pero de la que
no quería saber la respuesta, sin embargo, se aventuró a preguntar.- ¿Estás...
estás enamorado de ella, Hyung? Dime la verdad. Porque le hiciste demasiado
daño y no vamos a permitir que vuelvas a hacerlo... Y HeeChul Hyung mucho
menos, sobre todo ahora que le has arruinado la boda.
JaeJoong frunció el ceño con molestia al escuchar la
mención de HeeChul.
- Además... ¿Cómo supiste dónde se iba a realizar la
boda? Según recuerdo, ni Miki ni yo te dijimos dónde iba a ser la ceremonia y
mucho menos la recepción.
- Yo sólo… sólo… por primera vez en mi vida no supe qué
hacer… es decir… es la primera vez que sentía que necesitaba a alguien que
debía buscarla que debía pedir perdón… yo…sólo no supe cómo hacerlo.- se
justificó el mayor.
- Hyung, tuviste demasiado tiempo… Seis meses… si
YunHee-noona hubiera sido quien se casara en realidad, la verdad que… ¡Aish!-
JunSu estaba exasperado.- Será mejor que vayamos a casa, antes que HeeChul
Hyung venga a asesinarte por lo que hiciste. Ahora no sabemos si SiYuan va a
casarse con él o no.
JaeJoong se encogió de hombros, apenado, rascándose la
nuca.
- Yo no pensé que pudiera…
- ¿Pensar? ¿En serio pensaste o sólo estás bromeando?-
Una voz de chica con tono irónico les interrumpió.
JaeJoong y JunSu se giraron para encontrarse con una
YunHee enfadada frente a ellos con los brazos cruzados.
- Noona…- JunSu le llamó con una sonrisa algo extraña.
- Ve a tranquilizar a Miki, JunSu, que si no venía yo…
ella venía a despellejar vivo a tu primo.- le dice la chica con semblante
serio.
- Pero…
- Ve.- le dijo con voz suave, pero era una orden que el
menor no dudó en acatar. Al fin y al cabo era la prima de su novia, y mayor que
él.
Una vez que JunSu se había ido, JaeJoong no sabía ni qué
decir. La tenía frente a él… y no sabía que decir. Había pensado en rogar por
una oportunidad, impedir que se casara y… entonces fue que el pensamiento se
hizo espacio en su cabeza. No iba a casarse, YunHee no iba a casarse con
HeeChul.
- ¿Qué demonios te sucede, Kim JaeJoong?- preguntó ella
enojada.- ¿Por qué rayos has venido a arruinar la boda de mi primo?
- ¿Pr-primo?- al pelinegro se le atoraron las palabras al
escucharla.
- Sí, Kim… mi primo… si me hubieras prestado 2 minutos de
atención en los meses que anduvimos juntos sabrías que Kim HeeChul es el hijo
de la tía con la que viví hasta que me independicé. Es el sobrino de mi madre.
JaeJoong tragó saliva con dificultad. ¿A ese grado llegó
de no escucharla, de no saber ni siquiera de su familia? JaeJoong bajó la
mirada avergonzado.
- ¿Tanto…?- la voz de YunHee sonó quebrada, pero
carraspeó y desvió su mirada de él.- ¿Tanto te interesa SiYuan para que incluso
decidieras venir a interrumpir su boda?
¿Era decepción lo que escuchaba en la voz de la chica?
JaeJoong levantó el rostro y vio sus ojos cristalizándose. El pelinegro se
acercó lentamente a ella, tomándole de la mano.
- No… no la buscaba a ella…- YunHee intentó quitar su
mano de su agarre, pero él la aferró.- te buscaba a ti. Pensé… erróneamente
creí que eras tú quien se casaba con HeeChul… yo te amo, YunHee… en verdad te
amo… las últimas semanas fueron lo más espantoso de mi vida, creyendo que eras
tú quien se casaría con Heechul.
- ¿Me amas? ¿Tú? ¿Amarme? Kim JaeJoong no quieras
engañarme, por el amor de dios.- le miró enfadada.- han pasado seis meses desde
que rompimos. Jamás me buscaste y yo decidí no hacerlo… ¿Para qué? Yo no soy
una más de tus conquistas, de las tantas que puedes burlarte.- retiró su mano
con firmeza.- ¿Ahora quieres venir a hacerme creer que me amas? No me hagas
reír.- dijo cruzándose de brazos. El ceño fruncido.
JaeJoong sabía que no sería fácil de convencerla, pero lo
arriesgaría todo por ella. En seis meses él no había salido con ninguna mujer,
en seis meses sólo había pensado en ella.
- Mírame… soy yo, Kim JaeJoong. El hombre que no ruega,
que no suplica. Aquí estoy ante ti, pidiendo una oportunidad. Viniendo a
impedir una boda, que creí que era tuya, viniendo a pedirte que no te cases…
que me des una oportunidad de demostrarte que… que te amo en realidad.
YunHee le miró directamente a los ojos. Su semblante
serio se ha relajado, pero no tiene ninguna expresión en el rostro.
- ¿En verdad creíste que me casaría con HeeChul?-
preguntó ella aún incrédula.
- Cuando te vi en el vestido de novia, no lo dudé… te
veías hermosa en él…- JaeJoong sonrió tímidamente.
- ¿Me viste… con el vestido?- YunHee abrió los ojos con
sorpresa y sonrió.
- Quería convencerme que lo que sentía por ti… no era
real, quería convencerme que sólo estaba obsesionado contigo porque me dijiste
que no.
- ¿Y… funcionó?- preguntó ella con tono triste de voz.
- No estaría yo aquí si así hubiera sido… no hubiera
irrumpido en la boda de tu primo creyendo que te casabas con él, para pedirte
una oportunidad. ¿No lo crees así?
- Han sido muchos meses…
-Tiempo desperdiciado, lo sé… pero quiero… quiero que
esta vez sea mejor… dame una oportunidad, YunHee, por favor.
JaeJoong se veía… ¿Sincero? En realidad no sabía. YunHee
no quería cometer el mismo error y salir más herida que la primera vez. Tenía
miedo porque en realidad, él había sido el primer chico con el que había tenido
una relación, había sido su primer novio, a pesar de su edad, y no quería que
la lastimara de nuevo.
- Tendrás que ganártela, Kim JaeJoong. Tienes que ganártela.-
dijo YunHee después de pensarlo un poco y sonriéndole suavemente.
~°~°~°~°~
- Deja de pasearte así por la habitación, me mareas.-
JunSu se sentó en uno de los bancos, en la sala de espera de la iglesia.
A unos minutos de la boda, el novio se estaba poniendo
realmente nervioso. Iba de aquí para allá, sin dejar de mover sus manos, sin
dejar de hablar.
- ¿Y si se da cuenta que no soy lo mejor para ella,
Hyung? ¿Y si al final no soy lo suficiente? ¿Y si…?
- ¡MinHo!- JaeJoong se paró frente a él, tomándolo de los
brazos y deteniendo el tren de pensamientos del menor.- tranquilo. Todo estará
bien. Han sido cuatro años de noviazgo, MinHo. JangMi no estaría aquí si no te
amara de verdad. Y eso tú lo sabes.
El menor le miró asustado y respiró profundo. JaeJoong
sonrió, él había estado igual el día de su boda hace casi tres años. Pensando
una y otra vez que tal vez YunHee no llegaría, que se daría cuenta que él no
era el hombre indicado para ella, que su pasado pesaría más… pero no fue así.
Unos suaves golpes a la puerta y la voz de Miki les
avisó…
- La novia ya está aquí.
- Vamos, MinHo… todo saldrá bien.- JunSu palmeó su
espalda y salió para encontrarse con su esposa.
- Es hora… y no te preocupes. Ella no se echará para
atrás… y espero que tú tampoco.- Dijo JaeJoong dándole la vuelta y empujándolo
hacia la puerta para llevarlo a pararse junto al altar.
Una vez afuera, JunSu le sonrió cuando su esposa le
entregaba a su hijo, el pequeño YooChun de apenas dos años de edad, que se
había dormido en sus brazos. JaeJoong sonrió al ver a su primo cuidar tan
esmeradamente de él.
MinHo se paró frente a altar, con su mejor amigo KiBum a
un lado, quien sería su padrino.
En la primera fila, JaeJoong pudo ver a su esposa
platicando con algunas de las amigas de su hermana menor. Las chicas reían y
tocaban el ya bastante abultado vientre de cinco meses de gestación de YunHee.
- ¿Ya saben qué es?
- ¿Han elegido nombres?
Preguntaban las tres chicas y YunHee río dulcemente.
JaeJoong decidió acercarse a ella.
- No, aun no sabemos si será niño o niña, pero ya
decidimos nombres.- respondió YunHee, sintiendo a JaeJoong sentarse a su lado y
rodear sus hombros con un brazo.- si es niña será JiYool. Kim JiYool.
- Y si es varón, se llamará YunHo.- añadió JaeJoong con
una sonrisa antes de besar en la mejilla a su mujer.
- Oh, Unnie… es tu nombre… ¡Qué tierno!- dijo una de las
chicas suspirando.
- Aquí viene la novia.- avisó SiYuan sentándose al lado
de sus amigos, para tomar fotos desde ahí con su cámara mientras empezaba a
sonar la marcha nupcial, anunciando la entrada, primero, de las madrinas, y
luego del pequeño Kim SiWon llevando el cojín con las argollas de matrimonio.
La mamá no podía ser más feliz y tomaba fotos a diestra y
siniestra de su pequeño retoño.
YunHee rió ante el comportamiento de su amiga.
- Yo debí haber entregado a JangMi.- JaeJoong se quejó
haciendo un ligero puchero cuando HeeChul apareció por el pasillo llevando del
brazo a la joven novia para entregarla su futuro esposo.
- Conoces a HeeChul, él quería hacerlo, como lo hizo con
nosotros.- ella le respondió mientras él la ayudaba a ponerse de pie para
iniciar la ceremonia.
HeeChul se acercó al altar y entregó la mano de su prima
al jovencito que aguardaba.
- Le rompes el corazón y yo te romperé las piernas, Choi
MinHo… por muy mi cuñado que seas.- dijo con una sonrisa y en tono de voz, lo
suficientemente audible para la primera fila.
¡Oh, Si! Kim HeeChul tenía que entregar a sus DongSaeng…
- ¡Oppa!- le regañó JangMin.
- No te preocupes, Hyung… yo nunca le haría algo así.-
respondió el menor con mucha más confianza y tomando la mano de JangMi para
llevarla al altar.
- ¡Hey! El día de nuestra boda a mí me amenazó con
romperme el cuello.- JaeJoong se volvió a quejar.
- Mi amor, tú ya me habías roto el corazón una vez… si lo
hacías una segunda, si no lo hacía él, lo hacía yo.- le advirtió ella
seriamente.
- Lo sé… pero lo prometí, lo cumplo y lo seguiré
cumpliendo… nunca volverá a suceder, Kim YunHee.- le dijo a su esposa con
seriedad antes de besar tiernamente sus labios y entrelazar sus dedos con los
suyos y girarse a mirar a la pareja que en ese momento unía su vida para
siempre, como él y YunHee hicieron un día hace casi tres años atrás.- Te amo,
YunHee…
- Y yo a ti, Kim JaeJoong… y ahora guarda silencio,
comenzará la ceremonia.- añadió ella con una sonrisa mientras miraba hacia su
hermanita.
Definitivamente, uno no sabe lo que tiene… hasta que lo
ve perdido. Y JaeJoong aprendió muy bien esa lección.
woooo fue un historia diferente, jj el chico y yunnie la chica fue un jaeho, nome acostumbro a leer jaeh mas leo yunjae pero tu historia estuvo bonita :)
ResponderEliminarSi que fue diferente y sensacional, los ukes en semes y los semes en dulces niñas fantástico. Gracias
ResponderEliminar😳A caray...pues si que fue una historia que no me esperaba, en serio distinta y no sé cómo se me había escapado??? Jajaj se me hizo divertido por los roles de las novias pero me costó trabajo asimilar los roles. Pero amé la parte de la corbata de JunSu porque me imaginé a Mi Chunnie travestido y a JunSu bien varonilavaronil hablándole así 🤭🥰 Aaaawww Bebé Yoochun cosiiito. Gracias por este fic
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