Reflejo Mutuo
Extensión:
Three Shot
Couple:
ChangMinHo (main) mención YooSu, YunJae
Género: Romántico, Angustia, Universo
Alterno.
Advertencias: Ninguna
Disclaimer: DBSK, Ni MinHo me
pertenecen… DAMN IT!!!!!
Resumen: Un pasado que se repite, un
corazón herido que sana a otro.
Parte 1. Mi Pasado
El
joven alto suspiró con fastidio. El olor a desinfectante inundó sus sentidos,
la pequeña habitación se le hacía cada vez más pequeña. No era porque tuviera
miedo ¿El? ¿Miedo? No, esa palabra hacía mucho tiempo que salió de su vocabulario.
Él
había aprendido por sí solo a no tener miedo, a enfrentarse a lo que los demás
llamaban temores, a tomarlos por el cuello y escupirles en la cara, desde que
tenía… quizá diez años. Desde esa tierna edad el pelinegro de piel apiñonada ya
no sabía lo que era el miedo.
Se
acercó a la cama que estaba en un lado. El cuerpo que yacía en ella, débil y
enfermo ya no le causaba nada, excepto rencor, un rencor que había sido
alimentado día tras día, noche tras noche desde que tuvo uso de razón.
El
hombre le miró suplicante, desde su lugar, atravesado por múltiples cables, por
esas manguerillas del suero y la sonda que recibía los desperdicios
fisiológicos de aquel intento de ser humano que yacía a punto de morir en aquel
sitio.
ChangMin
sintió asco de aquella podredumbre, pero aun así se acercó.
-
Ojalá te pudras en el maldito infierno…-
dijo con un susurro lleno de rabia.
El
hombre que escuchó aquello no pudo evitar derramar lágrimas ante lo dicho por
el joven.
-
Tu… tú eres el culpable de todo… tú me
arrebataste lo que más amaba en mi vida, tú me quitaste las ganas de seguir de
adelante… tú que te hacías llamar mi padre, fuiste quien me sumergió en lo más
profundo de la miseria y me arrebataste lo único que me amó y que me amaría… a
mi madre.- el joven no pudo aguantar más aquello que le carcomía el alma.
Su vida había sido un infierno junto a aquel hombre.- Jamás te lo voy perdonar.
El
hombre no podía hablar mientras escuchaba cada palabra salida de la boca del
joven moreno.
-
Te odio con cada fibra de mi ser, con
cada latido de este miserable corazón. ¿Crees que después de todo este tiempo
voy a venir a ti solamente porque estás enfermo, jodido y acabado? No lo dudo,
siempre creíste que era un pendejo, esas siempre fueron tus palabras y
pensamientos hacia mí, de pendejo y estúpido nunca me bajabas…- la ira se
iba apoderando lentamente de él, pero ChangMin respiró profundo y decidió
hablar tranquilamente, sobresaltarse no lo llevaría a nada.- toda mi vida, mi infancia, te tuve miedo,
viví aterrado de que pudieras golpearme, de tus gritos tus insultos, tus
mentadas de madre… ¿Sabías que fui yo quien le pidió a mamá que te saque de la
casa? Sí, yo… porque si ella no lo hacía, yo te iba a sacar a patadas antes de
que te dieras cuenta, pero ella, siempre por protegerme, fue quien asumió la
responsabilidad, te pidió que te largaras por las buenas… ¿Y tú qué hiciste?
Trataste de ahorcarla… trataste de matarla… ¿y así no querías que llame a la
policía? ¿Y así no querías que te odie? Quisiste que la odiara a ella, como si
yo no tuviera ojos y oídos para ver y escuchar cada insulto y humillación que
le hiciste pasar durante toda su vida junto a ti… no eres más que basura,
escoria… te odio, odio tener tu maldito rostro, odio tener tu sangre y
parecerme tanto a ti…
Su
respiración se aceleró y su corazón latía desbocado, quería golpearlo, quería
matarlo…
-
Mamá murió por tu culpa, su corazón, su
cuerpo se desgastó lentamente debido a tus constantes gritos, golpes, peleas,
humillaciones… después de que te fuiste, cuando no tuvimos noticias tuyas,
cuando por fin desapareciste de nuestras vidas, pudimos respirar tranquilos,
ella y yo, nadie más en casa. Por fin pudimos salir adelante, con mis becas y
su trabajo, pudimos llevar, sino una vida de lujos, si más cómoda que contigo,
porque ya no teníamos que mantenerte, ni mantener cada estúpido capricho tuyo.
Ya no teníamos que emborracharte para soportarte, ya no teníamos que pagarte
las comidas caras que querías, ya no teníamos que pagar la composición de tu
automóvil o mantener a tu estúpida familia que sólo iba a la casa a comer y
embriagarse. ¿Tíos? Esos no son más que haraganes que buscan nada más
aprovecharse de uno. ¿Recuerdas que siempre me odiaron tus “sobrinitos” y
“sobrinitas”? Porque yo siempre tenía ropa buena, zapatos caros, pero NUNCA,
NUNCA fue gracias a ti, SIEMPRE, SIEMPRE fue gracias a ella, a mi madre, que se
sacrificó para que nada me hiciera falta, para que siempre tuviera de lo mejor
y tú… te dedicabas a saludar con sombrero ajeno, despertando las envidias de
tus hermanos y sobrinos… a tal grado que incluso intentaron ahogarme en la
laguna del mísero y estúpido pueblo donde nos obligabas a ir a mamá y a mí a
ver a “los abuelos”… esos viejos miserables y sin una pizca de educación que
siempre, SIEMPRE nos odiaron.- recordaba cada gesto de desprecio de aquellos
señores que nunca los aceptaron.- se creían de “alcurnia”, pero no tenían ni en
donde caerse muertos… ese par de viejos asquerosos que ni siquiera sabían lo
que era un jabón.
El
hombre intentó hablar, pero ChangMin sólo lo miró con asco.
-
Eres igual que ellos, no te bañabas, ni
te lavabas los dientes… apestabas, te podrías y ni te importaba… y todo el
dinero que según tú recibías por la renta de aquellas propiedades, todo se te
fue en el maldito vicio del alcohol… mírate cómo has acabado… por cierto ¿Qué
les vas a heredar a toda la parvada de buitres que esperan ahí afuera para caer
sobre tu herencia? Porque, digo, tu único hijo no soy, tienes por lo menos
otros diez bien reconociditos que están esperando el momento que te mueras y
antes de que quedes completamente tieso, sus abogados ya estarán peleando qué
le corresponde a cada quién… o al menos que ya todo te lo hayas acabado en
borracheras y prostitutas…- el joven se rio al ver la cara de estupefacción
del hombre.- me creías tan “pendejo”
como para no saber que mi madre no fue la única mujer en tu vida como te
jactabas siempre de ello. Por favor, no me hagas reír…- dijo irónico, pero
luego cambio el tema y se tornó completamente serio.- Yo no voy a pelearte nada, ni un maldito centavo partido por la mitad…
y no porque no lo merezca, sino porque jamás me diste nada en vida ¿Para qué
quieres hacerlo al morir? ¿Quieres arrepentirte para llegar al cielo? ¿Quieres
que te perdone por no haber podido ser el padre que debiste haber sido? ¡JAMÁS!
Nunca voy a perdonarte y ya te lo dije, podrás arder en las llamas del
infierno, pero no lo voy a hacer, no voy a perdonarte jamás… Siempre he
renegado de ser tu hijo y solamente no me he quitado el apellido Shim porque se
lo prometí a ella en su lecho de muerte, porque me hizo jurarlo, porque mil
veces hubiera preferido no tener un padre que haber crecido junto a ti, porque
¡TE ODIO! Te odio desde lo más profundo de mi ser, porque te deseo la peor de
las muertes, la más dolorosa, la más agonizante, porque te deseo tanto
sufrimiento y agonía como la que sufrió mi madre, como lo que sufrí yo a tu
lado. Muérete de una maldita vez para que pueda por fin bailar sobre tu tumba.
El
hombre lloraba desesperadamente, no podía hablar debido al respirador que tenía
en la garganta, pero había estado consciente y había escuchado cada palabra
salida de la boca de su propio hijo, sangre de su sangre.
-
¿Sabes? A mi madre la cuidé en una
habitación parecida a esta en un pequeño hospital, varios días estuvo sufriendo
dolores y no podía comer nada, porque su estómago tenía solamente una mezcla de
sangre y jugos gástricos… sus riñones dejaron de funcionar y cuando falleció
fue porque su corazón por fin se había cansado de tanto esfuerzo… si tú
hubieras sido otro, el problema de mi madre se hubiera podido solucionar desde
tantos años atrás, pero no podía en confiar ti, en que me cuidarías y me
mantendrías, por eso no se operó, por eso, después de tantos años, la
enfermedad le pasó factura y murió tan joven… por eso te odio aún más.
El
joven se separó por fin de la cama, mirando con desprecio hacia el hombre que
se aferró a su brazo. ChangMin se apartó bruscamente y se dirigió a la puerta
de la habitación.
-
Que tengas un buen viaje al infierno,
Shim TaeHyun… ojalá nunca salgas de ahí.- dijo antes de salir con una
sonrisa en su rostro.
Por
fin, después de tantos años, había dicho todo lo que en realidad sentía por
aquel hombre que había hecho de su infancia y parte de su adolescencia un
infierno.
Ahora,
a sus 22 años, Shim ChangMin podía decir que era libre.
-
ChangMin-Oppa…- una voz a sus
espaldas le llamó.
Había
reconocido perfectamente la voz femenina que le llamó, SooYun había sido su
prima favorita, cinco años más joven que él, una de las pocas de la familia de
su padre que había tenido cierta atención y consideración para con él, pero la
influencia de su madre, hermana de TaeHyun, la había apartado. La chica había
acabado embarazada a sus 17 años, sólo para atrapar marido.
-
Estamos pensando que hacer con tío,
cuando él…
-
No cuenten conmigo…- le interrumpió.
Ni siquiera la viró a ver, siguió de espaldas, dispuesto a marcharse.- vendan sus propiedades, o hagan lo que
quieran, pero no me pidan un centavo. No tengo dinero y para él mucho menos.
Y
el joven se alejó rápidamente, sin darle tiempo a la chica de añadir nada más.
~°~°~°~°~
Cuando
ChangMin llegó a su casa, era casi medio día. Entraba al trabajo hacia las 4 de
la tarde, era cajero en un pequeño restaurante del centro de la ciudad. Ahí
mismo trabajaban sus mejores amigos. YunHo (el administrador) era su primo en
segundo grado, por parte de la familia de su madre, por algo le había pedido
que trabajara para él, a su vez era pareja de JaeJoong, el cocinero del
restaurante, YooChun quien se encargaba de las bebidas del bar junto con su
pareja JunSu, quien era el mesero principal del restaurante. Podía decir que
ahora ellos cuatro eran su familia, sus hermanos y cuñados, porque no
necesitaba de nadie más. Y ellos lo
querían tal como era, un cínico desvergonzado, con el carácter un poco irónico.
Había
sido a mitad de su adolescencia que ChangMin había descubierto que era gay.
-
Tal vez si se lo hubiera dicho, hubiera
terminado de matarlo.- dijo con una sonrisa irónica, mientras miraba la
fotografía de su madre que se hallaba sobre uno de los burós junto a la cama.
SangHee
había sido una mujer muy hermosa, dulce, pero de carácter fuerte, que no se
daba por vencida fácilmente. Su muerte había dejado profundamente herido y solo
a ChangMin. De cabellos negros y ojos cafés, piel apiñonada, cualquiera que lo
viera, podía apreciar el enorme parecido de ChangMin con su madre, pero no era
así, él lo sabía, puede que la primera impresión fuera esa, sin embargo, al
compararlo con su padre… el joven sabía que era el vivo retrato de ese hombre.
Desde
que cumplió los diez años, había tenido que aprender a cocinar y a ver por sí
mismo. Su madre se la pasaba trabajando y su padre, se suponía que también,
pero ahora entendía que no era así y ChangMin no culpaba a su madre por
solaparlo, de cualquier manera, la creencia general es que un hijo necesita
siempre de la presencia de ambos progenitores, aunque no fuera realmente más
que eso, una creencia.
La
casa en la que vivía había sido siempre de la familia de su madre, así que al
morir ella, pasó automáticamente a sus manos. Por eso no tuvo que preocuparse.
Sin embargo, con su muerte, ChangMin perdió su único apoyo, tanto sentimental
como económico, por lo que tuvo que buscar un empleo para mantenerse y poder
así terminar la carrera en comunicación que había comenzado y la cual había
tenido que dejar por más de un mes después de que la enfermedad de su madre
agravara y falleciera poco después.
Ahora
lo único que faltaba era que pudiera juntar el dinero para sacar su título y su
cédula, para así conseguir un empleo mejor. No era que no le agradeciera a YunHo
el haberle brindado el empleo cuando lo necesito, pero prefería ejercer pronto
lo aprendido en la carrera, pues por algo lo estudió.
Y
esos eran en realidad sus planes, buscar la manera de congeniar su trabajo en
el restaurante por las tardes, más un trabajo en un periódico por las mañanas o
en algún lugar de diseño gráfico… pero nada de eso incluía al amor. Y no era
que ChangMin no quisiera enamorarse, no era que no quisiera encontrar al chico
de su vida… vale, que él no creía en los cuentos de hadas, ni en príncipes en
caballo blanco y esas tonterías, pero lo que en realidad ChangMin no quería…
era ser igual a él. Que se repitiera lo ocurrido con sus padres, ni que a él le
hicieran lo que a su madre, ni él hacer lo que su padre hizo… porque también había
esa enorme probabilidad de que ocurriera.
3:30
pm y ya había terminado de arreglarse para ir al trabajo, la ventaja era que el
restaurante no quedaba a más de 20 minutos en autobús desde su casa.
Antes
de salir de su habitación giró el rostro hacia la fotografía sobre el buró,
desde donde su madre le sonreía.
-
SarangHae, Omma…- dijo con una
sonrisa, antes de salir corriendo para la parada del autobús… Pero a veces el
destino te tiene preparadas más sorpresas de las que te puedes imaginar.
*w*
ResponderEliminaroh me encanto :D
se ve genial... quien sabe como llegue aqui xD pero llegue y me encanto voy la segunda parte :D
gracias x compartirlo~~
OHHHH POR DIOS¡¡¡¡ Esta realmente estupendooo. Me encanta la manera en la que haces que al leer sintamos las emociones de los personajes. Woooo todo esto en ChangMin fue reslmente fuerte las palabras cargadas de recentimiento, odio y sip definitivamente crueles, hacen que sirntas un debate interno entre justificar su actual en el lecho de muerte de su padre o apelar a ese lado del posible arrepentimiento por la carga emicional de la situación. ok fue realmente una sorpresa que se tratara de la historia paralela del ChangMinho al Reflejo Mutuo ver Yoosu. Muy bueno realmente.
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