Reflejo Mutuo
Extensión:
Three Shot
Couples:
ChangMinHo (main) YooSu, YunJae
Género: Romántico, Angustia, Universo
Alterno.
Advertencias: Lemon, Mpreg
Disclaimer: DBSK, Ni MinHo me
pertenecen… DAMN IT!!!!!
Resumen: Un pasado que se repite, un
corazón herido que sana a otro.
Parte 2. Tu presente
Era
una tarde tranquila, había un rato en la cafetería en la que podía hacer CASI
cualquier cosa, pues los clientes tenían ciertas horas para ir a comer al
restaurante, por lo que el período entre las 4 de la tarde, que era su hora de
entrada, y las 7 u 8 de la noche, prácticamente no había nadie. Por lo que
tanto él como YooChun y JunSu aprovechaban para estudiar o hacer alguna
ociosidad.
-
Prueba esto...- le dijo un chico de
ojos castaños, cabellos negros ondulados y sonrisa seductora. YooChun le estaba
poniendo un vaso alto frente a él con un contenido rosado que el joven miró
extrañado.
-
Tiene alcohol ¿Cierto?- preguntó
ChangMin con tono preocupado en la voz, conocía a YooChun y sabía que a su
amigo le daba por inventar tragos raros para después venderlos en el
restaurante.
-
Te juro que no...- dijo el chico con
una sonrisa "inocente".- pero si sabe bien, le pondré vodka.-
añadió.- Es una mezcla de toronja y
fresas... anda, prueba.- intentó convencerle.
ChangMin
suspiró mientras llevaba el vaso a sus labios.
-
Está... ácido...- murmuró después de
probarlo, haciendo un gesto con la nariz.
-
Le pondré más azúcar.- YooChun miró
el contenido con algo de decepción.
-
Deja de usar a ChangMin como tu
conejillo de indias.- le regañó un pelinegro de lacios cabellos, que salía
de la cocina. Llevaba un delantal que le cubría parte de su uniforme de chef
color negro con detalles rojos, que llevaba el nombre del restaurante grabado
en un costado.
-
Oh... JaeJoong... hoy fue el descanso de
Su, nadie va a probar esto.- respondió YooChun con un puchero.
-
Y de eso ninguno nos tenemos la culpa...
JaeBoo, ¿Te hace falta algo en la cocina?- apareció tras ellos un moreno,
alto, de cabellos castaños, que abrazó al cocinero por la espalda, para
depositarle un beso en la mejilla.
-
Vamos a la bodega... a checarlo.-
respondió el pelinegro con una sonrisa traviesa.
-
Ya van a empezar… oigan… DongSaengs
presentes por aquí…- dijo YooChun en tono de broma.
-
Ya cásense, si tanto les urge…- se
burló ChangMin de sus primos.
Jung
YunHo era dos años mayor que él, y solamente los unía un muy pequeño lazo de
consanguineidad, pues sus madres habían sido primas hermanas, sin embargo, los
dos habían crecido queriéndose como hermanos.
-
Pues ya pronto…- dijo JaeJoong
mostrando su dedo anular de la mano izquierda, presumiendo un anillo de oro
blanco con un pequeño diamante al centro.
-
Eso vienen diciendo desde antes de abrir
el restaurante… ¡Hace dos años!- se siguió con la broma el menor de los
cuatro.
Todos
rieron, pues sabían que JaeJoong y YunHo ya querían casarse, solamente
esperaban estabilizarse, pues el negocio era de ambos.
-
Ya verás, Min…- le dijo YunHo con
una sonrisa.- cuando encuentres esa
persona con la que quieras compartirlo todo, a ti también te va a urgir.
-
Tú sabes qué pienso exactamente sobre el
tema, YunHo… no me obligues a repetirlo.- habló el jovencito haciendo un
mohín de disgusto.
ChangMin
le había hablado muchas veces sobre ese tema, matrimonio, pareja, el jovencito
no se veía formando una familia, ni siquiera teniendo pareja… “he escarmentado
en pellejo ajeno, Hyung.” Le había dicho no una, sino cientos de veces. Sólo
esperaba que no se volviera realidad, después de todo lo que ChangMin había
sufrido, YunHo esperaba que encontrara ese alguien que lo amara como la persona
valiente y hermosa que era, que lo cuidara y lo protegiera, como nadie había
podido hacer por él desde que era un niño.
-
¿Fuiste a ver a mi tío TaeHyun?-
preguntó el mayor cambiando de tema,
pero sin alejarse mucho realmente.
-
Ese hombre no es tu tío…- empezó a
protestar ChangMin, molesto por lo que YunHo se había propuesto tocar.
Pero
el sonido de la puerta, al abrirse interrumpió el reproche del menor. Un chico
delgado, de apariencia frágil, de cabellos largos ondulados, castaños, había
entrado en el restaurante. ChangMin tomó el block de anotaciones donde JunSu
apuntaba los pedidos de los clientes, ahora que él descansaba, le tocaba a él y
a YooChun “meserear”.
-
Iré a tomar su orden…- dijo
alejándose del pequeño grupo.
-
No te salvarás la próxima vez…-
amenazó YunHo antes de ser arrastrado dentro de la cocina por su prometido. Un
“Ya déjalo en paz” se escuchó desde dentro cuando la puerta se cerró.
YooChun
fue a su lugar tras la barra y ChangMin vio su reflejo en el espejo que ocupaba
toda una pared de un lado de la caja registradora. Se arregló el cuello de la
camisa blanca de manga larga, la cual era su uniforme junto con un pantalón
negro casual. Ese día llevaba unas botas, que le hacían lucir un poco más alto
de lo que ya era
Se
acercó a la mesa del rincón donde el muchacho había tomado asiento. El cliente
tenía su rostro bajo, por lo que no podía distinguir quien era.
-
Bienvenido, buenas tardes. Mi nombre es
ChangMin y lo atenderé esta tarde…- dijo poniendo un menú frente al joven.
-
Sólo un té helado, por favor.- pidió
alejando la carta.
ChangMin
escuchó la voz del jovencito, parecía quebrada, como si estuviera llorando,
pero no hizo ademán de levantar el rostro. Tampoco ChangMin podía hacer la
grosería de levantarle el rostro para saber si era así, no sabía por qué, pero
el tono de voz de ese chico y su apariencia frágil, casi le gritaba que se
hallaba en problemas… sin embargo, era algo que no le incumbía ¿Cierto? Entonces, ¿Por qué demonios sentía esa
necesidad de tranquilizar a esa persona, sin siquiera saber quién era? Suspiró
suavemente.
-
Enseguida.- le respondió tomando el
menú y se alejó hacia la barra.- un té helado.- le pidió a YooChun quien no
tardó mucho en prepararlo.
Después
de que se lo entregara, el joven pasó bastante tiempo en el mismo lugar, sin
tocar su bebida, como si estuviera perdido en su propio mundo, mentalmente
lejos de donde físicamente se encontraba.
- Raro el niño, ¿Eh?-dijo YooChun
mirando con poca discreción hacia el castaño.
-
Tal vez sólo está esperando a alguien.-le
defendió ChangMin, pero no podía quitarse de la cabeza ese tono de voz lloroso
del jovencito, porque después de observar la frágil figura había llegado a la
conclusión de que era mucho más joven que él.
-
¿Por qué no vas y averiguas?- le
instó YooChun.
-
Porque no soy un cotilla como tú…
comprenderás.- le respondió de manera irónica, sin embargo, YooChun tenía
razón. Esperaría un rato más y si veía que el otro no se movía o al menos hacía
ademán de...
Sus
pensamientos fueron interrumpidos cuando, de repente, el cuerpo del castaño
cayó de la silla en la que se encontraba sentado.
-
YooChun, ayúdame.- pidió yendo corriendo
hasta el chico que yacía desmayado en el suelo.
ChangMin
lo tomó de la cintura y lo acomodó sobre sus piernas, cuando YooChun llegó
junto a él.
-
Ayúdame a ponerlo sobre la silla y trae
el alcohol.- le pidió a su amigo. Cuando ChangMin quitó los mechones de
cabello del rostro del jovencito, pudo ver los moretones y el labio partido que
tenía, pero a pesar de eso, pudo reconocer perfectamente a la persona
desmayada.- Choi MinHo.- murmuró
sorprendido.
Recordaba
al jovencito, pues hacía poco se había mudado al mismo vecindario donde él
vivía, en la casa justo frente a la suya. Se había enterado de los nombres de
los dos únicos integrantes de la familia, gracias a las vecinas chismosas que
aún le hablaban. Solamente era dos personas, Choi KangDae, el padre, era un
hombre muy trabajador que velaba por su único hijo, MinHo.
-
MinHo-Sshi… MinHo-Sshi.- le llamaba
una y otra vez, mas el joven no respondía.
YooChun
regresó con el botiquín, cuando ChangMin intentaba despertarlo.
-
¿Lo conoces?- preguntó extrañado,
pues sabía que el moreno no tenía muchos amigos, de hecho ellos cuatro eran los
únicos con los cuales se juntaba.
-
Es un vecino nuevo, no tiene mucho que
se mudó a la casa frente a la mía.- respondió poniéndole el alcohol a MinHo
justo frente a su nariz.
-
¿Qué está pasando?- preguntó YunHo
al salir de la cocina junto con JaeJoong, siguiendo a YooChun al que habían
visto ir a la bodega por el botiquín.
MinHo
regresó en sí justo en aquel momento.
-
Yo… ¿Qué me…?- pero la pregunta
murió en sus labios cuando reconoció al joven que lo sostenía firmemente.- Shim ChangMin-Sshi.- murmuró con
sorpresa.
-
Veo que también sabes mi nombre, al
menos no has sido afectado severamente, si puedes reconocerme.- dijo el
moreno con una sonrisa, a lo que el jovencito asintió.
¿Conocerlo?
¿Cómo no conocerlo? ¿Cómo no saber su nombre? Si desde que lo vio por primera
vez, seis meses atrás cuando se mudó, ChangMin se había convertido en un
ejemplo a seguir para sus 18 años. Sabía su historia por todo lo que las
vecinas habían comentado de él. Hacía dos años que perdió a su madre, víctima
de una deficiencia renal crónica muy severa, después de haber vivido bajo el
yugo de un padre abusivo, ChangMin había conseguido salir adelante solo, pues ya
se había graduado de la Universidad.
A
MinHo le gustaría ser tan valiente como lo era ChangMin, tener las agallas para
dejar esa vida miserable que le había tocado vivir.
-
MinHo-ah ¿Qué te pasó? ¿Por qué estás
así? ¿Te asaltaron?- preguntó el moreno, con preocupación.
El
jovencito desvió la mirada ¿Qué decirle? ¿Cómo decirle que había sido su propio
padre el que le había hecho eso? ¿Para qué hacerlo si nadie le creía? Choi
KangDae era un dechado de virtudes ante los ojos de los demás, un padre modelo,
sacrificado, que había dado todo por su hijo desde la muerte de su esposa,
cuando él nació. Nadie nunca le creía.
MinHo
únicamente negó con un movimiento de cabeza.
-
Ven, hay una mesa junto a la caja.-
le dijo extendiendo la mano para ayudarlo a incorporarse.
Después
de que lo acomodara en la silla, cerca de él, ChangMin habló con su primo.
Había cosas que no sabía de MinHo, pero a simple vista parecía un muchacho que
necesitaba ayuda, que con sólo su mirada parecía estar pidiendo auxilio a
gritos. Y había algo en él, algo que le pedía lo ayudara, que no lo dejara
solo.
-
Te prometo que no habrá problemas.
YunHo
asintió con un movimiento de cabeza. Ese jovencito tenía la misma mirada,
triste y perdida, que su primo cuando tenía problemas en casa, cuando sus padres
tenían alguna pelea o peor aún, Shim TaeHyun golpeaba a su esposa hasta
cansarse. No pudo evitar hacer aquella misma comparación.
YunHo
regresó a la cocina junto a JaeJoong, mientras YooChun se hacía al ocupado en
la barra con su “licuado” de toronja y fresas.
ChangMin
tomó algodón y un envase con agua oxigenada, se dispuso a limpiar las heridas
en el labio y ceja del menor, pues estaban en carne viva, a penas y había
coagulado un poco la sangre que salía de ellas.
-
¿Aquí trabajas, ChangMin-Sshi?-
preguntó en un murmullo el pequeño MinHo, quien no podía más que sonrojarse
ante el cuidado con el que el moreno curaba sus heridas.
-
Sí. Es el restaurante de mi primo. Él me
dio trabajo después de que falleció mi mamá. ¿Tú sabes eso?- preguntó con
precaución ante lo que el muchacho solamente asintió con un movimiento de
cabeza.- esas viejas chismosas que nada
se guardan. ¿Sabes que por ellas supe que te llamas MinHo?
El
jovencito sonrió y asintió de nuevo con un movimiento de cabeza.
-
Por ellas fue que también supe su
nombre…- añadió con un murmullo tímido.
-
Y… ¿No me vas a contar lo que te
sucedió?- preguntó de nuevo, mientras continuaba con las curaciones al
rostro del castaño, siempre con mucho cuidado de no dañar más al menor.
-
No haga caso, soy muy torpe para
caminar.- mintió desviando la mirada.
-
No, perdóname por ser tan preguntón,
pero me preocupé al verte tan lastimado.- dijo disculpándose, pues ChangMin
sabía que era sólo una mentira por parte de su DongSaeng y él no era nadie para
andar preguntando esas cosas, sobre todo que recién le conocía - ¿Sabes? Me he dado cuenta que eres menor
que yo, así que soy tu Hyung. Puedes contarme lo que te ocurre MinHo-ah.-
intentó de nuevo.- me gustaría
considerarte mi amigo, así cuando necesites algo, podrás contar conmigo.-
añadió el moreno poniendo frente al niño,
un té que le había pedido a YooChun que preparara para el menor.
-
¿Hyung? ¿Puedo llamarle así?- El
niño le miró sorprendido, nadie se comportaba con él así de cálido desde… nunca
nadie se había comportado así de cálido con él, no podía arriesgarse a perder
aquello. No podía dejar que su Hyung se alejara si lo creía un mentiroso, un
levanta-falsos.- sólo… sólo… es que
reprobé inglés. No es mi mejor materia, Hyung.- era una verdad a medias,
pues su padre le había dado aquella golpiza precisamente por haber reprobado
inglés.
Recordaba
cada golpe, cada grito. No paraba de humillarlo, de gritarle que qué clase de
hijo era, si él se mataba “trabajando como burro” y él sólo se dedicaba a
haraganear, MinHo ni siquiera había podido meter las manos para defenderse. Los
golpes en su rostro y cuerpo le habían caído cual lluvia.
-
¿Seguro que sólo es eso?- preguntó
ChangMin nuevamente. MinHo asintió. El jovencito mantiene su mirada baja, no le
quiere ver a los ojos.- Bien… te creeré.
Si sólo es eso, no hay problema. Yo puedo ayudarte con eso. No soy un gran
orador en inglés, pero sé lo básico y puedo ayudarte a pasar tu materia sin
problema. ¿Te gustaría?- le preguntó con una sonrisa. No sabía por qué, pero
el niño le inspiraba ternura y unas enormes ganas de protegerlo.
-
¿En serio, Hyung? ¿Harías eso por mí?-
preguntó sorprendido, para después asentir con un movimiento de cabeza.
-
¿Tienes algún otro problema con la
escuela? ¿Con tus materias? Si puedo, te ayudo, tengo las mañanas libres.-
aclaró ChangMin con una sonrisa.
-
Es que yo… voy a la escuela por la
mañanas ¿No podría ser por la tarde?- sugirió.
-
Puedo pedirle permiso a mi primo de que
nos deje estudiar aquí. Como ves, a estas horas está muy tranquilo, podemos
estudiar sin problemas.- resolvió el moreno.
-
¿No te causaré problemas, Hyung?-
miró preocupado hacia el interior de la cocina. El jefe de su Hyung parecía ser
una persona muy estricta.
-
No. YunHo comprenderá cuando le diga, ya
verás, además son materias de Preparatoria ¿no es así? No representarán ningún
problema para mí. Por cierto ¿Cuántos años tienes, MinHo?- preguntó con una
sonrisa.
-
Dieci… Dieciocho…- murmuró
suavemente.
-
Bien, MinHo-DongSaeng. Desde mañana seré tu Seongsaengnim.- añadió con una
sonrisa.
~°~°~°~°~
Hacía
dos meses que ChangMin asesoraba a MinHo para inglés, así como también para su
clase de antropología, en la cual el jovencito se revolvía con tantas teorías y
autores que tal vez decían cosas diferentes, pero que para él acababan sonando
igual.
Aquella
tarde en la cafetería, ChangMin se daba cuenta que, de nuevo, MinHo llevaba un
jersey de manga larga, a pesar de que estaba haciendo mucho calor fuera. El
jovencito se había excusado, diciendo que después de pasar varias horas en el
restaurante, dentro del aire acondicionado, acababa sintiendo frío.
-
Soy muy friolento, de por sí, Hyung.-
dijo con una sonrisa algo cansada.
Cosa
que ChangMin no aceptaba del todo, pues el aire acondicionado nunca subía o
bajaba de 22 grados, algo bastante aceptable.
-
Puedo apagarlo, si quieres…- sugirió
el moreno.
-
¡No!- respondió casi en un grito el
castaño.- no, Hyung, estoy bien, en
verdad.
Los
cinco chicos lo habían aceptado en su grupo con agrado. JaeJoong le regalaba
siempre una rebanada de su delicioso pastel de frutas en almíbar y queso crema
que tanto elogio le causaba y atraía a los clientes. JunSu siempre le tenía
listo su té para cuando llegara a estudiar, pretextando que debería estar
preparado para “soportar” el “castigo militar” que era escuchar a ChangMin
“parlotear”. YooChun le utilizaba de “conejillo de indias” para sus “inventos
locos”, con excepción de una vez en que había mezclado nopal con alguna otra
cosa que MinHo no pudo identificar, todo lo demás habían sido unos licuados
extravagantes, pero con un buen sabor. YunHo siempre mostraba preocupación por
él y sus materias, siempre aconsejándole sobre cómo estudiar cuál y tal cosa;
pero eran esos pequeños detalles, esa preocupación que ChangMin decía tener por
él, hacían que el corazón de MinHo latiera totalmente emocionado, que se
sintiera por una vez que pertenecía a algún lado.
-
Ya déjalo en paz, Min…- el pelirrojo
ponía una taza de café humeante frente cada uno.- Si MinHo dice que no le
incomoda, está bien. No seas mamá gallina.
-
JunSu, delfín de agua puerca… mantén tu
hocico cerrado.
-
¿Ya vas a empezar, jirafa mandona?-
respondió el pelirrojo con una mirada retadora.
La
risa de MinHo les llegó a ambos a los oídos y ChangMin se quedó sin palabras.
No podía creer lo dulce que se escuchaba aquel sonido, lo hermoso que se veía
su DongSaeng con las mejillas sonrojadas y los ojos cerrados mientras se cubría
la boca con la mano, intentando contener sus carcajadas. Y el moreno no supo
por qué se encontró deseando que no lo hiciera, deseaba escucharla más y más
seguido, siempre, porque parecía que con sólo ese par de sílabas salidas de sus
labios, sus días se volvían menos amargos, más llevaderos.
-
Mira nada más a este DongSaeng
irrespetuoso…- dijo ChangMin indignado cuando al final pudo desviar su
mirada de aquel rostro que le parecía ahora más hermoso que antes, porque
conservaba una pequeña sonrisa.
Aunque
después de dos meses, el castaño ya debería estar acostumbrado, sin embargo,
para él era muy divertido ver pelear a los dos amigos, pues a pesar de que
decían odiarse, al final, tras aquella mascarada, MinHo sabía que los dos
chicos se apreciaban.
-
Lo siento…- respondió el menor, pero
fue interrumpido antes de que pudiera completar su frase.
- ¡¡¿¿QUE TU QUÉ??!!
El
grito que les llegó de la cocina era de YunHo, por lo que los cuatro chicos que
estaban afuera, contando hasta a YooChun quien se encontraba en la barra, fueron
a ver qué era lo que estaba sucediendo en la parte trasera del restaurante.
Cuando
asomaron sus cabezas, los chicos se dieron cuenta de que el moreno tenía
atrapado entre sus brazos a su novio, JaeJoong reía a carcajada abierta
mientras YunHo lo giraba una y otra vez.
-
YunHo… Yunnie… para ya… para ya que me
mareo… Yunnie.- le llamaba entre risas.
- Sí, sí… lo siento, lo siento, amor. Lo
siento, Bebé.- dijo lo último dejando a JaeJoong en el suelo y poniendo una
mano a la altura de su ombligo.- Appa lo
siente, Appa lo siente.- repetía entre emocionado y a punto del llanto.
-
¿Qué les pasa a ustedes dos?-
preguntó YooChun con curiosidad.
-
¿Pasa? ¿Qué que nos pasa? Esto… esto es
lo que nos pasa.- YunHo les mostró una hoja.
Los
cuatro chicos la miraron extrañados, para ellos era sólo una hoja con
desperdicio de tinta, pues solamente se veía un recuadro totalmente negro,
pero arriba de éste y por abajo, en los
espacios en blanco, JaeJoong había escrito:
“Anniongjaseiou, Appa… Na nun nee agi iee iou!!!” (Hola, papá…
¡Soy tu bebé!)
Entonces
pudieron distinguir mejor que en ese recuadro, había una pequeña flecha blanca
que señalaba hacia un punto concreto, demasiado pequeño a simple vista. Era un
ultra sonido.
-
JaeJoong está…- YooChun estaba
totalmente estupefacto.
- JaeJoong va a…- JunSu ni siquiera
podía hilar sus pensamientos.
-
¡Un bebé!- Dijo MinHo con emoción.
-
No puede ser…- a ChangMin tampoco le
caía aún la noticia.
YunHo
llenaba el rostro de su Boo con tiernos besos, mientras su mano no dejaba de
acariciar ese lugar donde su bebé yacía bien protegido, el vientre de su Umma.
-
JaeBoo y yo vamos a tener un bebé.-
dijo el moreno casi en un grito de felicidad.
-
¿Vamos? Eso me suena a manada…-
añadió indignado el pelinegro.- Yo soy
quien lo va cargar los próximos 9 meses, ¿Sabes?
-
¡Felicidades, Hyung!- les dijo JunSu
al tiempo que se acercaba a ellos para darles un abrazo de felicitación,
seguido de YooChun.
Y
ChangMin, la noticia de repente movió algo en su interior. Su primo iba a
formar una familia, una muy hermosa familia. YunHo era una persona que sabría
amar y proteger a su esposo y a su bebé, nunca les haría daño o dejaría que
alguien más les pusiera un solo dedo encima, y era feliz por él, porque su
primo, no su primo no, su hermano iba a formar por fin una familia.
¿Y él? ChangMin creía firmemente que su
destino era estar solo. No era que no le gustaran los niños, al contrario, era
una faceta de él (muy poco conocida) que el moreno era un niñero nato. Incluso
cuando estaba en secundaria, los más pequeños de su vecindario lo seguían y
cuidaba de ellos como si fueran sus propios hermanos menores, pero de ahí a
pensar en hijos… una familia…
-
¿No es cierto, ChangMin-ah?- y la
pregunta de YooChun lo sacó de sus cavilaciones, devolviéndole una sonrisa de
“no estaba prestando nada de atención a la bobería que sea que hayas dicho”.- Ahora sí, la boda no podrá esperar más…-
YooChun le dio un codazo en el costado a ChangMin para que le siguiera el
juego.
-
Te dije que les urgía… tanto como para
no utilizar protección.- añadió el menor siguiendo el juego, tratando de
alejar esos pensamientos de él por completo, causando que JaeJoong se
sonrojara.
-
¡Felicidades, Hyung!- dijo MinHo en
un murmullo.
-
Ven, que estoy esperando un bebé, pero no muerdo…- dijo en broma JaeJoong
para que el niño se acercara a darle un abrazo.
Y
justo cuando JaeJoong colocó sus brazos en la espalda del castaño, causó que éste
diera un respingo y una mueca de dolor apareció en su rostro por una fracción
de segundo. Cosa que no pasó desapercibida para ChangMin.
-
¿Cuánto tiempo tienes, Hyung?-
preguntó JunSu con curiosidad, mirando el ultrasonido de su amigo y distrayendo
a ChangMin de preguntarle a MinHo directamente lo que le pasaba.
-
Según el médico, y por lo que vio en el
ultrasonido, apenas un mes.- respondió el pelinegro con una sonrisa.
-
Entonces la boda va a tener que llevarse
a cabo antes de dos meses… lo que no sé es cómo lo va a tomar mi tía…-
añadió ChangMin con una sonrisa.- a lo
mejor le da un ataque.
-
Oye…- le regañó YunHo.- mis padres adoran a JaeJoong y nuestro bebé
será su primer nieto, no creo que lo tomen mal.
ChangMin
se encogió de hombros.
-
Yo que tú… mejor tengo a mano el 119…-
añadió YooChun a la broma.
~°~°~°~°~
Aquella
tarde había sido el día de su descanso. ChangMin se hallaba en casa esperando
que MinHo llegara para continuar con su tarea de inglés, el examen parcial se
hallaba muy cerca y el jovencito había mejorado mucho, pero aún le faltaba para
poder alcanzar las notas suficientes para poder llegar al examen semestral sin
tener que pensar en sacar un cien perfecto para aprobar la materia.
Miró
de nuevo al reloj de la pared blanca justo frente a él. Pasaban de las 4.45,
MinHo nunca llegaba tarde, ni siquiera cuando era de verse en el restaurante.
Las
5 p.m. y MinHo seguía sin aparecer.
“Media Hora tarde” se dijo con
preocupación, y eso que vivían uno frente al otro.
ChangMin
se asomó a la ventana. No se veía a nadie en la casa de enfrente. La
preocupación era aún peor. En eso, vio salir a MinHo de su casa y cruzar la
calle hacia la suya. El moreno abrió rápidamente, sin esperar a que el niño
tocara a la puerta.
-
Media Hora tarde, MinHo.- le recordó
invitándolo a pasar.
-
Lo… lo siento, Hyung. Appa regresó
temprano hoy… y… quiso que almorzara con él.- dijo el jovencito en excusa.
ChangMin
asintió.
-
La próxima vez, mándame un mensaje de
texto. Es cierto que vivimos en frente, pero tú estás solo la mayor parte del
tiempo y algo te pudo haber ocurrido.- añadió el moreno con preocupación.- ven, siéntate y empecemos.
MinHo
sonrió sentándose en el suelo, frente a la pequeña mesa de centro de la sala,
abrió su libreta y su método de inglés para empezar, pero antes de que pudiera
poner la primera letra, se giró hacia ChangMin y le miró con intensidad.
-
¿Qué ocurre?- le preguntó el mayor,
un poco incómodo por la mirada del más joven sobre él.
-
Hyung… tú… ¿Has pensado alguna vez en
formar una familia?- preguntó el pequeño con las mejillas tal vez un poco
sonrojadas.
El
moreno le miró con una sonrisa comprensiva.
-
Lo dices por YunHo y JaeJoong, ¿Cierto?-
más de una vez al día YunHo se la pasaba diciéndole que debería buscar a
alguien, que lo que necesitaba era compañía y el cariño de una persona
especial, pero ChangMin, lógicamente, lo ignoraba para no acabar en pleito con
el único pariente que tenía. Sobre todo ahora, que con la noticia del bebé, el
moreno estaba más que decidido a que su primo no se quedara solo y su
insistencia había aumentado.- No, MinHo…
no entra dentro de mis planes.
- ¿Por ahora?- intentó el pequeño.
-
Por ahora y creo que nunca.-
respondió con sinceridad.- ¿Sabes? Mi
infancia no fue la mejor, mi padre fue el peor de los ejemplos para mí… y tú
sabes lo que dicen, que los hijos tendemos siempre a repetir los patrones de
comportamiento de los padres. No, no creo que eso de tener pareja y familia sea
para mí.- dijo el moreno con una sonrisa.- me alegro por YunHo y Jae, porque ellos se lo merecen después de tanto
tiempo juntos.
-
¿Y tú no crees merecerlo, Hyung?-
preguntó el pequeño con tono de desilusión en la voz, cada palabra salida de
los labios del moreno habían sido para él como dardos directo a su ya de por sí
adolorido corazón.- yo sé… yo sé que no
puedes ser como tu padre.- añadió con una pequeña sonrisa.- no eres igual que él. Tú… eres cálido, te
preocupas por los demás. No lo conocí, Hyung, pero yo sé… sé que eres diferente
a él.
ChangMin
sonrió, agradablemente sorprendido por las palabras de su DongSaeng.
-
Gracias…- murmuró.- pero creo que debemos dejar eso de lado.
Vamos a estudiar o no podrás aprobar ese examen.- desvió el tema.
-
Nee…- dijo el pequeño al mismo
tiempo que se subía las mangas de su jersey.
Fue
entonces que ChangMin lo vio. Esa enorme marca en uno de los brazos color crema
del castaño. Era un moretón, casi negro, con las orillas verdosas, del tamaño
de un puño, pero alargado. De hecho, podían verse perfectamente bien definidos
los bordes, como si hubiera sido un golpe descargado con fuerza contra él, con
algún tipo de objeto duro, aplanado, tal vez una madera.
-
MinHo-ah… ¿Qué te sucedió?- dijo
tomando el brazo del menor para señalar el golpe.- Y no vengas a decirme que eso fue porque te caíste, que no me lo voy a
creer, como no me he creído jamás esa tontería…- dijo el moreno con
seriedad.
El
pequeño le miró aterrado, sin saber qué decir.
-
Soy torpe, Hyung… Yo…
-
¿Él te golpea?- preguntó
directamente.- ¿Tu padre te ha hecho
esto?- volvió a preguntar al ver que el jovencito guardaba silencio.- ¿Por qué demonios dejas que lo haga?-
le recriminó indignado.- No, no es
posible… ese maldito malnacido…- ¿Acaso todos los padres terminan siendo
así?
No,
por supuesto que no. Aún vivía un hombre que ha sido muy especial para él, Jung
KwangHo, el padre de YunHo. Su tío ha sido para él un ejemplo de ternura y
devoción como padre y esposo, demostrándole que no era vida lo que llevaba
junto a aquel hombre que decía haberlo engendrado.
Entonces,
si existían hombres tan buenos, como lo ha sido Jung KwangHo ¿Por qué a MinHo y
a él les había tocado semejantes “personas” como aquellos de padres? ¿Acaso
habían hecho algo muy malo en vidas pasadas como para que les tocaran semejantes
castigos?
ChangMin
se levantó con el enojo en su mirada, se dirigió hacia la puerta y MinHo supo
lo que iba a hacer.
-
No, Hyung, por favor, no.- se aferró
a él, rodeando su cintura con sus brazos, impidiendo que saliera de la casa.
-
¡MinHo, por dios! No puedes defenderlo
después de todo lo que te ha hecho. No estoy ciego, ni soy estúpido. Has
querido ocultarme todo este tiempo que te golpea, que te humilla… no puedes
permitir que esto siga así…- le reclamó ChangMin con enojo.
-
Yo… Yo no lo hago por él, lo hago por
ti, Hyung… no quiero que te lastime… no podría soportarlo ¡No por mi culpa
saldrás herido!- dijo pequeño hundiendo su rostro en la espalda de
ChangMin, logrando que el enojo del mayor se disipara al escuchar aquellas
palabras.- Él no lo merece, Hyung ¡No lo
merece!- murmuró con la voz apagada. Las lágrimas salían de su rostro,
resultado de la angustia que lo atravesaba, de sólo pensar que ChangMin pudiese
meterse en problemas por ir a atacar a su padre, por defenderlo.- Yo… no tenía a nadie, no tenía amigos, ni
tampoco quien se preocupara de mí… hasta que tú apareciste… hasta que tú me
enseñaste lo que es la amistad, el cariño… el amor.- enumeró lo último con
temor, pues no sabía lo que ChangMin pensara de él si le confesaba esos
sentimientos que tenía guardados por él.
-
MinHo… Tú…
Pero
el pequeño no dejó que se girara para mirarlo, hizo que se quedara así, de
espaldas, porque sabía que no podría mirarlo a la cara después de semejante
confesión.
Pero
el pequeño no dejó que se girara para mirarlo, hizo que se quedara así, de
espaldas, porque sabía que no podría mirarlo a la cara después de semejante
confesión.
-
Yo, Hyung… yo sé lo buen ser humano que
eres, sé lo cálido que puedes llegar a ser, por tus sonrisas, por tu
preocupación por los demás a pesar de que intentas sonar un poco irónico y
muchas veces logras dar un tinte muy sarcástico a tu voz… pero… eso es sólo una
forma de defenderte, de evitar salir lastimado…- MinHo había acomodado su mejilla contra la espada de su Hyung,
quien permanecía en silencio.- Hyung… yo
sé lo que has sufrido… y sé que tú mismo crees que no eres merecedor de amor…
pero yo… yo… Te amo.- dijo sin más preámbulo. No quería sonar a cursi
sentimentalismo barato. Sólo quería que ChangMin supiera lo mucho que lo amaba
y lo admiraba, porque a pesar de todo, en su interior, el moreno aún seguía
manteniendo ese amor y esa calidez.
ChangMin
suspiró. Su corazón había dado un brinco en su pecho al escuchar aquellas
palabras, pues jamás había vuelto a oírlas de labios de nadie, desde que su
madre había fallecido dos años atrás. Y de su padre jamás se enteró de
semejantes muestras de cariño… tal vez su único temor era que pudieran llegar a
herirlo nuevamente, si abría su corazón y confiaba de nuevo, podrían herirlo y
esta vez más profundamente, de muerte.
-
Tú y yo…- su voz sonó un poco
extraña al momento de hablar, pero carraspeó un poco antes de continuar
hablando.- tú y yo fuimos… traicionados
por las personas que más nos debieron amar y cuidar en este mundo, MinHo… yo…
no sé… fueron tantos años, tantas experiencias, que… no sé cómo tú aún tienes
esperanzas y puedes dejar que tu corazón lo intente otra vez.- dijo con
sinceridad, volteándose, sin soltar el abrazo que el menor aún cernía sobre su
cintura.
-
Por ti, Hyung… tú me has demostrado que
a pesar de todo, aún confías en las personas…- respondió el castaño con una
sonrisa.- porque aún tienes esa amistad
con JaeJoong, JunSu y YooChun, por esa hermandad que mantienes con YunHo… por
la preocupación que has tenido por mí desde la primera vez que cruzamos
palabra.- enumeró.- no eres igual
que ellos, nunca lo serás. Yo lo sé… aquí…- dijo llevando la mano derecha
de ChangMin a su pecho.- él me dice con
cada latido, que puedo confiar en ti… que desde que te vi por primera vez, ya
es tuyo… te pertenece por completo.- MinHo bajó la mirada y un pensamiento
se instaló en su mente, llenándolo de desesperanza. Tal vez no era suficiente,
tal vez ChangMin nunca sentiría nada por él más que amistad o preocupación. Tal
vez…
Unos
dedos se posaron en su barbilla, acariciando su piel con suavidad, para luego
hacer que levantara el rostro y sus ojos color almendra se encontraron con los
ojos color avellana de su Hyung tenía en el rostro.
-
Eres… hermoso…- murmuró el mayor con
suavidad, como si hubiera sido un pensamiento que no planeara que MinHo
escuchara.- ¿En realidad piensas eso de
mí? ¿Confías tanto en mí?- de nuevo esas preguntas que solamente parecían
retóricas, pensamientos salidos de sus labios, que no esperaban una respuesta
concreta.
MinHo
le miraba directamente a los ojos, mientras él se dedicó a delinear el contorno
de su rostro con uno de sus dedos. Y antes siquiera que el menor pudiera
reaccionar, los labios de ChangMin se encontraban directamente sobre los suyos,
en un beso suave y tierno, que exploraba la suavidad de ellos.
Las
manos del castaño se apoyaron sobre su pecho, ChangMin creyó que sería para
apartarlo, pero cuando MinHo comenzó a responder a ese beso, supo que no era
así. Pronto rodeó su cuello con ambos brazos y ChangMin profundizó un poco más
el beso, explorando lentamente aquella húmeda cavidad que le sabía a fresas.
Las
manos del mayor se deslizaron por su espalda, causando que las heridas que aún
había en ella le escocieran. MinHo se separó del beso con una mueca de dolor en
el rostro.
ChangMin
le miró preocupado. ¿Por qué no se dio cuenta antes? ¿Por qué tuvo que dejar
que su pequeño siguiera sufriendo, aún más cosas de las que él mismo sufrió?
-
Estoy bien…- murmuró con una
sonrisa, para luego acariciar de nuevo los labios de ChangMin con los suyos.
ChangMin
respondió al beso y MinHo lentamente lo fue llevando hacia el sofá. El moreno
le rodeó su estrecha cintura con sus brazos, acercándolo más a su cuerpo. Los
dedos de MinHo se enredaban en sus cabellos.
El
beso se hizo más profundo, sus lenguas se encontraron, mientras las manos
ansiosas de ambos recorrían lo que podían de sus cuerpos, pero no era
suficiente, nunca lo sería.
Los
labios de su Hyung se deslizaron por sus mejillas, su mentón hasta su cuello,
MinHo hizo su cabeza un poco hacia un lado, dándole espacio suficiente a esa
lengua traviesa para que deslizara a su antojo por su piel, estremeciéndose al
contacto con esa humedad.
Las
manos de MinHo se deslizaban a lo largo del pecho de su Hyung, sintiendo el
calor que manaba de su cuerpo, queriendo que su cuerpo se fusionara al suyo,
pertenecerle por completo.
-
ChangMin…- suspiró su nombre casi en
un gemido y el mayor se sintió temblar ante eso.
No
podía creer las maravillosas sensaciones que su cuerpo experimentaba, solamente
con tener a MinHo así, pegado a su cuerpo, besándolo como jamás había besado a
nadie. Bueno, era verdad que había tenido un par de novios antes, pero nada
serio en realidad, nada como lo que en aquel momento le despertaba MinHo, no
sólo en su cuerpo, sino en su corazón, en su alma.
¿Acaso
dos corazones así de lastimados podían curarse mutuamente? Ambos habían sufrido
el mismo dolor, ambos habían sido traicionados por su figura paterna y perdido
a su madre, MinHo incluso mucho antes de poder tener un recuerdo real de ella.
Pero
sus pensamientos se vieron interrumpidos por un nuevo beso, esta vez iniciado
por un MinHo un poco más atrevido, quien ya había colado sus manos bajo la
camisa de su Hyung, acariciando la piel de su pecho con la yema de sus dedos,
caricias tan tímidas que dejaron a ChangMin con ansias de más, mucho más.
ChangMin
tomó a MinHo entre sus brazos, levantándolo del sofá para dirigirse a su
habitación. No quería asustar al niño, es decir, tal vez iba demasiado rápido.
Él ni siquiera le había a MinHo lo que sentía por él y ya quería…
Dejó
a MinHo de pie a un lado de la cama, mirándolo directamente a los ojos. Pero
¿Qué había visto en ellos? ¿Desilusión tal vez? ChangMin acarició su rostro con
delicadeza. MinHo sonrió esperando por él, esperando algo, un movimiento, una
caricia, una palabra.
El
mayor le abrazó, hundiendo su nariz en ese espacio que se formaba entre su
cuello y su hombro, aspirando con fuerza el aroma que el cuerpo de MinHo
desprendía.
-
No quiero… que te sientas obligado a
nada… MinHo, yo… te amo…- murmuró suavemente.- No quiero hacerte daño.
Y
el corazón de MinHo pegó un brinco al escuchar aquello, si los besos dulces y
apasionados de su Hyung le habían dicho que sentía algo por él, el menor casi
se desmaya al escuchar aquella declaración. ChangMin volvió a mirarle al rostro
y descubrió una hermosa sonrisa en esos apetecibles labios.
- Yo también lo deseo.- dijo casi en un
murmullo antes de besar con suavidad a su Hyung. MinHo se estaba volviendo un
experto en eso de saberlo provocar, porque al parecer le dejó con ganas de
querer más.
ChangMin
empezó a retirar el Jersey por sobre la cabeza de MinHo para luego besarlo con
lentitud mientras su lengua exploraba de nuevo esa boca que ya empezaba a
conocer a la perfección. Al acariciar su espalda con una mano, MinHo hizo un
pequeño gesto de dolor y ChangMin no pudo evitar mirar la espalda del pequeño,
la cual estaba atravesada por varios moretones largos, al parecer hechos con un
cinturón, pues la hebilla se había clavado en su piel, causándole esos puntos
dolorosos, ya cicatrizados, pero que aún se mantenían sensibles. El mayor lo
pegó a su cuerpo con delicadeza, besando su cuello, su hombro, tratando de ser
un consuelo para él.
MinHo
habría lentamente cada botón de la camisa de ChangMin, estaba nervioso, era su
primera vez y no sabía lo que debía hacer. Solamente deseaba… deseaba probar su
piel sus labios, sentir su amor en cada poro de su piel, ser uno con él…
“No quiero hacerte daño”
La
frase de ChangMin se repitió en su mente. Sabía que dolía, al menos eso había
leído, pero no importaba, no importaba si con ello le entregaba su corazón a
ChangMin. El castaño recorrió el pecho de su Hyung desde la cintura hasta los
hombros, sintiendo cómo se erizaba ante su contacto, como sus tetillas se
endurecían.
ChangMin
lo depositó en la cama suavemente, acariciando sus costados, disfrutando del
roce de su piel. Sus labios se deslizaron por su hombro derecho, siguiendo la
línea de su clavícula hasta su pecho, hasta que sus labios capturaron una de
sus tetillas, acariciándola con sus dientes, con su lengua, endureciéndola,
para luego hacer lo mismo con su gemela.
Era
cierto que había tenido un par de novios antes, que no era su primera vez en la
intimidad con alguien, pero lo que sentía por MinHo, ese sentimiento que lo
embargaba en cada fibra de su ser, era lo que hacía especial aquella vez. Lo
que lo convertía en algo mágico, único. Se sentía tan nervioso como si fuera su
primera vez…
-
Iré despacio…- murmuró contra su
piel, disfrutando de la respiración acelerada de MinHo que escapaba de sus
labios entreabiertos.
Los
dedos de MinHo se enredaban en su cabello, conforme los labios de ChangMin
regresaban a los suyos. El menor se aferró a la espalda de su Hyung ¿Ir
despacio? Cuando todas esas sensaciones lo invadían, llevándolo a desear más
besos, más caricias, más de él.
-
No… yo…- trataba de hablar entre el
beso y su propia excitación.- te…
quiero… te necesito… Hyung.- fue lo más que pudo articular. Las manos de
ChangMin habían llegado a la cintura de sus jeans. Mientras MinHo terminaba de
quitarse los zapatos deportivos sacándolos con las puntas de sus pies de sus
tobillos, ChangMin acariciaba ya su erección por sobre el bóxer.
MinHo
se estiraba, queriendo que aquel contacto fuera más íntimo, más… el pequeño no
dudó en llevar su propia mano a la erección de su Hyung, jugando con él,
llevando el mismo ritmo que él llevaba en el suyo. Siendo su primera vez, MinHo
no se sentía capaz de nada más.
-
Espera.- murmuró ChangMin con muchos
trabajos, para luego separarse lo suficiente para terminar de retirar lo que
quedaba de su propia ropa y la de MinHo.
El
moreno se quedó mirando a aquel que tenía entre sus brazos. Su cuerpo frágil y
delgado era hermoso, a pesar de las innumerables cicatrices que tenía,
consecuencia de aquellos golpes recibidos desde su infancia. Las acarició y las
besó todas, grabando en su memoria cada centímetro de aquella piel que se le
ofrecía sin reparos.
ChangMin
se prometió a sí mismo que MinHo nunca volvería a sufrir semejantes castigos,
que lo protegería de cualquiera que intentara hacerle daños, incluso de él
mismo.
Cuando
la boca de su Hyung llegó a su miembro, MinHo sintió que casi podía tocar el cielo.
ChangMin le tocaba, le acariciaba, como si tuviera miedo de romperlo, pero aun
así, cada palabra salida de sus labios, cada gesto suyo, le hacían sentir esa
corriendo eléctrica que le hacía arquear la espalda de tanto placer.
El
mayor regresó sobre su piel, después de entretenerse jugando con su miembro,
llevándolo al límite de su excitación. ChangMin se acomodó encima de su cuerpo,
dejando que su piel entre en contacto directo con la suya, que sus erecciones
se rozaran. Sus labios, sus lenguas se encontraron nuevamente, dejando que cada
uno guardara el sabor del otro en su corazón.
Se
separaron cuando ya no pudieron respirar. ChangMin le sonrió a MinHo y antes de
que el pequeño pudiera darse cuenta, el mayor se levantó para entrar por una
puerta que daba a otra habitación, MinHo supuso que era el baño. En realidad no
conocía la casa en su totalidad.
El
mayor regreso no bien habían transcurrido un par de segundos que a MinHo le
parecieron horas. De nuevo lo besó con pasión, no dejando que el niño se sintiera
abandonado por aquellos segundos en los que lo dejó solo.
-
Te amo…- volvió a asegurarle y el
castaño sonrió antes de que ChangMin volviera a besarlo con pasión mientras le
hacía abrir las piernas con un movimiento suave.
MinHo dio un respingo al sentir aquello frío en su
miembro
-
Tranquilo… dije que no iba a lastimarte.-
ChangMin seguía con aquellas caricias, masturbando a su pequeño con movimientos
rápidos para luego deslizarse entre los glúteos del más joven.
MinHo
gimió ante aquella intromisión. Entre la excitación y los besos de ChangMin,
apenas y había sentido alguna molestia cuando aquel intruso empezó a jugar en
su interior, haciendo círculos, entrando y saliendo repetidas veces, causando
que MinHo se aferrara a la espalda de su Hyung con fuerza.
Luego,
después de un poco más de aquella sustancia fría, un segundo intruso llegó a
unirse al anterior, pero a su vez los labios de su amante se hicieron cargo de
su miembro, MinHo gemía sin control, se arqueaba la espalda, sintiendo que en
cualquier momento llegaría a su límite, lo cual no tardó mucho en suceder, su
primer orgasmo verdadero llegó estando aun en la boca del moreno.
-
Yo…- intentó hablar, disculparse por
no haber podido soportar todas aquellas sensaciones que lo habían envuelto,
pero el mayor sonrió comprensivo para luego besarlo con toda parsimonia, MinHo
sintió su propio sabor mezclado con la saliva de ChangMin y un raro sabor a
fresas. Mientras las manos del mayor se encargaban de no dejar que bajara su
excitación.
ChangMin
sonrió cuando el cuerpo de MinHo respondió a sus caricias. El rostro del
castaño, si antes le parecía hermoso, ahora era celestial viéndolo así, con los
ojos cerrados y las mejillas rojas por la excitación. El mayor lo siguió
masturbando hasta poder introducir un tercer dedo. El cuerpo de MinHo se
contraía alrededor de sus dedos deliciosamente, y ChangMin tenía que hacer un
esfuerzo muy grande para no entrar en aquella deliciosa cavidad antes de
tiempo.
Cuando
pudo sentir que por fin estaba listo. ChangMin se acomodó entre las piernas de
su niño.
-
MinHo…- le llamó en un susurro.- Mírame…- cuando el jovencito abrió los
ojos, el moreno sonrió.- Te amo.-
murmuró al mismo tiempo que, lentamente, iba entrando en el cuerpo del castaño.
MinHo
gimió ante aquella sensación que no se comparaba en nada a lo que había sentido
con anterioridad. Era como si su cuerpo se expandiera, como si ese lugar
siempre hubiera estado preparado para recibirle así. Y a pesar del dolor que
pudo haber sentido al principio, los besos y caricias que su Hyung depositaba
en su rostro y pecho, pronto le hicieron olvidar aquella parte, solamente para
disfrutar de esa sensación de estar unido a él, de pertenecerle por completo.
-
ChangMin… ahhhh…- le llamó, sin
saber realmente para qué, pero quería que su Hyung supiera que estaba listo
para lo que siguiera.
Al
escuchar su nombre en aquel gemido, ChangMin no pudo evitar gemir también. El
cuerpo de MinHo era muy estrecho a pesar de la lubricación que había utilizado,
además su miembro ya de por si dolía por tanta excitación contenida. Tenía que
tranquilizarse o terminaría antes de que pudiera lograr que MinHo terminara
también.
Logrando
que sus sensaciones se mantuvieran un poco bajo control, ChangMin comenzó a
moverse, aumentando lentamente su velocidad e intensidad conforme MinHo pedía
por más y movía sus caderas al unísono, logrando así un vaivén perfecto.
La
excitación en ambos crecía, los gemidos aumentaron su intensidad, su volumen
hasta casi convertirse en gritos de placer. ChangMin había logrado dar con ese
punto en el interior de MinHo que lo llevaba cada vez más cerca del orgasmo,
mientras el roce de sus abdómenes masturbaba al menor, haciendo que recibiera
doble placer.
Sus
cuerpos perlados de sudor no soportaron mucho tiempo más, ChangMin se aferró a
las caderas de MinHo al tiempo de dar la última estocada, derramándose por
completo en su interior. Al sentir aquello, MinHo no pudo contenerse más,
alcanzó el orgasmo, derramándose sobre la piel del abdomen de ChangMin.
Por
un largo tiempo sólo pudieron escucharse dos respiraciones desacompasadas en la
habitación, el latido desbocado de dos corazones que al final habían encontrado
la persona que sanaría sus heridas.
ChangMin
se retiró suavemente del interior de su MinHo, quien buscó refugio entre sus
brazos, apoyando la cabeza en su pecho. Permanecieron así largo rato sin decir
nada, sólo sintiendo la calidez del cuerpo del otro a su lado.
-
Ven a vivir conmigo…- fue una propuesta
que ni él mismo pensó, sólo salió de sus labios, pero que expresaba un enorme
deseo de proteger a esta persona que amaba, porque aquel beso que compartieron
había abierto su corazón.
ChangMin
estaba dispuesto a cualquier cosa por MinHo, lo protegería, como no había
podido hacer con su madre, no dejaría que nadie le volviera a poner una mano
encima.
-
Hyung…- el castaño no se esperó algo
así, ni en sus más alocadas fantasías.
-
Saldremos adelante juntos…
*O* jae tendra un hijo *O*
ResponderEliminarquería matar al padre de minho ¬¬#
me alegro que al fin chagmin este con miho :3
que buen lemon :D
Sin durar ni un poquito deberia todo venido de esas mano y de esas ideas locas de Mi Chunnie aunque ae tratara de Veneno jajaaj lo amoo y amo que le den roles asi de guapo y sexy despreocupado. OOOHHH POR Diooos Baby YunJae eso es tan hermoso¡¡¡¡. ChangMin eres yan tierno¡¡¡¡ le has hecho el amor a Minho de una manera hermosaaa, ese te Amo en el momento de la penetración fue bello al infinito y más alla. AAAHHH MINO LE SACA EL LADO ENTERNECIDO A CUALQUIERA(♡.♡) Ser Choi no provique a CmMimnie... por que sin estar enamirado es tremendo... enamorado es peligrosoooo jajaja
ResponderEliminar