Reflejo Mutuo
Extensión:
Three Shot
Couples:
ChangMinHo (main) YooSu, YunJae
Género: Romántico, Angustia, Universo
Alterno.
Advertencias: Mpreg, uso de palabras
altisonantes.
Disclaimer: DBSK, Ni MinHo me
pertenecen… DAMN IT!!!!!
Resumen: Un pasado que se repite, un
corazón herido que sana a otro.
Parte 3. Mi Vida a Tu Lado
-
Bien, Chicos, es todo por hoy.-
ChangMin cerró su libro al término de la lectura del último párrafo.- Ya saben, para el lunes quiero el análisis
completo de la obra. Un mínimo de quince cuartillas con formato APA…
Un
“Aaawwwwhhh” generalizado se escuchó en el salón de clase.
-
Pero, Shim-Seongsaengnim… Hoy es
viernes… es fin de semana…- se oyó el quejido de uno de los alumnos.
-
Y si quieres aprobar mi materia, Ko
JaeHwa-Sshi…- le llamó de manera irónica.- Me entregarás ese escrito sin falta a la hora de mi clase…- después
se dirigió a los demás alumnos.- no
admitiré trabajos atrasados, ni enviados por correo electrónico… es impreso, a
las diez en punto de la mañana o pueden darse por reprobados.
Y
todos los jóvenes presentes sabían que con Shim ChangMin-Seongsaengnim no se
jugaba.
El
timbre sonó y los muchachos salieron prácticamente corriendo del salón.
ChangMin aún recogía sus cosas cuando uno de sus alumnos se acercó tímidamente
a él.
-
Seongsaengnim…- le llamó casi en un
murmullo.
-
TaeMin-ah ¿Qué puedo hacer por ti?-
preguntó sospechando qué era lo que aquel chico quería de él.
-
Yo…- el jovencito, completamente
sonrojado, le extendió un sobre color rosa rotulado con infinidad de corazones.
ChangMin
sonrió para después soltar un suspiro. Ya debería estar acostumbrado.
-
Gracias, TaeMin, pero no, gracias.-
dijo de tal manera que el chico levantó el rostro para mirarlo totalmente
sorprendido por el absoluto rechazo que percibió en aquella voz.- Es muy halagador de tu parte, pero soy un
hombre casado, con familia. Eso deberías saberlo ya.
-
Creí… que eran sólo rumores, usted es
muy joven…- dijo bajando la mirada.
-
Y mi esposo también, pero lo amo… Y
sería una estupidez de mi parte hacerle algo así… o peor aún, aprovecharme de
ti.- ChangMin sonrió.- eres un chico
muy guapo, pronto encontrarás a alguien de tu edad, que comparta tus mismos
gustos.
-
Todos los chicos son unos inmaduros...-
respondió con un mohín de disgusto.
“Y no vieras qué maduro te ves tú haciendo
esos pucheros…” pensó el moreno con una sonrisa.
-
Llegará, ya verás, no te desesperes.-
tomó la mochila donde llevaba su computadora portátil y sus listas de
asistencias.- nos vemos el lunes. Estaré
esperando tu trabajo.
Y
salió del salón dejando al jovencito con sus propios pensamientos. Era el
tercero en lo que iba de la semana, desde que había entrado a esa preparatoria
a impartir la clase de Literatura, el joven había atraído la atención de chicos
y chicas por igual. Muchos se le habían insinuado descaradamente desde el
primer día, otros confundían tal vez la admiración con algo más, pero ChangMin
tenía en claro una sola cosa… jamás le sería infiel a su MinHo. No después de
todo lo que ambos habían vivido… y mucho menos con un estudiante de
preparatoria, no estaba tan loco.
Su
teléfono celular sonó. El tono era de su casa. ChangMin sonrió y contestó
rápidamente.
-
Yobo Se Iou?
-
Seng-il Chook-ha Hap-ni-da, Seng-il
Chook-ha Hap-ni-da, Sa-rang-ha-nun Oori Appa, Seng-il Chook-ha Hap-ni-da
La
voz de MinHo se escuchó perfectamente a través del teléfono, entonando el feliz
cumpleaños, mientras una risita más hacía eco en el teléfono. El moreno sonrió
ante aquella felicitación que se le hizo la más hermosa que hubiera recibido en
su vida.
-
¡Feliz cumpleaños, Appa!- repitió MinHo
y una vocecita se escuchó apenas repitiendo un Appa muy apagado.- acaba de despertar y no quiso dejar de
decirle a Appa feliz cumpleaños ¿Nee, Minnie-ah?
-
Mis amores…- dijo ChangMin con una
expresión de total felicidad.
-
No se te olvide que hoy…
-
Si, lo sé… cena familiar.-
interrumpió el recordatorio de su esposo con una sonrisa.- no lo he olvidado, MinHo. No te preocupes.
-
Ya sabes cómo se pone YunHo-Hyung cuando
llegas tarde.
-
YunHo, JaeJoong-Hyung, además de mis
tíos… ¡Todos! La última vez casi me cuelgan del primer asta bandera que
encontraran… sólo por cinco minutos.- recordó el regaño sobre la
puntualidad y la responsabilidad con la familia que su tío KwanHo le había dado
esa vez.
-
Fueron 2 horas, ChangMin.- le
recordó MinHo con una risa.
-
No fue mi culpa que en el periódico
sacaran mal la edición y tuviera que quedarme tiempo extra a modificar los
moldes.- se justificó, porque sí, además de dar clase, ChangMin era editor
de estilo de un periódico local. Se suponía que solamente supervisaba la
edición electrónica, pero al conocer todos los programas de diseño, el moreno
era quien apoyaba incluso en las ediciones impresas.
-
ChangMin-ah…- era el tono que su
MinHo siempre usaba para decirle “ni se te ocurra hacerlo de nuevo”.
-
De acuerdo… estaré temprano en casa…-prometió.-
pero antes… debo arreglar un pendiente
que he dejado postergado durante mucho tiempo.
Y
por el tono de voz que utilizó, su esposo supo de qué era de lo que hablaba.
-
Te estaremos esperando…- dijo con
tono compresivo de voz.- SarangHae Iou…-
le dijo con tono de voz dulce.
-
SarangHae Iou.
-
SarangHae Iou, Appa…- dijo MinHo de
parte de su bebé.
-
SarangHae Iou, Minnie-ah.- “respondió”
a su hijo antes de que ambos colgaran.
Después
de firmar su salida, se retiró al estacionamiento de la institución donde tenía
su auto.
No
pudo evitar que los recuerdos volvieran a él. Era su tercer cumpleaños al lado
de MinHo y su situación, económica y emocionalmente hablando, había dado un drástico
giro de 180° desde que se decidieron a vivir juntos, pues ChangMin puso más
ahínco en buscar un trabajo para que ambos pudieran vivir de tal manera que su
niño no tuviera que dejar la escuela y se había propuesto cambiar muchas cosas
de su manera de ser, que le iba a dar trabajo, pero que lograría sólo por
MinHo. Su bienestar estaba primero.
Su
pecho oprimía un poco, recordando lo que había ocurrido aquella noche cuando se
decidieron a dar el primer paso…
++FlashBack++
- Estoy
contigo… ¿Recuerdas?- le dijo cuando ambos estaban en la puerta de la casa
que MinHo compartía con su padre.
- No
estoy seguro, Hyung… no sé cómo reaccionará.- la preocupación teñía la voz
del castaño.
- No
importa lo que intente, no volverá a tocarte un cabello.- le tomó la mano y
MinHo sintió que con ese gesto le daba todo el valor que necesitaba para lo que
se venía encima.
MinHo abrió la puerta y entró primero, Choi
KangDae estaba sentado en la sala, a la espera de que su hijo llegara. Sin
embargo, no estaba preparado para lo que iba a enfrentar.
- ¿Dónde
carajos estabas, pendejo? ¿Quién chingada madre te dio permiso para que
salieras de aquí?- le insultó apenas pudo ver que asomaba la nariz por la
puerta.
- No…
nadie…- respondió el joven tragando saliva con dificultad.
- Voy
a enseñarte a obedecer, estúpido… cuando te diga que no vas ningún carajo lado,
es porque no vas y punto. Me lleva la puta madre contigo.- levantó el puño
para dejarlo caer sobre el rostro del jovencito, pero algo se lo impidió.
ChangMin había detenido en el aire la mano
del hombre antes de que pudiera hacer contacto con MinHo.
- Pero
qué…- el hombre se soltó bruscamente y luego rió con sorna.- no me digas que ya tienes quién te
defienda… eres igual que tu madre, estúpido bastardo, una maldita prostituta
barata.
- ¡A
mi madre no la metas en esto!- dijo tirándole un golpe directo al rostro,
partiéndole el labio. Era la primera vez en toda su vida que MinHo le levantaba
la mano y la voz al hombre que por muchos años llamó padre.- si tanto me odias, si tanto odias a la
persona que te recuerdo, entonces no te preocupes… no pienso quedarme un solo
momento más en este lugar.
- ¡Ja!
¿Y a dónde demonios piensas ir? No tienes ni en qué caerte muerto… no sabes
hacer nada. Te morirás de hambre y cuando éste se dé cuenta de que no vales ni
un centavo, te tirará como la basura que eres.- dijo desde donde se
encontraba, tirado en el suelo.
- La
basura eres tú…- respondió el pequeño apretando los puños.- tal vez por eso mi madre te engañó con tu
propio hermano.
- Maldito
pendejo, voy a matarte a golpes.- el hombre se levantó, dispuesto a golpear
a MinHo.
ChangMin se puso frente al castaño,
dispuesto a recibir los golpes, a defender a su novio. El hombre mayor se
detuvo cuando vio la determinación en los ojos del moreno. Jamás había visto a
alguien con esa actitud, mucho menos que se enfrentara a él para defender a
MinHo.
- MinHo…
ve por tus cosas…- la voz firme de ChangMin resonó en el recibidor.- ve por
ellas.- volvió a pedir.
El menor asintió, sintiéndose con el valor
suficiente para seguir adelante, pues tenía el apoyo y el amor de ChangMin para
sostenerlo.
- ¿Esa
es la estúpida razón?- preguntó ChangMin al hombre una vez que MinHo
despareció por el pasillo que llevaba a su habitación.- ¿Es ese su motivo para levantar la mano en contra de MinHo?
- Ese
bastardo… es el fruto del engaño de la puta de su madre.- El hombre habló
con todo el rencor que guardaba en su corazón. - Se suponía que era la mujer más dulce y buena del mundo, me enamoré de
esa fachada a primera vista y como estúpido quedé cuando mi propio hermano me
confesó que había sido su amante, poco después de que ella muriera, cuando
MinHo nació... la muy perra.- confesó el hombre aún con ira en los ojos. Al
parecer creía firmemente en que descargando su odio y dolor en contra de MinHo,
estaba vengándose de la mujer que supuestamente lo había traicionado.
- ¿Y
usted le creyó?- preguntó ChangMin incrédulo.
- ¿Por
qué no habría de hacerlo? Es mi hermano…
- Porque
existe algo que se llama envidia y eso no respeta ningún tipo de lazo
sanguíneo… porque la madre de MinHo murió y no habría nadie para desmentirle…
¿O acaso su fe y su confianza en su hermano fue tan ciega que no realizó un
examen de paternidad?- ChangMin negó con un movimiento de cabeza, se
necesitaba ser estúpido para creer aquello, pero el rostro del hombre le dijo
todo.
“Si la estupidez fuera pecado, este hombre
estaría más que condenado al infierno por eones enteros.” Se dijo el moreno
mirando la consternación en el rostro del mayor.
-
Sólo voy a decirle una cosa… hubiera sido verdad o mentira, MinHo era el menos
culpable de las decisiones que su madre haya tomado en vida. Si era o no fruto
de una infidelidad, era quien menos debería de sufrir por eso.
-
Estoy listo…- MinHo apareció con una mochila en un hombro y una pequeña
maleta en la otra mano.
- Sé
que vivo en la acera de enfrente, señor… no estaremos muy lejos, pero le pido
que no vuelva a acercarse a MinHo, nunca más, o afrontará las consecuencias… Y
yo no soy de ponerme a pensar en ellas cuando tocan a alguien que amo.-
amenazó extendiendo la mano para llamar a MinHo y hacer que saliera primero.- Una cosa más…- antes de salir tenía que
despejar una última incógnita.- su
hermano… ¿alguna vez le peleó la custodia de MinHo?- el silencio del hombre
le respondió.- lo suponía.- señaló
cerrando la puerta tras de sí.
- Maldito estúpido, malagradecido, pero ya
regresarás…
Escucharon que el hombre dijera mientras
salían de aquella casa. Porque seguros estaban que MinHo jamás pondría de nuevo
un pie en el mismo lugar que Choi
KangDae.
++Fin FlashBack++
Ese
hombre no era más que un cobarde que había preferido creer ciegamente en un
rumor, que poner las cartas sobre la mesa y enfrentar la verdad directamente.
Después
de aquel primer y único encuentro, en el cual se había puesto cara a cara con
Choi KangDae, el hombre no había vuelto a acercarse a MinHo. Tanto por el hecho
de que el castaño ya no le tenía miedo y se lo demostró aquella noche, como por
la amenaza de ChangMin. Así que el hombre no había dado gran batalla para dejar
ir a “su hijo” después de eso.
Lo
que sí tuvieron que soportar fueron las habladurías de las vecinas chismosas
que como siempre hablaban sin saber a ciencia cierta lo ocurrido. A ChangMin
acusándolo de corruptor de menores y a MinHo tachándolo de hijo mal agradecido
al haber abandonado a su padre. Al fin y al cabo, todos aquellos chismes habían
acabado al paso de las semanas, pues ChangMin había dejado que las personas
hablasen hasta que se fastidiaron de eso y otra historia aún más interesante,
que la que los incluía, apareció en escena.
ChangMin
aparcó en un lado de la calle, tratando de tranquilizarse. Aun se sentía
asqueado de la manera de ser de Choi KangDae, pero al menos, MinHo y él habían
logrado hacer una vida tranquila después de que él se mudara al poco tiempo.
El
letrero de un establecimiento le llamó la atención, “Corazón de Rosas” era el
nombre de una florería. El moreno lo pensó un poco antes de bajarse a comprar
precisamente dos enormes ramos de rosas rojas, las cuales dejó en el asiento
trasero de su automóvil, para después continuar su camino.
Durante
el trayecto a su destino, el moreno se propuso no seguir pensando, no seguir
recordando, aunque sabía que, una vez llegando a dónde se dirigía, no podría
evitarlo. Condujo hasta llegar a su destino y empezar a localizar el lugar
cercano a donde debería ver a la persona que había ido a buscar.
-
15-K…- se murmuró mirando por la
ventanilla hasta que pudo ubicarse.
Aparcó
y empezó a andar hasta que por fin dio con lo que buscaba…
-
Bueno, aquí estoy…- ChangMin suspiró
con algo de pesar.- ha pasado mucho
tiempo desde la última vez ¿nee? Casi tres años ya…
La
suave brisa le acarició el cabello. El lugar estaba tranquilo, apenas podía ver
a un par de personas más allá, pero el lugar donde él se hallaba estaba
solitario.
Dejó
uno de los paquetes de flores que llevaba, justo sobre el nombre que se leía en
la lápida “Shim TaeHyun 1968-2008”.
-
Son rosas rojas, tus favoritas.-
recordó.- Ahora estoy aquí… tratando de
perdonarte, tratando de dejar todo atrás… pero yo… aún no puedo entenderte….
Quiero perdonarte, Appa, pero no puedo entenderte… y ahora mucho menos que lo
tengo a él.- susurró. No había reproche en sus palabras, sólo frustración.
ChangMin
sacó su billetera, ahí se encontraba una pequeña fotografía. Un par de ojos
cafés lo miraban sonrientes.
-
¿A que es muy hermoso, verdad?- dijo
con orgullo en la voz.- se llama MinHo,
igual que su Umma. Tiene 20 meses de edad.- mostraba la fotografía, como si
su padre estuviera frente a él y lo viera, como si pudiera ser escucharlo.- es muy dulce y cariñoso, es un bebé muy
activo, pero a la vez…- ChangMin rió.- El
día que él nació, fue el día más feliz de mi vida… tal vez lo escuches
trillado, pero así fue. Era tan pequeñito, estaba todo arrugado y lloraba a
todo pulmón.- sonreía ante el hermoso recuerdo.- Cuando lo veo intentando levantarse, intentando dar sus primeros pasos…
me llena de orgullo, de alegría verlo tan sano. MinHo y yo lo amamos
infinitamente, yo… yo daría mi vida entera porque nada ni nadie les hicieran
daño, a ninguno de los dos.- el rostro del moreno se tornó triste.- por eso no puedo entenderte… no puedo
entender el porqué de tu comportamiento, de tu manera de tratarnos… y creo que
jamás podré hacerlo.
Aún
recordaba el día cuando descubrieron que MinHo se había embarazado. En realidad
era algo que ni siquiera habían planeado, mucho menos les había pasado por la
mente que ocurriera, pero se dio…
++Flash Back++
ChangMin salía de una entrevista de trabajo
en un periódico local donde solicitaban personal para la edición electrónica.
Una vez que se había enterado de la convocatoria, el moreno no había dudado en
ir a tratar de que le dieran el empleo, más que nada por la experiencia que ya
tenía en el uso de ciertos programas digitales para la creación de las páginas
web que se necesitaban y el hecho que era un buen redactor. Tal vez su única
desventaja con los demás aspirantes era que aún no tenía el título en la mano,
pero esperaba haber demostrado con la sencilla prueba que habían aplicado, que
estaba más que capacitado para el puesto.
Miró su reloj, aún eran las 11.30 de la
mañana, MinHo salía ese día temprano de clase, así que podría ir por él a la
escuela, pero antes de que pudiese dirigir sus pasos hacia ese lugar, su
celular comenzó a sonar. Era un número totalmente desconocido. Un raro
sentimiento se instaló en su pecho, nunca contestaba ese tipo de llamadas, pero
por alguna extraña razón decidió tomar esta.
- ¿Yobo
Se Iou?
- ¿Shim
ChangMin-Sshi?- preguntó una voz femenina al otro lado del teléfono.
- Sí,
soy yo.- respondió extrañado.
- Soy
la enfermera Lee Ho Sook, le llamo del hospital central. El joven Choi MinHo
nos dio su nombre y número de teléfono como familiar al cual le podíamos
llamar.
- ¿MinHo?
¿Está en el hospital? ¿Qué le ha sucedido?- la angustia que sentía en su
pecho fue creciendo hasta amenazar con ahogarlo por la preocupación.
- El
Joven Choi fue traído a esta unidad después de que se desmayara en su clase de
deportes.- explicó la enfermera.
- ¿Qué
es lo que tiene?
- Es
lo que no sabemos aún, Shim ChangMin-Sshi, por lo que le pedimos que venga
inmediatamente para que dé su autorización y puedan practicarle algunos
estudios.
Y ChangMin no esperó que se lo dijeran dos
veces. Colgó y tan rápidamente, como el servicio público de transporte le
permitió, llegó a la sala de emergencias del hospital central de la ciudad.
Después de preguntar por el menor, fue guiado hasta la habitación donde lo
tenían. MinHo estaba recostado en una camilla, con un gesto bastante aburrido en
el rostro.
- ¡MinHo!-
le llamó corriendo para abrazarlo, totalmente preocupado.
El castaño sonrió cuando sintió los cálidos
brazos de su Hyung rodeándolo protectoramente.
- ¿Estás
bien? ¿Qué sucedió? ¿Cómo que te desmayaste?- le ametralló con todas sus preguntas.
MinHo sonrió, ChangMin podía llegar a ser
tan sobre protector como YunHo Hyung lo era con JaeJoong Hyung.
- Sí,
estoy bien… y en realidad no recuerdo mucho, apenas estábamos haciendo un par
de flexiones… supongo… después… después no sé… todo está en blanco.- dijo
el castaño al cabo de pensar un poco su respuesta.
- Dios,
MinHo… ¿Qué tendrás, amor? Has estado comiendo bien, lo sé… no te has desvelado
mucho y menos has tomado medicamentos o cosas raras… una intoxicación no creo
que sea…
- Por
eso le mandamos llamar, señor Shim.- interrumpió un médico que entró en ese
momento con una carpeta en la mano.- vamos
a comprobar que este jovencito está en perfecto estado y que solamente se trató
de un incidente aislado, tal vez causado por el exceso de sol. Lo que
necesitamos es que nos dé su autorización para realizarle unos exámenes
clínicos al joven… ¿Choi?- preguntó el doctor algo extrañado al ver que el
nombre de su paciente no coincidía con el del tutor.- es… ¿Su pareja?- preguntó el médico con un poco de precaución.
- Sí,
¿Por qué?- ChangMin respondió dispuesto a defender su relación con MinHo de
ser necesario.
- Solamente
porque los exámenes que planeaba hacer cambiarán un poco… deberé incluir un
examen para enfermedades de transmisión sexual y otro para embarazo.-
explicó el galeno.
MinHo se sonrojó violentamente.
- ¿En…
enfermedades de transmisión sexual?... pero… pero ChangMin ha sido mi… él…y yo…-
replicaba nervioso el castaño. Jamás pensó que el médico dijera algo así. Él no
podía tener ninguna enfermedad de ese tipo, ChangMin había sido su primera y
única pareja en toda su vida.
- Tranquilo,
es cosa de rutina… ¿No es cierto, doctor? No te preocupes, no pasará nada.-
le dijo para calmar sus nervios.
El médico asintió para tranquilidad del más
joven, pero ChangMin no pudo evitar el recordar, sabía que era el primero para
MinHo, aunque MinHo para él no había sido el primero. El moreno había tenido
dos parejas anteriores al pequeño, ninguno había sido cosa seria, de un par de
meses y siempre había tomado precauciones a la hora de tener sexo con ellos.
ChangMin no había querido nada que lo atara a aquellas personas, así que estaba
más que seguro que tanto él como MinHo estaban sanos por ese lado.
Una enfermera le tomó las muestras y media
hora después, el médico regresó con los resultados en las manos.
- Los
análisis resultaron entre los rangos normales, incluso los exámenes que mandé
practicaran para enfermedades de transmisión sexual salieron negativos… excepto
por uno que fue el que sospeché desde un principio.- explicó el médico.- bien, Joven Choi, beba esto completamente.-
le dijo extendiéndole una botella de agua de aproximadamente un litro y medio.-
le haremos un último estudio para
cerciorarnos.
MinHo asintió y miró extrañado a ChangMin
quien le animó para que bebiera. El médico llevó un aparato hasta la
habitación, hizo que el pequeño se cambiara por un camisón del hospital y
cuando MinHo sintió que ya no podía aguantar las ganas para ir al baño, el
doctor dio inicio al estudio.
ChangMin estaba atento a cada movimiento que
el médico hacía, desde que levantó la bata para aplicar un gel sobre la piel
del abdomen de MinHo hasta que empezó a pasar un sensor por ahí. Cuidaba que no
pasara los límites que un médico debería tener.
MinHo buscó la mano de su pareja cuando
sintió el frío del gel sobre su piel.
- ¿Qué
es exactamente lo que está buscando, doctor?- preguntó ChangMin con
curiosidad.
El médico sonrió en respuesta y encendió
otro aparato que estaba junto a la máquina del ultrasonido, un latido muy
rápido se empezó a escuchar y MinHo se asustó, apretando aún más la mano de su
novio, si es que eso era posible.
- Ese
latido es el corazón de MinHo, ¿Cierto?- preguntó el moreno con una
expresión sorprendida en el rostro.
- Está
muy lejos el sensor como para captar el corazón del joven…- el médico trazó
un par de cruces en la pantalla y marcando así un pequeño lugar en aquel cuadro
color negro, en el que MinHo pudo distinguir un algo muy diminuto.- mide exactamente 35 mm y pesa 4.5 gramos.-
explicó el médico para luego girarse hacia ellos.- el joven Choi MinHo tiene 8 semanas de embarazo o 2 meses, para ser
más exacto.
- ¡¿Qué?!-
la expresión de ChangMin era de total asombro.
- Pero…
pero…- MinHo no podía articular palabra. Era cierto que no utilizaban
ningún tipo de protección, pero había creído que… al menos no sería tan fácil
que se llegara a embarazar. Es decir, apenas llevaban cuatro meses viviendo
juntos.
- Ya
se muestran los codos y rodillas, las orejas son muy nítidas.- el médico
les señalaba cada parte en la pantalla.
El corazón del bebé se escuchaba fuerte,
claro. Y la expresión de ChangMin cambio enseguida, viendo lo que el médico le
enseñaba en pantalla, su bebé. Sin pensarlo mucho, se inclinó sobre MinHo y
depositó un casto beso en sus labios. Un beso que, sin saberlo, había despejado
las dudas de un MinHo que había estado con el corazón pendiendo de un hilo, al
no saber qué reacción tendría su novio ante aquello.
El médico tendió un pañuelo a su paciente
para que retirara los restos del gel que le había puesto para el ultrasonido.
- Les
imprimiré las imágenes…- dijo viendo la cara de ternura de ambos jóvenes.
- MinHo…
necesitará cuidados especiales, ¿Cierto, doctor?- preguntó el moreno con
algo de preocupación.
- Nada
que no puedan llevar a cabo en casa. De preferencia le recomiendo que ingiera
por lo menos 8 vasos de agua diarios, son necesarios para poder fabricar
sangre, líquido amniótico y eliminar elementos tóxicos. También hay la
posibilidad de que experimente aversión a ciertos olores, tal vez tenga que
cambiar de perfume o desodorante, debido a que va a padecer una
hipersensiblidad a estos.- enumeraba mientras iba recogiendo el equipo.- Pronto sentirá mucho cansancio o por el
contrario tendrás insomnio, pero no se preocupen, todo eso junto con las
náuseas y los mareos, así como los desmayos como el ocurrido el día de hoy, son
síntomas muy frecuentes, que generalmente desaparecen cuando se entra al
segundo trimestre. Digamos que son reacciones normales del cuerpo que se está
adaptando a la nueva condición.- la explicación del médico dejó más
tranquilo al mayor, quien ya estaba sentado en la camilla, abrazando a su MinHo
con cuidado y ternura.- bueno les dejó solos
para que el joven Choi pueda cambiarse. Les daré una receta para vitaminas,
hierro y ácido fólico, los necesitará para llevar a buen término su embarazo.-
comentó el doctor antes de salir con todos los aparatos.
MinHo se pegó al cuerpo de su novio.
- ChangMin…
yo…
Pero el moreno no dejó que siguiera
hablando, un beso en los labios del menor callaron cualquier cosa que pudiera
decir.
- Gracias.-
dijo el mayor mirando aquellos ojos castaños que lo hipnotizaban, que lo hacían
sentir el hombre más afortunado del mundo.- has venido a cambiar mi vida, MinHo, a darme ganas de vivir y de seguir
adelante, le has dado otro sentido por completo.- le declaró, escondiendo
su rostro en el cuello de su novio.
- Tú
también… me has dado todo eso y más.- respondió el menor, acariciando con
ternura los suaves cabellos negros de su pareja, el padre de su bebé.
++Fin Flash back++
Y
no habían podido ser capaces de despreciar semejante milagro.
-
Lo siento, Appa… todo lo que dije
aquella última vez… perdóname.- pidió con sinceridad.- en mi corazón, yo te perdono, por todo lo que pasamos juntos, porque…
porque al final pude recordar los buenos momentos, pocos, pero los tuvimos…-
sonrió a pesar de la tristeza que lo embargaba.
Siendo
niño, cuando no eres plenamente consciente de todo lo que pasa a tu alrededor,
es cuando disfrutas más de las cosas pequeñas. Cuando el dolor nubla tu mente,
ésta sólo desea bloquear los malos pensamientos y los dolorosos recuerdos, es
entonces que pierdes memorias preciosas y muy valiosas. ChangMin había
comprendido eso.
-
El ser humano tiende a ver sólo lo
negativo ¿No es cierto?- preguntó al viento para luego fijarse de nuevo en
la lápida bajo la cual yacía su padre.- Descansa
en paz, Appa. Y desde donde quiera que estés vela por nosotros.- pidió el
joven dejando caer una lágrima de tristeza, pues aún recordaba las crueles
palabras que le había dicho a su padre antes de que muriera.
~~~~~
-
¡Umma!- el pequeño estiró el patito
de hule hacia MinHo, apretándolo para que escuchara su sonido, luego rió
divertido y siguió salpicando agua, como cada vez que hacía cuando tomaba un
baño.
-
Ven ya, Minnie-ah… suficiente baño por
hoy ¿Nee?- le dijo sacándolo de la tina para enrollarlo con una enorme
toalla con un estampado del Pato Donald, regalo de navidad de JunSu Hyung.
Después
de secarlo y ponerle una cómoda pijama, el castaño recostó a su bebé para que
tomara su siesta vespertina. Era una rutina que no debía de romper o su pequeño
estaría de mal humor todo el tiempo hasta que pudiera dormir.
“Te
pareces tanto a tu Appa.” Pensó mirándolo dormir. El pequeño MinHo
tenía el tono de piel de su padre y sus ojos, su mirada era idéntica a la de
ChangMin, aunque había heredado la nariz y los labios de MinHo, incluso su
complexión delgada, pero era el cabello negro de su esposo el que adornaba
aquella cabecita.
Dejó
a su bebé durmiendo la siesta en su cuna, en su habitación con la puerta
entreabierta y el sistema de escucha activado, por cualquier cosa. Se dirigió a
la sala, dispuesto a comenzar a leer un libro para un ensayo de la escuela.
ChangMin había insistido en que después de la preparatoria, MinHo siguiera
estudiando, una carrera corta tal vez, pero que le deje tener algo para un
futuro.
Una
vez acomodado en el sofá, MinHo miró aquella fotografía enmarcada que se
hallaba justo sobre la mesita de centro. En ella, ChangMin lo abrazaba de la
cintura y le daba un beso en la mejilla, mientras, el castaño rodeaba su cuello
con sus brazos y sonreía a la cámara. Ambos vestían unos trajes color vino. Era
la fotografía de su boda.
ChangMin
le propuso matrimonio el mismo día que supieron que iban a tener un bebé y se
casaron en una ceremonia sencilla, un par de semanas después. Aunque no
tuvieron una gran fiesta y mucho menos una luna de miel, pero había sido el
momento más hermoso de su vida, acompañado de sus mejores amigos y la familia
de ChangMin, sí, porque los tíos del moreno habían casi adoptado a ambos como
sus hijos, sobre todo después de haberse enterado de la historia de MinHo.
Además,
ChangMin había sido quien propuso la boda, demostrándole así los cambios que se
estaban obrando en él, rompiendo con sus propios miedos y barreras, no sólo
porque era lo correcto ahora que llegaba el bebé, sino porque era lo que ambos
se merecían, al fin una persona a la cual amar y que curaría sus propias
heridas con ese amor. Porque MinHo tampoco estaba exento de sentir miedo, de
creer que él también, como su madre, pudiera traicionar a su esposo en un
momento dado, pero su amor por ChangMin había nacido fuerte desde un principio,
eso no podía dudarlo.
El
embarazo de MinHo se desarrolló de manera muy tranquila en cuanto a síntomas,
pero… dicen que todos los niños traen una “torta” bajo el brazo, y al parecer
el pequeño MinHo no fue la excepción.
Una
tarde cuando cumplía los cinco meses de embarazo, MinHo recibió una llamada que
cambiaría su vida.
+++Flash Back+++
ChangMin había recibido la plaza de
“Corrector de Estilo” en el periódico local, por lo que su salario había
mejorado mucho. Había tenido que dejar el restaurante debido a que su nuevo
empleo le requería de tiempo completo, pero siempre llegaba a casa a cenar.
Esa tarde había llevado una sorpresa para su
esposo. MinHo se hallaba sentado en la sala, cuando recibió el pequeño paquete
que su esposo le entregó.
- ¿Qué
es?- preguntó MinHo con curiosidad.
- Ábrelo
y lo sabrás.- le dijo mientras con ternura le acariciaba el vientre ya
abultado por lo avanzado de su embarazo.
MinHo le miró extrañado.
- Es
un paquete pequeño…- dijo revisándolo exteriormente.
La mirada de impaciencia de su esposo le
indicó que de nuevo estaba tardando demasiado. MinHo le sonrió y empezó a
desenvolver el regalo. Una sonrisa apareció en su rostro cuando se dio cuenta
de que el contenido no era para él. Camisitas de punto, pantaloncitos y
calcetitas color blanco eran sostenidos entre sus manos y tan pequeños que
MinHo pensó que tal vez ChangMin se había equivocado y había comprado todo
aquello en una juguetería, pues parecía del tamaño de una muñeca y no para su
bebé próximo a nacer.
- La
dependiente dijo que era talla cero, de recién nacido… Yo también los vi
demasiado pequeños, pero dice que incluso pueden llegar a quedarle un poco
grandes.- dijo ChangMin con una sonrisa un tanto cohibida, creyendo que tal
vez no le hubiera agradado el regalo a su esposo.- las compré en color blanco, porque… bueno, aún no sabemos si será niño
o niña.
- Son
hermosos, ChangMin… gracias.- alabó MinHo con una lágrima cayendo por su
mejilla… las hormonas haciendo de las suyas con sus estados de ánimo.
- Fue
un placer.- le respondió antes de darle un beso en los labios y luego uno
en su vientre.- ¿Quieres algo de beber
antes de cenar? Puedo prepararte un té si quieres.- sugirió su esposo con
una sonrisa.
- Un
té estaría bien…- aceptó para luego ver a ChangMin levantarse con rumbo a
la cocina.- Appa nos quiere mucho.-
murmuró acariciando su vientre.- ¿En
verdad serás tan pequeñito cuando nazcas?- se preguntó con curiosidad
mirando las prendas que aún tenía sobre sus piernas.
Era cierto que su vientre no era tan grande
como el de JaeJoong-Hyung… bueno, el pelinegro ya tenía sus ocho meses de
gestación, aunado que estaba embarazado de gemelos, pues no podía compararlo.
Además, el médico había dicho a MinHo que todo iba bien y su bebé se
desarrollaba sanamente, conforme a lo esperado, así que no tenía por qué
preocuparse ¿Cierto? Suspiró tratando de tranquilizarse.
El teléfono de la casa empezó a sonar. MinHo
dejó a un lado, sobre el sofá, las prendas que su esposo le había obsequiado
para ir a contestarlo.
- No
te preocupes, yo voy.- le dijo a su esposo para que regresara a la cocina.-
¿YoboSeYo?- contestó esperando
escuchar la voz de JaeJoong Hyung o JunSu Hyung para invitarlos a algún lado,
pero el silencio se hizo prevalente del otro lado de la línea.- ¿YoboSeYo?- volvió a preguntar ¿Acaso
sería una broma de YooChun-Hyung?- ¿Yobo?-
intentó de nuevo.- Si va a llamar para
hacer este tipo de cosas, le recomiendo que…
- ¿Ch…Choi
MinHo?- preguntó una voz masculina.
ChangMin se había acercado al escuchar que
su niño estaba enfadado, por si cualquier bromista intentaba decirle algo para
fastidiar, pero se preocupó al ver la cara de sorpresa de su esposo.
-
¿Quién… quién es?- la voz se le hacía muy conocida. No podía ser él, se
suponía que su padre se había ido, que se había mudado nuevamente, pero aquella
voz era extrañamente parecida a la suya.
- ¿Eres
Choi MinHo, hijo de Choi KangDae?- volvió a preguntar la voz.
- ¿Qué
tiene que ver usted con mi padre?- respondió el castaño con algo de
preocupación en la voz. ChangMin se acercó a él, dispuesto a tomar el teléfono,
pero MinHo se lo impidió con una seña. Si algo le había ocurrido a su padre,
quería ser el primero en saberlo.
- Eres
tú, entonces…- respiró profundo.- Escucha…
yo… esto tiene que ver con tu padre, pero no con Choi KangDae.- dijo el
extraño, cosa que MinHo no comprendió.-
Mi nombre es Choi DaeHo, el hermano mayor de Choi KangDae… y soy tu verdadero
padre, MinHo.
El castaño dejó caer el teléfono sorprendido
por lo que acababa de escuchar.
-
¡MinHo!- ChangMin sostuvo a su esposo, quien se estaba dejando caer con
rumbo al suelo.
El jovencito estaba hecho un mar de llanto.
- ¿Por
qué? ¿Por qué después de todos estos años?- dijo el menor con mucho trabajo
entre sollozos.- dice… él dice que es…
que es mi padre.
ChangMin tomó el teléfono para escuchar todo
lo que aquel hombre tuviera que decir y
después de un largo rato, durante el cual MinHo se halló aferrado a su pecho
con un montón de dudas girando en sus pensamientos, el moreno colgó.
- Dice
que tiene muchas cosas qué aclarar contigo, MinHo.- lo tomó en brazos y lo
llevó al sofá para recostarlo. ChangMin se sentó en un pequeño espacio,
tomándole la mano, acariciando a su esposo para tranquilizarlo.
- ¿Por
qué después de tantos años, después de todo lo que viví… él… viene a aparecer
en mi vida? ¿De qué sirve ahora, si no vino cuando más lo necesité?- se
preguntó entre lágrimas.
-
Creo… creo que eso es algo que tú mismo le debes preguntar, amor.- le besó
la frente con ternura. Ahora sí que MinHo necesitaba ese té urgentemente para
tranquilizarse, fue rápidamente a la cocina para terminar de prepararlo y se lo
dio a beber, para conseguir que se calmara y escuchara lo siguiente que le
tenía que decir.- Quiere verte mañana,
en el restaurante de YunHo-Hyung… él sabe que nos reunimos en ese lugar con
ellos.
- ¿Mañana?
Pero… yo… no sé.- el menor se aferró a la mano de su esposo.- No sé si
quiero verlo.
- Sólo
escucha lo que te tenga que decir. No es necesario que lo aceptes en este
momento… sólo… escúchalo.- el hombre al otro lado de línea había sonado tan
arrepentido, tan dolido que había conmovido hasta cierto punto a ChangMin, por
lo que intentaría que su esposo le escuchara. Lo demás dependería de MinHo.
- ¿Para
qué escuchar lo que de sobra ya sé? ¿Lo que me han reprochado por todos estos
años?- el niño desvió la mirada.
ChangMin sabía lo herido que estaba, pero si
ambos querían sanar esas heridas del pasado, debían empezar de algún modo y
ésta podría ser la oportunidad para MinHo.
La tarde siguiente, MinHo estaba sentado
frente a una mesa del restaurante, acompañado por JaeJoong, quien lo miraba
totalmente preocupado.
- No
estoy seguro de querer verlo, Hyung.- habló con un murmullo mientras
jugueteaba con la cuchara el helado de limón con jarabe de chocolate que estaba
frente a él.
- MinHo…
el pasado pesa mucho en tu vida y en la de ChangMin…- empezó el pelinegro a
explicar.- Ahora tienen una nueva vida y
una que viene en camino, es justo que dejen todo atrás para que puedan volver a
empezar. Tu corazón está herido, pero ¿Quién te dijo que no sólo a ti te han
causado dolor en estos años?- le preguntó el mayor con una sonrisa para
luego tomarle la mano.- escucha lo que
este hombre te quiere decir. Después toma una decisión, sobre si creerle o no.
Sólo tienes que decirle lo que tu corazón te dicte.
- ChangMin
dijo lo mismo.- respondió en un murmullo.
YunHo se acercó a ellos, interrumpiéndolos.
Iba acompañado de YooChun, ambos se hacían cargo de la administración del
restaurante ahora que JaeJoong había dejado de trabajar por cuidarse.
- El
nuevo chef no se adapta a tus recetas, Hyung.-señaló YooChun con algo de
desánimo.- en realidad quiere hacer todo
a su manera.
- Tendremos
que buscar a alguien más, Boo, para que se encargue de la cocina en tus meses
de incapacidad.- el moreno puso sus manos sobre los hombros de su esposo. Y
JaeJoong sólo pudo sonreírle para que se tranquilizara.
El Chef sustituto salió gritando que no
podía seguir así que no iba a aguantar un minuto más en aquella cocina sino le
daban lo que necesitaba para su trabajo de “Nouvelle Cuisine” que había traído
desde Francia. YunHo y YooChun volvieron a dirigirse a él, para tratar de
convencerlo de que se quedara por lo menos hasta la siguiente semana para
conseguir a alguien que lo remplace sin tener que cerrar el restaurante
mientras tanto.
- MinHo…-
habló el pelinegro con una sonrisa tranquilizadora.- vas a ser padre ahora. Tu vida es amar y educar a tu hijo o hija con
amor y ternura. Tanto ChangMin como tú deben dejar su pasado atrás. Ahora
tienes la oportunidad. Puedes dar el primer paso… y verás cómo ChangMin te
seguirá.- le aconsejó.
El castaño suspiró con pesadez, pero antes
que pudiera alegar más, fue interrumpido por una voz masculina que le llamó.
- MinHo-ah…-
el hombre de cabellos castaños le sonrió algo cohibido. Detrás de él habían dos
chicos que iban tomados de la mano, uno de ellos cargaba con un bebé de apenas
unas semanas de nacido.- Yo soy…
- Choi
DaeHo… me lo dijo por teléfono.- interrumpió para dirigirse a él con
seriedad.
El hombre alto de cabellos castaños le
sonrió.
- Él
es mi hijo mayor, SiWon…- dijo presentado a uno de los dos jóvenes que iban
con él.- Tu hermano mayor… él es su
esposo, HeeChul y su bebé.- les señaló.
MinHo se limitó a hacer una inclinación con
la cabeza a manera de saludo.
- MinHo,
¿Por qué el señor Choi y tú no toman otra mesa? SiWon y HeeChul-Sshi pueden
acompañarme mientras hablas con él.- alegó JaeJoong.
A MinHo le hubiera gustado que él escuchara
todo, pero al parecer, Hyung pensaba que merecían algo de privacidad. El
jovencito se levantó con algo de lentitud. El Señor Choi se acercó a ayudarlo,
e iba a rechazarlo, pero una mirada de parte de JaeJoong se lo impidió… “Dale
una oportunidad” parecía pedirle.
- ¿Cuánto
tiempo tienes de embarazo?- le preguntó una vez que estuvieron sentados en
una mesa algo apartada de los demás.
- Cinco
meses…- contestó algo cohibido.
- Te
pareces mucho a tu madre…- el hombre sacó del bolsillo de su chaqueta dos
fotografías que dejó frente a él. En una de ellas, aparecía una joven muy
hermosa de largos cabellos negros ondulados, estaba embarazada, de unos cinco
meses igual que él, tal vez más. MinHo pudo reconocer perfectamente a su madre.
La otra, era suya, tal vez tendría unos cinco o seis años, era una fotografía
escolar.- es la única foto que tengo tuya… no pude conseguir otra, por más
que el detective que contraté les seguía, KangDae se encargó de que nunca
pudieran estar en el mismo sitio mucho tiempo.
MinHo se dio cuenta de sus palabras.
- ¿Nos…
estuviste siguiendo?- preguntó con sorpresa.
- No
sé qué te haya contado de todo lo ocurrido, MinHo, pero sí… te estuve buscando…
te estuvimos buscando.- dijo mirando hacia la mesa en donde SiWon y HeeChul
habían tomado asiento con JaeJoong. Platicaban amenamente.- SiWon también estuvo pendiente de todo lo
concerniente a la investigación. Tu hermano quería encontrarte.
Si eso era cierto, entonces… Choi KangDae
había dicho que era su hijo, que su hermano nunca había peleado por él, lo que
demostraba que solamente era un rumor.
- ¿Mi
madre engañó a su esposo?- fue la pregunta directa que pasó por la mente de
MinHo y se tradujo en palabras certeras que dolieron al hombre que estaba
frente a él. Pudo notarlo.
- Sí,
podría decirse que así fue.- le aseguró.- Y sé que no hay manera de justificar eso, sin embargo… lo que ocurrió
entre SunHi y yo, no fue una simple aventura. Nos enamoramos. No fue la mejor
situación, el mejor momento, pero pasó… y yo no me arrepiento de que haya
ocurrido.
- ¿Y
por qué no se divorció? ¿Por qué no hicieron algo para estar juntos?-
volvió a preguntar con angustia.
- Porque
es difícil cuando estás atrapado en un
matrimonio arreglado, como lo estaba tu madre.- le explicó.
MinHo se quedó sin habla. KangDae siempre
habló de que él estaba muy enamorado de su esposa, que él había sido el
traicionado, porque se había entregado en cuerpo y alma a su matrimonio y
ahora… resultaba que había sido todo un matrimonio concertado.
- Nuestro
padre fue un hombre muy apegado a las antiguas costumbres…- empezó a
explicar.- y comprometió a sus dos hijos
a casarse con las hijas de sus dos mejores amigos. Yo me casé con una mujer
que, al final, no pudo soportar el hecho de haberse convertido en esposa y
madre cuando no quería. Me abandonó cuando SiWon estaba por cumplir un año de
edad.- le contó. No había emoción alguna en su voz, sólo le narraba esa
parte de su vida.- me dejó con mi hijo
pequeño, tratando de arreglármelas solo… el divorcio fue muy penoso para mí y
para la que fue mi esposa acabó siendo el repudio por parte de sus padres. Un
año después, KangDae se casó con SunHi. Vivíamos en la casa de mi padre. Él
siempre quiso que vivamos bajo el mismo techo como una gran familia, hasta el
día de su muerte, unos meses antes de que tú nacieras. Tu madre se la pasaba
encerrada en la casa, KangDae jamás quiso casarse, se vio obligado a eso porque
nuestro padre amenazó con desheredarlo si no lo hacía. SunHi era buena, dulce,
muy noble. Por supuesto que quería ser buena esposa y nuera, no como mi ex
esposa, mi padre siempre se lo decía para que “no cometiera el mismo error”.-
cuando empezó a hablar de SunHi, DaeHo cambió su tono de voz, era más suave,
pero también demostraba el dolor de haber perdido a la persona que más amaba.- KangDae tomó parte de las propiedades de mi
padre para administrarlas, las más alejadas y que le mantuvieran lejos de casa
el mayor tiempo posible para no tener
que “aguantar a la estúpida de su esposa”, como él la llamaba.-
explicó con dolor en la voz.- Nosotros
estábamos seguros de que en esos viajes KangDae jamás le fue fiel a su mujer,
es decir, sólo eran un pretexto para seguir adelante con el ritmo de vida al
cual estaba acostumbrado… perdóname.- se interrumpió.- sé que no debo hablar así, él ha sido el único padre que conociste.
MinHo negó con un movimiento de cabeza
mientras apretaba los puños. Todo lo que aquel hombre decía, iba en contra de
lo que su padre… no, su padre no, Choi KangDae, le había dicho. La puerta del
restaurante sonó, ChangMin entraba en ese momento y al verle con aquel hombre,
le sonrió y quiso acercarse a la mesa, pero fue llamado por JaeJoong-Hyung,
quien no iba a dejar que alguien interrumpiera. MinHo saludó con movimiento de
su mano, para después girarse a mirar al Señor Choi, quien no había perdido ningún detalle de lo ocurrido.
Con un gesto MinHo le indicó que continuara.
- ¿Él
es… tu esposo?- preguntó con algo de cautela, pero había visto en la mirada
de su hijo un brillo tan intenso, que no dudaba que así fuera. El jovencito
asintió con movimiento de cabeza y DaeHo siguió con su relato.- SunHi me ayudaba con SiWon. De hecho, él la
recuerda como su madre, la única mujer a la que llamó así, debido al cariño y a
los cuidados que ella le dio cuando era apenas un niño.- un suspiro escapó
de sus labios. Los recuerdos se agolpaban en su mente.- de su soledad y la mía fue que surgió ese sentimiento, al cual ninguno
de los dos pudimos, o más bien quisimos resistirnos… después todo ocurrió
demasiado rápido y cuando nos dimos cuenta, ya venías en camino. Nuestro primer
pensamiento fue en irnos, dejar todo, pero el honor de su familia también
estaba en juego. KangDae creyó que eras su hijo después que una noche llegara
ebrio a la casa, aunque intentó propasarse con ella, no lo logró y SunHi no
pudo decirle la verdad cuando descubrió su embarazo, por eso se complicó todo.
MinHo aun trataba de asimilar cada palabra
salida de la boca de aquel hombre, casi podía palpar el dolor que sintió, la
desesperación, porque a pesar de querer llevarse consigo a la persona que
amaba, el miedo y la incertidumbre pudieron más. ¿Qué hubiera sucedido de
haberse ido de la casa? ¿Su madre hubiera muerto? Tal vez sí, pero MinHo no
hubiera… pero el “hubiera” no existe, sólo es una suposición.
- Después
de la muerte de tu madre, quise tenerte a mi lado, por eso le dije todo a
KangDae. Pensé que él no se opondría, porque finalmente nunca amó a SunHi, pero
pudo más su orgullo herido y a pesar de habernos ido a juicio por ganar tu
custodia, él se quedó contigo. Aunque meses después me enteré que él había dado
una buena cantidad de dinero al encargado del laboratorio para que las pruebas
de paternidad que se realizaron salieran negativas para mí y positivas para él,
por eso el juez falló a su favor.- DaeHo le tomó la mano a su hijo y la
apretó entre las suyas.- nunca me rendí,
MinHo, siempre estuve buscándoles, siempre intenté encontrarte y arrebatarte de
su lado. Sabía que solamente te quería para vengarse, para hacerme sufrir por
“lo que le hice”, y quería creer que no te haría daño, que no te lastimaría de
ningún modo.
- Pues
te equivocaste.- MinHo habló con algo de rencor en la voz, pero no apartó
la mano del contacto con DaeHo.- lo
hizo. Cada bendito día desde que cumplí los cinco años, golpes, insultos y
humillaciones… fue todo lo que recibí de Choi KangDae.
- Lo
lamento… en verdad lo siento…- dijo al recuperarse de la sorpresa tan
desagradable que le fue saber que había llegado, tal vez, demasiado tarde a la
vida de su hijo.
Ni MinHo ni DaeHo pudieron evitar ya las
lágrimas que se agolparon en sus ojos. El mayor se acercó hasta su hijo y lo
abrazó como tantas veces había soñado a lo largo de aquellos años, desde que lo
perdió siendo un recién nacido.
- MinHo,
mi pequeño MinHo.- le llamó acariciando su espalda, consolándolo.
¿Era demasiado pronto para llamarle Appa?
Porque el jovencito sentía esa enorme necesidad de hacerlo, porque ese calor y
ese cariño tan grande que sentía manar de aquel hombre nunca lo había sentido
antes. Es decir, el amor de su esposo era completamente diferente, el amor que
este hombre le transmitía le hacía sentir que las heridas en su alma sanaban
por completo.
- Debí
haberte encontrado antes, debí haber hecho algo más que sólo hacer que el
investigador persiguiera a KangDae por medio Corea, debí haber ido por ti desde
el primer minuto y arrebatado de sus brazos para cuidarte y protegerte.
MinHo se aferró a él, ahora nada importaba
ya, tal vez su vida hubiera sido diferente de haber sucedido así, pero no
hubiera conocido a ChangMin, no estaría esperando a su bebé y él… él no sería
la persona que es ahora.
- Dicen…
dicen que todo sucede por una razón ¿No es así?- murmuró separándose de él
lo suficiente para mirarlo al rostro.- Appa.
- MinHo…-
le acarició el cabello con ternura antes de besar su frente, suspirando tal vez
un poco de alivio otro más de emoción al escucharlo decir aquella palabra.- ven, te presentaré a tus hermanos y espero
que me presentes formalmente a ese esposo tuyo.- dijo con una sonrisa, la
cual MinHo correspondió.
++ Fin Flash back++
Un
suspiro escapó de entre sus labios al recordar aquel momento hace casi dos años
atrás.
-
Espero que ese suspiro haya sido por mí.-
la voz de su esposo lo sacó de su ensimismamiento.
¿Tanto
tiempo había pasado para que ChangMin estuviera ya en casa?
-
¿Qué hora es?- preguntó a su vez,
tratando de mirar el reloj de pared.
-
Casi las siete…- le dijo tomando
asiento a su lado.- ¿Tan concentrado
estabas leyendo que ni cuenta te diste de la hora?- preguntó mirando el
libro que MinHo aun sostenía, pero que ni siquiera había abierto.
-
No, es que…- pero no le dio tiempo a
contestar, ChangMin se apoderó de sus labios con un beso tierno que lentamente
fue subiendo de nivel, conforme sus caricias iban haciéndose más apasionadas.
Las
manos de ChangMin rodearon la cintura de su niño, haciendo que se sentara a
horcajadas sobre sus caderas. El beso se hizo aún más profundo, sus lenguas se
encontraban, se acariciaban, bailaban en un ritmo que ya conocían plenamente y
que sólo la falta de oxígeno les obligó a detener.
-
Min despertará pronto…- murmuró el
castaño, apoyando su frente en la de su esposo, disfrutando con los ojos
cerrados, las caricias que ChangMin iba dejando por la piel de su espalda, pues
sus manos se habían colado ya bajo su polo.
-
Lo sé… y si no fuera porque en cualquier
momento…- el timbre de la puerta sonó.- eso iba a decir. Voy a ver al niño…- dijo mientras MinHo se bajó de
su cómoda posición mientras su esposo iba a la habitación de su hijo.
El
castaño se arregló un poco la ropa y el cabello, para después mirar un sobre
que tenía en la mesa junto a sus libros y cuadernos de la escuela. Debería
decírselo ahora... ¿O mejor esperar? El timbre volvió a sonar y tuvo que dejar
el sobre de lado por el momento.
Los
primeros en llegar fueron los tíos de ChangMin, Jung KwangHo y SoonBok, quienes
no tardaron en preguntar por su sobrino. ChangMin llegó a la sala, cargando al
pequeño MinHo, después de haberlo cambiado del pijama.
Más
tarde llegaron YunHo y JaeJoong con los gemelos Young Jae y Young Min, los dos
pequeños ya no caminaban, corrían y a sus dos años ya iban por toda la casa,
tocando, jugando y gritando, acompañados de la hija de SiWon y HeeChul, Sang
Jin, un par de meses mayor que los gemelos. El padre de MinHo llegó un rato
después, y de último YooChun con JunSu y su pequeña Isseul, de apenas un par de
meses de nacida.
La
fiesta transcurría entre risas y regaños, no sólo a los pequeños, sino a los
papás, pues tanto ChangMin como YunHo y SiWon se la pasaban secundando las
travesuras y juegos de sus pequeños. Incluso los “abuelos” ya habían sido
castigados una vez por darles más pastel a los pequeños para que comieran.
Y
ahí estaban, una gran familia al fin y al cabo, unidos de una manera o de otra
por los lazos de amistad y de sangre.
ChangMin
se acercó a su esposo y le rodeó la cintura, abrazándolo por la espalda. Se
sentía, dichoso, completo, como en mucho tiempo no había podido sentirse.
-
¿Eres feliz?- preguntó el moreno al
oído de su esposo. MinHo rió y asintió.
-
Mucho…- dijo mirando a su hijo,
quien en aquel momento era mimado por su tía SoonBok.- oh, cierto… aún no te doy tu regalo.
-
Ya me diste muchas cosas, MinHo… ¿Qué
más podrías darme?- preguntó apoyando su barbilla en uno de los hombros del
castaño.
-
Oh, pero esto es especial…- MinHo se
soltó del abrazo y regresó a la sala, donde tomó el sobre que tenía en la mesa
y se lo entregó a ChangMin.
El
moreno miró intrigado a su niño y sacó el contenido del sobre, pero al leerlo
no podía sentirse más confundido. MinHo se acercó a él y le susurró algo al
oído, que hizo que ChangMin sonriera aún más ampliamente que antes y rodeara la
cintura de su esposo con sus brazos para acercarlo a su cuerpo y besarlo
tiernamente.
-
Te amo ¿Sabías?- preguntó sin dejar
de sonreír.
-
Sí… pero no importa cuántas veces lo
repitas, nunca me cansaré de oírlo.- aseguró el castaño.
Es hermso puedo leerlo muchisimas veces mas >3< muchisimasss gracias <3
ResponderEliminark sera k lo digo minho jeee pws a changminho jee owwssss je :D jeee teeen k are you do ? where you do ? happy jeee listhen are do you ?
ResponderEliminarme encanto <3 muchas gracias :D
ResponderEliminarAIGOOOOO REPANPANOS QUE HERMOSO¡¡¡¡ Tanto que creo que voy por mi quinta lectura del ma versión Yoosu¡¡¡ es que me encanta la historia detras de Iseul¡¡¡¡ siento que es asi como seran Tanto Chunnie como ChangMin cuando sean Appas(♡.♡) Se volveran locos con sus pequeños¡¡¡
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